Hoja parroquial
Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106
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Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106
El gran Cicerón pedía que la historia enseñara a los hombres cómo vivir. Al entrar de lleno en la Pascua, cuando repasamos el libro de los Hechos, precisamente miramos cómo vivió la antigua Iglesia, para nosotros aprender a vivir. Nos sorprende de manera grata algo que hemos oído más de alguna vez: El camino de la Iglesia del presente se va retratando en las historias que ahí nos cuentan y que volvemos a oír en toda la Pascua de una manera insistente. Saber cómo empezaron a creer aquellos hombres y mujeres, conocer cuáles fueron las dificultades por las que atravesaron; tomar nota de sus debilidades y registrar en nuestros corazones sus triunfos y logros, es sin duda alguna el mejor método para aprender a echar a andar nuestra vida por el camino de la fe, agarrar experiencia en cabeza ajena; así lo ha expresado, con mucha razón, la sabiduría de la gente sencilla. Las buenas historias del tiempo de San Lucas nos deben ayudar a crear buenas historias en nuestro tiempo. Los caminos de entonces nos deben ayudar a saber dónde poner nuestros pies con mucho cuidado dentro de las dificultades actuales, y construir un mundo diferente.

la verdad delante de las autoridades humanas.
Obedecer a Dios antes que a los hombres
Hay que tener valor para confesar
Como en la vida hay muchas pruebas y nos van macizando en lo que creemos, así los primeros cristianos, los discípulos de Jesús, pasaron por muchas persecuciones y calamidades, pero no se doblegaron en su fe. Como Pedro y Juan, antes que actuar de acuerdo a los hombres, los creyentes deben obedecer a Dios. Nos podemos preguntar al corazón si no nos faltará un poco más de acción a los cristianos de hoy, en temas que salen cada vez con más frecuencia, como la defensa de la vida, los cuestionamientos y leyes en torno
del aborto, cómo luchar contra todas las adicciones… y un largo etcétera.
La gran oportunidad para reemplazar nuestras negaciones
Leemos una parte del último capítulo del Evangelio según San Juan y parece que Jesús, en sus últimos encuentros, una vez resucitado, intenta fortalecer la confianza de los Apóstoles, de darles oportunidad para enmendar la plana de sus errores y vivir de nuevo en la fidelidad; así debemos confiar más en la Palabra del Crucificado. Por eso, pregunta una y otra vez a Pedro: “¿Me amas más que éstos?”, y ante una respuesta positiva, Jesús también le entrega la tarea de velar por su Iglesia. Le pide su fidelidad, sin tener en cuenta que muchos otros puedan caminar en contra de la verdad, sin desanimarse porque muchos pretendan ir contra su Reino. Pedro ya lo había negado antes de la Pasión, pero ahora, ya resucitado, recibe la oportunidad de corregir el camino andado. Pedro y la Iglesia podrán hacerlo porque saben que Cristo ha dado su vida para que así suceda, y lo mejor de todo: nos ha dejado su Espíritu. Nº
ANTÍFONA DE ENTRADA
Sal 65, 1-2
Aclamen al Señor, habitantes todos de la Tierra, canten un himno a su nombre, denle gracias y alábenlo. Aleluya.
SALMO RESPONSORIAL
Salmo 29
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me sacaste de la muerte y, a punto de morir, me reviviste.
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo.
R. Te alabaré, Señor, eternamente. Aleluya.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R. Te alabaré, Señor eternamente. Aleluya.
R. Aleluya, aleluya.
Resucitó Cristo, que creó todas las cosas y se compadeció de todos los hombres. R. Aleluya, aleluya.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Cfr. Jn 21, 12-13
Dijo Jesús a sus discípulos: “Vengan y coman”. Y tomó un pan y lo repartió entre ellos. Aleluya.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 5, 27-32. 40-41
En aquellos días, el sumo sacerdote reprendió a los apóstoles y les dijo: “Les hemos prohibido enseñar en nombre de ese Jesús, sin embargo, ustedes han llenado a Jerusalén con sus enseñanzas y quieren hacernos responsables de la sangre de ese hombre”.
Pedro y los otros apóstoles replicaron: “Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de la cruz. La mano de Dios lo exaltó y lo ha hecho jefe y salvador, para dar a Israel la gracia de la conversión y el perdón de los pecados. Nosotros somos testigos de todo esto y también lo es el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que lo obedecen”.
Los mismos del Sanedrín mandaron azotar a los apóstoles, les prohibieron hablar en nombre de Jesús y los soltaron. Ellos se retiraron del Sanedrín, felices de haber padecido aquellos ultrajes por el nombre de Jesús.
Palabra de Dios.

Del libro del Apocalipsis del Apóstol San Juan 5, 11-14
Yo, Juan, tuve una visión, en la cual oí alrededor del trono de los vivientes y los ancianos, la voz de millones y millones de ángeles, que cantaban con voz potente:
“Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría y la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza”.
Oí a todas las criaturas que hay en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar –todo cuanto existe-, que decían:
“Al que está sentado en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos”.
Y los cuatro vivientes respondían: “Amén”. Los veinticuatro ancianos se postraron en tierra y adoraron al que vive por los siglos de los siglos. Palabra de Dios.
Del santo Evangelio según san Juan 21, 1-19
En aquel tiempo, Jesús se les apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberiades. Se les apareció de esta manera:estaban juntos Simón Pedro, Tomás (llamado El Gemelo), Natanael (el de Caná de Galilea), los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos. Simón Pedro les dijo: “Voy a pescar”. Ellos le respondieron: “También nosotros vamos contigo”. Salieron y se embarcaron, pero aquella noche no pescaron nada.
Estaba amaneciendo cuando Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no lo reconocieron. Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo? Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados.
Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca, arrastrando la red con los pescados, pues no distaban de la tierra más de cien metros. Tan pronto como saltaron a tierra, vieron unas brasas y sobre ellas un pescado y pan. Jesús les dijo: “Traigan algunos pescados de los que acaban de pescar”. Entonces Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red, repleta de pescados grandes. Eran ciento cincuenta y tres, y a pesar de que eran tantos, no se rompió la red. Luego les dijo Jesús: “Vengan a almorzar”. Sigue en la página 3
Creo en un solo Dios
Padre todo Poderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, De todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, Nacido del Padre
Antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, Engendrado, no creado, De la misma naturaleza del Padre, Por quien todo fue hecho; Que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de Maria, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al Cielo y está sentado a la derecha del padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, Que procede del Padre y del Hijo, Que con el Padre y el Hijo Recibe una misma adoración y gloria, Y que habló por los profetas.
Creo en la iglesia, que es una, Santa, católica y apostólica. Confieso que han solo Bautismo Para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle ¿quién eres?, porque ya sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, y también el pescado.
Ésta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Después de almorzar le preguntó Jesús a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?” Él le contestó: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.
Por segunda vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que
te quiero”, Jesús le dijo: “Pastorea mis ovejas”.
Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado por tercera vez si lo quería, y le contestó: “Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas. Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras.” Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría de glorificar a Dios. Después le dijo: “Sígueme”. Palabra del Señor. Viene de la página 2
Mehacen sufrir algunos –escribe Mons. Briva, obispo de Astorga- cuando dicen que no aceptan la existencia de Dios. ¿Lo habrán pensado en serio? ¿o serán víctimas de una moda efímera, irreflexiva? ¡Porque Dios está tan cerca, y se percibe su presencia tan fácilmente cuando se tiene el alma despierta!
En cualquier recodo del camino puedes encontrarte con Dios, porque Él ésta en todas partes. Está en su infinitud de ser y de amor. La presencia de Dios no se percibe por los sentidos. Tampoco se mide por los sentidos la inspiración de un artista, el amor de un niño. Y sin embargo son objeto de nuestras percepciones espirituales.
El encuentro con Dios es una de las más inefables experiencias humanas. Es una plenitud espiritual, que inunda el alma y deja el cuerpo transido de paz y posesión posesionada. Puede tener lugar,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre;
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

en la penumbra del templo, en la cima de una montaña, en la contemplación de una noche estrellada, en el temblor de la tempestad, a la orilla del mar… hasta en los horrores de una conciencia atormentada por el sentido de pecado.
Para encontrar a Dios hace falta ser hombre y ejercer de hombre. Por desgracia hay algunos que no ejercen su humanidad; son caricaturas ambulantes que cercenan sin querer parte de su ser.
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Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
O puede que, por el contrario, te encuentres arrimando el hombro, para hacer menos pesada la carga del que sufre. Y te des cuenta, de pronto, de que es a Cristo a quien estás ayudando a llevar su cruz. Como aquel «Simón de Cirene». O, mientras limpias el sudor a un enfermo, o acompañas la soledad de un anciano, piensas con razón que eres aquella «verónica» que, según la tradición, rompió valientemente el cerco de los mirones y enjugó el rostro de Cristo cuando pasaba con su cruz.
No seas de aquellos que golpean, se burlan, o de los que primero deciden condenar a Jesús para después buscar pruebas en qué apoyarse («Los sumos sacerdotes y el sanedrín en pleno buscaban un testimonio contra Jesús para condenarlo, y no lo encontraban»).
Sería, mejor, estar de pie junto a la cruz como María, como Juan, como aquellas mujeres valientes; solidario con el débil crucificado, con el injustamente condenado, con el expulsado de su tierra, con el pobre... Viene
19, 20 y 21: lunes, martes y miércoles
EL ESPÍRITU SANTO, Los Cajetes
NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA
SAN PEDRO TLAQUEPAQUE
LA CRUZ DE LA FAMILIA
MARÍA REINA DE LOS MÁRTIRES
LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, Etzatlán INMACULADA CONCEPCIÓN, Huaxtla
22, 23 y 24: jueves, viernes y sábado
MARÍA REINA DEL PALOMAR
LA SANTA CRUZ, Col. El Campesino
SAN MAXIMILIANO MARÍA KOLBE, Las Juntas
EL SEÑOR DEL ENCINO
NUESTRA SEÑORA DE LA CARIDAD DEL COBRE
MARÍA AUXILIADORA, Tlaquepaque
SANTIAGO APÓSTOL, Ameca
SAN JOSÉ CASAS CAIDAS
SAGRADO CORAZÓN, Col. Buenos Aires

abril 30, 1 y 2 de mayo de 2010
Informes en los teléfonos:

23, 24 y 25 de abril de 2010
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