

«Se va a llamar Juan»
El calendario de este año, nos ofrece la posibilidad de celebrar en esta reunión dominical la fiesta de san Juan el Bautista, aquel profeta judío que anunció la venida del Señor, que preparó su camino. Desde sus inicios, la Iglesia ha venerado especialmente la figura de san Juan y el pueblo cristiano lo ha sabido captar (sobre todo al escogerlo a menudo como nombre o como patrón de pueblos).
Por eso, al celebrar con alegría su fiesta, procuremos entender su figura ejemplar y a la vez captar qué nos aporta a nosotros, a nuestro tiempo.
San Juan preparó el camino del Señor. Desveló la conciencia de los judíos que esperaban la venida del Mesías, pero que se lo imaginaban según sus deseos. Por esto Juan –con radicalidad, con exigencia– va al núcleo de la cuestión, centra la atención en la raíz de lo que es preciso hacer: renovarse, convertirse, para poder descubrir, escuchar y seguir al Verbo de Dios que se hace hombre en Jesucristo.
Ésta es la grandeza de Juan Bautista. La grandeza de su misión y la grandeza de la fidelidad con la que él la vive. Sin ahorrarse sacrificio, sabiéndose retirar cuando su misión está realizada, no pretendiendo entender más de lo que le es dado, sabiendo morir para no traicionar su verdad repetida valerosamente (imprudentemente, pensarían muchos) ante los poderosos.
Hoy, cada uno de nosotros, debería preguntarse qué hace para abrir camino a la venida de Jesucristo a cada hermano, en cada situación humana, ahora y aquí. Pero aún otra cosa nos dice hoy el ejemplo de Juan. Algo que los cristianos necesitamos bastante. Juan une la radicalidad de su palabra, de su llamada a la renovación personal sincera- con la

exigencia de su propia vida, con la fidelidad a lo que él dice. Es un hombre que dice y hace. Dice con exigencia, con radicalidad. Es un auténtico profeta de Dios.
Nuestra tentación, hoy, es a menudo, excusarnos de esto o aquello (en los defectos de los responsables de la Iglesia, o en los de los políticos, o en las circunstancias de la vida de nuestro mundo actual...) para no decir ni hacer. O, quizás, para decir pero no hacer (un decir que entonces de nada sirve). Recordemos que el día de nuestro bautismo el sacerdote nos dijo que seríamos profetas de Jesucristo. ¡Profetas! Quiere decir que hemos de hablar y vivir sin miedos, con radicalidad, siempre que sea preciso, para abrir camino a Jesucristo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que suscitaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo, concede ahora a tu Iglesia el don de la alegría espiritual, y guía a tus fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...
SALMO RESPONSORIAL
Sal 138, 1-2.3b, 13-14ab, 14cd-15ab
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Tú me conoces, Señor, profundamente: Tú conoces cuándo me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, Tú observas mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno, te doy gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Conocías plenamente mi alma; no se te escondía mi organismo, cuando en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra.
R. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Lc 1, 76
R. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6 Escúchenme, islas; pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, Él pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano, me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Entonces yo pensé: “En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa la tenía mi Dios”. Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a Él y congregar a Israel en torno suyo tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza. Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”. Palabra de Dios.

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 13, 22-26
En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: “Hermanos: Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará todos mis designios. Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador: Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien no merezco desatarle las sandalias’. Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes”. Palabra de Dios.
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80
PRenovados por el banquete celestial del Cordero, te rogamos, Señor, que tu Iglesia, llena de alegría por el nacimiento de Juan el Bautista, reconozca en aquel que Juan anunció que habría de venir al autor de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Continúa en Pág. 3
or aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella. A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían poner Za-
La Profesión de nuestra Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
carías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles: “No. Su nombre será Juan”. Ellos le decían: “Pero si ninguno de tus parientes se llama así”. Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería que se llamara el niño. El pidió una tablilla y escribió: “Juan es su nombre”. Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a Dios. Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de ello se preguntaban impresionados: “¿Qué va a ser de este niño?”. Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios estaba con él. El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que se dio a conocer al pueblo de Israel. Palabra del Señor.
24 de junio
Nacimiento de san Juan Bautista
Hoy, la Iglesia recuerda el nacimiento de san Juan Bautista, es el único santo al cual se le celebra la fiesta el día de su nacimiento. Nació seis meses antes de Jesucristo (de hoy en seis meses – el 24 de diciembre – estaremos celebrando el nacimiento de nuestro Redentor, Jesús).
El capítulo primero del evangelio de San Lucas nos cuenta de la siguiente manera el nacimiento de Juan: Zacarías era un sacerdote judío que estaba casado con Santa Isabel, y no
Gloria

tenían hijos porque ella era estéril. Siendo ya viejos, un día cuando estaba él en el Templo, se le apareció un ángel de pie a la derecha del altar.
Al verlo se asustó, mas el ángel le dijo: "No tengas miedo,
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
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Zacarías; pues vengo a decirte que tú verás al Mesías, y que tu mujer va a tener un hijo, que será su precursor, a quien pondrás por nombre Juan. No beberá vino ni cosa que pueda embriagar y ya desde el vientre de su madre será lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos para Dios".
Pero Zacarías respondió al ángel: "¿Cómo podré asegurarme que eso es verdad, pues mi mujer ya es vieja y yo también?".
El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, que asisto al trono de Dios, de quien he sido enviado a traerte esta nueva. Mas por cuanto tú no has dado crédito a mis palabras, quedarás mudo y no volverás a hablar hasta que todo esto se cumpla".
Seis meses después, el mismo ángel se apareció a la Santísima Virgen comunicándole que iba a ser Madre del Hijo de Dios, y también le dio la noticia del embarazo de su prima Isabel. Llena de gozo corrió a ponerse a disposición de su prima para ayudarle en aquellos momentos. Y habiendo entrado en su casa la saludó. En aquel momento, el niño Juan saltó de alegría en el vientre de su madre, porque acababa de recibir la gracia del Espíritu Santo al contacto del Hijo de Dios que estaba en el vientre de la Virgen. Y permaneció la Virgen en casa de su prima aproximadamente tres meses; hasta que nació San Juan.

Jubileo CirCular
25, 26 y 27: Lunes, Martes y Miércoles
JESÚS NIÑO
NTRA. SRA. DE LAS MERCEDES
SAN JUDAS TADEO, Paseo de los Filósofos
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Club de Golf Atlas
MARÍA INMACULADA
SAN MARTÍN HIDALGO
NTRA. SRA. DE LAS ROSAS, Col. Francisco Villa
SAN AGUSTÍN, Toluquilla
SEÑOR DE LA SALUD, La Estanzuela
28, 29 y 30: Jueves, Viernes y Sábado
SANTA TERESA
CORPUSCHRISTI
SAN ENRIQUE EMPERADOR
VILLA DE GUADALUPE, Atemajac
SAN AMBROSIO, Polanco
SAN FRANCISCO DE ASÍS, Tala
NTRA. SRA. DE LA ESPERANZA, Cuquío
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, Bosques de Tonalá


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