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El Evangelio de hoy –que nos presenta el pasaje de la mujer adúltera– contrapone una vez más dos espíritus y dos actitudes: lo viejo y lo nuevo, la Ley y el Amor; o como dice San Pablo, “la justicia que viene de los hombres con la que viene de la Fe de Cristo, la que viene de Dios...”
Aparentemente, Jesús está entre la espada y la pared. Se le arrincona contra la Ley para que opte ciegamente por ella, condenando así a una mujer adúltera. “Debes elegir -se le dice- entre salvar la Ley o salvar al Pecador”. Jesús no duda un instante y opta por el hombre, así sea un hombre prostituido y enfermo.
El final es simple y tierno: una mujer pecadora “se levanta” y comienza a recorrer el camino de la libertad, libre de la Ley y libre del Pecado. Ya no caben dudas: lo nuevo está brotando...
Jesús subraya fuertemente la auténtica actitud del cristiano: condenar el Pecado (“en adelante no peques más”) y salvar al Pecador (“tampoco yo te condeno”). De ninguna manera es blando ante el Pecado, pues éste destruye y esclaviza al hombre, y, por lo mismo, debe ser denunciado y destruido dentro del mismo hombre. Desgraciadamente, la palabra Pecado ya poco nos dice y, en todo caso, viene cargada con recuerdos de un viejo catecismo fundado en el cumplimiento de normas y preceptos, con sanciones y castigos, y la imagen de un Dios
Pero a falta de otra palabra más adecuada, descubrimos con el Evangelio que Pecado “significa todo aquello que atenta contra nuestra dignidad de hombres”. El pecado nos prostituye, nos impide crecer y madurar; nos avergüenza y humilla. Envidia, celos, agresión, delación, violencia, perversiones, injusticia, odio, venalidad, soborno... son todas facetas de una misma y única realidad que corroe el corazón del hombre, anula sus proyectos y destruye su historia. Condenar el Pecado -condenar todo lo que atente contra la dignidad humana- es un deber, y muchas veces duro deber. La liberación del hombre, no puede entenderse de espaldas a esa esclavitud interna de la que el hombre moderno no sólo no se ha desprendido, sino que quizá la siente aún con más fuerza que antes. Es posible que en esto radique lo típico del aporte cristiano a un mundo en construcción: sanear la sociedad desde dentro de sí misma, porque un corazón nuevo hace nuevas todas las cosas.
Y es aquí donde resalta la sabia pedagogía de Jesús: el simple castigo, o la fría aplicación de la Ley represiva o punitiva, no libera.
Jesús, más que como juez, se comporta como un amigo que aconseja seria, pero suavemente, a quien ve humillado a sus pies. Los fariseos, en cambio, se hacen jueces de condenación: aplican la Ley sin descubrir su espíritu, que es salvar al hombre culpable y recuperarlo para la sociedad. Jesús también es juez: pero de salvación. Juez liberador que enfrenta al hombre con el pecado que lo esclaviza, para que tomando conciencia de su atadura, la rompa y se libere. En el silencio humilde de la mujer, descubre su profundo dolor y arrepentimiento; descubre esa humillación y vergüenza de dignidad perdida, que es su propio castigo. Por eso busca salvarla, no tanto de las piedras, sino de ella misma, de su pasión descontrolada, de su inmadurez afectiva, de su egoísmo ciego.

Te rogamos, Señor Dios nuestro, que, con tu auxilio, avancemos animosamente hacia aquel grado de amor con el que tu Hijo, por la salvación del mundo, se entregó a la muerte. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo...
Sal 125, l-2ab. 2cd-3. 4-5. 6
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar; entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua de cantar.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Aun los mismos paganos con asombro decían: “¡Grandes cosas ha hecho por ellos el Señor!”. Y estábamos alegres, pues ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán aquellos que siembran con dolor.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán con sus gavillas.
R. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
ACLAMACIÓN
ANTES DEL EVANGELIO
Joel 2, 12-13
R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús. Todavía es tiempo, dice el Señor. Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí, que soy compasivo y misericordioso R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Dios todopoderoso, que podamos contarnos siempre entre los miembros de aquel cuyo Cuerpo y Sangre acabamos de comulgar. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Lectura del libro del profeta Isaías 43, 16-21 Esto dice el Señor, que abrió un camino en el mar y un sendero en las aguas impetuosas, el que hizo salir a la batalla a un formidable ejército de carros y caballos, que cayeron y no se levantaron, y se apagaron como una mecha que se extingue:
“No recuerden lo pasado ni piensen en lo antiguo; yo voy a realizar algo nuevo. Ya está brotando. ¿No lo notan? Voy a abrir caminos en el desierto y haré que corran los ríos en la tierra árida. Me darán gloria las bestias salvajes, los chacales y las avestruces, porque haré correr agua en el desierto, y ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo escogido. Entonces el pueblo que me he formado proclamará mis alabanzas”. Palabra de Dios.
De la primera carta del apóstol San Pablo a los filipenses 3, 7-14
Hermanos: Todo lo que era valioso para mí, lo consideré sin valor a causa de Cristo. Más aún pienso que nada vale la pena en comparación con el bien supremo, que consiste en conocer a Cristo Jesús, mi Señor, por cuyo amor he renunciado a todo, y todo lo considero como basura, con tal de ganar a Cristo y de estar unido a Él, no porque haya obtenido la justificación que proviene de la ley, sino la que procede de la fe en Cristo Jesús, con la que Dios hace justos a los que creen. Y todo esto, para conocer a Cristo, experimentar la fuerza de su resurrección, compartir sus sufrimientos y asemejarme a Él en su muerte, con la esperanza de resucitar con Él de entre los muertos.
No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o que sea ya perfecto, pero me esfuerzo en conquistarlo, porque Cristo Jesús me ha conquistado. No, hermanos, considero que todavía no lo he logrado. Pero eso sí, olvido lo que he dejado atrás, y me lanzo hacia adelante, en busca de la meta y del trofeo al que Dios, por medio de Cristo Jesús, nos llama desde el Cielo. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio
según san Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y Él, sentado entre ellos, les enseñaba. Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola frente a Él, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?”.
Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Pero como insistían en su pregunta, se incorporó y les Continúa en Pág. 3
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar y siguió escribiendo en el suelo.
Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús y a la mujer, que estaba de pie, junto a Él.
Entonces Jesús se enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le contestó: “Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”. Palabra del Señor.
Corazones Misericordiosos
Tener un corazón misericordioso no significa tener un corazón débil. Quien desea ser misericordioso necesita un corazón fuerte, firme, cerrado al tentador, pero abierto a Dios. Un corazón que se deje impregnar por el Espíritu y guiar por los caminos del amor que nos llevan a los hermanos y hermanas. En definitiva, un corazón pobre, que conoce sus propias pobrezas y lo da todo por el otro. Por esto, queridos hermanos y hermanas, deseo
orar con ustedes a Cristo en esta Cuaresma: “Fac cor nostrum secundum Cor tuum”: “Haz nuestro corazón semejante al tuyo” (Súplica de las Letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De ese modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia.
Papa Francisco Mensaje de Cuaresma 2015


14, 15 y 16: Lunes, Martes y Miércoles
SAN JUAN DIEGO, Polanco
NUESTRA SRA. DEL CONSUELO
NUESTRA. SRA. DE LA PAZ
LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR, Plaza del Sol
VIRGEN DE GUADALUPE, La Ladrillera
SANTA CECILIA, Tonalá
INMACULADA CONCEPCIÓN, Amatitán
SEÑOR DEL TEPEHUAJE
REINA DE LOS MÁRTIRES MEXICANOS
17, 18 y 19: Jueves, Viernes y Sábado
NUESTRA. SRA. DE LAS ROSAS
LA MEDALLA MILAGROSA
NUESTRA. SRA. DEL BUEN CAMINO
NUESTRA. SRA. DE ALTAMIRA
SAN PASCUAL BAILÓN, Miravalle
LA VISITACIÓN, Polanco
LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN, Mpio. de Zapotlanejo
SEÑOR SAN JOSÉ, La Estanzuela

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