Estar con Dios es una fiesta
DEs un festín abundante
esde la Primera Lectura entendemos, y más en el Evangelio, que Dios no se anda con pichicaterías. La fiesta que nos tiene preparada, permanentemente, no sólo tiene cantidad, sino también y, sobre todo, calidad. No es una fiesta efímera, pasajera, intrascendente, temporal, lisonjera, sino que es una fiesta que responde a los anhelos más profundos y más sensibles de la persona, de toda persona. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el consumismo, el hedonismo, pasársela bien un rato, hartarse de cosas que luego vamos a desechar, etc.
Es un festín abundante porque estar con Dios es nutrirse de lo fundamental, de lo que verdaderamente importa para nuestra vida. De los demás, sabremos qué podemos dejar a un lado.
Estar con Dios es una fiesta porque llena el corazón del hombre, porque lo hace feliz, porque se encuentra con su Creador y las criaturas.
Es una fiesta para todos Los hombres de todos los tiempos, de toda cultura, lengua, raza o nación; de todo estrato económico y académico, están invitados a participar. Nadie queda excluido por anticipado. No hay lugares VIP. Todos pueden tener un espacio privilegiado. Algunos rechazan esta invitación. Incluso se pueden burlar de la fiesta, y hasta ridiculizarla, porque se creen muy ‘intelectuales’. Otros no saben de qué se trata y, quizás, por esto, no la aceptan. Otros ponen pretextos para no acudir, por diferentes razones, ya sea por falta de compromiso, porque no quieren limpiar el traje de su existencia. O porque piensan que hay asuntos más importantes qué atender. Otros mienten, dicen que van a ir, que ahí están, pero no es verdad. No se animan a participar porque implica


llevar un traje de fiesta, que es haber dejado a un lado lo que les hace daño para su vida, pero no se animan a dejarlo. Prefieren no asistir.
Pero eso sí, aquí no hay discriminación. No participa el que no quiere participar.
Es una fiesta completa
En este agasajo se llena el cuerpo y se llena el alma. Pero no se llena el cuerpo con placeres inocuos e intrascendentes; ni con hartazgos que conducen al vómito, ni con sensaciones que pasan pronto y te dejan vacío.
Se llena el cuerpo de energía, de vida, de trascendencia. Se llena el cuerpo de la palabra de su Señor, de una paz que no se consigue en otro lado. Es una fiesta que descansa.
Además, no solo produce alegría y paz, sino que también quita la tristeza y todo lo que daña el alma. Enjuga las lágrimas, si es necesario.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos disponga y nos acompañe, de manera que estemos siempre dispuestos a obrar el bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo...
SALMO
RESPONSORIAL
22, l-3a. 3b-4. 5, 6
R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
R. Habitaré en la casa del Señor toda la vida.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Ef 1, 17-18
R. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, suplicamos a tu majestad que así como nos nutres con el sagrado alimento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, nos hagas participar de la naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura del libro del profeta Isaías 25, 6-10 En aquel día, el Señor del universo preparará sobre este monte un festín con platillos suculentos para todos los pueblos; un banquete con vinos exquisitos y manjares sustanciosos. Él arrancará en este monte el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones. Destruirá la muerte para siempre; el Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros y borrará de toda la tierra la afrenta de su pueblo. Así lo ha dicho el Señor.

En aquel día se dirá: “Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara. Alegrémonos y gocemos con la salvación que nos trae, porque la mano del Señor reposará en este monte”. Palabra de Dios.
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Yo sé lo que es vivir en pobreza y también lo que es tener de sobra. Estoy acostumbrado a todo: lo mismo a comer bien que a pasar hambre; lo mismo a la abundancia que a la escasez. Todo lo puedo, unido a aquél que me da fuerza. Sin embargo, han hecho ustedes bien en socorrerme cuando me vi en dificultades.
Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza, remediará con esplendidez todas las necesidades de ustedes, por medio de Cristo Jesús. Gloria a Dios, nuestro Padre, por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio
según san Mateo 22, 1-10
En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: “El Reino de los Cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir. Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.
Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados”. Palabra del Señor.



