

«Todavía estaba oscuro, muy de madrugada»
“Todavía estaba oscuro”.
Más que señalar el evangelio una hora de la mañana, los discípulos quieren expresar que todavía no entienden la muerte de su Señor. Se les había embotado la mente con tanto sufrimiento. Tal vez se decían: Si alguien que luchó tanto por la vida, mereció la muerte, si hizo tanto bien y lo mataron... ¿qué será de nosotros?
Pero con la Resurrección, todo cambia, todo es de nuevo esperanza. ¡Resucitó como lo había dicho! El amanecer de un día nuevo, diferente, les trae un nuevo ánimo.
"Se han llevado del sepulcro al Señor..."
Los primeros sucesos, después de la muerte del Señor, les habían tum bado toda alegría y esperanza. Pero al buscar al que depositaron en el sepul cro, al encontrar éste vacío sintieron una alegría plena. Se dieron cuenta que esa muerte dolorosa cambia las cosas, sólo necesitan acordarse poco a poco de lo que Jesús les había dicho... No hay lugar para el desconsuelo, porque se abrirá una gran puerta hacia la esperanza.

dicho”. Es la Resurrección el nacimiento de una nueva esperanza.
Nuevos cambios se están dando La carta a los corintios que hoy leemos, tal vez demasiado breve es totalmente expresiva y alentadora... “Celebremos la Pascua, no con levadura vieja, que es corrupción y maldad, sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad. La Resurrección de Jesús debe animar toda nuestra esperanza...” Es necesario empezar a ver las cosas de forma diferente, con gran esperanza porque Dios está de nuevo entre nosotros.
Renace la esperanza
Los discípulos después del sufrimiento... su esperanza se compone, vislumbran otra manera nueva de vivir. “...Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo”, No solamente resucita, sino que nos invita y nos incluye en su propia Resurrección. “...Porque Dios estaba con Él”. Así también debe suceder cada día para nosotros.
“...Hasta entonces no habían entendido las Escrituras”
El sufrimiento que vieron en el Señor, les bloquea el entendimiento. Si así han tratado al que sólo busca el bien... Al final pareciera que gana el mal... pero en ese día se darán cuenta de que todo “sucede como lo había
Él Resucitó y nosotros somos testigos
“....Testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver”. En estas fiestas, se debe estar dispuesto a comenzar una nueva etapa para nuestra vida....
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que por medio de tu Unigénito, vencedor de la muerte, nos has abierto hoy las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos la solemnidad de la Resurrección del Señor, resucitar también en la luz de la vida eterna, por la acción renovadora de tu Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
SALMO
RESPONSORIAL
117, 1-2. 16ab-17. 22-23
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo. No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente.
R. Éste es el día del triunfo del Señor. Aleluya.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. 1Cor 5, 7-8
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua. R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios de bondad, protege paternalmente con amor incansable a tu Iglesia, para que, renovada por los misterios pascuales, pueda llegar a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34. 37-43
En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo: “Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él. Nosotros somos testigos de cuanto Él hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de la cruz, pero Dios lo resucitó al tercer día y concedió verlo, no a todo el pueblo, sino únicamente a los testigos que Él, de antemano, había escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con Él después de que resucitó de entre los muertos. Él nos mandó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que cuantos creen en Él, reciben por su medio, el perdón de los pecados”. Palabra de Dios.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los colosenses 3, 1-4
Hermanos: Puesto que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes de arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios. Pongan todo el corazón en los bienes del cielo, no en los de la tierra, porque han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, vida de ustedes, entonces también ustedes se manifestarán gloriosos, juntamente con Él. Palabra de Dios.
SECUENCIA
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua.
Cordero sin pecado, que a las ovejas salva, a Dios y a los culpables unió con nueva alianza
Lucharon vida y muerte en singular batalla, y, muerto el que es la vida, triunfante se levanta.
Venid a Galilea, allí el Señor aguarda; allí veréis los suyos la gloria de la Pascua”.
Primicia de los muertos, sabemos por tu gracia que estás resucitado; la muerte en ti no manda.
“¿Qué has visto de camino, María, en la mañana?”. “A mi Señor glorioso, la tumba abandonada, los ángeles testigos, sudarios y mortaja. ¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!
Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa.
La Profesión de nuestra Fe
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 1-9
El primer día después del sábado, estando todavía oscuro, fue María Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Echó a correr, llegó a la casa donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo habrán puesto”. Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró. En eso llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos. Palabra del Señor.
¿Cómo vivimos la Misa?
En la oración nos dirigimos a Dios, no sólo con pensamientos y palabras, sino también con movimientos y gestos. La actitud del cuerpo es signo de la comunidad y de la unidad que se forma en la asamblea reunida para orar. Nuestras actitudes expresan la fe que tenemos, y a la vez la alimentan y estimulan.
De pie. Indica atención y disponibilidad.
Sentados. Es la postura más cómoda para escuchar, pensar y meditar.
De rodillas. Expresa la pequeñez del hombre ante la grandeza de Dios;
Gloria
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
también manifiesta nuestra actitud interior de adoración y dolor.
Caminar. Durante la Misa también hay procesiones, al entrar el sacerdote, al llevar las ofrendas, al comulgar, significan la Iglesia que camina al encuentro de Cristo. Durante la Misa hay también otros gestos, por ejemplo: la señal De la Cruz al principio y al final, el golpearse el pecho al rezar “el yo confieso”, la señal De la Cruz sobre la frente, labios y pecho al principio del evangelio, levantar las manos mientras se reza el padre nuestro y el gesto de paz.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
El agua bendita
Cuando el sacerdote bendice el agua pide al Señor, en nombre de la Iglesia, que dé al agua el poder o la virtud de ahuyentar al demonio y sus tentaciones, de librarnos de muchos males del cuerpo, de traernos la paz y la salud para el alma. El agua bendita otorga tres virtudes principales: la virtud de quitar el pecado venial, la virtud de ahuyentar al demonio y sus tentaciones la virtud de librarnos de muchos males del cuerpo. Para que nos aproveche el agua bendita, hemos de usar de ella con mucha fe y devoción. Cuanta más fe y devoción tengamos, más nos aprovechará. Con mucha fe y devoción se mojará en el agua bendita la punta del dedo, luego se santiguará, diciendo esta oración: “que esta agua bendita sea para mi salud y vida, que por ella me sean perdonados mis pecados veniales”.
Biblioteca Catequística
2, 3 y 4: Lunes, Martes y Miércoles
EL SEÑOR DE LA MISERICORDIA, Miravalle
NTRA. SRA. DEL PERPETUO SOCORRO, Col. Moderna
SAN MATEO APÓSTOL
DULCE CORAZÓN DE MARÍA
SAN JUDAS TADEO, Tonalá
JESÚS DEL GRAN PODER
SAN JUAN BOSCO, La Barca
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, La Estanzuela
5, 6 y 7: Jueves, Viernes y Sábado
NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Las Juntas
LA DIVINA PROVIDENCIA, Arenales Tapatíos
SANTA CECILIA
EL CALVARIO, Col. Seattle
NTRA. SRA. DEL PERPETUO SOCORRO, Huentitán
SANTIAGO APÓSTOL, Ixtlahuacán de los Membrillos
SANTA MARÍA DE JESÚS SACRAMENTADO, Zapotlanejo
SAN RODRIGO AGUILAR,Toluquilla



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