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Hoja Parroquial 31 - 2018

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El Pan de Vida

El Pan del Cielo es el pan de vida, el que no sólo sirve para sustentar la vida, sino que le da sentido. Por eso, Jesús nos dice hoy que trabajemos no sólo por el pan que perece, sino por el que perdura. Es perecedero el pan que sólo sirve para consumir y nos hace consumidores. Perdura el pan que se reparte y comparte, que nos hace hermanos. Todos los bienes del mundo, todos los productos del trabajo y de la técnica tienen, además de su utilidad inmediata, un sentido y una dimensión trascendental. Porque pueden servirnos para especular y explotar, y así sembrar discordia o enfrentamiento entre los hombres; pueden servirnos para distribuir y compartir, y así colmar de gozo y de sentido humano la convivencia.

Vamos a partir el pan

Porque sólo hay dos modos de vivir y entender la vida: acaparar o repartir, compartir o competir. Como dice Pablo, y nos insta hoy a nosotros, si somos cristianos, no podemos movernos en la vaciedad de los criterios como los gentiles. El camino del egoísmo y la ambición lleva, ineludiblemente, a la desigualdad, al abismo entre pobres y ricos, la explotación, la injusticia y la destrucción.

Los cristianos tenemos que dejarnos renovar por el Espíritu de Jesús y cambiar de criterio de acuerdo con nuestra nueva condición de hijos de Dios, hermanos de todos. Cada vez que nos reunimos a celebrar la Eucaristía, a partir el pan, como decían los primeros cristianos, lo hacemos

para llenarnos del espíritu de Jesús y recuperar su punto de vista, y así descubrir el sentido del pan y de todas las cosas, que es su dimensión humana universal. En la Eucaristía celebramos ya, como un anticipo, esa gran fraternidad de todos los hombres hijos de Dios. Pero no podemos dar por supuesto lo que aún esperamos. La Eucaristía es el maná que alimenta nuestra fe y nuestra esperanza en la gran marcha de la caridad, hasta dar la vuelta al mundo y construir sobre él una sociedad de iguales y de hermanos.

ORACIÓN COLECTA

Ayuda, Señor, a tus siervos, que imploran tu continua benevolencia, y ya que se glorían de tenerte como su creador y su guía, renueva en ellos tu obra creadora y consérvales los dones de tu redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...

SALMO

RESPONSORIAL

Sal 77, 3 y 4bc. 23-24. 25 y 54

R. El Señor les dio pan del cielo. Cuanto hemos escuchado y conocemos del poder del Señor y de su gloria, cuanto nos han narrado nuestros padres, nuestros hijos lo oirán de nuestra boca.

R. El Señor les dio pan del cielo.

A las nubes mandó desde lo alto que abrieran las compuertas de los cielos; hizo llover maná sobre su pueblo, trigo celeste envió como alimento.

R. El Señor les dio pan del cielo.

Así el hombre comió pan de los ángeles; Dios le dio de comer en abundancia y luego los condujo hasta la tierra y el monte que su diestra conquistara.

R. El Señor les dio pan del cielo.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Mt 4, 4

R. Aleluya, aleluya. No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

R. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del Éxodo 16, 2-4. 12-15

En aquellos días, toda la comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo: “Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Ustedes nos han traído a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud”. Entonces dijo el Señor a Moisés: “Voy a hacer que llueva pan del cielo.

Que el pueblo salga a recoger cada día lo que necesita, pues quiero probar si guarda mi ley o no. He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles de parte mía: ‘Por la tarde comerán carne y por la mañana se hartarán de pan, para que sepan que yo soy el Señor, su Dios’ ˮ

Aquella misma tarde, una bandada de codornices cubrió el campamento. A la mañana siguiente había en torno a él una capa de rocío que, al evaporarse, dejó el suelo cubierto con una especie de polvo blanco semejante a la escarcha. Al ver eso, los israelitas se dijeron unos a otros: “¿Qué es esto?”, pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: “Éste es el pan que el Señor les da por alimento”. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios 4, 17, 20-24

Hermanos: Declaro y doy testimonio en el Señor, de que no deben ustedes vivir como los paganos, que proceden conforme a lo vano de sus criterios. Esto no es lo que ustedes han aprendido de Cristo; han oído hablar de Él y en Él han sido adoctrinados, conforme a la verdad de Jesús. Él les ha enseñado a abandonar su antiguo modo de vivir, ese viejo yo, corrompido por deseos de placer. Dejen que el Espíritu renueve su mente y revístanse del nuevo yo, creado a imagen de Dios, en la justicia y en la santidad de la verdad. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 24-35

En aquel tiempo, cuando la gente vio que en aquella parte del lago no estaban Jesús ni sus discípulos, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm para buscar a Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste acá?”. Jesús les contestó: “Yo les aseguro que ustedes no me andan buscando por haber visto señales milagrosas, sino por haber comido de aquellos panes hasta saciarse. No trabajen por ese alimento que se acaba, sino por el alimento que dura para la vida eterna y que les dará el Hijo del hombre; porque a éste, el Padre Dios lo ha marcado con su sello”. Ellos le dijeron: “¿Qué necesitamos para llevar a cabo las obras de Dios?”. Respondió Jesús: “La obra de Dios consiste en que crean en aquel a quien Él ha enviado”. Entonces la gente le preguntó a Jesús: “¿Qué señal vas a realizar Tú, para que la veamos y podamos creerte?

Acompaña, Señor, con tu permanente auxilio, a quienes renuevas con el don celestial, y a quienes no dejas de proteger, concédeles ser cada vez más dignos de la eterna redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Continúa en pág. 3

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

¿Cuáles son tus obras? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Les dio a comer pan del cielo”. Jesús les respondió: “Yo les aseguro: No fue Moisés quien les dio pan del cielo; es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es aquel que baja del cielo y da la vida al mundo”. Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les contestó: “Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no tendrá hambre y el que cree en mí nunca tendrá sed”. Palabra del Señor.

Fiesta de la Transfiguración del Señor

El lunes 6 de agosto, celebramos la Fiesta Litúrgica de la Transfiguración del Señor. Narra el santo Evangelio (Lc. 9, Mc. 6, Mt. 10) que unas semanas antes de su Pasión y Muerte, subió Jesús a un monte a orar, llevando consigo a sus tres discípulos predilectos, Pedro, Santiago y Juan. Y mientras oraba, su cuerpo se transfiguró. Sus vestidos se vol-

vieron más blancos que la nieve,y su rostro más resplandeciente que el Sol. Se aparecieron Moisés y Elías y hablaban con Él acerca de lo que le iba a suceder próximamente en Jerusalén.

Pedro, muy emocionado exclamó: -Señor, si te parece, hacemos aquí tres campamentos, uno para Ti, otro para Moisés y otro para Elías.

¿Qué nos enseña este acontecimiento?

-Nos enseña a seguir adelante aquí en la tierra aunque tengamos que sufrir, con la esperanza de que Él nos espera con su gloria en el Cielo y que vale la pena cualquier sufrimiento por alcanzarlo.

-A valorar la oración, ya que Jesús constantemente oraba con el Padre.

-A entender que el Cielo es algo

Gloria

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;

que hay que ganar con los detalles de la vida de todos los días.

-A vivir el mandamiento que Él nos dejó: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.

-Dios da su gracia a través de la oración y los sacramentos. Su gracia puede suplir todas nuestras debilidades.

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

Agosto es considerado

el mes de los adultos mayores

El entonces Papa, ahora santo, Juan Pablo II, escribió que “Los ancianos ayudan a ver los acontecimientos terrenos con más sabiduría, porque las vicisitudes de la vida los han hecho expertos y maduros. Ellos son depositarios de la memoria colectiva y, por eso, intérpretes privilegiados del conjunto de ideales y valores comunes que rigen y guían la convivencia social. Excluirlos es como rechazar el pasado, en el cual hunde sus raíces el presente, en nombre de una modernidad sin memoria. Los ancianos, gracias a su madura experiencia, están en condiciones de ofrecer a los jóvenes consejos y enseñanzas preciosas”.

Oración

Concédenos, Señor de la vida, la gracia de tomar conciencia lúcida de ello y de saborear como un don, rico de ulteriores promesas, todos los momentos de nuestra vida. Haz que acojamos con amor tu voluntad, poniéndonos cada día en tus manos misericordiosas.

Cuando venga el momento del “ paso ” definitivo, concédenos afrontarlo con ánimo sereno, sin pesadumbre por lo que dejemos.

Porque al encontrarte a Ti, después de haberte buscado tanto, nos encontraremos con todo valor auténtico experimentado aquí en la tierra, junto a quienes nos han precedido en el signo de la fe y de la esperanza.

Y tú, María, Madre de la humanidad peregrina, ruega por nosotros “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Manténnos siempre muy unidos a Jesús, tu Hijo amado y hermano nuestro, Señor de la vida y de la gloria. ¡Amén!

6, 7 y 8: Lunes, Martes y Miércoles

VIRGEN DE LA SOLEDAD

SAN FRANCISCO, Las Pintitas

MARÍA REPARADORA

SANTA SOFÍA

SAN ANTONIO DE PADUA, Loma Dorada

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Ejido Copalita

SAN ANDRÉS APÓSTOL, Ajijic

TECUALTITÁN

9, 10 y 11: Jueves, Viernes y Sábado

SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA

EL SEÑOR GRANDE

LA CRUCIFIXIÓN DEL SEÑOR

SAN JOSÉ, Ejido

ESPÍRITU SANTO, Cerro del Cuatro

NTRA. SRA. DEL REFUGIO, Villa Corona

EL SEÑOR DE LA PAZ, Santa María de la paz

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Chantepec

DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla

Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305

aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e imPresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

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