

«Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la Tierra»
Hoy celebramos la solemnidad de Pentecostés. Cincuenta días después de la Resurrección, la Iglesia celebra la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y María Santísima. El evangelio de este domingo nos narra cómo Jesús “Exhaló su aliento sobre ellos". En este "exhalar" de Jesucristo resucitado sobre los discípulos, contemplamos que son creados de nuevo. "Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas que se repartían". Estamos en la nueva y definitiva Alianza, inaugurada por obra del Espíritu que el Padre y el Hijo envían. En la alianza del Sinaí aparecen también el "ruido" y el "fuego". Es el "fuego" del Espíritu, la llama del amor viviente. Fuego que significa amor, amor nupcial, celoso, fiel y exclusivo, amor más fuerte que la muerte. Fuego que es indomable e incontrolable.
El Espíritu Santo, como dicen los Padres de la Iglesia, es "fuego que procede del fuego". El Espíritu Santo es el "amor que procede del amor". Por eso dejémonos inflamar por Él; dejémonos amar por Él. Pentecostés en griego significa cincuenta, que en el simbolismo de los números bíblicos significa la perfección, la plenitud y el cumplimiento. San Lucas describe cinco "pentecostés", o venidas del Espíritu Santo en diferentes momentos de la vida de la comunidad cristiana, para mostrarnos que siempre que viene el Espíritu, es Pentecostés.
No fue un solo y aislado Pentecostés. Nuestro Bautismo fue Pentecostés, en la Confirmación recibimos un "Don" espiritual; la Eucaristía es la acción misma del Espíritu Santo que nos reúne, nos comunica y nos permite entender la Palabra, ésta se conviete en Pan que alimenta, y nos envía a hacer las obras que el Padre quiere en favor de los hermanos.
Todos nosotros somos testigos de cómo el Espíritu nos va transformando, personal y comunitariamente; cómo el Espíritu va suscitando hombres y mujeres que luchan para transformar el mundo. "Todos nosotros hemos sido bautizados en un mismo Espíritu". Por eso el misterio de Pentecostés actúa siempre.

Es el Espíritu que nos da la fe por la que confesamos que "Jesús es Dios". Es el Espíritu quien nos congrega y nos hace una comunidad, la Iglesia. Es el Espíritu quien propaga múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad. El Espíritu es el que hace posible que a pesar de las diferencias, busquemos amarnos y ser "uno". El Espíritu Santo nos hace superar todas las adversidades, el pecado, y olvidar todas las barreras sociales, de raza, de religión. El Espíritu Santo es la única bebida que da la Vida de Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por el misterio de la festividad que hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Espíritu Santo y continúa obrando en el corazón de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo...
SALMO RESPONSORIAL
Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31y 34
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya. Bendice al Señor, alma mía; Señor y Dios mío, inmensa es tu grandeza. ¡Qué numerosas son tus obras, Señor! La tierra está llena de tus criaturas.
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya. Si retiras tu aliento, toda criatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra.
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya. Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus criaturas. Ojalá que le agraden mis palabras y yo me alegraré en el Señor.
R. Envía, Señor, tu Espíritu a renovar la tierra. Aleluya.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Mt 28, 19. 20
R. Aleluya, aleluya. Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, Tú que concedes a tu Iglesia dones celestiales consérvale la gracia que le has dado, para que permanezca siempre vivo en ella el don del Espíritu Santo que le infundiste; y que este alimento espiritual nos sirva para alcanzar la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 2, 1-11 El día de Pentecostés, todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que resonó por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, según el Espíritu los inducía a expresarse. En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Atónitos y llenos de admiración, preguntaban: “¿No son galileos, todos estos que están hablando? ¿Cómo, pues, los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, judíos y prosélitos; también hay cretenses y árabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua”. Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 12, 3-7. 12-13 Hermanos: Nadie puede llamar a Jesús “Señor”, si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, así también es Cristo. Porque todos nosotros, seamos judíos o no judíos, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Espíritu. Palabra de Dios.
SECUENCIA
Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos.
Ven ya, padre de los pobres, luz que penetra en las almas, dador de todos los dones.
Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo.
Eres pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto.
Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran.
Sin tu inspiración divina, los hombres nada podemos y el pecado nos domina.
Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas.
Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas.
Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones.
Danos virtudes y méritos, danos una buena muerte y contigo el gozo eterno.
La Profesión de nuestra Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23
Al anochecer del día de la Resurrección, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los discípulos, por miedo a los judíos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz esté con ustedes”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Cuando los discípulos vieron al Señor, se llenaron de alegría. De nuevo les dijo Jesús: “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo”. Después de decir esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Reciban el Espíritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedarán perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”. Palabra del Señor.

Gloria
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre. Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oración al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la Tierra. Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Jubileo CirCular
21, 22 y 23: Lunes, Martes y Miércoles
CAPILLA DEL SAGRADO CORAZÓN, Las Pintas
MADRE MISIONERA Y REINA DE LOS MEXICANOS
SAN MARTÍN DE LAS FLORES,
SANTIAGO APÓSTOL, Col. Oblatos
NTRA. SRA. DE STA. ANITA
SAN MARTÍN DE PORRES, La Crucita
SEÑOR DE ESQUIPULAS, Buenavista
VIRGEN DE GUADALUPE, Zapotitán de Hidalgo
24, 25 y 26: Jueves, Viernes y Sábado
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, Tesistán
SAN JOSÉ DE LOS POETAS
SAN FRANCISCO, Zoquipan
TEMPLO EXPIATORIO
SANTA CRUZ DE JESÚS Y MARÍA
SAN MATEO, Santa Cecilia
VIRGEN DE GUADALUPE, El Salto
SAN ANTONIO MATUTE

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