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¡Lo de Dios a Dios, lo del César al César! La frase es simple y verdadera en cualquier código de justicia. De muchas formas ha sido invocada también para discriminar; se ha querido usar para confundir. La gente sencilla casi nada repela por los “impuestos imposibles” del gobierno en turno. Los humildes que reconocen a Dios, sienten alivio ante las injusticias de los poderosos de la tierra. Dios pedirá cuentas a todos.
Los funcionaros públicos fueron elegidos como servidores para el bienestar de todo el pueblo. El mundo de la economía y el mundo de Dios parecen ser puntas contradictorias en la sociedad. Pero no son temas excluyentes, sino que se complementan. La frase tiene un interés para todos. En ella entendemos la respuesta de Dios en el uso de las cosas de los bienes y, por supuesto, la importancia de nuestra relación con Él. Dios quiere estar presente en toda la historia que hacemos los hombres y mujeres entre los aciertos y también los errores.
El pueblo escogido por Dios llegó a soñar en una sociedad bien organizada como confederación de tribus, en la que el único Señor fuera el Dios que se les había dado a conocer; pero la realidad fue y es muy contradictoria. Para los tiempos de Jesús, todos viven las consecuencias de un imperio que exprime al pobre para pagar guerras y satisfacer vicios y veleidades del gobierno en turno. ¿Nada que ver con el presente?
Ciro, un rey instrumento de Dios Oímos en la Primera Lectura: «Yo marcharé ante ti y allanaré las pendientes». Dios se muestra en tiempos difíciles para darle paz y seguridad a su pueblo. Para saber que «fuera de mí, no hay otro Dios». Hoy también debe haber mucha gente que puede ser instrumento de Dios para que el pueblo viva mejor, nunca para explotarlo y engañarlo.
Gratitud y felicitación
San Pablo, en la Segunda Lectura, habla de oraciones y felicitaciones para la Iglesia de Tesalónica por «su fe y el trabajo difícil de la caridad y –también– la tenacidad de su esperanza». Esta es la respuesta de un Dios que se fija en el quehacer de hombres y mujeres preocupados por hacer el bien.
Las malas intenciones Siempre habrá gente que trata de confundir y hacer daño, como aquellos fariseos que le hicieron la pregunta «¿Es lícito pagar impuestos?» Se usa de la hipocresía; se finge bondad y generosidad. Pero hoy, como entonces, Jesús tiene una respuesta: «Hipócritas, ¿por qué me tientan?». El Maestro resuelve aquella trampa. Al escucharlo la gente se siente agradecida e iluminada en sus creencias. Hoy añoramos respuestas claras para vivir. En Dios, nuestro Padre, encontraremos toda respuesta.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea Sacramento de salvación para todos los pueblos, de forma que así perdure la obra redentora de Cristo hasta el fin de los tiempos, despierta los corazones de tus fieles y haz que se sientan llamados a trabajar por la salvación de todos, con tanta mayor urgencia, cuanto es necesario que, de todas las naciones, surja y crezca para ti una sola familia y un solo pueblo.
SALMO RESPONSORIAL
Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad Tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.
R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.
ACLAMACIÓN ANTES
Mc 16, 15
R. Aleluya, aleluya.
Vayan por todo el mundo –dice el Señor–, y prediquen el Evangelio a toda creatura. R. Aleluya.
Señor, que la participación en tu mesa nos santifique, y concede que todos los pueblos reciban con gratitud, por medio del Sacramento de tu Iglesia, la salvación que tu Unigénito consumó en la cruz. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Lectura del libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7
Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.
A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será la casa de oración para todos los pueblos”. Palabra de Dios.
Lectura de la primera carta del apóstol
San Pablo a Timoteo 2, 1-8
Te ruego, hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregada a Dios y respetable en todo sentido. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro salvador, pues Él quiere que todos los hombres se salven y todos lleguen al conocimiento de la verdad, porque no hay sino un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre Él también, que se entregó como rescate por todos.
Él dio testimonio de esto a su debido tiempo y de esto yo he sido constituido, digo la verdad y no miento, pregonero y apóstol para enseñar la fe y la verdad. Quiero, pues, que los hombres, libres de odios y divisiones, hagan oración dondequiera que se encuentren, levantando al cielo sus manos puras. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque algunos titubeaban.
Entonces Jesús se acercó a ellos y les dijo: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo”. Palabra del Señor.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

En días recientes, del 5 al 19 del mes en curso, se ha celebrado el Sínodo Extraordinario de la familia. Representantes de todos los continentes, de muchas comunidades significativas del orbe, de especialistas y pater familias invitados, concluyen la primera parte de este tema apremiante y necesario de sacarlo a la consulta y a la palestra de la discusión actual. ¿Cuál es el estado que guarda los logros y problemática de las familias a nivel planetario y, en particular, de nuestras comunidades cristianas?
El matrimonio y la familia no son asuntos religiosos y privados, ni tampoco “un acomodo y acuerdos, de cualquier forma para la sobrevivencia”. Se trata de una institución que está en la raíz de la naturaleza humana. Un modo de existir
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
en la dignidad, el amor y respeto al cuerpo. Además, en una necesidad que no se puede ocultar en las esperanzas de hombres y mujeres, porque derivan de la naturaleza humana en su dimensión original. Es significativo que la beatificación del Venerable Siervo de Dios Pablo VI, se realice al final de este Sínodo sobre la familia, pues el Papa Giovanni Battista Montini es el autor de la Encíclica Humanae Vitae, sobre la defensa de la vida y la familia. Y, hermosa coincidencia, o acomodo de los caminos de Dios: el milagro atribuido a la intercesión de Pablo VI, nacido el 26 de septiembre de 1897 y fallecido el 6 agosto de 1978, fue el de la curación de un niño en el vientre de su madre. La familia necesita de Dios y, por supuesto, Dios de las familias.
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.
20, 21 y 22: Lunes, Martes y Miércoles
SAN MARTÍN OBISPO, Ciudad Granja
ALTAMIRA, Zalatitán
MADRE DEL REDENTOR
SEÑOR DE LOS MILAGROS, El Batán
NTRA. SRA. DEL BUEN CONSEJO
SAN JOSÉ OBRERO, Tala
DIVINO ROSTRO MISERICORDIOSO, Tonalá
SANTIAGO APÓSTOL, Poncitlán
23, 24 y 25: Jueves, Viernes y Sábado
SANTA CECILIA, Ocotlán
SAN ILDEFONSO
JESÚS MARÍA
SAN FRANCISCO JAVIER DE LAS COLINAS
BASÍLICA DE NTRA. SRA. DE ZAPOPAN
EL CRUCERO DE SANTA MARÍA
NTRA. SRA. REINA DEL PALOMAR
EL SEÑOR DE LA SALUD, La Estanzuela


