

Dios, consuelo para su pueblo
Jeremías es el profeta de las desventuras, pero sin duda alguna, al señalarlas, también quiere ofrecer el consuelo de Dios. Hubo toda clase de sufrimientos para las personas de aquel entonces, y por supuesto, como hoy, sigue siendo realidad el sufrimiento de los seres humanos en el presente; en cada uno de nuestros entornos sociales, políticos y religiosos. En tiempos bíblicos, la gente “se hartó de sufrir”. Al presente, las cosas no han cambiado mucho, los sufrimientos llegan por todos lados, sin distinción de personas.
La promesa de Dios, al presente, sigue siendo la que se oyó hace muchos siglos en la voz de Jeremías. Una gran multitud retorna. “Se marcharon llorando, los guiaré entre consuelos”. En nuestros días, un buen número de personas pierden la fe; dicen que rezan y rezan, sin embargo las cosas no mejoran. La invitación es confiar y tener fe en que Dios siempre ayuda.

que todos los tiempos son una oportunidad para confiar en Él; como dice el dicho popular: “a Dios rogando y con el mazo dando”. Dios siempre espera nuestra aportación, nuestro compromiso para transformar el mundo en el que vivimos, que no siempre es el mejor. La esperanza no debe contagiarse de la desgracia, sino sobrepasarla.
estar siempre cercano a nuestras desventuras para animarnos a encontrar la esperanza: “Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que Él mismo está envuelto en debilidades”. Esa fue la tarea de los sacerdotes del Antiguo Testamento; esto mismo es hoy el quehacer del cristiano, orar, suplicar, porque sabemos que Dios siempre atiende.
Los gritos de auxilio de nuestro tiempo Cuando Jesús recorría los pueblos y caseríos para predicar; nos cuentan los evangelios, que siempre estuvo atento a las suplicas del pobre, del enfermo, del desvalido. El pobre siempre súplica, la gente se incomoda porque piden, gritan, lloran. En nuestro tiempo sigue siendo realidad la súplica adolorida de muchos: “Jesús, ten compasión de mí”. Ante la angustia y el sufrimiento, muchos guardan silencio, algunos animan a salir adelante.
El Señor ha sido grande con nosotros, y estamos alegres Es la Palabra del Salmo 125, que quiere seguir siendo una invitación para mirar al cielo, para invocar a Dios, para hablarle de nuestros sufrimientos, carencias sociales, religiosas, económicas y políticas. Debemos creer
Dios atiende siempre Cuando parece que Dios calla, es cuando deben brotar a raudales nuestras súplicas, nuestras oraciones comprometidas en las situaciones dolorosas que nos rodean. Dice la Carta a los Hebreos, que Dios quiere
Dios siempre responde “Por la opresión del pobre, yo me levantaré”. “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Nuestra vida religiosa siempre tiene como meta animar nuestra confianza en Dios, Él se acerca a nosotros para mejorar nuestras vidas.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, aumenta en nosotros la fe, la esperanza y la caridad, y para que merezcamos alcanzar lo que nos prometes, concédenos amar lo que nos mandas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...
SALMO
RESPONSORIAL
Sal 125, l-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor
Aun los mismos paganos con asombro decían: “¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”. Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrá con sus gavillas. R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. 2 Tim 1, 10
R. Aleluya, aleluya. Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido a la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tus sacramentos, Señor, produzcan en nosotros todo lo que significan, para que lo que ahora celebramos en figura lo alcancemos en su plena realidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Lectura del libro del profeta Jeremías 31, 7-9
Esto dice el Señor: “Griten de alegría por Jacob, regocíjense” por el mejor de los pueblos; proclamen, alaben y digan: ‘El Señor ha salvado a su pueblo, al grupo de los sobrevivientes de Israel’. He aquí que yo los hago volver del país del norte y los congrego desde los confines de la tierra. Entre ellos vienen el ciego y el cojo, la mujer encinta y la que acaba de dar a luz. Retorna una gran multitud; vienen llorando, pero yo los consolaré y los guiaré; los llevaré a torrentes de agua por un camino llano en el que no tropezarán. Porque yo soy para Israel un padre y Efraín es mi primogénito”. Palabra de Dios.
Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1-6
Hermanos: Todo sumo sacerdote es un hombre escogido entre los hombres y está constituido para intervenir a favor de ellos ante Dios, para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades. Por eso, así como debe ofrecer sacrificios por los pecados del pueblo, debe ofrecerlos también por los suyos propios. Nadie puede apropiarse ese honor, sino sólo aquel que es llamado por Dios, como lo fue Aarón. De igual manera, Cristo no se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote; se la otorgó quien le había dicho: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy. O como dice otro pasaje de la Escritura: Tú eres sacerdote eterno, como Melquisedec. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 46-52
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!”. Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque Él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?”. El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor.
La Profesión de nuestra Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Claves del Papa Francisco para educar a los hijos
El Papa Francisco ha dedicado un capítulo en su exortación apostólica: La alegría del amor a la educación de los hijos, aquí algunas claves.
• No obsesionarse por el control de los hijos
“De ese modo no lo educará, no lo fortalecerá, no lo preparará para enfrentar los desafíos. Lo que interesa sobre todo es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de capacitación, de crecimiento integral, de cultivo de la auténtica autonomía”.
• La educación de la voluntad “Esta formación debe realizarse de modo inductivo, de tal manera que el hijo pueda llegar a descubrir por sí mismo la importancia de determinados valores, principios y
normas, en lugar de imponérselos como verdades irrefutables”.
• Es necesario desarrollar hábitos “El fortalecimiento de la voluntad y la repetición de determinadas acciones construyen la conducta moral, y sin la repetición consciente, libre y valorada de determinados comportamientos buenos no se termina de educar dicha conducta.”
• Corregir con Amor “Un adulto debe reconocer que algunas malas acciones tienen que ver con la fragilidad y los límites propios de la edad”.
• Transmitir la Fe “El hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo”.
2 de Noviembre
Conmemoración de todos los Fieles Difuntos
La Iglesia recuerda durante el mes de noviembre a sus hijos difuntos, en el que destacan la “Conmemoración de todos los Fieles Difuntos”, el día 2 de noviembre, especialmente dedicada a su recuerdo y el sufragio por sus almas; y la “Festividad de
Gloria
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
todos los Santos”, el día 1 de ese mes, en que se celebra la llegada al cielo de todos aquellos santos que, sin haber adquirido fama por su santidad en esta vida, alcanzaron el premio eterno, entre los que se encuentran la inmensa mayoría de los primeros cristianos.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración por nuestros seres queridos
Oh buen Jesús, que durante toda tu vida te compadeciste de los dolores ajenos, mira con misericordia las almas de nuestros seres queridos que están en el Purgatorio.
Oh Jesús, que amaste a los tuyos con gran predilección, escucha la súplica que te hacemos, y por tu misericordia concede a aquellos que Tú te has llevado de nuestro hogar gozar del eterno descanso en el seno de tu infinito amor. Amén.
Concédeles, Señor, el descanso eterno y que les ilumine tu luz perpetua. Que las almas de los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.
29, 30 y 31: Lunes, Martes y Miércoles
SANTA CECILIA, Ocotlán
SAN ILDEFONSO JESÚS MARÍA
SAN FRANCISCO JAVIER DE LAS COLINAS
BASÍLICA DE NTRA. SRA. DE ZAPOPAN
EL CRUCERO DE SANTA MARÍA
NTRA. SRA. REINA DEL PALOMAR
EL SEÑOR DE LA SALUD, La Estanzuela
1°, 2 y 3: Jueves, Viernes y Sábado
SAN ANTONIO DE PADUA, Tesistán
EL PADRE NUESTRO, Las Juntitas
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Chapalita
SAN JOSÉ OBRERO, GVSA
CRISTO REY, Estipac
SAN JOSÉ, Ameca EL FORTÍN
SAN FRANCISCO DE ASÍS, Loma Dorada
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