Fotografía: María Paola Bertel
C
OMUNIÓ Órgano Informativo de la Diócesis de Querétaro La Comunicación, hace la Comunión
N
20 de noviembre de 2022
No. 1291 /Año 25
Gracias ,
catequista M
i querido catequista, te envío estas líneas para felicitarte porque estás en la primera línea de evangelización del pueblo de Dios como catequista de niños que se preparan a la primera comunión, adolescentes que celebrarán su confirmación, novios que santificarán su amor con el sacramento del matrimonio, papás y padrinos que acercarán a un niño para convertirlo en hijo de Dios, adultos que desean profundizar en su fe o celebran algún sacramento de la iniciación cristiana o a quienes desean, en un proceso permanente, gradual y continuo seguir a Cristo a través de tus clases de catecismo, tu testimonio cristiano y tu entrega en este hermoso ministerio de evangelizar y catequizar con tu acción profética. Doy gracias a Dios por personas como tú, que son padres de familia, jóvenes estudiantes,
amas de casa, profesionistas, que tienen como denominador común sus convicciones religiosas, su generosidad en tiempo y capacidades para ponerlas al servicio del anuncio del Reino de los cielos; que se convierten en caja de resonancia por su autenticidad. A pesar de la naturaleza humana, débil y pecadora y, a veces precisamente por eso, testigos del amor divino que no puede quedarse callado y que en cada uno de ustedes se expresa con iniciativa, constancia y alegría, pues son una tierra fértil que produce frutos para sí mismo y para tantos otros. Ustedes son como el discípulo Andrés que tantos Pedros necesitan para ser presentados ante Jesús. Hombres y mujeres de oración profunda, de escucha y docilidad atenta a la Palabra de Dios, como María, de intensa vida sacramental que
desvela el misterio de Cristo ante sus oyentes. Así pueden ustedes proclamar su “magnificat” porque Dios ha hecho grandes maravillas en y a través de ustedes. En nuestras parroquias pueden faltar muchas cosas, pero nunca ustedes, queridos catequistas, por eso hoy tomo la palabra por tantos que hemos sido introducidos en el misterio de Dios a través de ustedes. Fortalézcanse en la fe para que puedan fortalecer a muchos, no dejen que la sombra del desánimo opaque su labor salvífica, sigan siendo faros de luz para tantos navegantes perdidos, antenas de gracia para este pueblo que busca, a veces sin saberlo, la trascendencia y la eternidad.
Felicidades, queridos catequistas.