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Hoja Parroquial 14 - 2017

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¡Esta ENFERMEDAD no es de muerte!

Atodos nos abruman las enfermedades serias, porque pensamos en la cercanía y posibilidad de la muerte. Precisamente, para evitar esos sobresaltos, se nos invita en la cuaresma a “curarnos en salud, es decir, pensar en cómo arreglar la vida para que no nos mortifiquen las decisiones finales. La Cuaresma abruma porque habla de penitencia, de negación, de morir para poder vivir. De ordinario todos pensamos, en el costo no en la ganancia. Este domingo V de la Cuaresma, va ya casi guardando las palabras de dolor, de penitencia para sugerirnos un final de cambio, de brillo de resurrección.

Morir para Resucitar, tarea de la Cuaresma

Y sin embargo, es menester primero dejar las malas conductas para luego merecer la vida nueva que ofrece Jesús. La muerte y Resurrección de Lázaro, es ya un anticipo para pensar positivamente y hacer realidad, una de las frases más repetidas en Cuaresma y Pascua: “...si con Él morimos, también con Él resucitaremos”. Ante la muerte de su amigo Lázaro, Jesús da una gran enseñanza, siempre hay una esperanza para el que confía en Dios.

Les infundiré mi Espíritu

A una semana de iniciar los grandes misterios de la fe Cristiana que celebramos en la Semana Santa; tiempo que hemos convertido en nuestra cultura actual, como tiempo de relajación y descanso; que no es malo, pero que sí tenemos la oportunidad de vislumbrar cosas importantes para la vida cristiana. El trozo del libro de Daniel

invita a un cambio importante de nuestra manera de mirar la muerte y la vida, el trabajo y el descanso. ¡Con el Espíritu de Dios, podemos cambiar las cosas!

Vivir con el Espíritu de Cristo Todo mundo estamos sujetos a las tentaciones de la carne; pero el Espíritu de Dios puede ayudarnos a cambiar de opinión, a darle la vuelta a nuestras costumbres aprendidas para ofrecerle un espacio a Dios. Este mismo Espíritu que resucitó a Jesús, si le damos espacio, nos ayudará a cambiar.

Anticipo de la Semana Santa “Lázaro ha muerto, y me alegro de que no hayamos estado allí, para que crean. Y ahora vamos a su casa.” Hay una gran seguridad en Jesús, no obstante la incredulidad de la gente, de que Lázaro, que ha muerto, va a resucitar. Es la misma seguridad que siente por nosotros que no importa lo hundido que estemos en la maldad, en el pecado, en la hipocresía, porque Dios siempre piensa que podemos cambiar. Jesús va enseñando los caminos por donde estamos todos llamados a transitar. En nuestro tiempo es menester recupera la fe, hacerla viva para sentir que Cristo está plenamente vivo entre nosotros.

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Señor Dios nuestro, que, con tu auxilio, avancemos animosamente hacia aquel grado de amor con el que tu Hijo, por la salvación del mundo, se entregó a la muerte. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 129, 1-2, 3-4ab, 4c-6, 7-8

R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante.

R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara?

Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos.

R. Perdónanos, Señor, y viviremos. Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela.

R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención, y Él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades.

R. Perdónanos, Señor, y viviremos.

ACLAMACIÓN

ANTES DEL EVANGELIO

Jn 11, 25. 26

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Lectura del libro del profeta Ezequiel 37, 12-14

Esto dice el Señor Dios: “Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel.

Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor.

Entonces les infundiré a ustedes mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí”. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los romanos 8, 8-11

Hermanos: Los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.

Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.

Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 11, 1-45

Enaquel tiempo, [se encontraba enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana Marta. María era la que una vez ungió al Señor con perfume y le enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro. Por eso] las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor, el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.

Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”.

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos: “Vayamos otra vez a Judea”. [Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?” Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.

Te rogamos, Dios todopoderoso, que podamos contarnos siempre entre los miembros de aquel cuyo Cuerpo y Sangre acabamos de comulgar. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Continúa en Pág. 3

La Profesión de nuestra

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”. Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que crean. Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo, dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros, para morir con él”.]

Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. [Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas por la muerte de su hermano.] Apenas oyó Marta que Jesús llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa. Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?” Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo”.

[Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba Jesús, porque él no había llegado aún al pueblo, sino que estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar ahí y la siguieron.

Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano”.] Jesús, [al verla llorar y al ver llorar a los judíos que la acompañaban,] se conmovió hasta lo más hondo y preguntó: “¿Dónde lo han puesto?” Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto lo amaba!” Algunos decían: “¿No podía éste, que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no muriera?”

Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro, que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó: “Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Entonces quitaron la piedra.

Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro, sal de ahí!” Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para que pueda andar”.

Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Palabra del Señor.

La Devoción de los siete Dolores de la BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA

Los Siete Dolores de la Bienaventurada Virgen

María, es una de las grandes y antiguas devociones del tiempo de Cuaresma. El Papa Benedicto XIII, en 1724, promulgó y recomendó la práctica de la devoción a los Dolores de Nuestra Señora, al conceder muchas indulgencias para quien rece el Rosario de los Siete Dolores. Los Dolores de Nuestra Señora son conmemorados dos veces por año en el Calendario Litúrgico: el 15 de septiembre y el viernes antes de Domingo de Ramos

Los Siete Dolores de Nuestra Señora son:

1. La profecía del anciano Simeón

2. La huida a Egipto

3. El Niño Jesús perdido

4. El encuentro de María con Jesús en el camino al Calvario

5. La Crucifixión y muerte de Jesús

6. La lanza que traspasó el Corazón de Jesús y su descendimiento de la cruz

7. La sepultura de Jesús.

Para practicar y vivir esta devoción, se pude rezar el “Rosario de los Siete Dolores”, la “Corona de los Siete Dolores”, o rezar las “Invocaciones”, que también han sido premiadas con indulgencias: “Virgen dolorosísima, rogad por nosotros” (Indulgencia de 300 días e indulgencia de 5 años), sí, en honor de la Santísima Virgen María de los Dolores, se reza con devoción el Ave María 7 veces, después de la invocación indicada (S.P. Ap., 22 de noviembre de 1934).

JUBILEO CIRCULAR

3, 4 y 5: Lunes, Martes y Miércoles

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Santa Anita

NTRA. SRA. DEL REFUGIO, Cerro del Cuatro

INMACULADA CONCEPCIÓN, Zalatitán

SANTA MARÍA REINA

SAN JUAN DIEGO, Sta. Margarita Reina

SAN ANTONIO DE PADUA, Col. Vicente Guerrero

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Matatlán

SAN JOSÉ, San Miguel de la Paz

6, 7 y 8 : Jueves, Viernes y Sábado

SAN RAFAEL, Toluquilla

NTRA. SRA. DE LA AURORA

MARÍA REINA DE MÉXICO

CASTÍSIMO PATRIARCA SEÑOR SAN JOSÉ

NTRA. SRA. DE LA SALUD, Huentitán el Bajo

CRISTO SALVADOR

SAN ANTONIO DE PADUA, Ocotlán

SAN ISIDRO LABRADOR, Jamay

DIRECTOR RESPONSABLE: Pbro. Adalberto González González

REDACCIÓN: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla

Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305

ADMINISTRACIÓN: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

CONSULTA LA HOJA PARROQUIAL: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial DISEÑO E IMPRESIÓN: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

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