Hoja parroquial
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
Al celebrar hoy la fiesta de Pentecostés, nuestra atención vuelve a concentrarse en esa figura siempre misteriosa y difícil de captar que se llama Espíritu Santo. Lo cierto es que, si Pentecostés es, litúrgicamente, una fiesta tan importante como la de Pascua y de mayor relieve que la misma Navidad, sin embargo –en la práctica–, ha pasado a ser un domingo más en la vida de los países llamados cristianos. La piedad cristiana popular se ha centrado en el Niño Jesús, nacido en Belén, así como en el Cristo muerto en la cruz; y –justo es decirlo–Pascua y Pentecostés, los dos grandes ejes de la fe cristiana, no gozan hoy del mismo favor que gozaron en los primeros tiempos del cristianismo.
Todo ello podría resultar sintomático a la hora de analizar el contenido de la fe cristiana, tal como la vivimos en nuestro pueblo, ya que, precisamente, los elementos más espirituales de la fe –Resurrección y Espíritu Santo– han sido suplantados por los elementos más concretos y, si se quiere, sentimentales: Nacimiento y Muerte de Jesús.
Podríamos, así, aventurarnos a preguntar si no es ésta una de las causas por las que se ha puesto tanto énfasis en los aspectos exteriores, formales y materiales del cristianismo, mientras se descuidó su mismo espíritu, su mentalidad abierta y pluralista, su
mística de empuje y la sublimación de las características cultualistas y jurídicas propias de toda religión.
Tomando en su conjunto la narración de los Hechos de los Apóstoles, nos damos cuenta inmediatamente de que no pretende narrar un hecho concreto, sino que su intención es mostrarnos cuál ha de ser el espíritu del cristianismo, ahora que con él se inicia la nueva era anunciada por los profetas, la nueva era de un “proyecto cristiano” cuya proyección –valga la redundancia– resulta absolutamente insospechada para quienes no miramos más allá de las cuatro paredes de nuestro templo, grupo o iglesia.
La característica fundamental del cristianismo es su universalidad; es la universalidad del Espíritu... Lucas parece dividir la historia humana en dos tiempos: antes del Espíritu y después del Espíritu. Antes del Espíritu –es la era de las religiones raciales–, la humanidad aparece dividida entre sí, separada por las barreras de la raza, de la cultura, de la historia, de la religión... Es la era de Babel: los hombres no logran entenderse; prima la ambición sobre el deseo de comunión y de cooperación.
Lucas, teniendo en cuenta el mapa de su época, nos muestra a los partos y a los romanos, dos enemigos acérrimos; a los judíos y a los árabes; a los egipcios y a los babilonios; habitantes de las islas y los de tierra firme; de

Oriente y de Occidente. Todos ellos son los protagonistas de una larga historia de guerras, de odio, de persecuciones, de destierro y de exterminio. Cada uno de ellos habla su propia lengua, sin interés alguno por aprender la lengua de los demás, por ver el punto de vista del otro, por enriquecerse con los elementos culturales de quienes viven más allá de sus fronteras... Y llega el Espíritu. Ahora debe morir Babel y su confusión, para que nazca la comunidad humana, animada
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Rom 5, 5; 8, 11
El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus creaturas. R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor. R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor R. Aleluya, aleluya.
Hech 2, 4. 11
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-11
El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 12, 3-7. 12-13 Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo.
Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer del día de la resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Palabra del Señor.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
por la sed de comunicación. Les habla Pedro con la palabra del Espíritu, y todos se sorprenden porque, sin perder sus características propias, étnicas o culturales, todos lo oyen como si fuese en su propia lengua. Poco importa que Pedro les hable en arameo, griego o latín... El lenguaje de Pedro es el lenguaje del amor y de la comprensión. Pedro se siente –como dirá Pablo en su momento– hebreo con los hebreos, griego con los griegos, romano con los romanos...
El cristianismo no nace con una lengua propia que lo diferencie de los demás pueblos, sino que asume el lenguaje universal que le permita no sólo comunicarse con toda la humanidad, sino –y sobre todo– terminar con las divisiones y el odio, para hacer de los pueblos separados la gran familia, unida por el mismo Espíritu.
La Segunda Lectura, tomada de la Primera carta a los Corintios, refuerza la idea anterior. Pablo, al tanto de las divisiones internas y rivalidades entre los cristianos de Corinto, les recuerda cuál es el “espíritu” de la Iglesia. “Nadie puede decir: ‘Señor, Señor’, si no es bajo la acción del Espíritu Santo”. Bastaría esta sola frase para revisar veinte siglos de cristianismo.
Nadie tiene fe si no la tiene según el Espíritu; nadie puede fabri car el cristianismo a su manera, ni cercenarlo, parcializarlo o circunscribirlo como si fuera el dueño de una fe que no conoce más barrera que la del Espíritu. Y el Espíritu no tiene barreras...
Cuando hablamos del espíritu del cristianismo, hoy ya nadie puede dudar de qué espíritu estamos hablando: del espíritu de Pentecostés, el Espíritu que nos ha sido dado por Cristo Resucitado, para que la Iglesia sea una comunidad viviente, no una tumba o un mausoleo. Como tantas veces hemos insinuado desdeestasmismaspáginasdereflexionesbíblicas,nobastanlosSacramentos, no bastan los Concilios ni Congresos... sin Espíritu, todo eso es letra muerta. Y éste es el mensaje de este domingo: un mensajequehierenuestroorgulloyque sacude nuestra pereza.
No basta festejar ruidosamente la Navidad o llenar nuestras ciudades de cruces para que haya cristianismo. Sin el Espíritu, también la Navidad y el Viernes Santo son días de muerte. Volvamos a los Evangelios, volvamos a los Hechos de los Apóstoles y a las cartas de Pablo. En esas páginas viejas y anticuadas, simples y casi toscas, deberemos encontrar las huellas del Espíritu: el mismo Espíritu que empujó a Cristo a predicar, que lo sacó de la tumba como lo había sacado del seno de su madre; el mismo Espíritu que hizo de los apóstoles, muertos de miedo, una comunidad de profetas y de mártires.

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros, porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Solemne Procesión Diocesana del Corpus Christi:
Sábado 9 de Junio de 2012
El Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía; en esta fiesta, recordamos la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre; fiesta recién celebrada en nuestras parroquias el jueves 7 de mayo.
La Solemne Procesión Diocesana del Corpus Christi que se llevará a cabo el sábado 9 de junio de 2012, por las calles de nuestra ciudad de Guadalajara, representa para los católicos, ahora, una oportunidad para mostrar visiblemente la fe, el amor y compromiso con Jesús Eucaristía.
Se invita a la comunidad diocesana a unirse a esta celebración, con el siguiente programa, que constará de tres partes:
7:00 p.m. Celebración de la Eucaristía en la explanada del Templo Expiatorio
8:30 p.m. Solemne Procesión
28, 29 y 30: Lunes, Martes y Miércoles
SAN JUAN MACÍAS
LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR
MADRE DE LOS CREYENTES
LA SAGRADA FAMILIA, Canal 58
STA. TERESITA DEL NIÑO JESÚS, Dec. San Pedro
SANTA MARÍA MADRE Y REINA DE LA PAZ
SANTA LUCÍA, Tesistán
SAN MIGUEL, Santa fe
31, 2 y 3 (junio): Viernes, Jueves y Sábado
SAN CRISTÓBAL MAGALLANES Y COMPAÑEROS MÁRTIRES
SANTA ANA TEPETITLÁN
LA ANUNCIACIÓN
SAN JUAN BAUTISTA, San Miguel
SAN ANTONIO DE PADUA, El Zalate
NTRA. SRA. DEL SOCORRO
SEÑOR DE STA. ROSA, San Martín de Bolaños
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, La Cruz Azul
Encuentros para Adolescentes
8, 9 y 10 de junio de 2012



9:15 p.m. Bendición Solemne con el Santísimo en la Plaza de Armas
Este encuentro se realizará en la Casa Pastoral “Idelfonso Águila”, en el Deportivo Morelos, frente al Dermatológico.
Claudia Saldaña: Cel. 044 331274 5382
1, 2 y 3 de junio de 2012
Te invita a escuchar “MUNDO FAMILIA”: un programa conducido por Lupita Venegas y Meche Covarrubias.
Lunes a viernes, 11:00 Hrs. 1480 AM • Pabellón •
Pedidos a domicilio al teléfono: 3613 3043
Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $40.00 ciento
Director Responsable: Pbro. Adalberto González González Redacción: Pbro. Alberto Ávila, Pbro. Juan Javier Padilla Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305
Administración: Pbro. Rubén Darío Rivera • Alcalde 294, Guadalajara, Jal. Tel.: 3614-2746
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