

La Cuaresma, un tiempo para Dios
Nuestro Dios es un Señor celoso. Ama, ofrece toda su misericordia, y perdona de generación en generación. El tiempo cuaresmal es propicio para poner en orden nuestras relaciones personales, familiares y comunitarias; poner en orden nuestra relación con el Señor, nuestro Dios: “No tendrás otros dioses frente a mí”. Es una afirmación tajante y comprometedora para una sociedad como la nuestra, puede llegar a ser una acusación seria; pero que precisamente, podemos corregir en este tiempo de gracia, que es la Cuaresma.
En el corazón, la Ley de Dios Vivimos en una sociedad donde casi cualquier ley estorba e interrumpe nuestra manera de vivir. En este sentido, anulamos la Ley de Dios, pero Dios es muy claro para hablarnos al corazón: “Durante seis días, trabaja y haz tus tareas, pero el día séptimo es un día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios”. Esta frase suena lapidaria y exigente.
Un Padre que nos ama Dios cuida de nosotros porque nos ama, nos quiere preservar del mal. Quiere estar presente en nuestras
vidas, como un amor que trasciende e intenta mejorar el mundo, hoy tan devastado por la maldad y el egoísmo. Es sin duda la fuerza de su amor, expresada a través de la Ley, la forma en que Dios reclama un espacio en nuestro corazón, en nuestro tiempo; en las familias del
nidad y naturaleza humana, que además nos ennoblece cuando lo cumplimos a plenitud. Dios nos pone leyes para el trabajo y el descanso, pero sobre todo para mejorar y resguardar las relaciones humanas.

presente: “Honra a tu padre y a tu madre: así prolongarás tus días en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar”. Un mandamiento muy simple, que acompaña nuestra dig-
Los mandatos del Señor son rectos Son senderos seguros para la realización, la convivencia humana y la superación de todos nuestros egoísmos. No es honesto alabar a Dios con la boca y hacer el mal con nuestra conducta. La relación con Dios no debe ser por conveniencia, sino familiar, con la alegría de saber, que Dios es Padre para todos. En la casa del Padre no puede haber comercio ni explotación, es una casa de familia que acoge a quien necesita amor.
Jesús muestra amor y autoridad
Jesús quiere mostrarnos lo que no debe ser la religión. Al echar a todos fuera del templo con sus ovejas y sus bueyes, declara la invalidez de la religión de los que creen y utilizan la fe como un parche para de vez en cuando. Jesús declara maligna esa forma de religiosidad que puede ser en sí misma una injusticia.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...
SALMO RESPONSORIAL
18, 8. 9. 10. 11
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. La Ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón; son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna. Que te sean gratas las palabras de mi boca y los anhelos de mi corazón. Haz, Señor, que siempre te busque, pues eres mi refugio y salvación.
R. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Jn 3, 16
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del Éxodo 20, 1-17
En aquellos días, el Señor promulgó estos preceptos para su pueblo en el monte Sinaí, diciendo: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto y de la esclavitud. No tendrás otros dioses fuera de mí. [No te fabricarás ídolos ni imagen alguna de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o en el agua, y debajo de la tierra. No adorarás nada de eso ni le rendirás culto, porque yo, el Señor, tu Dios, soy un Dios celoso, que castiga la maldad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de aquellos que me odian; pero soy misericordioso hasta la milésima generación de aquellos que me aman y cumplen mis mandamientos.] No harás mal uso del nombre del Señor, tu Dios, porque no dejará el Señor sin castigo a quien haga mal uso de su nombre. Acuérdate de santificar el sábado. [Seis días trabajarás y en ellos harás todos tus quehaceres; pero el día séptimo es día de descanso, dedicado al Señor, tu Dios. No harás en él trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el forastero que viva contigo. Porque en seis días hizo el Señor el cielo, la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, pero el séptimo, descansó.
Por eso bendijo el Señor el sábado y lo santificó.] Honra a tu padre y a tu madre para que vivas largos años en la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni a su mujer, ni a su esclavo, ni a su esclava, ni su buey, ni su burro, ni cosa alguna que le pertenezca”. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 1, 22-25 Hermanos: Los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 2, 13-25
Cuando
se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y encostró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito: El celo de tu casa me devora. Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das de que tienes autoridad para actuar así?”. Jesús les respondió: “Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del
Alimentados en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Continúa en Pág. 3
La Profesión de nuestra Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
templo, ¿y Tú, lo vas a levantar en tres días?”. Pero Él hablaba del templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho. Mientras estuvo en Jerusalén para las fiestas de Pascua, muchos creyeron en Él, al ver los prodigios que hacía. Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba que nadie le descubriera lo que es el hombre, porque Él sabía lo que hay en el hombre. Palabra del Señor.
Día del Seminario
La semilla de la vocación al sacerdocio ha sido sembrada por Dios en el corazón de algunos hombres, esto exige a la Iglesia, la delicadeza para percibir, cuidar y acompañar tan preciado don vocacional. En esta tarea, la familia cristiana desempeña un papel importante, pues el que recibe dicha vocación es un miembro de familia, que es apoyado y acompañado, en primer lugar, por los progenitores cristianos y por los demás miembros del hogar, pero también interviene la comunidad cristiana, particularmente la parroquia, que en su párroco o en algunos miembros sensibles y fervorosos, acoge, custodia y cultiva la vocación sacerdotal de algunos miembros de ella.
La llamada al sacerdocio llega al individuo por diferentes mediaciones. En este momento recuerdo a un párroco de nuestra diócesis que, cuando era joven, vivía muy lejano de la práctica cristiana. Un día, un compañero de trabajo le invitó y enseñó a persignarse, pasados unos días le enseñó el rezo del padrenuestro y el avemaría. Paulatinamente, aquel buen compañero fue acercando al joven a una vida de piedad y fervor para luego introducirlo en la vivencia de la Reconciliación y la Eucaristía dominical. Pasado un año de conducción sencilla, pero a la vez práctica, el joven preguntó: ¿Ya me persigno y rezo, ya me confieso y voy a
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
misa el domingo, ahora qué sigue? El buen compañero de trabajo le indujo a entrar a un grupo juvenil parroquial. Y ahí, pasado un buen tiempo, impactado por el testimonio de su párroco, un sacerdote totalmente convencido de su ministerio sacerdotal y que a ojos vistos era tan pleno como feliz, escuchó la voz de Dios que le dijo:
"Tú puedes ser sacerdote". El joven se inquietó, no sabía qué significaba aquella voz interior, ni qué tendría que hacer para ser sacerdote. Acudió a su compañero de trabajo, mismo que le llevó a las puertas del Seminario y que lo animó para que perseverara, preparándose al sacerdocio con todo su esfuerzo.
Hoy lo tenemos como un buen párroco, un sacerdote entregado totalmente a su ministerio. También recuerdo a otro sacerdote, cuya madre, recién casada, le pedía a Dios tener un hijo sacerdote. El tiempo pasó, llegaron los hijos. Un buen día, uno de ellos expresó su deseo: "quiero entrar al Seminario, quiero ser sacerdote". La primera en oponerse fue la mamá, y el muchacho, contra la voluntad de la propia madre, ingresó al Seminario, resuelto y plenamente decidido. Pasados algunos años, aquella madre, en una catequesis escuchó decir al catequista: "Ustedes no saben si la vocación de sus hijos es el fruto de la oración de otras personas o de la misma madre".
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Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
En ese momento recordó sus oraciones de recién casada, y consintió gustosa y llena de fe el llamado que Dios le hacía a su propio hijo, después de oponerse, se convirtió en la mayor promotora de la vocación sacerdotal de aquel muchacho que hoy es un buen sacerdote. Estos ejemplos reales, nos dejan ver que la vocación viene de Dios, pero se manifiesta a través de un intermediario: la Iglesia (sea en la parroquia, como lo expresa el primer caso, o en la familia cristiana, como lo expresa el segundo caso). Nuestra tarea como miembros de una familia cristiana y de una comunidad parroquial es descubrir, acoger y acompañar la vocación al sacerdocio. Hoy es el día del Seminario.
¡Oremos por las vocaciones al sacerdocio! Acompañemos y animemos a nuestros seminaristas, que se preparen gustosos a recibir un don tan grande.


Jubileo CirCular
5, 6 y 7: Lunes, Martes y Miércoles
SEÑOR DE LOS MILAGROS, San Pedrito
NTRA. SRA. DE TALPA
NTRA. SRA. DE LA SALUD
SAGRADO CORAZÓN, San Martín de las Flores
LA CRUZ DE LA RECONCILIACIÓN,
Col. Indígena
SANTA MÓNICA, La Barca
SAN FELIPE DE JESÚS, Ocotlán
SAN JUAN, Tecomatlán
SAN MARCOS EVANGELISTA, Cocula
8, 9 y 10: Jueves, Viernes y Sábado
NTRA. SRA. DE ZAPOPAN, Estadio
JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
JESÚS DE NAZARET, Zalatitán
MONTE CARMELO
NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO, Poncitlán
EL REFUGIO, Mpio. de Tala
NTRA. SRA. DE LA ESPERANZA, Juchipila
REINA DE LA PAZ, Zalatitán
DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla
Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746
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