N.º 48 • I DOMINGO DE ADVIENTO, Ciclo C

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
2 de Diciembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
2 de Diciembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
La Navidad está cerca, y comenzamos ya a prepararnos. Pensamos en organizar posadas, qué vamos a regalar y cómo vamos a decorar nuestros hogares con motivos navideños. Tal y como nos preparamos en el exterior, la Iglesia ha puesto estas cuatro semanas anteriores a la Navidad como un camino de preparación espiritual. A esta preparación le llamamos Adviento.
Éste es un tiempo muy peculiar, porque cada año nos preparamos para la misma celebración, la venida del Señor. Pudiera esto hacernos pensar que no tiene sentido volver a realizar esta preparación; sin embargo, antes de tomar una actitud así, debemos pensar que toda nuestra vida consiste en prepararnos; siempre estamos a la expectativa de la venida del Señor (o de nuestra partida hacia Él).
Por lo tanto, lo único que la Iglesia nos pide en cada Adviento es que "renovemos" nuestra preparación, que "sacudamos" el polvo de nuestras vidas espirituales y volvamos a renovar nuestro seguimiento.

Las lecturas nos hablarán en estos cuatro domingos de dos momentos, de la primera y segunda venida de Cristo, es decir de su Encarnación a través de la Virgen María. Con este ánimo, co -
mencemos este Adviento, dispuestos a renovarnos a través de la espera en el Señor. En el Evangelio de este domingo, Jesús está utilizando un lenguaje de símbolos o apocalíptico, pero lo que hemos de entender de estos signos son dos cosas: primero, "el Hijo del hombre vendrá con gran poder y majestad", es decir, que podemos guardar la esperanza de nuestra liberación definitiva; que por encima de todas las pruebas que podamos pasar (sufrimientos, penas, dolores, tragedias), nuestra fe en Jesucristo nos hará vencer. Ésta es nuestra esperanza, su victoria final.
Segundo, Él nos invita a prepararnos para esa victoria final, viviendo con fidelidad y a la escucha de su Palabra. Velen y hagan oración. Dos acciones muy concretas que el Señor nos pide para nuestras vidas. Velar no significa esperar sentados, sino buscándolo activamente en nuestra realidad; velar no significa pasividad sino solidaridad, es estar atentos porque el Señor llega a nuestras vidas de la forma menos esperada.
Estar en Oración, no es nada más estar hincados frente al Santísimo (aunque no lo excluye), estar en oración significa también estar buscando un continuo encuentro con el Señor; vivir contemplando su amor en nuestras vidas. Saberme en diálogo con quien sé que me ama.
ORACIÓN COLECTA
Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene a nosotros, para que, mediante la práctica de las buenas obras, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
1Lectura del libro del profeta Jeremías 33, 14-16
“Se acercan los días, dice el Señor, en que cumpliré la promesa que hice a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella hora, yo haré nacer del tronco de David un vástago santo, que ejercerá la justicia y el derecho en la tierra. Entonces Judá estará a salvo, Jerusalén estará segura y la llamarán ‘el Señor es nuestra justicia’ ”. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad de tu doctrina. Tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra esperanza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Porque el Señor es recto y bondadoso, indica a los pecadores el sendero, guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
Con quien guarda su alianza y sus mandatos, el Señor es leal y bondadoso. El Señor se descubre a quien lo teme y le enseña el sentido de su alianza.
R. Descúbrenos, Señor, tus caminos.
2Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses 3, 12–4, 2
Hermanos: Que el Señor los llene y los haga rebosar de un amor mutuo y hacia todos los demás, como el que yo les tengo a ustedes, para que Él conserve sus corazones irreprochables en la santidad ante Dios, nuestro Padre, hasta el día en que venga nuestro Señor Jesús, en compañía de todos sus santos. Por lo demás, hermanos, les rogamos y los exhortamos en el nombre del
Señor Jesús a que vivan como conviene, para agradar a Dios, según aprendieron de nosotros, a fin de que sigan ustedes progresando. Ya conocen, en efecto, las instrucciones que les hemos dado de parte del Señor Jesús. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES
DEL EVANGELIO
Sal 84, 8
R. Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Habrá señales prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación. Estén alertas, para que los vicios, con el libertinaje, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida no entorpezcan su mente y aquel día los sorprenda desprevenidos; porque caerá de repente como una trampa sobre todos los habitantes de la tierra. Velen, pues, y hagan oración continuamente, para que puedan escapar de todo lo que ha de suceder y comparecer seguros ante el Hijo del hombre. Palabra del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, que nos aprovechen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras caminamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro apoyo en las que han de durar para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

8 de diciembre

El 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX pronunció y definió de manera solemne en la bula Inneffabilis Deus, que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original». De esta manera quedó asentando formalmente como cuarto dogma conserniente a la Virgen María.
Desde los orígenes de la Iglesia ha estado presente en la conciencia de los creyentes esta verdad, incluso aunque en la Sagrada Escritura encontramos sólo referencias indirectas a este dogma. Por ejemplo, en su saludo el arcángel Gabriel, se refiere a la Virgen María como: «llena de gracia» (Cf. Lc 1,28), condición que manifiesta un estado de vida que sólo encuentra explicación satisfactoria en su Inmaculada Concepción.
Al realizar la apertura de la Puerta Santa, con ocación del comienzo del Jubileo de la Misericordia, el Papa Francisco sostuvo, que «en la concepción inmaculada de María estamos invitados a reconocer la aurora del mundo nuevo, transformado por la obra salvadora del Padre, wdel Hijo y del Espíritu Santo. La aurora de la nueva creación actuada por la divina misericordia».

Hoy iniciamos el Tiempo de Adviento. La palabra latina adventus, que se traduce en nuestra lengua por Adviento, advenimiento o venida, tiene en el lenguaje cristiano un significado especial referido a Jesús. Adviento quiere decir la venida o el advenimiento de Jesucristo.
La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad. Es una manera de decirnos que hemos de prepararnos en la esperanza y el arrepentimiento a la llegada del Señor.
El tiempo de Adviento es un tiempo privilegiado para los cristianos. No es simplemente una parte del calendario de la Iglesia, que nos invita a recordar el pasado. Nos impulsa también a vivir el presente y a preparar el futuro. Es decir que el Adviento tiene la finalidad de:
Recordarnos, para que celebremos y contemplemos la venida histórica de Jesús en la humildad de nuestra carne, es decir, el nacimiento de Jesús en Belén.
Prepararnos, para la venida de Jesucristo en la majestad de su gloria. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con el cielo a todos aquellos que han creído en Él.





Ven, Señor, no tardes, ven, que te esperamos; Ven, Señor, no tardes, ven pronto, Señor.
El mundo muere de frío, el alma perdió el calor, los hombres no son hermanos porque han matado al amor.
Envuelto en noche sombría, gime el mundo de pavor; va en busca de una esperanza, buscando tu fe, Señor.
Al mundo le falta vida y le falta corazón; le falta cielo en la tierra, si no lo riega tu amor.
Rompa el cielo su silencio, baje el rocío a la flor, ven, Señor, no tardes tanto, ven, Señor.

•Caminemos Juntos
7, 8 y 9 de diciembre de 2018 Encuentro para matrimonios jóvenes
Hasta 15 años de casados
Hora de entrada: 6:30 p.m.
Deportivo Morelos (Casa de Encuentros) Federalismo Norte N. 685, frente al Dermatológico
Informes e inscripciones: en el Templo de San José de Gracia Garibaldi y Alcalde
Tels. San José de Gracia: 3614 2746
Norma: 33 3829 8030
Héctor: 33 1486 1082



•Pastoral Juvenil Universitaria Encuentros para Universitarios Próximo encuentro 14, 15 y 16 de diciembre de 2018
Si estudias la prepa, universidad o eres egresado, este encuentro es para ti... ¡Atrévete a vivir una nueva experiencia con Cristo!
Mayores informes en:
Notaría Santuario San José de Gracia, Tel. 36 14 27 46 o con Miguel Hernández, Cel. 33 39 55 56 90 ¡Es una buena idea llevar a Cristo a la Universidad!

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