IV Domingo Ordinario, Ciclo A 1 de febrero de 2026

Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
NO. 5
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106
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Arquidiócesis de Guadalajara, A.R.
Fundada el 4 de junio de 1930. Registro postal: IM14-0019 INDA-04-2007-103013575500-106
El cuarto domingo del tiempo ordinario nos presenta el célebre pasaje del Evangelio de San Mateo conocido como “las bienaventuranzas”, enmarcado en el sermón de la montaña que Jesús pronunció a las personas que lo seguían. Jesús pretende infundir en sus oyentes el espíritu del amor y de la alegría.
Los marginados cuentan para Dios
Sí, los hambrientos, los sedientos, los pobres, los perseguidos, los que sufren poseerán “el reino de los cielos”.
Dichosos los pobres delante de Dios… ¡Qué mensaje! ¡Deja que Dios te colme! Él te ama a pesar de tu pobreza, a pesar de tus límites.
Cuando estés adolorido por lo efímero de la felicidad humana, cuando te sientas pobre, cuando la afl icción te paralice, escucha la gran promesa de Dios: serán consolados, serán saciados, verán a Dios. Esta promesa está en el corazón de nuestra fe.
Todo el alegre mensaje de Jesús se refleja, como en un espejo, en las bienaventuranzas.
Quien ha acogido la Buena Nueva en lo profundo de su ser será naturalmente misericordioso e
indulgente en su juicio hacia los demás; será capaz de difundir la paz porque él mismo la poseerá.
El discurso de la montaña – que comienza con las bienaventuranzas – vuelca literalmente los valores tradicionales: no son dichosos quienes están bien, cuyas riquezas prosperan, quienes gastan al por mayor, sino aquellos que tienen hambre y lloran, quienes son perseguidos.
Diciendo “dichosos los pobres” Jesús no justifi ca la miseria de millones de oprimidos, de los que no tienen voz, de quienes son violentados. Los


pobres son dichosos porque en esta pobreza se enraizó Jesús, ahí se encarnó. Está con ellos, está de su lado. Jesús siembra esperanza, pero esperanza activa; recordemos que la resignación no es virtud cristiana. ¿Qué pasaría si estuviéramos en grado de vivir siguiendo las enseñanzas fundamentales de las bienaventuranzas? Muchas personas a quienes la vida los ha hecho amargos y cerrados, a quienes las desilusiones los han hecho perder la fe en Dios y en los demás… quizá podrían recomenzar a creer en la bondad de Dios y en su solicitud por los pobres, los humildes, los hambrientos, los que lloran, los limpios de corazón.
Quizá, entonces, podrían igualmente contar con Dios para instaurar el bien, la seguridad y la alegría. Una alegría que reine en todos.
Por último, ¿alguna vez has hecho tu examen de conciencia, al final del día o al prepararte para la Confesión, considerando las bienaventuranzas? Inténtalo, te dará muchas luces.








De pie
Concédenos, Señor Dios nuestro, adorarte con toda el alma y amar a todos los hombres con afecto espiritual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Del libro del profeta Sofonías 2, 3; 3, 12-13


Sentados
Busquen al Señor, ustedes los humildes de la tierra, los que cumplen los mandamientos de Dios. Busquen la justicia, busquen la humildad. Quizá puedan así quedar a cubierto el día de la ira del Señor.
“Aquel día, dice el Señor, yo dejaré en medio de ti, pueblo mío, un puñado de gente pobre y humilde. Este resto de Israel confiará en el nombre del Señor. No cometerá maldades ni dirá mentiras; no se hallará en su boca una lengua embustera. Permanecerán tranquilos y descansarán sin que nadie los moleste”. Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 145


Sentados
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
R. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
De la carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 26-31


Sentados
Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, 6 domingo 1 de febrero de 2026 no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantesy despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios. En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Palabra de Dios.
DEL EVANGELIO Mt 5, 12
aleluya
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos. R. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 5, 1-12a




De pie
En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así: “Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”. Palabra del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNI




De pie
Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.





Alos cuarenta días del nacimiento de Jesús, la Iglesia conmemora esta festividad. La escena de la Presentación de Jesús al Templo contiene un encuentro de generaciones: la Virgen Madre con su hijo recién nacido y los ancianos Simeón y Ana. El rito de la bendición de las velas que se lleva a cabo en esta festividad se inspira en las palabras de Simeón: “Mis ojos han visto a tu Salvador, luz para alumbrar a las naciones”. De este significativo rito deriva el nombre popular de la fiesta de la “candelaria”.
Cada año, el 2 de febrero, se celebra también la Jornada de la Vida Consagrada… ¿Cómo comportarse cuando un hijo o una hija debiese manifestar el propósito de consagrarse totalmente al Señor, abrazando la vida sacerdotal o religiosa? Existen familias, incluso profesándose cristianos católicos, donde la noticia de una vocación es recibida con tristeza como si fuera una desgracia. ¡Cuántas veces los papás o los hermanos (por no hablar de los demás familiares y amigos) buscan disuadir a los hijos de seguir su propio camino vocacional! Muchos padres de familia, con el pasar de los años, han tenido la necesidad de pedir disculpas al hijo sacerdote o a la hija consagrada por no haberlos entendido a tiempo. Debería ser un honor y un gozo para los padres cristianos cuando un hijo decide dedicarse y donarse al Señor. Los padres de familia no deben obstaculizar a sus hijos en ésta, de por sí, no fácil decisión, sino acompañarlos, animarlos y apoyarlos en lo que necesiten.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos; al tercer día, resucitó de entre los muertos, subió a los Cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén
“Padre, ¿qué dice la Iglesia sobre las ‘relaciones abiertas’?”
Encierta ocasión, una joven me preguntó: “Padre, ¿qué dice la Iglesia sobre las ‘relaciones abiertas’? Porque una amiga me contó que un muchacho le propuso que fueran novios, pero le dijo que a él le gustan las ‘relaciones abiertas’, o sea, sin compromiso, y además con posibilidad de tener otras relaciones. Yo le dije que eso no era bueno, que no le convenía, porque iba a ser usada como un objeto de placer, pero creo que no la convencí, me faltaron argumentos, por eso vine, para que usted me diga qué dice la Iglesia sobre este asunto”.
Yo le respondí: “Las ‘relaciones abiertas’ son una forma de relación romántica o sexual en la que las parejas acuerdan permitir que uno o ambos tengan relaciones sexuales o emocionales con otras personas fuera de la relación principal. En otras palabras, en una ‘relación abierta’ las parejas establecen la posibilidad de tener relaciones íntimas con otras personas además de su pareja principal, siempre y cuando se haga de mutuo acuerdo entre la pareja. Sin embargo, este tipo de relaciones entraña una concepción de la sexualidad profundamente hedonista y egoísta, en la cual se cosifica a la pareja, se le ve sólo como un medio para obtener placer; en este tipo de relaciones se busca el mayor goce, pero sin compromiso, eso manifiesta una falta de educación
sexual que ayude a entender y vivir la sexualidad en el marco del amor y de la donación mutua. Es muy difícil pensar la educación sexual en una época en que la sexualidad tiende a banalizarse y a empobrecerse, buscando sólo placer, evitando cualquier compromiso serio”.
El Catecismo de la Iglesia recuerda que el matrimonio es “la unión indisoluble entre un hombre y una mujer”.
También enseña que la sexualidad tiene un propósito específico dentro del matrimonio, que es la procreación de los hijos y la complementación de los cónyuges.
En consecuencia, las ‘relaciones abiertas’, que llevan a tener relaciones sexuales con personas que no son el cónyuge, van en contra de la enseñanza católica sobre la fidelidad y la exclusividad en el matrimonio.



Director Responsable y administración: Sr. Cango. Luis Enrique Silva
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