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OMUNIÓ Órgano Informativo de la Diócesis de Querétaro La Comunicación, hace la Comunión
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16 de abril de 2023
No. 1312 Año 26 CICLO A / 2° Domingo de Pascua
Ten misericordia de nosotros y del mundo entero
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l segundo Domingo de Pascua, este año el 16 de abril, la Iglesia celebrará el Domingo de la Divina Misericordia, una fiesta que fue instituida por San Juan Pablo II y que nos recuerda que Cristo es la Fuente de la Misericordia. La devoción se ha propagado en todo el mundo y seguramente conocerá usted a una o muchas personas que rezan la coronilla todos los días a las tres de la tarde. Con un rosario normal se va desgranando en las cuentas mayores la oración que reza: “Padre Eterno, Te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y los del mundo entero”. Mientras que en cada cuenta chica se dice: “Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Para que al final se repita tres veces: “Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Esta devoción definitivamente que es para las personas que desean conocer el gran tesoro que encierran los escritos de Sor Faustina Kowalska quien, en revelaciones privadas, recibió el encargo de difundir esta devoción, así como para quienes desean experimentar la misericordia divina pues Dios es Misericordioso y nos ama a todos “y cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a Mi misericordia”, escribió Santa Faustina en su diario. En la mayoría de versiones Jesús se muestra levantando su mano derecha en señal de bendición, y apuntando con su mano izquierda sobre su pecho fluyen dos rayos: uno rojo y otro blanco. “El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas (…). Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos” (Diario, 299). Un brazo de Dios, el misericordioso, está conteniendo al otro brazo, el justiciero. Invoquemos pues la misericordia divina, infinita y universal, destinada a todos los hombres de cualquier tiempo y lugar, ¡También para cada uno de nosotros! Y, además, pidamos ser misericordiosos como nuestro Padre del cielo es Misericordioso.
Que tengan una santa y provechosa celebración de la Divina Misericordia.