C
OMUNIÓ Órgano Informativo de la Diócesis de Querétaro
No. 1288 /Año 25
La Comunicación, hace la Comunión
N
30 de octubre de 2022
P
aseando por los interiores de la Basílica de Soriano se hace un bello recorrido por sus instalaciones al mismo tiempo que se medita sobre la Virgen del dolor, su espiritualidad y el misterio de la salvación escondido en la Pascua de Cristo. En una hermosa placa hecha de talavera y colocada en uno de los muros interiores se puede leer. “la santidad es el adorno de tu casa”, realmente es el texto del versículo 5, del salmo 93. Como no queriendo llega noviembre e inicia con la festividad de todos los santos. Es una bonita y tradicional celebración, junto con la de los fieles difuntos, pero que no es un tema de conversación ordinaria. Hablamos del calentamiento global, de la pandemia, de la economía mundial, de Qatar y el futbol. La santidad ¿Qué es eso? ¿Con qué se come? ¿Habrá alguno que se lo tome en serio? Y sin embargo es un llamado común, sacerdotes y religiosos están llamados a ser santos, pero también lo están el joven estudiante y el profesionista, el obrero y el niño, el ama de casa y los adultos mayores. Pues será tema de interés y se sentirá como propio dependiendo de cómo se conciba la santidad. El Papa Francisco en su Exhortación Gaudete et Exultate del 2016 habla de “los santos de la puerta de al lado” que son los varones y mujeres del pueblo de Dios: “los padres que crían con tanto amor a sus hijos, los hombres y mujeres que trabajan para llevar el pan a su casa, los enfermos, las religiosas ancianas que siguen sonriendo (…) son aquellos que viven cerca de nosotros y son un reflejo de la presencia de Dios” (n.7). También el Papa dice que la santidad excede los límites de la iglesia católica porque el Espíritu suscita signos de su presencia, que ayudan a los mismos discípulos de Cristo” (n. 9). La santidad es estar en casa, en la casa de Dios, el Padre de todos. Habitados por su hermosura soberana que amplía los horizontes de la vida presente hasta la eternidad. Así, los que en su vida cotidiana transparentan esa hermosura, se convierten en el adorno de la casa de Dios. Pues nada, a ser santos, porque si no nos decidimos en este momento, entonces ¿cuándo?
La Santidad es el adorno de tu Casa