

Seguir a Cristo es compartir su Cruz
En el Evangelio de hoy, Jesús anuncia a los apóstoles su muerte en la cruz. Estamos acostumbrados a ver la imagen del Cristo crucificado. Pero nos podemos preguntar una vez más si hemos aceptado hasta sus últimas consecuencias la actitud de Jesús y la llamada que nos hace a seguirlo.
Los apóstoles tenían por aquel entonces una fe muy inmadura: buscaban la recompensa y seguían a Jesús por esa recompensa: –“Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda”–. De aquí que cuando vieron que Jesús era aprisionado, todos lo abandonaron: ¿para qué sirve un Dios que ya no nos puede ofrecer nada? Lo mismo nos sucede con las devociones a los santos y a la Virgen María. Veneramos al santo más famoso en conceder favores, y hasta llegamos a discutir qué virgen es la que más oye a sus devotos...
¿Qué tiene que ver todo esto con una fe auténtica? Esto es lo que debemos plantearnos hoy. La religión cristiana no es una lotería de beneficencia, ni una compañía de seguros; tampoco Dios o los santos son gerentes de las mismas. La fe cristiana es el seguimiento de Jesús. Es a nosotros mismos a quienes debemos exigir esto o lo otro.

Seguir a Cristo es compartir su cruz. Seguir a Cristo con la cruz de cada día, no nos da derecho a recompensas especiales, lo explicará en seguida Jesús a todo el grupo apostólico. Pero ahora queda en claro algo: Hay una sola forma de seguir a Jesús, y es bebiendo su misma copa, bautizándose en la muerte de uno mismo. Aquí podemos hacer referencia a dos sacramentos a través de los cuales nos unimos al Cristo de la cruz y del amor. Son el Bautismo y la Eucaristía.
Dar la Vida para que el mundo cambie. Hoy celebramos el Domingo mundial de las misiones, encomendamos en nuestras oraciones a los misioneros por su entrega, por su dedicación a la obra evangelizadora, en lugares tan diferentes a los de origen y en situaciones, a veces, nada fáciles. Ellos tienen clara su misión: colaborar –a través de la Palabra de Dios y el anuncio de Jesucristo Salvador–para que las personas con quienes conviven obtengan un modo de vida de acuerdo con la dignidad que Dios quiere para sus hijos e hijas.
La evangelización, que ellos realizan, incluye buscar los medios necesarios para que en el mundo todos nos encontremos como en nuestra casa común. Los misioneros y misioneras se cansan, se gastan y se desgastan en el empeño. Oremos por ellos y ayudémoslos.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos, de forma que así perdure la obra redentora de Cristo hasta el fin de los tiempos, despierta los corazones de tus fieles y haz que se sientan llamados a trabajar por la salvación de todos, con tanta mayor urgencia, cuanto es necesario que, de todas las naciones, surja y crezca para ti una sola familia y un solo pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
SALMO
RESPONSORIAL
Sal 116, 1.2.
R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos.
R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.
R. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Mc 10, 45
R. Aleluya, aleluya. El Hijo del hombre vino a servir y a dar su vida por la redención de todos. R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN


Lectura del libro del profeta Isaías 60, 1-6 Levántate y resplandece, Jerusalén, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor alborea sobre ti. Mira: las tinieblas cubren la tierra y espesa niebla envuelve a los pueblos; pero sobre ti resplandece el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Caminarán los pueblos a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos y mira alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Entonces verás esto radiante de alegría; tu corazón se alegrará, y se ensanchará, cuando se vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios, procedentes de Madián y de Efá. Vendrán todos los de Sabá trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor. Palabra de Dios.
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16
Hermanos: Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote que ha entrado en el cielo. Mantengamos firme la profesión de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que él mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerquémonos, por lo tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 35-45
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte”. Él les dijo: «¿Qué es lo que desean?». Le respondieron: «Concede que nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria». Jesús les replico: «No saben lo que piden. ¿Podrán pasar la prueba que yo voy a pasar y recibir el bautismo con que seré bautizado?». Le respondieron: «Sí podemos».
Y Jesús les dijo: «Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar y recibirán el bautismo con que yo seré bautizado; pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; eso es para quienes está reservado». Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús reunió entonces a los Doce y les dijo: «Ya ven que los jefes de las
Señor, que la participación en tu mesa nos santifique, y concede que todos los pueblos reciban con gratitud, por medio del sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Unigénito consumó en la cruz. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Continúa en la pág. 3
La Profesión de nuestra
Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre
antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
naciones las gobiernan como si fueran sus dueños y los poderosos las oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes. Al contrario: el que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos, así como el Hijo del hombre, que no ha venido a que lo sirvan, sino a servir y a dar su vida por la redención de todos». Palabra del Señor.
San Juan Pablo II, Papa

La Iglesia eligió el 22 de octubre como la fecha para recordar a San Juan Pablo II, esta fecha hace referencia al 22 de octubre de 1978, cuando inició su pontificado al recibir el palio y el anillo del pescador.
La santidad de Juan Pablo II no se basa en haber sido Papa ni en haber sido popular y querido por todos -o casi todos-, sino por haber vivido con heroicidad las virtudes cristianas día a día. Por ejemplo, su secretario, don Stanislao Dziwisz, explica cómo la fe llevaba a Juan Pablo II a un gran optimismo y aban -
Gloria
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
dono en Dios: “Veía todo en modo positivo, no era pesimista, creía que Dios lo gobierna todo, confiaba en la acción del Espíritu Santo en el mundo y abandonaba todo en las manos de la Madre Santísima. Esta era su fuerza, nunca se abatía ni se dejaba condicionar por las contrariedades; ante las noticias adversas que le llegaban reaccionaba con la oración, poniendo todo en las manos de Cristo” ( Summarium, II, p. 808 ). Es un ejemplo para todos nosotros y por eso la Iglesia lo elevó a los altares.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración por el Domingo
Mundial de las Misiones
2018
Señor, ayúdame a cambiar para cambiar el mundo. Necesito renovar el corazón, la mirada, mis modos de hacer, para no terminar en un museo. Y no es sólo renovar lo viejo: es permitir que el Espíritu Santo cree algo nuevo.
Señor, vacíame de mis esquemas para hacer sitio a tu Espíritu y dejar que sea Él quien haga nuevas todas las cosas. Él nos envía, nos acompaña, nos inspira; Él es el autor de la misión, y no quiero domesticarlo ni enjaularlo.
Haz que no tenga miedo de la novedad que viene de Ti, Señor Crucificado y Resucitado. Que mi misión sea comunicar tu vida, tu misericordia, tu santidad.
Enséñame a amar como Tú para cambiar el mundo. Amén.


DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla
22, 23 y 24: Lunes, Martes y Miércoles
NTRA. SRA. DE SANTA ANITA, Zalatitán
SAN ISIDRO, Zapopan
SEÑOR DE LA ASCENSIÓN, Atemajac
NTRA. SRA. DEL PILAR
LOS SANTOS ÁNGELES
SAN ANDRÉS
SAN JUANITO, Antonio Escobedo
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Tlajomulco
25, 26 y 27: Jueves, Viernes y Sábado
SAN MARTÍN OBISPO, Ciudad Granja
ALTAMIRA, Zalatitán
MADRE DEL REDENTOR
SEÑOR DE LOS MILAGROS, El Batán
NTRA. SRA. DEL BUEN CONSEJO
SAN JOSÉ OBRERO, Tala
Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746 Jubileo CirCular
DIVINO ROSTRO MISERICORDIOSO, Tonalá
SANTIAGO APÓSTOL, Poncitlán
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