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Hoja Parroquial #6-V DOMINGO ORDINARIO, Ciclo A-8 de febrero 2026

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Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.

V Domingo Ordinario, Ciclo A 8 de febrero de 2026 NO. 6

Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106

Luz que se hace caridad

La Palabra de Dios, que habremos de refl exionar en esta ocasión, nos ofrece un bellísimo camino de comunicación, comunión y sentido de vida para quienes somos creyentes.

Fe comprometida

No se puede entender el camino de la fe sin la consecuencia y manifestación de la misma en hechos concretos, en acciones sensiblemente perceptibles, pero con un eco que nos transporta a la eternidad. Las obras del creyente se convierten en una forma de comunicación con Dios, una manera afectiva y efectiva de estar en comunicación con Él. Esta comunicación tiene el poder de

elevar nuestras súplicas, llevarlas ante Dios y, por supuesto, ser escuchadas y atendidas.

Nuestras buenas obras, poner la mirada en el que sufre y atender a sus necesidades es, por así decirlo, la más agradable oración delante de nuestro Padre Dios.

Por eso nuestras obras, pero no cualquier tipo de obra, sino aquellas que brotan del amor, son una respuesta eficiente a los sufrimientos humanos y a su vez manifestación de la fe que decimos profesar, una

comunicación poderosa a los ojos del Creador.

El más grande amor

Esta actitud atenta y hermosa del creyente muestra la luz que inhabita en el corazón de los cristianos, así mismo, genera comunión desde el amor con el corazón de Jesús, que lleno de compasión, y presente en los sentimientos de los cristianos, se manifiesta a través de sus buenas obras. Por eso tal actitud resulta en un camino de comunión perfecta en la caridad.

Finalmente, la experiencia de la caridad cristiana, como efecto de la vida interior, es una luz que no se puede ni debe ocultarse, por el contrario, es una luz que debe brillar e iluminar a todos los que nos rodean.

Esta misión de ser sal y luz de la tierra, no solo es una misión, sino el camino de la realización personal y concreta de nuestra vida.

Ser sal y luz de la tierra no sólo ilumina la vida de los demás, sino que comienza por iluminar la propia, y así, darle sentido de vida a la vida. Cuánta alegría hay en quien da de corazón a los demás y de entrega con generosidad de espíritu por el bien de su prójimo, especialmente cuando se tiene conciencia del deber cristiano de colaborar en la salvación de las almas.

Sin duda esta palabra trae consigo una poderosa invitación a vivir en esa comunicación real y cercana con Dios nuestro Padre, poder ser reconocidos como sus hijos por las obras que anteceden y manifiestan la fe; esta comunión con el ser de Dios, y a través de esta comunión ser como Él por el amor con el que vivimos cada acontecimiento de nuestra historia.

Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA

Del libro del profeta Isaías 58, 7-10

Sentados

Esto dice el Señor: “Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano.

Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha. Entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás, y él te dirá: ‘Aquí estoy’. Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 111

Sentados

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se desviarán.

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre. No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente.

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria.

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

SEGUNDA LECTURA

De la carta del apóstol san Pablo a los Corintios 2, 1-5

Sentados

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado. Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES

DEL EVANGELIO Jn 8, 12

aleluya

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R. Aleluya.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”. Palabra del Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

De pie

Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera, que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Aleluya,
De pie
De pie

Dios es amor

1. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él » (1 Jn 4, 16). Estas palabras de la Primera carta de Juan expresan con claridad meridiana el corazón de la fe cristiana: la imagen cristiana de Dios y también la consiguiente imagen del hombre y de su camino. Además, en este mismo versículo, Juan nos ofrece, por así decir, una formulación sintética de la existencia cristiana: « Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él ».

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva. En su Evangelio, Juan había expresado este acontecimiento con las siguientes palabras: « Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que todos los que creen en él tengan vida eterna » (cf. 3, 16). La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud. En efecto, el israelita creyente reza cada día con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como bien sabe, compendian el núcleo de su existencia: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas » (6, 4-5)… Y, puesto que es Dios quien nos ha amado primero (cf. 1 Jn 4, 10), ahora el amor ya no es sólo un « mandamiento », sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro.

Tomada de la Encíclica Dios es amor.

GLORIA

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo.

Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén

P FESIÓN DE NUESTRA FE

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; al tercer día, resucitó de entre los muertos, subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén

“Padre, ¿qué dice la Iglesia de los vientres de alquiler?”

Haceun tiempo, una señora me preguntó: “Padre, ¿qué dice la Iglesia de los vientres de alquiler? porque hace poco una amiga, que no ha podido tener hijos, me platicó que ella y su marido decidieron tener un hijo a través de un vientre de alquiler, yo le dije que creía que eso no era bueno, pero ella me respondió que ellos tenían mucho amor para dar y que habían hecho de todo para tener un hijo; además, me dijo que también ellos tenían derecho a tener un hijo, como las demás familias. Yo no supe qué responderle, por eso mejor quise venir a preguntarle”.

Yo le dije: “Primero que nada, no existe un supuesto derecho a tener hijos, los hijos son siempre un don de Dios, no un derecho que se reclama. La Iglesia se opone a la técnica de procreación asistida, conocida también como vientre de alquiler, que consiste en implantar un embrión en el útero de una mujer que no es la madre, la cual entrega al bebé, después de un pago acordado, a la pareja solicitante tras el nacimiento. Esto es moralmente ilícito, porque un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato”.

La enseñanza de la Iglesia sobre los vientres de alquiler, también conocidos como gestación subrogada o maternidad subrogada, es clara y consistente con su doctrina sobre la dignidad humana, la familia y la ética de la procreación. La

Iglesia se opone a la práctica de los vientres de alquiler por varias razones fundamentales.

En síntesis, la Iglesia se opone a la gestación subrogada porque considera que va en contra de la dignidad humana, la integridad de la familia y el bienestar del niño. En su lugar, aboga por enfoques éticos y morales para abordar la infertilidad y otras dificultades reproductivas, como la adopción y la atención médica especializada, que respeten la dignidad de todas las personas involucradas y promuevan el bien común.

Consulta el texto completo en

Director Responsable y administración: Sr. Cango. Luis Enrique Silva Álvarez · Redacción: Pbro. Octavio Ramírez · Alcalde 294, Guad., Jal. Tels. 3343875300

Consulta la Hoja Parroquial: www.arquidiocesisgdl.org.mx/publicaciones/hojaparroquial Diseño e Impresión: Centro Católico de Comunicaciones. Tels. 33 3002-6470 · 33 3002-6471 · Los anuncios que se muestran en La Hojita Parroquial son responsabilidad, única y exclusivamente, del solicitante. No nos hacemos responsables de los servicios que se publicitan.

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