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Preciosa conclusión del Evangelio de hoy, sobre la parábola de la higuera: el Señor espera nuestra respuesta libre porque quiere contar con nosotros para transformar el mundo. "Señor, no cortes la higuera; déjala todavía este año, a ver si da frutos". Jesús sabe que la contemplación de la actitud acogedora y entrañable de Dios es lo que puede cambiar nuestro corazón y abrirlo al amor.
Lo mismo que con el pueblo de la antigua Alianza, también hoy el Señor tiene paciencia con nosotros. Construir una nueva humanidad sólo es posible con la colaboración decidida de hombres nuevos. Por eso espera nuestra respuesta. Como espera la vuelta del hijo pródigo.
Dios, para salvarnos, toma siempre la iniciativa, pero pide nuestra colaboración. Recordemos los signos. Cuando regala el vino, exige primero el agua; y cuando multiplica la pesca, pide que echen primero la red. Podría hacerlo de otra manera. Sin nosotros. Podría hacer llover los panes, que brotaran ríos de agua, vino y leche, curar de golpe a todos los enfermos... pero lo ha hecho así por respeto. Para dignificar al hombre.
Porque nos quiere protagonistas de nuestra propia realización como personas y como hijos de Dios. Nada menos. Es
nuestra gloria o nuestra tragedia. En todo caso, nuestra responsabilidad.

Señor Dios, fuente de misericordia y de toda bondad, que enseñaste que el remedio contra el pecado está en el ayuno, la oración y la limosna, mira con agrado nuestra humilde confesión, para que a quienes agobia la propia conciencia nos reconforte siempre tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...
Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés le mostró su bondad, y sus prodigios al pueblo de Israel.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia.
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Mt 4, 17
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Conviértanse –dice el Señor–, porque ya está cerca el Reino de los Cielos.
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Alimentados en la tierra con el Pan del Cielo, prenda de eterna salvación, te suplicamos, Señor, que lleves a su plenitud en nuestra vida la gracia recibida en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lectura del libro del Éxodo 3, 1-8a. 13-15
En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, Jetró, sacerdote de Madián. En cierta ocasión llevó el rebaño más allá del desierto, hasta el Horeb, el monte de Dios, y el Señor se le apareció en una llama que salía de un zarzal. Moisés observó con gran asombro que la zarza ardía sin consumirse y se dijo: “Voy a ver de cerca esa cosa tan extraña, por qué la zarza no se quema”.
Viendo el Señor que Moisés se había desviado para mirar, lo llamó desde la zarza: “¡Moisés, Moisés!”. Él respondió: “Aquí estoy”. Le dijo Dios: “¡No te acerques! Quítate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagrada”. Y añadió: “Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”.
Entonces Moisés se tapó la cara, porque tuvo miedo de mirar a Dios. Pero el Señor le dijo: “He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído sus quejas contra los opresores y conozco bien sus sufrimientos. He descendido para librar a mi pueblo de la opresión de los egipcios, para sacarlo de aquellas tierras y llevarlo a una tierra buena y espaciosa, una tierra que mana leche y miel”.
Moisés le dijo a Dios: “Está bien. Me presentaré a los hijos de Israel y les diré: ‘El Dios de sus padres me envía a ustedes’; pero cuando me pregunten cuál es su nombre, ¿qué les voy a responder?”.
Dios le contestó a Moisés: “Mi nombre es Yo-soy”; y añadió: “Esto les dirás a los israelitas: ‘Yo-soy me envía a ustedes’. También les dirás: ‘El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me envía a ustedes’. Este es mi nombre para siempre. Con este nombre me han de recordar de generación en generación”. Palabra de Dios.
De la primera primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 10, 1-6. 10-12
Hermanos: No quiero que olviden que en el desierto nuestros padres estuvieron todos bajo la nube, todos cruzaron el mar Rojo y todos se sometieron a Moisés, por una especie de bautismo en la nube y en el mar. Todos comieron el mismo alimento milagroso y todos bebieron de la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo. Sin embargo, la mayoría de ellos desagradaron a Dios y murieron en el desierto.
Todo esto sucedió como advertencia para nosotros, a fin de que no codiciemos cosas malas como ellos lo hicieron. No murmuren ustedes como algunos de ellos murmuraron y perecieron a manos del ángel exterminador. Todas estas cosas les sucedieron a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros y fueron puestas en las Escrituras como advertencia para los que vivimos en los últimos tiempos. Así pues, el que crea estar firme, tenga cuidado de no caer. Palabra de Dios. Continúa en pág. 3
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”. Palabra del Señor.
La Iglesia nos recuerda que la Cuaresma es un tiempo de preparación espiritual y camino de conversión, más intenso.
La Liturgia –como son las lecturas, las oraciones, los símbolos y colores– nos proponen tres prácticas penitenciales a las que la tra-




bíblica cristiana confiere un gran valor: la oración, el ayuno y la limosna, para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, «ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos» (Pregón pascual)...

dición tiempo,








Y, para disponer nuestra mente y nuestro espíritu, en este tiempo, los ejercicios de Cuaresma son una herramienta; la Iglesia nos invita a participar. Los ejercicios de Cuaresma son un encuentro con Dios y con nosotros mismos, un momento para analizar nuestra vida a la luz de su Palabra.

29, 1° y 2: Lunes, Martes y Miércoles
SAN JOSÉ DE GRACIA
SAN ISIDRO, Oriente
SANTIAGO APÓSTOL, Tonalá
VIRGEN DE GUADALUPE, El Verde
LA SANTÍSIMA TRINIDAD, Santa Cecilia
SAN FRANCISCO DE ASÍS, Nochistlán
SAN NICOLÁS DE IBARRA
SAN MARTÍN OBISPO DE TOURS, Cocula
SAN PÍO DE PIETRELCINA, Hacienda Santa Fe
3, 4 y 5: Jueves, Viernes y Sábado
SEÑOR DE LOS MILAGROS, San Pedrito
NTRA. SEÑORA DE TALPA
NTRA. SEÑORA DE LA SALUD
SAGRADO CORAZÓN, San Martín de las Flores
LA CRUZ DE LA RECONCILIACIÓN, Col. Indígena
SANTA MÓNICA, La Barca
SAN FELIPE DE JESÚS, Ocotlán
SAN JUAN, Tecomatlán
SAN MARCOS EVANGELISTA, Cocula

DIRECTOR RESPONSABLE: Pbro. Adalberto González González
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