Corte Suprema destituye a presidente de Honduras Las Fuerzas Armadas de Honduras destituyeron y expulsaron hacia Costa Rica al presidente Manuel Zelaya, en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema de Justicia este domingo. El golpe de Estado, que generó condenas en todo el continente y en Europa, fue en “cumplimiento de una orden judicial (...) las Fuerzas Armadas, como defensoras del imperio de la Constitución han actuado en defensa del Estado de Derecho” según un comunicado del poder judicial.
E
l derrocamiento de Zelaya se produjo el mismo día en que el presidente convocaba a una consulta popular en procura de apoyo para buscar una reforma constitucional que le permita ser reelecto en los comicios de noviembre. “A mí me despertaron los balazos... cuando entraron (los soldados) me encañonaron y me empezaron a amenazar que me iban a disparar si no soltaba el celular que tenían en mi mano”, relató Zelaya desde San José. Luego “me subieron a un vehículo, me llevaron a la Fuerza Aérea y me subieron a un avión y me trajeron a Costa Rica”, agregó el presidente constitucional hondureño. Ocho de los ministros de Zelaya, entre ellos la canciller Patricia Rodas, fueron detenidos por las fuerzas militares, confirmó un funcionario del gobierno a la AFP. Zelaya, un político de derecha que asumió en enero de 2006, giró a la izquierda en los últimos años e ingresó al Alba, grupo de paises con gobiernos izquierdistas, liderado por el autócrata Hugo Chávez, y del que también forman parte el regimen cubano, Nicaragua, Bolivia y Ecuador. En los últimos días, Zelaya había chocado con el Tribunal Supremo
de Justicia, el Electoral, el Congreso, las Fuerzas Armadas y medios de comunicación, que estaban en contra del proyecto de Zelaya de buscar una reforma constitucional que permitiese su reelección. El Congreso Nacional debía reunirse para elegir a un nuevo mandatario, que según la Constitución debería recaer en el presidente del poder legislativo, Roberto Micheletti, ante la ausencia de un
vicepresidente. Mientras tanto la Casa Presidencial permanecía acordonada por decenas de soldados con tanquetas, cada vez más acosados por centenares de seguidores del presidente depuesto que exigían su regreso y amenazaban y cada vez más crispados amenazaban con romper el portón de acceso al complejo presidencial. “Un oficial nos amenazó con lanzarnos bombas”, dijo el ac-
tivista del bloque popular Isidro Portillo. Los manifestantes quemaban llantas que habían traido consigo y coreaban consignas como “el pueblo unido, jamás será vencido”. A primeras horas de la mañana aviones militares y helicópteros surcaban el cielo de Tegucigalpa, que se ha quedado sin luz y prácticamente incomunicada. Los canales de televisión y radios fueron totalmente silenciados, poco después de trascender la deposición del presidente, el aeropuerto internacional de Toncontin cerrado y las comunicaciones telefónicas con el exterior fueron cortadas a media mañana. Desde Washington la secretaria de Estado Hillary Clinton condenó el golpe ya que “viola los preceptos democráticos” hemisféricos, mientras el presidente Barack Obama, se declaró “profundamente preocupado” por los acontecimientos. Chávez calificó como una “posición importante” la asumida por el gobierno estadounidense, que se desvinculó y condenó el golpe de Estado ejecutado en Honduras. Al mismo tiempo el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Inzulza condenó “severamente el golpe.