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Hoja Parroquial 26 - 2018

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La Fe nos acerca a Jesús

La narración evangélica de este domingo nos presenta, a través de dos personajes muy distintos, la actitud de fe necesaria para acercarse a Jesús. El primer personaje es el de uno de los responsables de la sinagoga. Éste, con una actitud muy distinta a la beligerancia de los escribas, se acerca a Jesús creyendo firmemente en lo que el Salvador puede hacer: no le pide tan sólo que cure a su hija de la enfermedad, sino que la salve de la muerte (mi hija está en las últimas).

Él pide que su hija no muera, que la saque del abismo (salmo), confiesa el poder divino de Jesús. El segundo personaje es el de una mujer que, a causa de la enfermedad que sufre, es tenida por impura. A Jesús sólo se le puede acercar con disimulo. Por eso sólo se atreve a tocarle el manto. Pero, en verdad, lo hace con tanta humildad como con fe sincera. Jesús, en ambos casos, deja claro que es la fe lo que le mueve a manifestar su poder: curando a la mujer (no porque le haya tocado, sino porque se ha acercado a él con fe) y resucitando (haciendo que se levantara) a la hija de Jairo (que, pase lo que pase, no desfallece en su fe). En ambas ocasiones, la fe de aquellos que a él se acercan es la que hace que surja la fuerza sanadora de Él. Al acercarnos a Jesús con fe, al acercarnos ahora a los sacramentos, creyendo firmemente que en ellos están la presencia y la acción de Jesús, Él nos manifiesta su poder, concediéndonos los dones de su gracia divina que nos salva. Examinemos, ahora, con cuánta fe nos acercamos nosotros a Jesús.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que mediante la gracia de la adopción filial quisiste que fuéramos hijos de la luz, concédenos que no nos dejemos envolver en las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre vigilantes en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

SALMO

RESPONSORIAL

Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b

R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; por la mañana, el júbilo.

R. Te alabaré, Señor, eternamente.

Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente. R. Te alabaré, Señor, eternamente.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Cfr. 2 Tim 1, 10 R. Aleluya, aleluya. Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio R. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las criaturas del mundo son saludables; no hay en ellas veneno mortal. Dios creó al hombre para que nunca muriera, porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan quienes le pertenecen. Palabra de Dios.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 8, 7.9. 13-15

Hermanos: Ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora por su generosidad. Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza. No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades. En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 5, 21-43

En aquel tiempo, cuando Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó a sus pies y le suplicaba con insistencia: “Mi hija está agonizando. Ven a imponerle las manos para que se cure y viva”. Jesús se fue con él y mucha gente lo seguía [y lo apretujaba. Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido de Él, se volvió hacia la gente y les preguntó: “¿Quién ha tocado mi manto?”. Sus discípulos le contestaron: “Estás viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: ‘¿Quién me

Que la víctima divina que te hemos ofrecido y que acabamos de recibir, nos vivifique, Señor, para que, unidos a ti con perpetuo amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Continúa en pág. 3

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

ha tocado?’ “Pero Él seguía mirando alrededor, para descubrir quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo: “Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.

Todavía estaba hablando Jesús, cuando] unos criados llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: “Ya se murió tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?”. Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: “No temas. Basta que tengas fe”. No permitió que lo acompañaran más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les dijo: “¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña no está muerta, está dormida”. Y se reían de Él.

Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó de la mano y le dijo: “¡Talitá, kum!”, que significa: “¡Óyeme, niña, levántate!” La niña, que tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña. Palabra del Señor.

San Justino Orona y San Atilano Cruz

Hoy celebramos el 90 aniversario del martirio de estos sacerdotes, Párroco y Vicario, en las Cruces, Cuquio, Jalisco. Mártires Mexicanos.

San Justino nació en Atoyac, México, en el año 1877. Fue el fundador de la congregación religiosa de las Hermanas Clarisas del Sagrado Corazón y Párroco de Cuquío, en la Arquidiócesis de Guadalajara. Su vida estuvo marcada por la cruz, pero siempre se conservó amable y generoso. En cierta ocasión escribió: “Los que siguen

Gloria

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.

Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;

el camino del dolor con fidelidad, pueden subir al cielo con seguridad”. Cuando arreció la persecución, permaneció entre sus feligreses diciendo: “Yo entre los míos vivo o muero”.

San Atilano, por su parte, nació en Ahuetita de Abajo, México, en el año 1901. Llamado por su párroco, el Padre Justino Orona, obediente se encaminó al rancho de “Las Cruces”, lugar que sería su calvario. Poco antes había escrito: “Nuestro Señor Jesucristo nos invita a que lo acompañemos en la Pasión”. Una noche,

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Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

después de planear el trabajo pastoral, San Justino y el padre Atilano Cruz, mientras descansaban en una casa del rancho de Las Cruces, cercano a Cuquío, la madrugada del primero de julio de 1928 las fuerzas federales y el presidente municipal de Cuquío irrumpieron violentamente en el rancho y golpearon la puerta donde dormían estos dos santos. El Padre Orona abrió y con fuerte voz saludó a los verdugos: “¡Viva Cristo Rey!” La respuesta fue una lluvia de balas, otorgándole a San Justino la corona del martirio. El padre Atilano, al oír la descarga que cortó la vida del párroco, se arrodilló y esperó el momento de su sacrificio; allí fue acribillado, dando testimonio de su fidelidad a Cristo, sumo y eterno sacerdote. Fueron canonizados en el año 2000 por el Papa San Juan Pablo II.

Visita de Nuestra Señora de Zapopan a Chapala

Domingo 8 de Julio de 2018

Oración a Nuestra Señora de Zapopan, Reina del Lago de Chapala

¡Oh Purísima Virgen María de Zapopan, Reina del Lago de Chapala! Recibe, como un ramillete de hermosas flores, las oraciones de tus hijos, que te ofrecemos en acción de gracias por la recuperación y belleza de nuestro Lago.

¡Oh Purísima Virgen María de Zapopan, Reina del Lago de Chapala!

Ahora, Señora y Madre nuestra, imploramos de nuevo tu eficaz patrocinio: ayúdanos a conservar y mantener nuestro Lago, libre de las amenazas que podrían acabarlo; renueva tu protección sobre tus hijos, para que gocemos de salud del alma y del cuerpo, vivamos en paz y concordia en las familias, en las parroquias, en la Diócesis, en nuestra Patria y en el mundo entero. Así sea.

Jubileo CirCular

2, 3 y 4: Lunes, Martes y Miércoles

MARÍA MADRE DE CRISTO

SEÑOR DEL PERDÓN

SAN JUAN BAUTISTA, San Juan de Ocotán

LA MEDALLA MILAGROSA, Lomas de Tabachines

JESÚS NAZARENO, Amatlán de Cañas

DULCE CORAZÓN DE MARÍA, Arenales Tapatíos

SAN IGNACIO DE LOYOLA, Ahualulco

AHUATLÁN, Ocotlán

5, 6 y 7: Jueves, Viernes y Sábado

EL DIVINO SALVADOR

JESÚS DE NAZARET, Zapopan

SAN RAFAEL DEL PARQUE

NTRA. SRA. DE SAN JUAN, Tlaquepaque

VIRGEN DE GUADALUPE, La Martinica

SEÑOR DEL ROBLE, Tesistán

SAN ANTONIO DE PADUA, Puente Grande

NTRA. SRA. DEL REFUGIO, Ocotlán

DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla

Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305

aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e imPresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

de 200,000 a 300,000. $50.00 ciento

Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje

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