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Hoja Parroquial 15 - 2017

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Última LLAMADA

Hoy, al empezar esta Semana Santa, nos unimos gozosamente a los hombres, mujeres y niños que hace tantos años, en Jerusalén, recibieron a Jesús que entraba en la ciudad con ramos, palmas y gritos de júbilo. Porque reconocemos en Él a aquél en quien queremos creer, a aquél a quien queremos seguir. Porque afirmamos que su cruz es la fuente de la que brota vida para todos.

Que este domingo de Ramos, sea para todos la última llamada que nos abre a la celebración de la muerte y la resurrección de Jesucristo. El Jueves empezaremos a compartir estos días centrales en el recuerdo de la Eucaristía, aquella señal de amor que hace presente en medio de nosotros al mismo Jesús, muerto y resucitado. El Viernes será el gran momento que dedicaremos a contemplar a Jesús que sube a la cruz, con total entrega,

para que nosotros renazcamos de nuevo. Y todo llegará a su culminación en la Vigilia pascual, el sábado por la noche, en la fiesta más grande que tenemos los cristianos, cuando celebraremos esta entrega plena de Jesús estallando en vida para siempre, en vida para todos. La Iglesia nos invita a que celebremos muy de verdad estos días santos. En ellos se hace presente todo lo más grande y profundo que tenemos. Que nuestra participación en las celebraciones que nos reúnen como Iglesia -sea aquí en la parroquia, sea en otro lugar si salimos-, y en los momentos de silencio y reflexión que cada uno pueda buscarse, nos adentren en un renovado despertar de nuestra fe, de nuestra esperanza, de nuestro amor. Y que esta Eucaristía del Domingo de Ramos que ahora vamos a celebrar o celebramos, nos haga participar de la vida nueva de Jesús, nuestro Señor, nuestro salvador.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que nuestro Salvador se hiciera hombre y padeciera en la cruz para dar al género humano ejemplo de humildad, concédenos, benigno, seguir las enseñanzas de su pasión y que merezcamos participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina contigo...

SALMO

RESPONSORIAL

Sal 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Todos los que me ven, de mí se burlan; me hacen gestos y dicen:

“Confiaba en el Señor, pues que él lo salve; si de veras lo ama, que lo libre”.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros.

Mis manos y mis pies han taladrado y se pueden contar todos mis huesos.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Reparten entre sí mis vestiduras y se juegan mi túnica a los dados. Señor, auxilio mío, ven y ayúdame, no te quedes de mí tan alejado.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.

Fieles del Señor, alábenlo; glorifícalo, linaje de Jacob; témelo, estirpe de Israel.

R. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

ACLAMACIÓN

ANTES DEL EVANGELIO

Flp 2, 8-9

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del profeta Isaías 50, 4-7 En aquel entonces, dijo Isaías: “El Señor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.

Mañana tras mañana, el Señor despierta mi oído, para que escuche yo, como discípulo. El Señor Dios me ha hecho oír sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atrás.

Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No aparté mi rostro de los insultos y salivazos.

Pero el Señor me ayuda, por eso no quedaré confundido, por eso endureció mi rostro como roca y sé que no quedaré avergonzado”. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los filipenses 2, 6-11

Cristo, siendo Dios, no consideró que debía aferrarse a las prerrogativas de su condición divina, sino que, por el contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres. Así, hecho uno de ellos, se humilló a sí mismo y por obediencia aceptó incluso la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre, para que, al nombre de Jesús, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan públicamente que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 27, 11-54 (Lectura breve)

C = Cronista S = “Sinagoga” ╬ = Cristo

C Jesús compareció ante el procurador, Poncio Pilato, quien le preguntó:

S “¿Eres tú el rey de los judíos?”

C Jesús respondió:

╬ “Tú lo has dicho”.

C Pero nada respondió a las acusaciones que le hacían los sumos sacerdotes y los ancianos. Entonces le dijo Pilato:

S “¿No oyes todo lo que dicen contra ti?”

C Pero él nada respondió, hasta el punto de que el procurador se quedó muy extrañado… Con ocasión de la fiesta de la Pascua, el procurador solía conceder a la multitud la libertad del preso que quisieran. Tenían entonces un preso famoso, llamado Barrabás. Dijo, pues, Pilato a los ahí reunidos:

S “¿A quién quieren que les deje en libertad: a Barrabás o a Jesús, que se dice el Mesías?”

C Pilato sabía que se lo habían entregado por envidia… Estando él sentado en el tribunal, su mujer mandó decirle:

S “No te metas con ese hombre justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa”.

C Mientras tanto, los sumos sacerdotes y los ancianos convencieron a la muchedumbre de que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Así, cuando el procurador les preguntó:

S “¿A cuál de los dos quieren que les suelte?”,

C ellos respondieron:

S “A Barrabás”.

Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, concédenos, Señor, llegar, por medio de su resurrección, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Continúa en Pág. 3

C Pilato les dijo:

S “¿Y qué voy a hacer con Jesús, que se dice el Mesías?”

C Respondieron todos:

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

S “Crucifícalo”.

C Pilato preguntó:

S “Pero, ¿qué mal ha hecho?”

C Mas ellos seguían gritando cada vez con más fuerza:

S “¡Crucifícalo!”

C Entonces Pilato, viendo que nada conseguía y que crecía el tumulto, pidió agua y se .lavó las manos ante el pueblo, diciendo:

S “Yo no me hago responsable de la muerte de este hombre justo. Allá ustedes”.

C Todo el pueblo respondió:

S “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!”

C Entonces Pilato puso en libertad a Barrabás. En cambio a Jesús lo hizo azotar y lo entregó para que lo crucificaran.

Los soldados del procurador llevaron a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a todo el batallón… Lo desnudaron, le echaron encima un manto de púrpura, trenzaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza; le pusieron una caña en su mano derecha, y arrodillándose ante él, se burlaban diciendo:

S “¡Viva el rey de los judíos!”,

C y le escupían.

Luego, quitándole la caña, lo golpeaban con ella en la cabeza. Después de que se burlaron de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y lo llevaron a crucificar.

Al salir, encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz… Al llegar a un lugar llamado Gólgota, es decir, “Lugar de la Calavera”, le dieron a beber a Jesús vino mezclado con hiel; él lo probó, pero no lo quiso beber.

Los que lo crucificaron se repartieron sus vestidos, echando suertes, y se quedaron sentados ahí para custodiarlo... Sobre su cabeza pusieron por escrito la causa de su condena: ‘Este es Jesús, el rey de los judíos’. Juntamente con él, crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.

Los que pasaban por ahí lo insultaban moviendo la cabeza y gritándole:

S “Tú, que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo; si eres el Hijo de Dios, baja de la cruz”.

C También se burlaban de él los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, diciendo:

S “Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo. Si es el rey de Israel, que baje de la cruz y creeremos en él… Ha puesto su confianza en Dios, que Dios lo salve ahora, si es que de verdad lo ama, pues él ha dicho: ‘Soy el Hijo de Dios’ “.

C Hasta los ladrones que estaban crucificados a su lado lo injuriaban. Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, se oscureció toda aquella tierra. Y alrededor de las tres, Jesús exclamó con fuerte voz:

╬ “Eli, Eli, ¿lemá sabactaní?”,

C que quiere decir: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”… Algunos de los presentes, al oírlo, decían:

S “Está llamando a Elías”.

C Enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y sujetándola a una caña, le ofreció de beber. Pero los otros le dijeron:

S “Déjalo. Vamos a ver si viene Elías a salvarlo”.

C Entonces Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, expiró.

[Aquí todos se arrodillan y guardan silencio por unos instantes].

C Entonces el velo del templo se rasgó en dos partes, de arriba a abajo, la tierra tembló y las rocas se partieron. Se abrieron los sepulcros y resucitaron muchos justos que habían muerto, y después de la resurrección de Jesús, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a mucha gente.

Por su parte, el oficial y los que estaban con él custodiando a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que ocurrían, se llenaron de un gran temor y dijeron:

S “Verdaderamente éste era Hijo de Dios”. Fin de la lectura breve

¿Cómo ganar la Indulgencia Plenaria en los Días Santos?

La Indulgencia Plenaria libera totalmente de la pena temporal que debemos por los pecados ya perdonados en la confesión.

Esta gracia se puede obtener en el Triduo sacro (jueves, viernes, sábado y domingo de la Semana Santa) siempre que los fieles cumplan con las siguientes condiciones: Confesión sacramental (puede ser previa a estos días), Comunión eucarística y Oración por las intenciones del Sumo Pontífice, además de la exclusión de todo afecto al pecado, incluso venial.

¿Cómo ganar la Indulgencia Plenaria en los Días Santos?

Jueves Santo

• Asistiendo a la Misa de la Cena del Señor (se celebra en la tarde del Jueves Santo en todas las iglesias) y al terminar, acompañar al Santísimo Sacramento hasta el Monumento.

• Recitando o cantando el himno eucarístico “Tantum Ergo” (“Adorad Postrados”) durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la Cena del Señor.

• Visitando, al menos por espacio de media hora, el Santísimo Sacramento reservado en el

Monumento para adorarlo. Viernes Santo

• Practicando el piadoso ejercicio del Viacrucis.

• Asistiendo a la celebración litúrgica de la Pasión del Señor, en la que se adora La Santa Cruz, y que se lleva a cabo el viernes por la tarde.

Sábado Santo

• Rezando juntos el Santo Rosario.

Domingo de Resurrección

• Asistiendo a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) o a la Misa Dominical de Pascua y renovando en ella las promesas de nuestro Santo Bautismo.

DireCtor resPonsable: Pbro. Adalberto González González reDaCCión: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 aDministraCión: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e imPresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

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