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Hoja Parroquial - 11 de Enero de 2015 - Num. 2

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Un BAUTISMO que nos hace HIJOS

Al celebrar el Bautismo de Jesús, queremos acercarnos al significado más profundo y más verdadero que se realiza en todos al ser bautizados. El Bautismo, una ceremonia hermosa, familiar y eclesial, debe darnos la oportunidad de una actitud permanente en relación a Aquel que nos ha hecho sus hijos por este rito. Dios quiere ejercer su paternidad, y el Bautismo es el inicio de esta relación. Más allá de la ceremonia tan significativa y singular, debe ayudar a percibir las consecuencias, pues somos “Hijos” de tal Padre, y aceptar el estilo de vida que de esto se deriva. La imagen bíblica nos emociona; cuando Jesús es bautizado, la voz de Dios afirma: «Este es mi Hijo muy amado».

«Miren a mi preferido»

Isaías, el profeta, ayuda a entender nuestro Bautismo, si observamos algunos detalles que él marco en su predicación. Anuncia la llegada del Mesías como el Siervo de Dios, y la actitud esencial es la gratitud y la obediencia. Dios es el que llama y lo hace para algo. Cuenta la lectura que «éste ha sido llamado y asistido por el Espíritu para llevar a cabo una especial misión», hacer presente en su vida la actitud misma de Dios para con la humanidad: el amor. Esta es la única forma de entender nuestro propio Bautismo.

Algunas tareas del bautizado

La Segunda Lectura recuerda: «Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él». Si estamos bautizados, tenemos el derecho y el deber de vivir esta consecuencia del amor, de hacer el bien. Tener la esperanza cierta de que Dios me ha llamado a transformar este mundo. Poner los pies en el suelo donde me ha tocado vivir y aprender a convivir, a perdonar, ayudar y ser hermano para los demás. Sin violencias, ni aprovechamientos injustos de la gente más sencilla. Vivir en el gozo, en la alegría de la convivencia familiar y más

allá en los ambientes, donde siempre hace falta de la presencia de Dios.

¿Quién es quién en mi vida?

El Evangelio habla del Bautista que predica: «...detrás de mí viene otro que es más grande que yo». La obediencia a la voluntad del Padre es el núcleo de la vida de Jesús; esa es la convicción que debe nacer en todos los que hemos sido bautizados. Transformar el mundo a la manera de Dios; tarea sin duda difícil que no podemos posponer indefinidamente. El Bautismo no es solamente un rito hermoso y familiar, sino que nos consagra hijos de Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste solemnemente a Jesucristo como tu Hijo muy amado, cuando, al ser bautizado en el Jordán, descendió el Espíritu Santo sobre Él, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, que se conserven siempre dignos de tu complacencia. Por nuestro Señor Jesucristo...

SALMO

RESPONSORIAL

Sal 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10

R. Te alabamos, Señor.

Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor.

R. Te alabamos, Señor.

La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente.

R. Te alabamos, Señor.

El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno.

R. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Cfr. Mc 9, 7

R. Aleluya, aleluya. Se abrió el cielo y resonó la voz del Padre, que decía: “Este es mi Hijo amado; escúchenlo”. R. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con estos sagrados dones, imploramos, Señor, tu clemencia, para que, escuchando fielmente a tu Unigénito, nos llamemos y seamos de verdad hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lectura del libro del profeta Isaías 42, 1-4. 6-7 Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En Él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones.

No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza.

Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”. Palabra de Dios.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34-38

En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos.

Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del Bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con Él”. Palabra de Dios.

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”.

Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre Él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias”. Palabra del Señor.

La Profesión de nuestra Fe

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación, bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras; y subió al Cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo; que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.

¿Por qué BAUTIZAR a los niños tan pequeños?

Podemos pensar: al ser tan pequeños, los niños no se enteran y, por otro lado, más mayores podrían ser libres o no de elegir lo que consideren mejor, o más oportuno.

El Bautismo es un don tan grande que sería un grave error privarlos de ese regalo de Dios. A los niños no se les priva de otros dones, ni se les pregunta “su opinión” sobre cuestiones importantes para su vida (su alimento, su educación en tal o cual colegio…). Estamos destinados al Cielo, y el Bautismo es la puerta. La gracia de Dios, esa fuerza

Dque viene de lo alto, es algo que lo hace operativo desde los primeros momentos. Las palabras de Cristo son claras: «Dejen que los niños se acerquen a mí, no se lo impidan». Por otro lado, desde los primeros momentos del cristianismo, junto con las conversiones de los adultos, que se bautizaban ya mayores, y después de haber recibido una catequesis, se bautizaban también los pequeños. Los padres que quieren lo mejor para sus hijos no pueden sino facilitarles algo tan grande que marcará para bien su vida.

«Dame de beber» SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

el 18 al 25 de enero, fiesta de la conversión de San Pablo, es el comienzo y el final del Octavario de Oración por la Unidad de los Cristianos, con el lema: «[Jesús le dice:] “Dame de beber”» (Jn 4, 7).

En el texto de reflexión para esta semana, se explica: “El encuentro entre Jesús y la samaritana nos invita a probar agua de un pozo diferente y también a ofrecer un poco de la

nuestra. En la diversidad nos enriquecemos mutuamente. La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos constituye una ocasión privilegiada para la oración, el encuentro y el diálogo”. Esta Semana, los cristianos nos reunimos para pedir al Señor el don de la unidad, “tal como quiere Cristo y de acuerdo con los instrumentos que Él quiere”. “La unidad es la meta, la oración el camino”.

Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,

Gloria

Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre.

Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;

Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo, en la gloria de Dios Padre. Amén.

12, 13 y 14: Lunes, Martes y Miércoles

EL ESPÍRITU SANTO, Hogares Nuevo México

NTRA. SRA. DE LA ENCARNACIÓN

SANTO NIÑO DE ATOCHA, Balcones de la Cantera

SAN PABLO, Copalita

LA DIVINA PROVIDENCIA, Lomas del Cuatro

SAN SEBASTIÁN EL GRANDE

SANTA ROSA DE LIMA, La Estanzuela

EL CARMEN, Ocotlán

15, 16 y 17: Jueves, Viernes y Sábado

JESÚS SACERDOTE

SAN JOSÉ ESPOSO FIEL

NUEVA SANTA MARÍA

DIVINO MAESTRO, Col. Villa Guadalupe

SAN JUAN DIEGO, Bosques de la Victoria

SAN FELIPE APÓSTOL,Cuquío

SANTUARIO DE GUADALUPE, Ocotlán

SAGRADO CORAZÓN, Ocotlán

Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $40.00 ciento

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