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Hoja Parroquial - 17 de Agosto de 2014 - Num. 33

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"Ten compasión de mí, Señor" «E

ntonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarles: “Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”» También nosotros hemos iniciado esta Eucaristía casi con el mismo grito: “Señor, ten piedad”. Este grito, a la cananea, le salía del alma. No sé si también a nosotros... Ya que, a veces, la rutina es capaz de vaciar de sentido incluso lo más sagrado. El grito de la cananea era la gran plegaria de una madre que siente como propio –porque lo es dolor de su hija.

el –hoy el núcleo cen-

descarriadas de Israel», reclama Jesús. Sí, así era al principio. Sin embargo, la fe, que mueve montañas, es capaz también de mover el tiempo. Y Jesús se lo adelanta a ella, a la mujer cananea, porque su fe se lo merece; y también para empezar a decir, ya con hechos, que la salvación no se reduce a un solo pueblo, sino que está abierta a todos los pueblos, es universal. Este es –tral del mensaje de Jesús. Hagamos ahora un poco de memoria: el pasado domingo, leímos que la fe de Pedro se tambaleaba.

Cuando el evangelista escribe este texto, su comunidad cristiana está llena de tensiones, de conflictos –cada con el judaísmo. Por tanto, es necesario recordarle su vocación a la universalidad. El testimonio de la cananea es una exhortación a abrirse a los paganos, a superar fronteras de la sinagoga. A la vez que muchos cristianos, ya entonces, procedentes del paganismo, al leer esta página del Evangelio, debían ver con emoción reflejada su propia historia, en la historia de la cananea. La historia de la misma ruta o del mismo

Se asustó ante la fuerza del viento que sacudía las olas. Tuvo miedo y se hundía. Y Jesús le «¡Qué poca fe!». Hoy, una mujer forastera mantiene con firmeza su fe humilde. Ni siquiera el reproche del insulto más bajo, el de los perros, con el que se pone a prueba su fe y su humildad, la hace tambalear. Y Jesús la elogia: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas».

Podríamos preguntarnos: nuestro “grito”, tan parecido al suyo, por lo menos externamente, ¿ha intentado expresar toda la realidad de nuestra vida? Y no una vida aislada, sino marcada y ensanchada por todas las otras vidas, empezando por las más próximas, las de todos aquellos que conocemos y amamos. Únicamente así la Eucaristía adquiere pleno sentido y puede llegar a ser un verdadero intercambio entre la gran riqueza del Señor y nuestra gran pobreza.

«Sólo me han enviado a las ovejas

dijo: vez más graves– Por camino hacia la fe.

Todos somos un poco cananeos, siempre– somos un poco extranjeros. Y también porque todos, como esa mujer, llevamos dentro algo que nos preocupa. Algo de qué hablar con Jesús. Hagamos, pues, de cada Eucaristía una verdadera vivencia de fe. Celebrémosla gozosos y agradecidos, porque nosotros, a pesar de todo, no estamos invitados a comer las migajas que caen de la mesa, sino que, bien sentados, estamos invitados a compartir como hijos la mejor comida.

porque todos –agradeci-

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

SALMO RESPONSORIAL

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad Tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Cfr. Mt 4, 23

R. Aleluya, aleluya.

Jesús predicaba el Evangelio del Reino y curaba las enfermedades y dolencias del pueblo.

R. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a Él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el Cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lectura del primer libro del profeta Isaías 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse. A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi templo será la casa de oración para todos los pueblos”. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús, y postrada ante Él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!”. Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija. Palabra del Señor.

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

ApenasSan Pío X: "El Papa de la Eucaristía"

21 DE AGOSTO

fue electo San Pío X en 1903, tomó la decisión de ser un pastor de almas. Escogió como lema de su pontificado: "Restaurar todas las cosas en Cristo".

Su primera tarea fue la reorganización de la Curia Romana. Decidió editar un Código de Derecho Canónico que recogiera todas la Reglas, Decretos Pontificios y preceptos de la Iglesia.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Gloria

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.

Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

Actualmente, los niños de Primera Comunión son la esperanza y el orgullo de nuestra fe. Esta innovación le valió al Sumo Pontífice el título de "Papa de la Eucaristía".

También renovó la música sacra, en especial el canto gregoriano. Su medida más audaz y quizás la más cercana a su corazón, fue la reforma relacionada con la recepción de la Sagrada Eucaristía. Introdujo la práctica de comulgar diariamente y autorizó la comunión a aquellos niños que habían alcanzado el uso de razón. En aquellos tiempos, una falsa creencia prevalecía y la comunión era recibida por la mayor parte de la gente una sola vez al año. La Eucaristía era considerada más como un Sacramento para administrar a los moribundos. Ese fue el desafío de San Pío X.

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

18, 19 y 20: Lunes, Martes y Miércoles

SAN FRANCISCO DE SALES

SAGRADO CORAZÓN, Col. Atlas

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Lomas del Tapatío

SAN IGNACIO DE LOYOLA, La Mojonera

SAN JOSÉ, Ocotlán

SAN RAFAEL, Calerilla

SAN CAMILO DE LELIS

21, 22 y 23: Jueves, Viernes y Sábado

SAN RAMÓN NONATO

SANTA MARÍA DE GRACIA

SAN GASPAR

SAN NICOLÁS DE BARI

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Tesistán

NTRA. SRA. DE GUADALUPE, Portezuelo

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS,

Arenales Tapatíos

LAS BIENAVENTURANZAS, Balcones de Sta. María

Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $40.00 ciento

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