

¡Mi esperanza, ya llega!
El Adviento siempre se acomoda a nuestras necesidades, bien decimos “la esperanza muere al último”. Es una realidad que en nuestra vida nos hartamos de “esperanzas vanas” que nos van defraudando, una tras otra. Hoy la Iglesia vive un regocijo espiritual hermoso. Hoy es Adviento y mañana es Navidad. La fortaleza de los creyentes siempre será la virtud de la esperanza que no defrauda; la vemos que siempre llega a buen término.
Siempre cumple sus promesas
Dios parece que se tarda en atender a nuestros ruegos, sin embargo estos días de Navidad nos alegran profundamente, porque las promesas de Dios se cumplen cabalmente. Nos recuerda el libro de Samuel: aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor, "Ve y dile a mi siervo David". Así dice el Señor: ¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo, Israel.
Hoy es Nochebuena y mañana es Navidad
Es una coincidencia hermosa, al celebrar el IV domingo de Adviento, en donde se nos presenta a María como la mujer que ha aceptado la propuesta de Dios para ser Madre del Salvador; acercarnos al gran misterio de “Dios entre nosotros” misterio que se da por la disponibilidad de María al plan de Dios.
Te pondré en paz con todos tus enemigos
El anuncio de siglos ha llegado a su término, Dios siempre cumple sus promesas. La forma más propia para llegar a esta Nochebuena, exactamente al término del tiempo de Adviento, será sin duda, saber bendecir a Dios porque cumple sus promesas: Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
Promesa cumplida. Dios con nosotros
"No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús”. Emmanuel, que quiere decir

Dios con nosotros es el giro más importante de la historia que se nos ofrece precisamente en estas fiestas de Navidad. Hoy podemos ahondar este misterio, en la contemplación de cualquier pesebre o nacimiento, que hayan sido adornados con arte; pero también con la sencillez de un Dios que ha querido nacer en la pobreza.
"¡Aquí está la esclava del Señor!”
La actitud de María, su disponibilidad para llevar adelante los designios de Dios, es sin duda la gran oportunidad para los creyentes de saber volver hacia Dios; buscar la Navidad no sólo en la algarabía de la fiesta y la búsqueda de regalos materiales. Los festejos son importantes y de alguna manera le dan un tono de alegría y regocijo a nuestra vida; pero que nunca olvidemos poner en el corazón la disponibilidad de María: “hágase en mí según tu palabra."
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que infundas tu gracia en nuestros corazones, para que, habiendo conocido, por el anuncio del ángel, la encarnación de tu Hijo, lleguemos, por medio de su pasión y de su cruz, a la gloria de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...
SALMO RESPONSORIAL
Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor y daré a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre y mi lealtad, más firme que los cielos.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Un juramento hice a David, mi servidor, una alianza pacté con mi elegido: ‘Consolidaré tu dinastía para siempre y afianzaré tu trono eternamente’.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Él me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’. Yo jamás le retiraré mi amor, ni violaré el juramento que le hice”.
R. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Lc 1, 38
R. Aleluya, aleluya. Yo soy la esclava del Señor; que se cumpla en mí lo que me has dicho. R. Aleluya, aleluya .
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido esta prenda de redención eterna, te rogamos, Dios todopoderoso, que, cuanto más se acerca el día de la festividad que nos trae la salvación, con tanto mayor fervor nos apresuremos a celebrar dignamente el misterio del nacimiento de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
1
Lectura del segundo libro de Samuel 7, 1-5. 8-12. 14. 16
Tan pronto como el rey David se instaló en su palacio y el Señor le concedió descansar de todos los enemigos que lo rodeaban, el rey dijo al profeta Natán: “¿Te has dado cuenta de que yo vivo en una mansión de cedro, mientras el arca de Dios sigue alojada en una tienda de campaña?”. Natán le respondió: “Anda y haz todo lo que te dicte el corazón, porque el Señor está contigo”. Aquella misma noche habló el Señor a Natán y le dijo: “Ve y dile a mi siervo David que el Señor le manda decir esto: ‘¿Piensas que vas a ser tú el que me construya una casa para que yo habite en ella? Yo te saqué de los apriscos y de andar tras las ovejas, para que fueras el jefe de mi pueblo, Israel.
Yo estaré contigo en todo lo que emprendas, acabaré con tus enemigos y te haré tan famoso como los hombres más famosos de la tierra. Le asignaré un lugar a mi pueblo, Israel; lo plantaré allí para que habite en su propia tierra. Vivirá tranquilo y sus enemigos ya no lo oprimirán más, como lo han venido haciendo desde los tiempos en que establecí jueces para gobernar a mi pueblo, Israel. Y a ti, David, te haré descansar de todos tus enemigos. Además, yo, el Señor, te hago saber que te daré una dinastía; y cuando tus días se hayan cumplido y descanses para siempre con tus padres, engrandeceré a tu hijo, sangre de tu sangre, y consolidaré su reino. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre ante mí, y tu trono será estable eternamente’ ˮ . Palabra de Dios.
2
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 16, 25-27
Hermanos: A aquél que puede darles fuerzas para cumplir el Evangelio que yo he proclamado, predicando a Cristo, conforme a la revelación del misterio, mantenido en secreto durante siglos, y que ahora, en cumplimiento del designio eterno de Dios, ha quedado manifestado por las Sagradas Escrituras, para atraer a todas las naciones a la obediencia de la fe, al Dios único, infinitamente sabio, démosle gloria, por Jesucristo, para siempre. Amén. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y Él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”. María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?”. El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer
La Profesión de nuestra
Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia. Palabra del Señor.
Ceremonia para acostar y arrullar al Niño Dios
Llegó la Navidad. Hoy, 24 de diciembre, muchas familias se reunen para celebrar el nacimiento de nuestro Redentor. Todos queremos celebrar una Navidad en la que Cristo sea verdaderamente el centro y no un simple pretexto para reunirnos. Ofrecemos esta guía para acostar y arrullar al Niño Dios en el nacimiento.
Preside el papá o la mamá
• Papá: Para prepararnos a recibir a Dios, que se hizo hombre para salvarnos, reconozcamos que somos pecadores y que necesitamos su salvación.
• Todos: Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.
• Papá: o Mamá: Recordemos lo que pasó aquella bendita noche hace casi dos mil años. Leer Evangelio de San Lucas 2, 1-14.
• Todos: Te alabamos, Señor.
• Papá: Antes de colocar al Niño Jesús en el Nacimiento, (el más pequeño de la familia) va a dárnoslo a besar. Ya que todos lo hayan besado, colocará al Niño Dios en el pesebre.
VILLANCICO: Se canta mientras se besa al Niño. Al acabar se hacen las peticiones.
Peticiones:
•Papá: Pidámosle al Niño Dios, que así como es el centro de este nacimiento hoy, sea todos los días el centro de nuestra vida.
• Todos: Te lo pedimos Señor.
• Papá: Que Jesús, que pudiendo haber nacido rico quiso nacer pobre, nos enseñe a estar contentos con lo que tenemos.
• Todos: Te lo pedimos Señor.
• Papá: Que Jesús, que vino a perdonarnos, nos enseñe a no ser rencorosos con los demás.
• Todos: Te lo pedimos Señor.
• Papá: Que Él, que vino a fundar la mejor familia del mundo, haga que en la nuestra reine siempre el amor, la unión y el deseo de ayudarnos mutuamente y a las demás familias.
• Todos: Te lo pedimos Señor.
Oración
Oh buen Jesús, que por amor a nosotros te hiciste niño, enséñanos a reconocer tu amor y enciende nuestro corazón para que aprendamos a amarte de veras, para que, libres de todo egoísmo, reconozcamos como hermanos a todos los hombres y los amemos con sinceridad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
El árbol de Navidad
La costumbre de poner el árbol de Navidad fue traída a América por inmigrantes alemanes hace más de cien años. No se conoce con certeza su origen. Dicen algunos que fue Martín Lutero quien la inventó en el siglo xvi. Otros la hacen remontar a los orígenes de la Edad Media, cuando San Bonifacio, el gran apóstol de Germania, derribó a hachazos la encina sagrada dedicada al dios Odín y plantó en su lugar un pino, que dedicó a Cristo, el verdadero Dios.
Tratemos de darle un sentido cristiano y familiar. El árbol es signo de vida, las luces nos invitan a la alegría, los regalos son fruto de nuestra amistad.
Oración para antes de abrir los regalos
En esta Navidad, Señor, Tú nos llenas de alegría y nos llenas con tus dones; nosotros, para imitar tu bondad, hemos adornado este árbol con los regalos que nos vamos a intercambiar. Que ellos nos recuerden que Tú eres el gran regalo de tu Padre a los hombres, que nos llena de alegría y felicidad. Haz, Señor, que al dar y al recibir los regalos, sintamos que ellos son muestra del amor que anida en nuestro corazón. Queremos amarte, que-


DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González