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Hoja Parroquial #9-II DOMINGO DE CUARESMA, Ciclo A-1 de marzo 2026

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II Domingo de Cuaresma, Ciclo A

1 de marzo de 2026

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.

NO. 9

Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106

Escuchar al Hijo y caminar juntos

El Evangelio de la Transfiguración nos presenta a Jesús que sube a la montaña con Pedro, Santiago y Juan. Allí, su rostro resplandece y sus vestidos se vuelven luminosos. Es una experiencia fuerte, que llena de asombro y esperanza. En medio de esa luz, se escucha una voz que marca el corazón del relato: “Éste es mi Hijo amado; escúchenlo”.

La paz que da escuchar

La fe cristiana nace de la escucha. Y la sinodalidad, entendida como caminar juntos, comienza precisamente ahí: en aprender a escuchar a Cristo para poder escucharnos unos a otros.

No se trata solo de oír palabras, sino de dejarnos transformar por lo que el Señor nos dice en la oración, en la Palabra y en la vida concreta de las personas.

Pedro, con entusiasmo, quiere quedarse en la montaña. Desea levantar tiendas y prolongar ese momento de consuelo. Es comprensible: cuando algo nos da paz o claridad, quisiéramos detener el tiempo. Sin embargo, Jesús no se queda arriba. La experiencia de Dios no es para aislarnos, sino para prepararnos para la misión. La luz recibida en la montaña está destinada a iluminar el camino cotidiano.

Contemplar para la caridad

Al bajar, el Evangelio nos muestra

otra realidad: un padre angustiado por su hijo enfermo, discípulos que no saben cómo responder, confusión y dolor. Es la vida tal como es. Allí también está Jesús.

La Transfiguración no nos aleja del sufrimiento del mundo; nos capacita para enfrentarlo con fe y compasión.

Este movimiento de subir y bajar es profundamente sinodal. La Iglesia está llamada a subir a la “montaña” de la escucha y el discernimiento, y luego a bajar juntos a la realidad, para servir. No caminamos solos ni desde certezas absolutas, sino como Pueblo de Dios que busca, dialoga y aprende en el camino.

La sinodalidad nos recuerda que Dios habla a través de muchas voces: en los pastores y en los laicos, en los jóvenes y en los mayores, en quienes están cerca y en quienes se sienten alejados, en los pobres y en quienes sufren.

Escuchar requiere humildad, paciencia y apertura. Sin escucha no hay comunión, y sin comunión no hay misión auténtica.

Jesús, al fi nal, se acerca a sus discípulos, los toca y les dice: “Levántense, no tengan miedo”. Es un gesto cercano y profundamente pastoral. También hoy el Señor nos anima a no tener miedo de caminar juntos, de dialogar, de discernir en comunidad, aun en medio de dificultades.

Este Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿a quiénes estamos escuchando?, ¿con quiénes estamos caminando?, ¿nos quedamos en la comodidad de la montaña o bajamos a la realidad concreta de nuestras comunidades? Escuchar al Hijo y caminar juntos es el camino para una Iglesia más fraterna, más cercana y más fiel al Evangelio.

Señor Dios, que nos mandaste escuchar a tu Hijo muy amado, dígnate alimentarnos íntimamente con tu palabra, para que, ya purificada nuestra mirada interior, nos alegremos en la contemplación de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

Del libro del Génesis 12, 1-4a

Sentados

En aquellos días, dijo el Señor a Abram: “Deja tu país, a tu parentela y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán bendecidos todos los pueblos de la tierra”. Abram partió, como se lo había ordenado el Señor. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 32

Sentados

R. Señor, ten misericordia de nosotros..

Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades.

R. Señor, ten misericordia de nosotros.

Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían; los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida.

R. Señor, ten misericordia de nosotros..

En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que en ti, Señor, hemos confiado

R. Señor, ten misericordia de nosotros..

SEGUNDA LECTURA

De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Sentados

Querido hermano: Comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de Dios. Pues Dios es quien nos ha salvado y nos ha llamado a que le consagremos nuestra vida, no porque lo merecieran nuestras buenas obras, sino porque así lo dispuso él gratuitamente.

Este don, que Dios ya nos ha concedido por

medio de Cristo Jesús desde toda la eternidad, ahora se ha manifestado con la venida del mismo Cristo Jesús, nuestro salvador, que destruyó la muerte y ha hecho brillar la luz de la vida y de la inmortalidad, por medio del Evangelio. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES

DEL EVANGELIO Cfr. Mc 9, 7

R.Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado: escúchenlo” R. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieronante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.

Entonces Pedro le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres, haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”.

Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: “Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; escúchenlo”. Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo: “Levántense y no teman”. Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús.

Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: “No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos”. Palabra de Dios.

ORACIÓN DESPU É S DE LA COMUNIÓN

Al recibir, Señor, este glorioso sacramento, queremos darte gracias de todo corazón porque así nos permites, desde este mundo, participar ya de los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

De pie
De pie
De pie

El Capitán de una Iglesia en salida. 50

años de entrega

Escudo episcopal del Cardenal

José Francisco Robles Ortega

Guadalajara

se encuentra hoy en el centro de todas las miradas. Mientras la ciudad se viste de gala para ser anfitriona del Mundial de Fútbol, preparándose para recibir a las naciones con esa hospitalidad que nos distingue, la Iglesia tapatía vive su propio momento de gloria. En este Año Jubilar, celebramos cinco décadas de un liderazgo que, al igual que los grandes capitanes en la cancha, se define por la entrega, la visión y la perseverancia: los 50 años de sacerdocio del Cardenal José Francisco Robles Ortega.

Llevar el “brazalete” de una Arquidiócesis tan emblemática no es tarea sencilla. A lo largo de 14 años, Don José Francisco ha sabido conducir a su comunidad con la mirada puesta en el objetivo más alto: el anuncio del Evangelio. Si un mundial nos enseña el valor de la unidad y el esfuerzo conjunto, el Año Sacerdotal de nuestro Cardenal nos recuerda que la fe es una carrera de fondo que requiere una disciplina espiritual inquebrantable. En un tiempo donde la ciudad se prepara para el bullicio de los estadios, el testimonio del Cardenal nos invita a recordar que el encuentro más importante no es el que ocurre en el césped, sino el que se da en el servicio al prójimo. Hoy, agradecemos a Dios por estos 50 años de un pastor que ha sabido “jugar” siempre a favor de la paz y la comunión, siendo un capitán que guía a su equipo hacia la verdadera victoria: el crecimiento en nuestra fe, madurez y perseverancia en tiempos difíciles.

Día del Seminario de Guadalajara.

GLORIA

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén

P FESIÓN DE NUESTRA FE

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; al tercer día, resucitó de entre los muertos, subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

“Padre, ¿se puede perder la fe?”

En una ocasión, una joven me preguntó: “Padre, ¿se puede perder la fe? Hace poco un amigo me dijo que él perdió la fe. Yo pensaba que la fe no se podía perder, porque la fe es un don que Dios nos regala en el Bautismo; entonces no puede perderse, ¿o sí?”. Yo le respondí: “La fe es un regalo que Dios nos da para que podamos conocer con certeza verdades difíciles de alcanzar con la sola inteligencia o imposibles de

descubrir con nuestras solas fuerzas. Quien tiene fe tiene un tesoro muy valioso en su vida. Pero la fe no es una cosa que se consigue y luego uno se despreocupa de ella, pensando que ahí estará cuando la necesite.

“La fe es una relación con Dios, llamada a crecer, a desarrollarse y producir frutos. La fe es un regalo que se debe cuidar, alimentar y ejercitar; si no, se puede perder”.

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Director Responsable y administración: Sr. Cango. Luis Enrique Silva Álvarez · Redacción: Pbro. Octavio Ramírez · Alcalde 294, Guad., Jal. Tels. 3343875300

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