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Hoy, muchas personas se identifican con algunas frases de las lecturas de este domingo. Una podría ser: “mis días se consumen sin esperanza”. Hay demasiadas cosas que nos preocupan; la familia, las autoridades, los partidos políticos y, por supuesto, también, en nuestra vida religiosa, para quienes formamos una Iglesia que parece sus fieles están pasivos, y que no quieren hacer algo más por su fe.
El Señor sana los corazones destrozados En un mundo que cada vez cree menos en la esperanza, por tanta gente que sufre, por las desilusiones personales, familiares, sociales, económicas, también políticas e, incluso, religiosas; todo esto nos puede orillar a la desilusión. Sin embargo, la palabra de Dios quiere llenarnos de esperanza: “Alabad al Señor, que la música es buena; nuestro Dios merece una alabanza armoniosa. El Señor nos reconstruye...”
Hay palabras dolorosas “Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba. Mis días... se consumen sin esperanza. Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha”. En ese mismo estado de ánimo, hay muchísima gente a nuestro alrededor. Por lo económico, por las enfermedades; también por lo político y, lo más terrible y real..., ¡Mucha gente ya no se deja ayudar ni por la religión!
Hacer cambios en mi modo de vivir San Pablo nos propone reflexionar acerca de situaciones que precisamente le ocurrieron a él, mientras su tarea estaba en “dar a conocer el Evangelio, anunciándolo en vano...”, sin usar el derecho que le daba la predicación del Evangelio. Él nos invita a estar con Jesús: “... porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles, me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos.” Sabemos que, a través de su palabra, podremos transformarnos.

Jesús nos ofrece su presencia
El Evangelio de hoy da la oportunidad de animar la esperanza; de sentir la fuerza de Dios en medio de la adversidad. Repasemos con cuidado este fragmento del Evangelio. Jesús “se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron. 'Todo el mundo te busca.' Él les respondió: 'Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí'”.
¡Quiere estar con nosotros!
Jesús nos recuerda hoy, a través del Evangelio de Marcos, que quiere entrar en la vida de todas las personas; ser uno de ellos en los momentos difíciles o sencillos de cada ser humano. La cercanía para hacer el bien es su principal tarea.
ORACIÓN COLECTA
Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
SALMO RESPONSORIAL
146, 1. 3. 4-5. 6-7
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
Alabemos al Señor, nuestro Dios, porque es hermoso y justo el alabarlo. El Señor ha reconstruido a Jerusalén y a los dispersos de Israel los ha reunido.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
El Señor sana los corazones quebrantados y venda las heridas, tiende su mano a los humildes y humilla hasta el polvo a los malvados.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
Él puede contar el número de estrellas y llama a cada una por su nombre. Grande es nuestro Dios, todo lo puede; su sabiduría no tiene límites.
R. Alabemos al Señor, nuestro Dios.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Mt 8, 17
R. Aleluya, aleluya. Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera, que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura del libro de Job 7, 1-4. 6-7
En aquel día, Job tomó la palabra y dijo: “La vida del hombre en la tierra es vida de soldado y sus días, como días de un jornalero. Como el esclavo suspira en vano por la sombra y el jornalero se queda aguardando su salario, así me han tocado en suerte meses de infortunio y se me han asignado noches de dolor. Al acostarme, pienso: ‘¿Cuándo será de día?’ La noche se alarga y me canso de dar vueltas hasta que amanece. Mis días corren más aprisa que una lanzadera y se consumen sin esperanza. Recuerda, Señor, que mi vida es un soplo. Mis ojos no volverán a ver la dicha”. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 9, 16-19. 22-23
Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que esa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación. Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos, para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. Él se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era Él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Señor, Tú conoces mi vida y sabes mi dolor, has visto mis ojos llorar, mi rostro entristecerse, mi cuerpo lleno de dolencias y mi alma traspasada por la angustia.
Lo mismo que te pasó a ti cuando, camino de la cruz, todos te abandonaron. Hazme comprender tus sufrimientos y con ellos el amor que Tú nos tienes. Y que yo también aprenda que uniendo mis dolores a Tus Dolores, tienen un valor redentor por mis hermanos. Ayúdame a sufrir con amor, hasta con alegría. Si no es “posible que pase de mí este cáliz” . Te pido por todos los que sufren: Por los enfermos como yo, por los pobres, los abandonados, los desvalidos, los que no tienen cariño ni comprensión y se sienten solos.
Señor: sé que también el dolor lo permites Tú para mayor bien de los que te amamos. Haz que estas dolencias que me aquejan, me purifiquen, me hagan más humano, me transformen y me acerque más a Ti. Amén.
Juan Pablo II
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González
reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla
5, 6 y 7: Lunes, Martes y Miércoles
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Huentitán el Alto
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Zapote del Valle
SAN LUIS GONZAGA
SEÑOR DE LOS RAYOS, Atemajac
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN, Copala
SANTA ANITA
SAN JOSÉ DE POTRERILLOS
NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN, Ameca
8, 9 y 10: Jueves, Viernes y Sábado
SAGRADO CORAZÓN, Jardines de la Calera
MARÍA REINA DEL ROSARIO
SAN LÁZARO
Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746 J
EL SAGRARIO METROPOLITANO
SANTA MARÍA MAGDALENA, Tesistán
SAN JUAN BAUTISTA, El Teúl
INMACULADA CONCEPCIÓN, Atequiza
SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Ahualulco
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