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Hojita 32

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Jesucristo Transfigurado, anima la vida

En nuestra sociedad nunca faltan motivos de queja, siempre se buscan razones para echar las culpas a alguien más, sean los mismos padres de familia en un hogar; o a nivel de sociedad a la clase gobernante que no hace bien su tarea. Todo mundo deseamos vivir en donde ya no existan tantos males. Y sin embargo... experimentamos en nuestra naturaleza muchas limitaciones. Entendemos, sin duda que, con la ayuda del Señor las cosas pueden ir cambiando poco a poco, empezando en nuestro ánimo.

La esperanza siempre gana

Ante tantos males del mundo, cada persona en sus necesidades, va buscando mejores expectativas, sobre todo desde la vida cristiana. Si luchamos, siempre habrá esperanzas de redención, todo eso significa y quiere expresarse en esta fiesta de la Transfiguración.

Unidos para derrumbar los males

La vida siempre muestra retos; la Carta de San Pedro, trae a la mente, modos de pensar diferentes, ante tanta maldad: “la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza”. Si Dios lo dice, quiere decir que es cierto. Sólo resta poner la parte que corresponde a cada familia, a cada generación, a cada persona.

Ante el desconsuelo, la esperanza

Monseñor Romero, un Mártir

cercano, hoy reconocido como santo, dijo de esta fiesta: “nunca la patria es tan bella como bajo la luz de este sol del Transfigurado, en el rostro de Cristo convertido en sol”. Ante tanto sufrimiento, la esperanza es la virtud que tiene que luchar paso a paso, desde cada familia para mejorar las cosas, nuestro mundo.

El trabajo de cada uno para hacer otro mundo Dejemos que el corazón aprenda, Jesucristo Transfigurado, cambiado en medio del sufrimiento para ser un signo visible de Dios entre nosotros. Él está presente; ésta sigue siendo la razón de celebrar la fiesta de la Transfiguración. Él es la “luz que ilumina al pueblo peregrinante en la tierra”. La lógica de Dios en su Transfiguración es una invitación a no quedar derrotados, a siempre aspirar a mejorar nuestro entorno, empezando por la familia. No hay una virtud más fuerte para los creyentes que la esperanza que fortalece las convicciones, éste es sin duda el mejor mensaje de esta Fiesta de la Transfiguración del Señor. Cada uno somos una parte de Jesús Trasfigurado, que quita los miedos e invita a luchar cada día. La Iglesia es lámpara que tiene que iluminar y, por tanto, tiene que meterse en cada una de las realidades que nos abruman. La tarea es iluminar a las personas con las que convivimos a cada momento en nuestro entorno.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en la Transfiguración gloriosa de tu Unigénito fortaleciste nuestra fe con el testimonio de los profetas y nos dejaste entrever la gloria que nos espera, como hijos tuyos, concédenos escuchar siempre la voz de tu Hijo amado, para llegar a ser coherederos de su gloria. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

SALMO R ESPONSORIAL

96, 1-2.5-6. 9

R. Reina el Señor, alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho.

R. Reina el Señor, alégrese la tierra.

Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.

R. Reina el Señor, alégrese la tierra.

Tú, Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses. R. Reina el Señor, alégrese la tierra.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Mt 17, 5

R. Aleluya, aleluya. Éste es mi Hijo muy amado, dice el Señor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; escúchenlo. R. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del profeta Daniel 7, 9-10. 13-14 Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros. Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido. Palabra de Dios.

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pedro 1, 16-19 Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre Él, diciendo: "Éste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco". Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en el monte Santo.

Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con Él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Te rogamos, Señor, que el alimento celestial que hemos recibido, nos transforme a imagen de aquel cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa Transfiguración. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Continúa en Pág. 3

Entonces Pedro le dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

de ella salió una voz que decía: "Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo".

Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: "Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: "no le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos". Palabra del Señor.

Santos Protectores y Patrones

Todas la comunidades cristianas, pueblos, ciudades, gremios u oficios, tienen un santo patrono; también el día del bautismo, los papás escogen un Patrón o una Patrona para sus hijos, y les ponen su nombre.

Pero, fue nada menos que San Ambrosio, Obispo de Milán, abogado romano y gran orador, quien aplicó a los Santos el

nombre y la realidad jurídica del Patrono.

Ambrosio preguntaba: ¿Qué hace un santo en el Cielo ante Dios?, se respondía y enseñaba a los fieles: ¿Qué hace en el Cielo un santo? Lo mismo que el Patrono ante el juez o el Emperador. Pide, suplica, ruega por nosotros, y nos obtiene de Dios los favores que le pedimos.

Protectores y Patrones de Agosto

1 S. Alfonso María de Ligorio Confesores, Moralistas

10 S. Lorenzo Bibliotecarios, Cocineros

11 Sta. Clara Televisión

13 S. Hipólito

13 S. Casiano

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Guardianes de prisiones

Taquimecanógrafos

15 S. Tarsicio Monaguillos

16 S. Roque Peste, Epidemias

23 Sta. Rosa de Lima América, Enfermeras

24 S. Bartolomé Curtidores, Carniceros, Encuadernadores

25 S. José de Calasanz Enseñanza primaria

27 Sta. Mónica Viudas

28 S. Agustín Teológos, Tipógrafos

31 S. Ramón Nonato Parturientas, Matronas

Gloria

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

EOración después de Comulgar

sta oración hace remembranza de la Pasión de Jesús y es frecuentemente pronunciada por las personas luego de recibir la Sagrada Comunión. Se le atribuye, su autoría, a San Ignacio de Loyola.

Alma de Cristo, santifícame.

Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame.

Agua del costado de Cristo, lávame.

Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme.

Dentro de tus llagas, escóndeme.

No permitas que me aparte de Ti.

Del enemigo, defiéndeme.

En la hora de mi muerte, llámame.

Y mándame ir a Ti.

Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos.

Amén.

7, 8 y 9: Lunes, Martes y Miércoles

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

EL SEÑOR GRANDE

LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR

SAN JOSÉ, Ejido

ESPÍRITU SANTO, Cerro del Cuatro

NTRA. SRA. DEL REFUGIO, Villa Corona

EL SEÑOR DE LA PAZ, Santa María de la paz

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Chantepec

10, 11 y 12: Jueves, Viernes y Sábado

LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, Tlaquepaque

NTRA. SRA. DEL CARMEN, Zapopan

NTRA. SRA. DE CZESTOCHOWA

NTRA. SRA. DEL ROSARIO, Zalatitán

NTRA. SRA. DEL PINAR DE LA VENTA

SAGRADO CORAZÓN, El Salvador

NTRA. SRA. DEL ROSARIO, Toluquilla

EL CAMINO DE LA CRUZ

DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla

Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305

aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e imPresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

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