N.º 17 • III
DOMINGO PASCUA, Ciclo A

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
26 de Abril de 2020
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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N.º 17 • III
DOMINGO PASCUA, Ciclo A

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
26 de Abril de 2020
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
Ya han pasado algunos días después de la muerte de Jesús y hay varios que no han asimilado la muerte de su Señor que conocieron, lo admiraron y hasta comieron con Él. La desesperanza empieza a inquietar, y ya hace estragos en la comunidad de los que creían. Empieza la desbandada. Parece que todo fue un bonito sueño, pero la cruda realidad es que Aquel en el que confiaron que traería cambios importantes en su vida, fue destrozado por la muerte. Los poderosos han vuelto a ganar la partida y el desaliento golpea muy duro a ese pequeño grupo de seguidores que habían empezado a creer.
Es cierto, se oyen rumores de que ya no está en la tumba, pero no saben qué habrá pasado. Dos personajes del pequeño poblado de Emaús hacen su camino de regreso. En medio de la plática tristona que los lleva cabizbajos, alguien se les acerca y comparte la plática. El compañero de viaje tiene otros pensamientos de lo que ha pasado y trata de animar a los que se sienten derrotados. Así es casi siempre la vida: confiamos y de repente se nos caen las alas de las ilusiones. Pero algo va a pasar después de ese encuentro en las veredas polvosas de Israel. Todo se va a explicar en Emaús cuando ese incógnito compañero de plática es invitado y parte el pan. Hasta entonces, ¡se les abrieron los ojos!

Superar la derrota Pedro el Apóstol, en su carta, hace un llamado a mantenerse fieles a Dios aún en situaciones difíciles, en esas circunstancias que duelen y no entendemos. En el mundo sigue habiendo marginación, dolor, gente que hace mucho daño en una sociedad llena de defectos, con leyes inhumanas, injustas, porque solo protegen al que paga. Hoy, hay cristianos que se desilusionan incluso dentro de los grupos parroquiales. La Imagen de Jesús como compañero de camino que presenta el Evangelio de Lucas, en cada uno de sus pormenores, puede estimular la confianza, hacer sentir a Jesús cercano en medio de tanto dolor de nuestra Iglesia.
Hacen falta testigos
En la Primera Lectura da cuenta del ánimo que surgió entre los seguidores de Jesús; manifiestan con seguridad que “ha resucitado”. Va a empezar otra etapa muy animosa, se animarán a convencer a todo mundo que resucitó de veras. La confianza no es vana. Los creyentes tienen una certeza: Jesús nos acompaña en las penurias de cada día, es compañero de viaje. La pequeña Iglesia le dio vuelta a la tristeza, cambió la derrota; surge un entusiasmo nuevo... quieren compartir el gozo de haber conocido a Jesús.
Dios nuestro, que tu pueblo se regocije siempre al verse renovado y rejuvenecido, para que, al alegrarse hoy por haber recobrado la dignidad de su adopción filial, aguarde seguro con gozosa esperanza el día de la Resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
1Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, se presentó Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: “Israelitas, escúchenme. Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y señales que Dios realizó por medio de Él y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jesús fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la Cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice, refiriéndose a Él: Yo veía constantemente al Señor delante de mí, puesto que Él está a mi lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua se alboroza; por eso también mi cuerpo vivirá en la esperanza, porque tú, Señor, no me abandonarás a la muerte, ni dejarás que tu santo sufra la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida y me saciarás de gozo en tu presencia. Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad: el patriarca David murió y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero, como era profeta, y sabía que Dios le había prometido con juramento que un descendiente suyo ocuparía su trono, con visión profética habló de la Resurrección de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufrió la corrupción. Pues bien, a este Jesús Dios lo resucitó, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo prometido a Él y lo ha comunicado, como ustedes lo están viendo y oyendo”.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida está en sus manos.
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor y con Él a mi lado, jamás tropezaré.
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás que sufra yo la corrupción.
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti.
R. Enséñanos, Señor, el camino de la vida. Aleluya.
2Lectura de la primera carta del Apóstol san Pedro 1, 17-21
Hermanos: puesto que ustedes llaman Padre a Dios, que juzga imparcialmente la conducta de cada uno según sus obras, vivan siempre con temor filial durante su peregrinar por la tierra. Bien saben ustedes que de su estéril manera de vivir, heredada de sus padres, los ha rescatado Dios, no con bienes efímeros, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha, al cual Dios había elegido desde antes de la creación del mundo, y por amor a ustedes, lo ha manifestado en estos tiempos, que son los últimos. Por Cristo, ustedes creen en Dios, quien lo resucitó de entre los muertos y lo llenó de gloria, a fin de que la fe de ustedes sea también esperanza en Dios. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES
DEL EVANGELIO
Cfr. Lc 24, 32
R. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, haz que comprendamos la Sagrada Escritura. Enciende nuestro corazón mientras nos hablas. R. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 24, 13-35
El mismo día de la Resurrección, iban dos de los discípulos hacia un pueblo llamado Emaús, situado a unos once kilómetros de Jerusalén, y comentaban todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús se les acercó y comenzó a caminar con ellos; pero los ojos de los dos discípulos estaban velados y no lo reconocieron. Él les preguntó: “¿De qué cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?”. Uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¿Eres tú el único forastero que no sabe lo que ha sucedido estos días en Jerusalén?”. Él les preguntó: “¿Qué cosa?”. Ellos le respondieron: “Lo de Jesús el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. Cómo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que Él sería el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres días desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les habían aparecido unos ángeles, que
Lles dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron al sepulcro y hallaron todo como habían dicho las mujeres, pero a Él no lo vieron”. Entonces Jesús les dijo: “¡Qué insensatos son ustedes y qué duros de corazón para creer todo lo anunciado por los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Mesías padeciera todo esto y así entrara en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a Él. Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, Él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer”. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: “¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!”. Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: “De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón”. Entonces ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Palabra del Señor.
Dirige, Señor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y concédele llegar un día a la gloria incorruptible de la Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
de mayo
a Fiesta de San José Obrero fue instituida por el Papa Pío XII el 1 de mayo de 1955, para que —como dijo el mismo a los obreros reunidos aquel día en la Plaza de San Pedro— “el humilde

obrero de Nazaret, además de encarnar delante de Dios y de la Iglesia la dignidad del obrero manual, sea también el próvido guardián de ustedes y de sus familias”.

Descendiente de reyes y dinastía de obreros
San José, -escribe el Papa Pío XII- descendiente de reyes, entre los que se cuenta David, el más famoso y popular de los héroes de Israel, pertenece también a otra dinastía, que permaneciendo a través de los siglos, se extiende por todo el mundo, es la de aquellos hombres que con su trabajo manual van haciendo realidad lo que antes era solo pura idea, y de los que el cuerpo social no puede prescindir en absoluto. Pues si bien es cierto que a la sociedad le son necesarios los intelectuales para idear, no lo es menos que, para realizar, le son del todo imprescindibles los obreros. De lo contrario, ¿cómo podría disfrutar la colectividad del bienestar, si le faltasen manos para ejecutar lo que la cabeza ha pensado? Y los obreros son estas manos que, aun a través de servicios humildes, influyen grandemente en el desarrollo de la vida social. Indudablemente que José también dejaría sentir, en la vida de su pequeña ciudad, la benéfica influencia social de su trabajo. Solo Nazaret —la ciudad humilde y desacreditada, hasta el punto que la gente se preguntaba:“¿De Nazaret puede salir alguna cosa buena?”— es la que podría explicarnos toda la trascendencia de la labor desarrollada por José en su pequeño taller de carpintero, mientras Jesús, a su lado, “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres”.


•Caminemos Juntos
1, 2 y 3 de mayo de 2020. Encuentro para matrimonios jóvenes. Hasta 15 años de casados. Hora de entrada: 6:30 p.m.
Informes:
Tels. San José de Gracia: 3614-2746
Norma: 33 3829-8030
Héctor: 33 1486-1082
•Encuentro para Adolescentes, los días 15, 16 y 17 de mayo de 2020. Informes: Notaría del Templo San José de Gracia, Tel: 3614-2746, Andrea Martínez, cel. 33 2130-7944, Alejandra Amezola, cel. 33 1634-2400 y Hugo, cel. 33 1736-8440.

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