Nº 34, 2º Domingo Ordinario • 23 de
de 2009
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Nº 34, 2º Domingo Ordinario • 23 de
de 2009
Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106
El capítulo sexto del Evangelio de San Juan comienza con la narración del milagro (el “signo”) de la multiplicación de los panes en la otra orilla del mar de Galilea; continúa luego en Cafarnaúm con lo que se acostumbra llamar el discurso del pan de vida, que provoca el escándalo de muchos, entre ellos, muchos discípulos que dicen: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?” Termina el capítulo con aquello del abandono de muchos que se echaron para atrás y ya no querían andar con Jesús, y con la adhesión de los Doce que, interpelados por el Maestro, responden por boca de Pedro: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.
Durante cinco domingos seguidos –incluido éste- se proclama en la Celebración Eucarística, en lectura continuada, casi todo este capítulo sexto del Evangelio de San Juan. Hoy termina esa lectura, y termina, como decíamos, con el escándalo y abandono de muchos y con la firme y reiterada adhesión de los Doce y de los demás a quienes el Padre ha concedido la gracia de permanecer con Jesús.
El escándolo es... Jesús
El escándalo, el rechazo y el abandono vienen luego de que Jesús dice: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre, es verdadera bebida”, pero a decir verdad, el escándalo, el rechazo

y el abandono se dan no sólo por esto último que Jesús dice, sino también por todo lo que Jesús antes dijo. El escándalo, el rechazo y el abandono se dan –sobre todo– por lo que Él dice ser. Hijo del Hombre e Hijo de Dios. El escándalo se da por juzgar a Jesús “según la carne”, con criterios humanos, y no según el Espíritu y según la luz que viene de Dios; se da el escándalo porque, por principio y por prejuicio, se ha negado a Jesús, el hijo de José, de quien se conocen padre y madre, la posibilidad de ser lo que Él dice ser.
Ahora también, si juzgamos a Jesús “según la carne” –que para nada aprovecha- y no “según el Espíritu”, que es quien da la vida, lo que Jesús dice nomás no tiene sentido, es intolerable,
no se puede admitir. Esto vale también, desde luego, para la Eucaristía, porque aquello que Jesús dice: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”, no se puede entender sino en el Espíritu, es decir, despojando las palabras de la rudeza de la vida cotidiana y transportándolas al dominio del misterio; pasando del sentido y realidad inmediatos a la realidad del Sacramento, captada con amor.
Señor, ¿a quién iremos?
Ante la alternativa planteada por Josué a las doce tribus de Israel, allá en Siquem, el pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses”Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios”.
Ante la alternativa planteada por Jesús a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?”, Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios”.
Ante la alternativa que a diario nos plantea la vida (el egoísmo, el respeto humano, las conveniencias, las ambiciones...) acerca de seguir o no a Jesús, nosotros queremos responder hoy como respondió Pedro, porque la participación en la Eucaristía aviva en nosotros el conocimiento de Jesús, ese conocimiento que nos viene del Espíritu y que nos hace confesar: “Nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios”.
Sal 85, 1-3
Escucha, Señor, y respóndeme; salva a tu siervo que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.
Del salmo 33
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al escucharlo.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Los ojos del Señor cuidan al justo, y a su clamor están atentos sus oídos. Contra el malvado, en cambio, está el Señor, para borrar de la tierra su recuerdo.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Escucha el Señor al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas.
R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Muchas tribulaciones pasa el justo, pero de todas ellas Dios lo libra. Por los huesos del justo vela Dios, sin dejar que ninguno se le quiebre. Salva el Señor la vida de sus siervos; no morirán quienes en él esperan. R. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Jn 6, 63. 68
R. Aleluya, aleluya
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
Tú tienes palabras de vida eterna. R. Aleluya, aleluya
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Jn 6, 54
El que come mi carne y bebe mi sangre, dice el Señor, tiene ya vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.

Del libro de Josué 24, -2. 5-7. 8
En aquellos días, Josué convocó en Siquem a todas las tribus de Israel y reunió a los ancianos, a los jueces, a los jefes y a los escribas. Cuando todos estuvieron en presencia del Señor, Josué le dijo al pueblo: “Si no les agrada servir al Señor, digan aquí y ahora a quién quieren servir: ¿a los dioses a los que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes habitan? En cuanto a mí toca, mi familia y yo serviremos al Señor”. El pueblo respondió: “Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses, porque el Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto, el que hizo ante nosotros grandes prodigios, nos protegió por todo el camino que recorrimos y en los pueblos por donde pasamos. Así pues, también nosotros serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios”.
Palabra de Dios

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 2-32
Hermanos: Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en todo. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin marcha ni arruga ni cosa semejante, sino santa e inmaculada.
Así los maridos deben amar a sus esposas, como cuerpos suyos que son: El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. Éste es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
Palabra de Dios
Del santo Evangelio según san Juan 6, 55. 60-69
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”. Al oír sus palabras, muchos discípulos de Jesús dijeron: “Este modo de hablar es intolerable, ¿quién puede admitir eso?”
Dándose cuenta Jesús de que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida, y a pesar
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Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del Cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al Cielo y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Natividad Venegas de la Torre, nació en Zapotlanejo, Jal., el 8 de septiembre de 1868. Décimasegunda hija de un matrimonio muy cristino, desarrolló durante su juventud un estilo de vida que más y más la acercó a la plena consagración al Señor.
En noviembre de 1905 asistió, en Guadalajara, a una tanda de ejercicios espirituales que la decidió por la vida religiosa. Ingresó a un instituto religioso de reciente creación, las Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, fundada por el canónigo Atenógenes Silva para atender a los enfermos abandonados y a los menesterosos.

elegidas, formularon sus votos perpetuos; su nombre, Natividad, lo cambió por el de María de Jesús Sacramentado. Durante 33 años, hasta 1954, fecha en que dejó la dirección a ella confiada, fundó dieciséis casas para atender enfermos y ancianos desvalidos. Durante su vida prodigó cuidados verdaderamente maternales a los enfermos y a las religiosas puestas bajo su tutela; su fortaleza la atribuía a la recepción cotidiana de la Sagrada Eucaristía.
La
Fue durante estos años abnegada y dedicada enfermera al servicio del hospital. El 25 de enero de 1921 se realizaron las primeras elecciones canónicas de la congregación, siendo entonces electa superiora general; este nombramiento aumentó su fidelidad al deber. De 1926 a 1929, durante la crudelísima persecución religiosa, mantuvo con firmeza la vida espiritual y la disciplina del instituto a ella confiado; redactó las constituciones de su congregación, aprobadas por el arzobispo de Guadalajara, el siervo de Dios Francisco Orozco y Jiménez el 24 de julio de 1930.
El 8 de septiembre de 1930, fiesta de la Natividad de María, ella y las hermanas

Los últimos años de su vida, marcados por la enfermedad y la decrepitud, dio ejemplo de abnegación y entereza. Murió en Guadalajara, el 30 de julio de 1959, cuando contaba 91 años de edad en el Hospital del Sagrado Corazón de Guadalajara donde se guardan sus restos.
Misal Diario ¡Ya viene, espérelo!

Conoce el Santuario que se construye en honor a los Mártires Mexicanos en: www.santuariodelosmartiresdecristo.com
Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
24, 25 y 26: lunes, martes y miércoles
SANTUARIO DE NTRA. SRA. DE GUADALUPE
SAN FRANCISCO DE SALES
SAGRADO CORAZÓN, Col. Atlas
NTRA. NTRA DE GUADALUPE, Lomas del Tapatío
SAN IGNACIO DE LOYOLA, La Mojonera
SAN JOSé, Ocotlán
SAN RAFAEL, Calerilla
27, 28 y 29: jueves, viernes y sábado
SAN RAMÓN NONATO
SANTA MARÍA DE GRACIA
SAN GASPAR
SAN NICOLÁS DE BARI
NTRA SRA DE GUADALUPE, Tesistán
NUESTRA SEñORA DE GUADALUPE, Portezuelo
SAGRADO CORAZÓN DE JESUS, Arenales Tapatíos

de esto, algunos de ustedes no creen”. (En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo habría de traicionar). Después añadió: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde entonces, muchos de sus discípulos se echaron para atrás y ya no querían andar con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: “¿También ustedes quieren dejarme?” Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios”.
Palabra del Señor

4, 5 y 6 de septiembre de 2009
28, 29 y 30 de agosto de 2009

Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $ 40.00 ciento