N.º 47 • Jesucristo Rey del Universo, Ciclo B

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
25 de Noviembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
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Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
25 de Noviembre de 2018
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes. INDA-04-2007-103013575500-106
Los creyentes tenemos en la mira el fin del año litúrgico, tiempo de valorar cómo va nuestra vida en la tarea que tenemos en este mundo. Cristo es el Rey de la Paz, que nos la conceda en estos tiempos aciagos es un deseo humano. Cristo nos sigue dando su vida, para que vivamos en un amor verdadero, sin rencores, ni venganzas y tratando de amar a nuestros enemigos. En los hechos, pareciera que esto todavía no ocurre, que se trata de una utopía lejana. Una tarea para la que no queremos poner nuestro granito de arena y así Dios tenga entre nosotros un reinado de paz, amor, justicia, y verdad.
Un Reino diferente
El Señor Jesús insistió. “Mi reino no es de este mundo”, pero nos habló de la necesidad y de los ingredientes que todos los creyentes tenemos la obligación de poner. Hacen falta la verdad, la justicia, y la paz que son elementos que todavía están lejos de nuestro alcance. Pareciera que luchamos, para dominar a los semejantes, y sólo servirnos de los demás.

vino al mundo. Lo que Jesús hizo fue ponerse al servicio total del reino, invitarnos a todos a la misericordia. Este ideal, esta forma de ver el mundo, fue y sigue siendo el centro mismo de su predicación y de su vida, la razón por la que dio la vida. Es necesario poner nuestro pedacito de bondad para ser mejores en el mundo. Con un poco de trabajo y de buena voluntad podremos hacer honor a la identidad de Jesús: Él es un rey de justicia y de Paz. Él no fue rey, ni lo quiso ser nunca, a la manera de los reyes de entonces, ni de muchos que ha habido para gobernar bajo la opresión.
Trabajar con nuestro Rey por la justicia Los cristianos creemos que trabajar por la justicia es la única manera de llamarlo Rey, sólo así podremos honrarlo... La intención es buena, pero el título que de hecho se le atribuye no podría ser de su agrado; si nosotros no trabajamos por la paz y la justicia.
El libro del Apocalipsis nos recuerda; “Jesucristo es el Testigo Fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los Reyes de la tierra.
Un Rey rico en Misericordia
¿Cuál fue la tarea de Jesús cuando hablaba de su Reino?, cuando dijo que Él era rey y que para eso
Cuando Pilato lo interrogó, Jesús respondió que Él era Rey, que para eso vino al mundo. Ahora, en nuestro tiempo; la pregunta es para cada uno de nosotros, ¿de verdad lo hemos dejado entrar en nuestros corazones como un Rey que nos ama?
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundamentar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, concede, benigno, que toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Lectura del libro del profeta Daniel 7, 13-14 Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 92, lab. lc-2. 5
R. Señor, Tú eres nuestro rey.
Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido de poder y majestad. R. Señor, Tú eres nuestro rey.
Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, para siempre está firme tu trono. R. Señor, Tú eres nuestro rey.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy para siempre, Señor, la santidad adorna tu templo. R. Señor, Tú eres nuestro rey.
2Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 1, 5-8
Hermanos míos: Gracia y paz a ustedes, de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, el soberano de los reyes de la tierra; aquel que nos amó y nos purificó de nuestros pecados con su sangre y ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para su Dios y Padre. A Él la gloria y el poder por los
siglos de los siglos. Amén. Miren: Él viene entre las nubes, y todos lo verán, aun aquellos que lo traspasaron. Todos los pueblos de la tierra harán duelo por su causa. “Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que ha de venir, el todopoderoso”. Palabra de Dios.
ACLAMACIÓN ANTES
DEL EVANGELIO
Mc 11, 9. 10
R. Aleluya, aleluya.
¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David!
R. Aleluya.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 18, 33-37
En aquel tiempo, preguntó Pilato a Jesús: “¿Eres Tú el rey de los judíos?”. Jesús le contestó: “¿Eso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?”. Pilato le respondió: “¿Acaso soy yo judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué es lo que has hecho?”. Jesús le contestó: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí”. Pilato le dijo: “¿Con que Tú eres rey?”. Jesús le contestó: “Tú lo has dicho. Soy rey. Yo nací y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Palabra del Señor.
Señor, que la participación en tu mesa nos santifique, y concede que todos los pueblos reciban con gratitud, por medio del sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Unigénito consumó en la cruz. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.








































































































































VENTAS:
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


El próximo domingo inicia el Adviento, por eso afirmamos que la Navidad está “a la vuelta de la esquina”, las casas, las plazas, avenidas, tiendas, etc., ya se encuentran adornadas con una gran cantidad de luces. El tiempo pasa muy rápido, y en un “abrir y cerrar de ojos” llegará el Adviento como preparación a celebrar el nacimiento de Jesús. Este tiempo nos recuerda que Dios habita entre nosotros y que vale la pena que nos dejemos transformar por Él.
Nadie que se diga seguidor de Cristo puede olvidarse de la Navidad porque es la celebración de su nacimiento en el mundo. En medio de tantos mensajes negativos que constantemente nos están bombardeando, resulta significativo que la Iglesia nos hable del Adviento como un tiempo para dejar a un lado todo aquello que nos impide valorarnos y valorar a quienes nos rodean, esto es, a nuestros seres queridos y a las personas con las que diariamente convivimos. Adviento es esperanza, amor, fe, entrega, decisión, paz… Sin embargo, los avances que alcancemos en este tiempo litúrgico deben impactarnos para toda la vida, porque no solo debemos ser buenos durante el Adviento. El Adviento debe marcar un antes y un después en nuestra vida, es decir: tenemos que empezar a renunciar a todas aquellas actitudes negativas que nos impiden vivir enamorados de quien es el amor. Al encontrarnos con Jesús, empezamos a vivir un verdadero Adviento que terminará cuando Él nos llame a su presencia, diciéndonos: “Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino” (Mt.25,34). Que la Santísima Virgen María, Nuestra Madre, nos ayude a prepararnos para recibir a Jesús como se merece.




¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Míranos humildemente postrados; tuyos somos y tuyos queremos ser, y a fin de vivir más estrechamente unidos a Ti, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Tu Sacratísimo Corazón.
Muchos, por desgracia, jamás, te han conocido; muchos, despreciando tus mandamientos, te han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadécete de los unos y de los otros, y atráenos a todos a Tu Corazón Santísimo.
¡Oh Señor! Sé Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Ti, sino también de los pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, que no perezcan de hambre y miseria.
Sé Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Ti; devuélvenos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor.
Sé Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría; dígnate atraerlos a todos a la luz de Tu reino.
Concédenos, ¡oh Señor!, incolumidad y libertad segura a Tu Iglesia; otórgale a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haz que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud! A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.
•Crijunupa
Cristo, Ilusión Juvenil que nos une a nuestros padres, te invita a vivir un encuentro para JÓVENES, atrévete a ser feliz, es tu oportunidad, ¡te esperamos! Los días: 30 de noviembre. 1 y 2 de diciembre de 2018.
Informes: notaría del Santuario de San José de Gracia, tel: 36 14 27 46 y 33 16 01 73 51 Facebook: Crijunupa Guadalajara. Casa Pastoral del Deportivo Morelos, Av. Federalismo Norte # 685 (Frente al Dermatológico).
•Caminemos Juntos
Encuentro para matrimonios jóvenes Hasta 15 años de casados.
7, 8 y 9 de diciembre de 2018 Hora de entrada: 6:30 p.m.
Deportivo Morelos (Casa de Encuentros) Federalismo Norte #685, frente al Dermatológico. Informes e inscripciones: en el Templo de San José de Gracia, Garibaldi y Alcalde. Tels. San José de Gracia: 36 14 27 46 Norma: 33 38 29 80 30 Héctor: 33 1486 1082
•Pastoral Juvenil Universitaria Retiro de crecimiento Espiritual Fecha: 14, 15 y 16 de diciembre de 2018
Requisitos: exclusivamente para jóvenes que ya hallan vivido el encuentro de PJU. Mayores informes en notaría Santuario San José de Gracia, tel: 36 14 27 46 o con Miguel Hernández, cel. 333 9555 690
¡Es una buena idea llevar a Cristo a la Universidad!



























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