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El amor es acción y no buenas razones, dice el refranero popular. Hemos llegado a confundir el amor verdadero con la envoltura superficial de las palabras endulzadas; pero por desgracia también envueltas en hipocresía. Se intenta sobornar el verdadero amor con palabrerías, con regalos, hasta con poesía y música. Pero más que las palabras, el amor necesita de acciones que demuestren la calidad del verdadero amor. Jesús deja a sus discípulos una herencia que no pueden olvidar: “Si me aman, cumplirán mis palabras”.
El Evangelio de este día parece una como despedida anticipada de Jesús. Ha estado con ellos después de resucitado y ahora que se acerca el momento de su partida, quiere insistir en algunos temas. Jesús en estos momentos significativos, motiva a sus discípulos para comprometerlos a cumplir su Palabra. Pero también deja a sus seguidores una ayuda invaluable: “El Espíritu Santo les enseñará y recordará todas las cosas que les he dicho”.
El precepto del amor La insistencia de Jesús con sus discípulos, los de y por supuesto, para los del tiempo presente, siempre es la misma. Que nos comprometamos a cumplir su Palabra. Se podría afirmar, sin temor a equivocarnos, que todas las Palabras de Jesús, se resumen en el precepto del amor. Si alguien no ama, se cierra por completo al Espíritu.
No sólo te ruego por ellos
Si en algo insiste Jesús a sus seguidores, es para que vivamos en comunión, en respeto y confianza entre nosotros y en Él. “Padre santo, -dice- te ruego también por los que crean en mí, por la palabra de ellos; para que todos sean uno, como tú Padre en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno sean, para que el mundo crea que tú me has enviado”. Jesús, deja a su Iglesia una herencia en sus últimas palabras, nos recomienda al Padre. Pide que el mundo crea, que sus discípulos vivan unidos. Que los que creemos en
Él sepamos, que ser consistentes en nuestra fe, pero sobre todo, que aprendamos a amar.
La unidad, el fruto necesario Los creyentes, nos urge vivir la unidad, hacia adentro y hacia afuera. “...Que el corazón de ustedes no se inquiete ni se acobarde..”. Con la partida de Jesús, no quedamos desamparados: Jesús ahora está presente por su Espíritu Santo. Presente de una manera diferente; ciertamente que no con una presencia espectacular, sino que se deja conocer desde la fe y en razón de la amistad y por supuesto con el amor entre nosotros y hacia Él. Y nos deja una seguridad inconfundible en sus palabras: “No se turbe su corazón ni se acobarden no los dejaré desamparados”.

Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con incansable amor estos días de tanta alegría en honor del Señor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo ...
SALMO RESPONSORIAL
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya. El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrección de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, vinieron de Judea a Antioquía algunos discípulos y se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban de acuerdo con la ley de Moisés, no podrían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.
Los apóstoles y los presbíteros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsabás) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que decía: “Nosotros, los apóstoles y los presbíteros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes son sus palabras, hemos decidido de común acuerdo elegir a dos varones y enviárselos, en compañía de nuestros amados hermanos Pablo y Bernabé, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les trasmitirán, de viva voz, lo siguiente: ‘El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias. A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien’. Los saludamos”. Palabra de Dios.
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan 21, 10-14. 22-23
Un ángel me transportó en espíritu a una montaña elevada, y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios todopoderoso y el Cordero son el templo. No necesita la luz del sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 23-29
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada. El que no me ama no cumplirá mis palabras. La palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Espíritu Santo que mi Padre les enviará en mi nombre, les Continúa en Pág. 3
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
enseñará todas las cosas y les recordará todo cuanto yo les he dicho. La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: ‘Me voy, pero volveré a su lado’. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean”. Palabra del Señor.
3 de mayo
El próximo 3 de mayo celebramos la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz. México es uno de los lugares donde tiene más arraigo este festejo. Cada 3 de mayo, no hay construcción que no tenga fiesta. Todos los trabajadores (albañiles, peones, arquitectos, ingenieros) conviven en una comida junto con sus familias.
Nos gustaría un cristianismo sin esfuerzo, un Cristo sin Cruz, un Evangelio sin sufrimiento y sin renuncia; un Dios menos exigente, que no lo pida todo. Seguimos mirando el misterio de la Cruz desde los esquemas y medidas del sufrimiento humano, y




no terminamos de creernos que sólo ahí, en la Cruz, encontramos el verdadero gozo del seguimiento de Cristo. Hasta que no lleguemos a penetrar en los sentimientos de ese corazón de Cristo doliente y crucificado, no entenderemos nada, o muy poco, del Evangelio.
Oración
Reine el Señor crucificado levantando la cruz donde moría; nuestros enfermos ojos buscan luz, nuestros labios, el río de la vida. Te adoramos, oh cruz que fabricamos pecadores, con manos deicidas; Te adoramos, ornato del Señor, sacramento de nuestra eterna dicha. Amén
(Fragmentos del Himno de Laudes de la Fiesta de la exaltación de la Cruz. Liturgia de las Horas)
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén. Gloria



2, 3 y 4: Lunes, Martes y Miércoles
NTRA. SRA. DE LA DEFENSA, Toluquilla
INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA
NTRA. SRA. DE LORETO
NTRA. SRA. DE GUADALUPE
LA QUINTA APARICIÓN
SAN FELIPE APÓSTOL, Coyula
SAN AGUSTÍN, Tlachichila
SAN NICOLÁS DE TOLENTINO, La Barca
5, 6 y 7: Jueves, Viernes y Sábado
MARÍA PUERTA DEL CIELO
LA SAGRADA FAMILIA
SANTA MARÍA DE LOS ÁNGELES
MARÍA MEDIANERA DE TODAS LAS GRACIAS
SANTA MARÍA DE GUADALUPE, Jardines
Universidad
VIRGEN DE GUADALUPE, Villa Guerrero SAGRADO CORAZÓN, Col. Buenos Aires
SAN SABAS

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