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Hoja Parroquial - 14 feb 2010 - num 07

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Hoja parroquial

Fundado el 4 de junio de 1930. Registro postal IM14-0019, impresos depositados por sus editores o agentes INDA-04-2007-103013575500-106

Podemos transformar al mundo

El mensaje del Evangelio de hoy son las cuatro bienaventuranzas de San Lucas. Son como una síntesis de toda la enseñanza ética del Evangelio. Son también como una síntesis de la vida de Jesús, quien es el único verdadero bienaventurado. Las bienaventuranzas se encuentran en él.

Una profecía evangélica

Las bienaventuranzas, por un lado presentan un ideal, una utopía a la cual siempre hay que tender. Por otro lado, son piedras de contradicción; son fácilmente olvidadas, rechazadas, ridiculizadas por «el mundo», y aún por muchos cristianos, que las consideran, en el fondo, inaplicables o alienantes. De ahí que poco hablemos o prediquemos las bienaventuranzas.

Pero ellas son el núcleo de la vida evangélica. El gran mensaje de Jesús a sus discípulos, a aquellos que quieren llevar una vida diferente a ejemplo de Cristo, pero que al mismo tiempo tienen deseo de felicidad. Porque en el plan de Dios, expresado en las bienaventuranzas, la felicidad coincide con la vida evangélica.

Transformar

Las bienaventuranzas prometen la felicidad en el presente, no sólo en el futuro. De ahí su actualidad. De otra forma serían alienantes. A los pobres les promete el Reino de los Cielos ya en esta vida. No les dice: «Felices los pobres; quédense como están, porque después de la muerte van a ser felices». Lo que Jesús quiere decir a los

pobres es: «Felices ustedes, porque a causa de la predicación del Evangelio, que ya llegó a ustedes pueden salir de su pobreza».

Igualmente a los que lloran les promete transfigurar su cruz en alegría, como un proceso que comienza ya. A los que tienen hambre les promete la satisfacción. Hambre material, hambre de justicia, hambre sobre todo de los valores del Reino. A causa de Cristo, la satisfacción de estas «hambres» comienza ya en esta vida.

Este es el nuevo código de la felicidad y transformación, proclamado por Jesucristo. Las Bienaventuranzas dibujan el rostro de Jesús, de Aquel que disipa todo temor, y a cuyo encuentro caminamos.

ANTÍFONA DE ENTRADA

Sal 30, 3-4

Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras; y pues eres mi baluarte y mi fuego, acompáñame y guíame.

SALMO RESPONSORIAL

Salmo 1

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Diosy se goza en cumplir sus mandamientos.

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito.

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

En cambio, los malvados serán como la paja barrida por el viento.

Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo.

R. Dichoso el hombre que confía en el Señor.

ACLAMACIÓN

ANTES DEL EVANGELIO

Lc 6, 23

R. Aleluya, aleluya. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo, dice el Señor.

R. Aleluya.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

El Señor colmó el deseo de su pueblo: comieron y quedaron satisfechos.

NUESTRA MISA DE HOY

Del libro del profeta Jeremías 17, 5-8

Esto dice el Señor: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que en él pone su fuerza y aparta del Señor su corazón. Será como un cardo en la estepa, que no disfruta del agua cuando llueve; vivirá en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhabitable. Bendito el hombre que confía en el Señor y en él pone su esperanza. Será como un árbol plantado junto al agua, que hunde en la corriente sus raíces; cuando llegue el calor, no lo sentirá y sus hojas se conservarán siempre verdes; en año de sequía no se marchitará ni dejará de dar frutos”.

Palabra de Dios.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12. 16-20

Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó. Y sí Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos.

Palabra de Dios.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Lucas 6, 17. 20-26

En aquel tiempo, Jesús descendió del monte con sus discípulos y sus apóstoles y se detuvo en un llano. Allí se encontraba mucha gente, que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y de Sidón.

Mirando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios.

Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados.

Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡Ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo!

¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre!

¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena!

¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”

Palabra del Señor.

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su Reino no tendrá fi n.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confi eso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén

Gloria

UN PAPA, SOBRE TODO, HUMANO, HIJO DE FAMILIA

El Papa Juan XXIII no era diplomático de gran carrera. Sin embargo, mejor y antes que el mejor diplomático, tocaba el secreto del corazón humano y atacaba magistralmente el punto neurálgico de los conflictos; con su clara percepción de las cosas y gran sentido común. Todos percibieron en él al hombre inmensamente cordial y cercano al más pobre y humilde. Todos intuyeron en él su desazón por los inmensos edificios vaticanos. Si le hubiera sido posible, habría preferido habitar en un humilde piso. Todos admiraron y aplaudieron su pasión por la unidad del hogar cristiano.

Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias.

Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso.

Señor Hijo único, Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios,

Hijo del Padre:

Todos gozaron de su aspecto pulcramente aldeano, grueso y bondadoso, de su sonrisa sincera y amplia, inevitable y cordial. Todos veían y disfrutaban en él a un padre hogareño. Él mismo dejó escrito en su Diario del alma: «Éramos pobres, pero estábamos contentos con nuestra condición, confiados en la ayuda de la Providencia. Cuando un mendigo se asomaba a la puerta de la cocina, donde una veintena de muchachos esperaban el plato de sopa, había siempre un puesto vacío. Mi madre se apresuraba a hacer que el huésped se sentase junto a nosotros». ¡Qué bien se vivían las grandes realidades de la familia cristiana!.

tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros: porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre.

Amén.

Miércoles de Ceniza:

El inicio de la Cuaresma

El próximo miércoles 17 de febrero será “Miércoles de Ceniza”. La ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados; para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, sobre todo de conversión. Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo, que es el Domingo de Resurrección. Este día, Miércoles de Ceniza, asistamos a la iglesia a ponernos ceniza con la actitud de conversión.

JUBILEO CIRCULAR

FEBRERO

15, 16 y 17 : lunes, martes y miércoles

No hay jubileo circular en estos tres días

18, 19 y 20: jueves, viernes y sábado

NTRA. SRA. DE BUGAMBILIAS

NTRA. SRA. DE LA ESPERANZA

LA CANDELARIA

SAGRADO CORAZÓN, Lomas del Verde NTRA. SRA. DEL TEPEYAC, Atemajac SAN FRANCISCO DE ASÍS, Juchipila EL ESPÍRITU SANTO, Ocotlán SAN PEDRO ITZICAN, Ocotlán

Boletín semanal de la Arquidiócesis de Guadalajara, A.R. Tiraje de 200,000 a 300,000. $ 40.00 ciento

Director Responsable Pbro. Adalberto González González Redacción Pbro. Carlos Vázquez Romero • Liceo 17, Guadalajara, Jal. Tel.: 3942-4305 Administración Pbro. Rubén Darío Rivera • Alcalde 294, Guadalajara, Jal. Tel.: 3614-2746

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