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OMUNIÓ Órgano Informativo de la Diócesis de Querétaro La Comunicación, hace la Comunión
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2 de octubre de 2022
No. 1284 /Año 25
El Santo Rosario es también para los hombres
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ace un mes que empezamos a juntarnos para rezar el santo Rosario, es una noche a la semana. El primer día de esta experiencia estaba lloviendo fuerte, el segundo día también, pero fueron llegando de uno en uno, poco a poco, éramos más de cincuenta. Esa noche, como ha sido en cada ocasión subsecuente, se expuso a nuestro Señor Jesucristo sacramentado y luego iniciamos con el rezo de los misterios. Es muy emocionante oír las voces varoniles respondiendo el Ave María, como también lo es el escuchar el coro que hacemos todos los presentes a la hora de entonar, con voz grave, los cantos.
Pero, ¿Porqué rezar el Rosario, que es una oración a la Virgen María, frente a Jesús Eucaristía? Nos dice Santa Teresa de Calcuta en sus meditaciones del Rosario que “El “sí” de María (en la Anunciación) nos dio la Sagrada Eucaristía porque el cuerpo de Jesús se formó del Inmaculado Corazón de Su madre, de cuya carne tomó Jesús la carne que nos da en el Santísimo Sacramento. Cuando rezamos el rosario ante el Santísimo Sacramento, amamos a Jesús con el corazón de María. Al rezar el rosario ante el Santísimo Sacramento, ofrecemos a Jesús la perfecta adoración de María. Unimos nuestro amor por Jesús a la alabanza y el amor perfecto de María. Jesús recibe nuestra hora de adoración como
si fuera la misma María que orara. Independientemente de la debilidad de nuestra fe o la pobreza de nuestro amor, María nos acoge en su corazón y Jesús acepta nuestra hora de oración como si viniera directamente del Corazón de su Madre. El Inmaculado Corazón de María compensa lo que falta en nuestro corazón”. El Rosario no fue ideado en un momento, es fruto de una evolución que aún continúa. No está de más el recordar que el Rosario tiene su origen en las abadías del siglo décimo donde estaban los que hacían la oración coral con los salmos que son 150 y también estaban los que hacían el trabajo manual que también oraban 150 Padrenuestros. En 1098 los cistercienses, con san Bernardo de Claraval a la cabeza, empezaron a intercalar salutaciones a la Virgen que incluían el saludo del ángel y el saludo de Isabel. Es en esta época donde se introducen los “contadores” o rosarios para llevar la cuenta de las salutaciones. Santo Domingo le da un gran impulso al rezo de esta devoción. El Ave María en su forma definitiva es conocida hasta principios del siglo quince cuando agregan diversas aclamaciones hasta que encuentra su forma actual. El 7 de octubre de 1571 tiene lugar la victoria naval de Lepanto donde los cristianos vencen a los turcos y es atribuida al rezo del Santo Rosario dando paso a la institución de esta fiesta
con la advocación mariana del Rosario. Casi de inmediato se estructura en torno a los pasajes de la vida de Jesús: gozosos, dolorosos y gloriosos. Los misterios luminosos fueron introducidos por San Juan Pablo II en el 2002. Porque la fe es cosas de hombres Es una bella oración, es fácil de rezar, individual o comunitariamente, yendo al trabajo o escuela, en cualquier hora del día podemos meditar en los misterios de la salvación al mismo tiempo que ponemos en la presencia de Dios nuestra acción de gracias y nuestra súplica; la puede rezar cualquier persona de cualquier edad y sexo, aunque el Rosario de hombres es una iniciativa surgida en Polonia e Irlanda, en la que se reza de rodillas en algún lugar público, como expresión de fe católica y de recuperación de la masculinidad a ejemplo de Cristo. Las mujeres, por su especial sensibilidad, han encontrado en el rezo del Santo Rosario una fuente de espiritualidad, pero la fe es también cosa de hombres. Son muchos los varones que nos platicaron que rezan diario el Rosario. Esperamos que nuestro incipiente grupo de oración, una noche a la semana en el templo, se consolide en la fe y en la constancia y quién sabe si algún día lo hagamos en público. ¡Porque la fe es cosa de hombres, que vamos a misa, nos confesamos y rezamos el rosario… y hasta cantamos!