N.º 50 • III
DOMINGO DE ADVIENTO, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
16 de Diciembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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N.º 50 • III
DOMINGO DE ADVIENTO, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
16 de Diciembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
En el Evangelio de este domingo hemos escuchado al profeta precursor de Jesús, a Juan el Bautista, que también anunciaba la Buena Noticia al pueblo, quien propuso, y nos propone hoy a nosotros, un programa de vida para preparar la venida del Mesías.
El Bautista, a orillas del río Jordán, ha sido muy concreto: "el que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene, y el que tenga comida, haga lo mismo... no exijas más de lo establecido... no extorsiones a nadie...".

Muchos esperan la Navidad por las vacaciones, por los regalos, por la fiesta; ojalá sea en verdad tiempo de felicidad para todos, pero los cristianos deberíamos ver esos días con ojos especiales, celebramos la venida del Hijo de Dios a nuestra historia, y eso da una profundidad nueva a la fiesta.
La mirada cristiana nos hace pensar, si queremos celebrar la Navidad, hemos de acoger a Cristo
Jesús en nuestras vidas, en nuestro proyecto existencial. Algo tiene que cambiar en nuestro estilo de vida. ¿No nos convendría pensar cómo cumplir estos días el programa de Juan el Bautista?, ¿cómo compartiremos nuestros bienes con los más necesitados?, ¿cómo seremos más amantes de la justicia y de la verdad? El Evangelio nos invita a la alegría, pero también al trabajo y a la seriedad en nuestro camino, como cristianos que quieren vivir conforme a Cristo Jesús.
Que se note este tono de esperanza alegre en nuestra Eucaristía, elevando a Dios, con más convicción que nunca, nuestra acción de gracias y nuestro canto de alabanza.
Que sea evidente también en nuestra vida un mayor optimismo, alegría y paz interior que nos da el sabernos salvados por Dios.
Que se note sobre todo en nuestra actitud de mayor comprensión y cercanía para con los demás, como nos ha dicho el Bautista. Entonces, seguramente, la Navidad de este año será para todos una gracia y una felicidad verdadera.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que contemplas a tu pueblo esperando fervorosamente la fiesta del nacimiento de tu Hijo, concédenos poder alcanzar la dicha que nos trae la salvación y celebrarla siempre, con la solemnidad de nuestras ofrendas y con vivísima alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
1Lectura del libro
del profeta Sofonías 3, 14-18
Canta, hija de Sión, da gritos de júbilo, Israel, gózate y regocíjate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha levantado su sentencia contra ti, ha expulsado a todos tus enemigos. El Señor será el rey de Israel en medio de ti y ya no temerás ningún mal. Aquel día dirán a Jerusalén: “No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, tu poderoso salvador, está en medio de ti. Él se goza y se complace en ti; Él te ama y se llenará de júbilo por tu causa, como en los días de fiesta”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal Is 12, 2-3.4bcd.5-6
R. El Señor es mi Dios y salvador.
El Señor es mi Dios y salvador, con Él estoy seguro y nada temo. El Señor es mi protección y mi fuerza y ha sido mi salvación. Sacarán agua con gozo de la fuente de salvación.
R. El Señor es mi Dios y salvador.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su nombre es sublime.
R. El Señor es mi Dios y salvador.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra. Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido grande con ustedes.
R. El Señor es mi Dios y salvador.
2Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 4, 4-7
Hermanos míos: Alégrense siempre en el Señor; se lo repito: ¡alégrense! Que la benevolencia de ustedes sea conocida por todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien presenten en toda ocasión sus peticiones a Dios en la oración y la súplica, llenos de gratitud. Y que la paz de Dios, que sobrepasa toda inteligencia, custodie sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Palabra de Dios.
DEL EVANGELIO
Is 61, 1
R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres. R. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 3, 10- 18
En aquel tiempo, la gente le preguntaba a Juan el Bautista: “¿Qué debemos hacer?”. Él contestó: “Quien tenga dos túnicas, que dé una al que no tiene ninguna, y quien tenga comida, que haga lo mismo”. También acudían a Él los publicanos para que los bautizara, y le preguntaban: “Maestro, ¿qué tenemos que hacer nosotros?”. Él les decía: “No cobren más de lo establecido”. Unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué tenemos que hacer? Él les dijo: “No extorsionen a nadie, ni denuncien a nadie falsamente, sino conténtense con su salario”.
Como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Él tiene el bieldo en la mano para separar el trigo de la paja; guardará el trigo en su granero y quemará la paja en un fuego que no se extingue”. Con éstas y otras muchas exhortaciones anunciaba al pueblo la buena nueva. Palabra del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Imploramos, Señor, tu misericordia, para que estos divinos auxilios nos preparen, purificados de nuestros pecados, para celebrar las fiestas venideras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Del 16 al 24 de diciembre celebramos las Posadas de Navidad, en ellas, Jesús, María y José, son el centro de la celebración. En San Agustín de Acolman, con los misioneros agustinos, siglo xvi, fue donde tuvieron origen las posadas.
Los misioneros convocaban al pueblo al atrio de las iglesias y conventos y ahí rezaban una novena, que se iniciaba con el rezo del Santo Rosario, acompañada de cantos y representaciones basadas en el Evangelio, como recordatorio de la espera del Niño y del peregrinar de José y María de Nazaret a Belén para empadronarse. Las posadas se llevaban a cabo los

nueve días previos a la Navidad, simbolizaban los nueve meses de espera de María. Al terminar, los monjes repartían a los asistentes fruta y dulces como signo de la acción de gracias que recibían aquéllos que aceptaban la doctrina de Jesús.
Con el tiempo las posadas comenzaron a llevarse a cabo en barrios y casas particulares, lo que las acercó a la vida familiar. Éstas comienzan con el rezo del Rosario y el canto de las letanías. Durante el canto, los asistentes forman dos filas que terminan con dos niños que llevan unas imágenes de la Santísima Virgen y de San José, los peregrinos que iban a Belén.
Al terminar las letanías se dividen en dos grupos: uno entra a la casa y otro pide posada imitando a San José y la Santísima Virgen cuando llegaron a Belén. Los peregrinos reciben acogida por parte del grupo que se encuentra en el interior. Luego sigue la fiesta con el canto de los villancicos; se termina rompiendo las piñatas y distribuyendo los bolos.
Las posadas son un medio para preparar con alegría y oración nuestro corazón para la venida de Jesucristo, recordar y vivir los momentos que pasaron José y María antes del nacimiento de Jesús.
Vivir las tradiciones y costumbres navideñas en el significado interior y no sólo en el exterior, para preparar nuestro corazón al nacimiento de Jesús.




Tiempo de Adviento, tiempo de espera. Dios que se acerca, Dios que ya llega. Esperanza del pueblo, la vida nueva.
El Reino nace, don y tarea. Le cantamos Padre bueno a la esperanza. Con María, ayúdanos Señor, a vivir generosos en la entrega, a ofrecer nuestra vida como ella, a escuchar tu Palabra en todo tiempo, a practicar sin descanso el Evangelio. ayúdanos a vivir solidarios con los que sufren, con quienes hoy como ayer en Belén no tienen lugar. Le cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con los pastores de Belén, ayúdanos señor a vivir la Vigilia de tu Reino, a correr presurosos a tu encuentro, a descubrir tu Rostro en medio del pueblo, a no quedarnos “dormidos” en la construcción del mundo nuevo. Te cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con los ángeles de Belén, ayúdanos Señor, a cantar al mundo entero tu Presencia, ¡ Dios está con nosotros ! Construyamos la paz entre los hombres. Edifiquemos la Justicia entre los pueblos. Le cantamos Padre Bueno a la esperanza.
Con Jesús niño Dios, ayudanos Señor, a abrigar la esperanza que nace en cada Adviento, a escuchar los clamores de tu pueblo, a regar con nuestras vidas la semilla de tu Reino, a ser mensajeros de tu amor, a construir comunidades de servicio y oración.
Navidad, fiesta del hombre. Navidad, fiesta de Dios. Queremos ser tus testigos, danos la fuerza Señor.
•Encuentros con Cristo, Señoras Señora... ¿tu corazón está sin luz, sin fuerza?
Haz un Encuentro con Cristo para señoras, del Padre Levy
Próximo 4, 5 y 6 de enero de 2019
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