Hoja parroquial
Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106
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Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106
Si hay algo cierto en el mundo, por ser mundo, es el pecado, la maldad; la intrínseca inclinación de los hombres y las mujeres a hacer lo contrario a lo dispuesto por las leyes de Dios, de contravenir por nuestro libre albedrío, hasta las leyes ecológicas, propias del mundo y, por supuesto, también quebrantamos continuamente las leyes dictadas o acordadas por las instancias humanas. Y hay, por supuesto, en todas las instancias códigos ya dispuestos para prevenir, corregir, y castigar estos errores involuntarios, pero también conscientes de los seres humanos. Pero ¡hay en corazón de Dios, un momento y un camino increíblemente muy poco usado! Saber recurrir a su perdón a su misericordia. La afirmación más contundente de la Biblia, en este aspecto, llega a decir: “puesto que más grande eres cuanto más misericordioso te muestras”.
Los pecados del rey bueno
David, uno de los héroes bíblicos más importantes, es mostrado por la lectura de hoy como un gran pecador. No sólo cometió adulterio con Betsabé, esposa de uno de sus generales más leales; también, para “tapar su error”, hizo matar al esposo engañado, con tal de que no habra quien les reclamara. Pero además, y sobre todo, el hombre más favorecido de Dios en ese momento de la historia de Israel, intenta mofarse de ese Dios, al arrogarse un derecho abusivo sobre la vida y la muerte en beneficio de sus deseos. Se contraviene totalmente con ese Dios que sólo le ha mostrado

bondad y magnanimidad. Pareciera una historia a desencadenarse en la tragedia humana y divina. Pero es exactamente aquí en donde brota una súplica en la conciencia del que tanto mal ha hecho: “he pecado”. Y David será el ejemplo perenne del hombre que ha tocado fondo en sus miserias, pero ha aclamado a su Dios para conseguir el perdón.
Y el colmo, la mujer del Evangelio Una mujer, pecadora, arrogante, entrometida, rompe todas las normas de la buena educación, y además no se le ve nada de religión, una mujer impura no debe manchar la casa de un hombre socialmente puro, un fariseo. Ahí, la mujer hace todo su espectáculo de alguien instruido en las artes de la seducción; pero hoy tienen un sentido diferente, hoy, a su manera,
con lo que ella solamente sabe hacer, busca la misericordia, se enfrenta a su realidad para obtener el perdón. Sólo Dios es capaz de ver el corazón y de descubrir, en lo profundo, nuestra escala de valores y las intenciones que nos mueven a hacer una cosa o dejar de hacerla. Ante la situación que se ha presentado, Jesús utiliza el recurso de los sabios: En vez de corregir a su anfitrión, lo invita a salir de su ignorancia y a reconocer que el verdadero pecador es él; el fariseo que se cree más bueno que aquella pecadora. Ese día, una prostituta escucha las palabras de absolución, porque ha hecho un gesto sacramental, ha expresado su decisión de cambiar de vida. El final son las palabras de Cristo: “tus pecados están perdonados”. Ahí empieza otra historia diferente, ha ganado la misericordia.
Sal 26, 7. 9
Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
Del salmo 31
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en el que Dios no encuentra ni delito ni engaño.
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado.
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Por eso, en el momento de la angustia, que todo fiel te invoque, y no lo alcanzarán las grandes aguas, aunque éstas se desborden.
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos, y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo.
R. Perdona, Señor, nuestros pecados.
Cfr 1 Jn 4, 10
R. Aleluya, aleluya. Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
R. Aleluya.
Sal 26, 4
Una sola cosa he pedido al Señor y es lo único que busco: habitar en su casa todos los días de mi vida.

Lectura del segundo libro de Samuel 12, 7-10. 13
En aquellos días, dijo el profeta Natán al rey David: “Así dice el Dios de Israel: ‘Yo te consagré rey de Israel y te libré de las manos de Saúl, te confié la casa de tu señor y puse sus mujeres en tus brazos; te di poder sobre Judá e Israel, y si todo esto te parece poco, estoy dispuesto a darte todavía más.
¿Por qué, pues, has despreciado el mandato del Señor, haciendo lo que es malo a sus ojos? Mataste a Urías, el hitita, y tomaste a su esposa por mujer. A él lo hiciste morir por la espada de los amonitas. Pues bien, la muerte por espada no se apartará nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer’”.
David le dijo a Natán: “¡He pecado contra el Señor!” Natán le respondió: “El Señor te perdona tu pecado. No morirás”. Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los gálatas 2, 16. 19-21
Hermanos: Sabemos que el hombre no llega a ser justo por cumplir la ley, sino por creer en Jesucristo. Por eso también nosotros hemos creído en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en Cristo y no por cumplir la ley. Porque nadie queda justificado por el cumplimiento de la ley. Por la ley estoy muerto a la ley, a fin de vivir para Dios. Estoy crucificado con Cristo. Vivo, pero ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Pues mi vida en este mundo la vivo en la fe que tengo en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí. Así no vuelvo inútil la gracia de Dios, pues si uno pudiera ser justificado por cumplir la ley, Cristo habría muerto en vano. Palabra de Dios.
Lectura del santo Evangelio según san Lucas7,
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies, los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: “Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora”.
Entonces Jesús le dijo: “Simón, tengo algo que decirte”. El fariseo contestó: “Dímelo, Maestro”. El le dijo: “Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?” Simón le respondió: “Supongo que aquel a quien le perdonó más”.
Entonces Jesús le dijo: “Haz juzgado bien”. Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido
los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama”. Luego le dijo a la mujer: “Tus pecados te han quedado perdonados”.
Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es éste, que hasta los pecados perdona?” Jesús le dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado; vete en paz”.
Después de esto, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Palabra del Señor.
En algunos lugares es proverbial “el cerdo de San Antonio”. En la Edad Media, los artistas reprodujeron al gran ermitaño acompañado por un cerdo, pretendiendo que este animal era el símbolo de las tentaciones del santo. En realidad, procede de la Orden hospitalaria de los Antoninos en el Delfinado (1095), donde se hallaban unas reliquias de S. Antonio.
La región había padecido el misterioso mal de los ardientes, tal vez por el uso de centeno atizado. Los Antoninos fueron muy célebres. Con su negro manto con una T azul y con una campanilla al cuello, eran muy bien acogidos. Cuando se regalaban cerdos para sus hospitales, aquellos marcados con la T y con una campanilla al cuello, podían vagabundear libremente y comer todo lo que les apetecía.
Así nació el representar a San

Antonio, patrono de los Antoninos, con un cerdito. Y la tradición, todavía existente en algunos lugares, de dejar circular libremente por el pueblo para que se alimente a un cerdo que luego será rifado o entregado a un hospital.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén
Gloria a Dios en el Cielo, y en la Tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos; te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso. Señor Hijo único Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros, porque sólo Tú eres santo, sólo Tú, Señor, sólo Tú, Altísimo Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén
Por diversos medios, se ha hecho del conocimiento que del 31 de mayo al 25 de junio de este año, en todo el país se llevará a cabo el Censo Poblacional y Vivienda.
Ante este Censo es fundamental dar la instrucción adecuada, tanto al Presbiterio como a los fieles católicos de la Diócesis, miembros de las diferentes Instituciones, Congregaciones y otros Organismos.
La “Clasificación de las religiones”, que hace el INEGI nos resulta ambigua, por lo que es muy importante estar atentos a la pregunta ¿Cuál es la religión de cada uno de los que viven en la Casa?: Nuestros fieles deben responder con claridad su identidad como Católico Romano. Es de trascendental importancia que nuestros feligreses y miembros, según sea el caso, respondan con claridad su pertenencia a la Iglesia católica romana.

18, 19 y 20 de junio de 2010
Fecha Hora Parroquia
Decanato de Atemajac

13 17:00 Hrs Jesús Nuestra Pascua
14 17:00 Hrs Cristo Resucitado
15 17:00 Hrs N. Sra. de Guadalupe Constitucion
16 10:00 Hrs Santa Emerenciana
Decanato de Santiago 16 17:00 Hrs La Visitación
17 10:00 Hrs San Juan Bautista
17 17:00 Hrs San Francisco, La Frontera 18 10:00 Hrs Divina Providencia
19 10:00 Hrs Cristo Rey, El Vergel
Decanato de Atemajac
18 17:00 Hrs El Refugio Batán
Decanato de Huentitan
19 17:00 Hrs Dulce Corazón de María
JUNIO
14, 15 y 16: lunes martes y miércoles
SAN CRISTÓBAL
NUESTRA SEÑORA DEL REFUGIO, Federalismo
LA SANTÍSIMA TRINIDAD
SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA, Polanco
SAGRADO CORAZÓN, Las Pintitas
NUESTRA SEÑORA DEL FAVOR, Hostotipaquillo
SAN MARCOS, Cocula
SAN PEDRO TESISTÁN
SEÑOR DE LA MISERICORDIA, Cofradía de la Luz
ALBERIONE
17, 18 y 19: jueves, viernes y sábado
JESÚS NIÑO
25, 26 y 27 de junio de 2010
Tel.: 3614 2746 y 3144 6095 con Iveth o Rafa
NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES
SAN JUDAS TADEO, La Normal
NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, Club de Golf
Atlas
MARÍA INMACULADA
SAN MARTÍN HIDALGO
NUESTRA SEÑORA DE LAS ROSAS, Polanco
SAN AGUSTÍN, Toluquilla
SEÑOR DE LA SALUD, Estanzuela
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