Skip to main content

Hojita 11

Page 1


¡Qué HERMOSO es estar aquí!

Hoy, vemos a Cristo victorioso, en la narración de la Transfiguración, recibiendo de lleno la aprobación del Padre que le llama su Hijo amado y predilecto. El resultado es que los discípulos asombrados, y no del todo conscientes de la profundidad de la escena, sienten, por encima de todo, una sensación de absoluta felicidad que resumen en su estupenda frase: ¡Qué hermoso es estar aquí!

Una misión primaria del cristiano sería que despertásemos en los demás el sentimiento de que se está bien junto a nosotros. Para eso no tenemos más que un camino: ser -como Cristo- hijos de Dios, hijos amados y predilectos. Pero estos títulos sólo se ganan si somos capaces de hacer lo que Él hizo. Por eso no es extraño que cuando cerca de nosotros pasa algún hombre que se parece a Jesús sintamos que algo raro flota en el ambiente y que una sensación de paz y bienestar nos invade; sintamos que es posible la risa y la esperanza; que es posible ser feliz y exclamar -en este mundo nuestro tan dolorido-: ¡qué bien se está aquí! Pero, naturalmente, esa bondad y esa felicidad apenas tiene que ver con lo que los hombres solemos entender por

tales realidades que, normalmente, están llenas de cosas y no de personas.

Los cristianos no hemos subido con Cristo al Monte. No nos hemos sentado serena y tranquilamente junto a Él para contemplarlo en el esplendor de su transfiguración y no hemos captado el secreto de su brillo y de su blancura. Y no lo hemos captado a pesar de que en el Evangelio está clarísimo: el brillo, la blancura y la transfiguración, no son sino el resultado de ser hijo de Dios. Los cristianos, es evidente que -en gran número-, no nos hemos transfigurado. Por eso los que viven cerca de nosotros, los que comparten con nosotros el quehacer diario, no sienten habitualmente que a nuestro lado la vida es más bella, más honda, que a pesar de todo cuanto ocurra a nuestro alrededor, el cristianismo lleva en sí un germen de felicidad contagiosa -cuando el cristianismo se vive de verdad- que hace exclamar a los demás: ¡qué bien se está con Fulano...! El mejor obsequio que podríamos hacer a nuestro mundo es devolverle la sensación de bienestar que experimentaron cerca de Cristo transfigurado, Pedro, Santiago y Juan.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que nos mandaste escuchar a tu Hijo muy amado, dígnate alimentarnos íntimamente con tu palabra, para que, ya purificada nuestra mirada interior, nos alegremos en la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

SALMO

RESPONSORIAL

Sal 32, 4-5.18-19.20 y 22

R. Señor, ten misericordia de nosotros.

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R. Señor, ten misericordia de nosotros.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R. Señor, ten misericordia de nosotros.

En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado. R. Señor, ten misericordia de nosotros.

ACLAMACIÓN

ANTES DEL EVANGELIO

Cfr. Mc 9, 7

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Éste es mi Hijo amado: escúchenlo”.

R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

ORACIÓN

DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al recibir, Señor, este glorioso sacramento, queremos darte gracias de todo corazón porque así nos permites, desde este mundo, participar ya de los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”. Abram partió, como se lo había ordenado el Señor. Palabra de Dios.

Lectura de la segunda carta del Apóstol

San Pablo a Timoteo 1, 8-10

Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Pues Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.

Este don, que Dios ya nos ha concedido por medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad, ahora se ha manifestado con la venida del mismo Cristo Jesús, nuestro salvador, que destruyó la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad, por medio del Evangelio. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”. Palabra del Señor.

La Profesión de nuestra

Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

NOS DAN EJEMPLO PARA SER GENEROSOS ¡GRACIAS!

“El justo da con generosidad”. (Sal. 37, 21)

Lo que nos han dado el pasado Día del Seminario es un ejemplo de generosidad que nos invita a los seminaristas a ser justos y generosos. Su generosidad se convierte para nosotros en un compromiso que nos lleva a entregarnos cada día más a lo que Dios nos pide.

En la campaña del Día del Seminario se lanzó un mensaje en el que los seminaristas expresamos lo que buscamos en nuestra respuesta a Dios: “Todos los días nos esforzamos para ser mejores para ti, para el mundo, para Cristo”. Y esto sucede gracias a ti que oras por nosotros y nos ayudas en nuestra formación. Somos testigos de la vida comprometida de todos ustedes que, además de pensar en la manutención de su familia, piensan y ayudan también a la manutención de quienes nos formamos en un Seminario.

Dios les colme de gracias y bendiciones; su ejemplo nos anima y nos da los medios para nosotros responder a Dios y entregarle nuestra vida para el servicio de nuestros hermanos en nuestro futuro ministerio sacerdotal.

Gracias por su ayuda, gracias por su ejemplo de generosidad, cuenten con nuestra oración y entrega.

Si tú eres un joven que quieres ingresar al Seminario o conoces a alguien que quiera emprender esta aventura, puedes pedir informes al Centro de Promoción Vocacional del Seminario de Guadalajara:

Teléfonos 36172650 y 36185938 o entrar en comunicación a través de nuestro correo diosllama@yahoo.com o en nuestro Facebook Seminario de Guadalajara Vocaciones

Mucho qué agradecer

JUBILEO CIRCULAR

13, 14 y 15: Lunes, Martes y Miércoles

SAN JUAN DIEGO, Polanco

Buenas lecturas, buenas ideas…

NTRA. SRA. DEL CONSUELO

NTRA. SRA. DE LA PAZ

LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR, Plaza del Sol

VIRGEN DE GUADALUPE, La Ladrillera

SANTA CECILIA, Tonalá

INMACULADA CONCEPCIÓN, Amatitán

SEÑOR DEL TEPEHUAJE

REINA DE LOS MÁRTIRES MEXICANOS

16, 17 y 18: Jueves, Viernes y Sábado

NTRA. SRA. DE LAS ROSAS

LA MEDALLA MILAGROSA

NTRA. SRA. DEL BUEN CAMINO

NTRA. SRA. DE ALTAMIRA

SAN PASCUAL BAILÓN, Miravalle

LA VISITACIÓN, Polanco

LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, Mpio. de Zapotlanejo

SEÑOR SAN JOSÉ, La Estanzuela

DIRECTOR RESPONSABLE: Pbro. Adalberto González González

REDACCIÓN: Pbro. Alberto Ávila / Pbro. Juan Javier Padilla

Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305

ADMINISTRACIÓN: Pbro. Enrique González• Alcalde 294, Guad., Jal. Tel. 3614-2746

CONSULTA LA HOJA PARROQUIAL: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial DISEÑO E IMPRESIÓN: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 3002-6470 • 3002-6471

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook