
ARQUIDIÓCESIS DE GUADALAJARA, 2009
Introducción
1. La vocación cristiana es un don recibido de la amorosa gratuidad del Padre. En Jesucristo estamos llamados a ser participes de la vida divina, que es plenitud de vida, de gracia y de amor, y sólo en él podemos tenerla, he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia (Cf. Jn 10,10).
2. La misión que Cristo recibe del Padre de dar vida al mundo, la confía a su Iglesia, que a los pies del Maestro, cautivada por su Palabra y alimentada por su presencia Eucarística, se torna en comunidad de discípulos misioneros, que anuncia y hace presente la vida que en Cristo, el Padre nos da por su Espíritu.
3. Jesús llamó a sus discípulos, los formó y luego los envió a todo el mundo con la misión de predicar el Bautismo de gracia a todos los hombres. La dinámica formativa del Salvador es la de hacer discípulos que sean a la vez misioneros, que se evangelicen para luego evangelizar ellos a sus hermanos.
4. Los obispos de América Latina, reunidos en la V Conferencia General en Aparecida, Brasil, han asumido, con intrépida alegría, el mandato del Señor Jesús que envía a los discípulos a la misión en el hoy de la historia Latinoamericana; un hoy que es una hora de gracia, un kairos del
amor divino para nuestros pueblos, a fin de que tengan vida plena en Cristo.
5. En la misma dinámica formativa del Maestro, los obispos latinoamericanos, en comunión con el Papa Benedicto XVI, han invitado a todos los católicos, de este inmenso rebaño1, a reavivar la llama del discipulado que los impulse a emprender una Misión Continental Permanente. y de la misión.
6. La Misión Continental implica una «talante existencial» - un nuevo estilo de vivir la fe – que no consiste, solamente, en realizar una actividad más entre las múltiples actividades eclesiales; sino que se trata de una profunda renovación espiritual, impulsada por el dinamismo del Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas, aún las de la vida ordinaria y con sus dones y carismas revitaliza las estructuras eclesiales.
7. Se trata de una toma de conciencia, en primer lugar, de los agentes de la pastoral en todos los niveles y, luego, de todos los fieles, de que somos discípulos de Jesucristo, que alimentados con la Palabra y la Eucaristía seamos participes de su vida y la comuniquemos a los demás, primordialmente, a los bautizados que se han alejado de la vida cristiana. Hay por tanto, una unidad indisoluble entre el discipulado y la
1 BENEDICTO XVI, Discurso Inaugural en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, 1.
misión, somos misioneros porque somos discípulos.
8. La Arquidiócesis de Guadalajara, en comunión con la Iglesia que peregrina en este vasto Continente, vive ya la Misión Continental. La prioridad fundamental del V Plan Diocesano de Pastoral tiene como fin el que todos los miembros de nuestras familias vivan como discípulos misioneros (Cf. V Plan 13).
9. El Emmo. Sr. Cardenal Juan Sandoval Íñiguez ha inaugurado la Misión en nuestra Diócesis el pasado 31 de mayo, solemnidad de Pentecostés y está atento en el desarrollo de la misma.
10. La Vicaría Episcopal de Pastoral, presenta a todos los miembros de la diócesis este instrumento para ofrecer algunas luces que puedan ayudar a los agentes de pastoral a entrar en la dinámica de la Misión Continental.
11. El folleto trata de recoger el «espíritu» de la Misión Continental y ofrece un marco doctrinal que responde a las grandes preguntas que vienen a la mente cuando escuchamos la frase «Misión Continental». Es evidente que no puede detallar ni programar las acciones que se deberán emprender en las distintas instancias pastorales de la Diócesis: Vicarías, Decanatos, Parroquias, Comisiones, Secciones, Comunidades religiosas, Movimientos, etc.
12. Se trata más bien de una serie de propuestas que faciliten la comprensión, asimilación y
puesta en práctica de la Misión Continental, lo que supondrá una planeación y programación en cada instancia pastoral. Sin embargo, se sugieren en este folleto, algunas fechas para incidir con mayor eficacia en toda la comunidad diocesana; no quita que cada comunidad tenga que hacer los pertinentes acomodos en su programación.
13. Esperamos que este instrumento sea de mucha utilidad para animar y orientar a quienes debemos ser los primeros destinatarios de la Misión y los que, siendo discípulos, tenemos la responsabilidad de ser misioneros.
Excmo. Sr. Juan Humberto Gutiérrez Valencia Obispo auxiliar de Guadalajara

1. Identidad misionera de la Iglesia
“Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (Jn 20,21)
14. Con estas palabras, el Cuarto Evangelio nos presenta al Señor Jesús como enviado del Padre. La misión para la que Jesús se declara enviado por el Padre incluye todos los aspectos de su vida yde su ministerio (Cf. EN 6).
15. La carta a los Hebreos consigna que Dios ha elegido a su Hijo Jesucristo para darnos a conocer su proyecto de salvación: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo” (Hb 1,1-2).
16. El mensaje de la salvación comunicado por el Señor Jesús conduce a los discípulos a la intimidad divina: “a ustedes los he llamado amigos, porque todo lo que le he oído a mi Padre, se lo he dado a conocer” (Jn 15,15).
17. Ante la insistencia de la gente para que permaneciera con ellos, Jesús manifiesta su conciencia misionera con estas palabras: “Vamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para predicar también allí; pues para eso he sido enviado” (Mc 1,38).
18. Jesús confía a sus discípulos la misión que Él mismo ha recibido del Padre y tiene la misma fuente y contenido: “como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (Jn 20,21).
19. El cometido fundamental de la Iglesia, realizado en obediencia y fidelidad al mandato de Cristo a lo largo de su historia, ha sido anunciar con autoridad el Misterio de Cristo y hacer discípulos: “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días” (Mt 28,18-20).
20. A la luz de este mandato divino, y en las circunstancias actuales, hemos de reconocer la urgencia inaplazable de la misión, que se impone a la Iglesia como el único camino para fortalecer su identidad. La “evangelización misionera” constituye el primer servicio que la Iglesia puede y debe prestar a cada hombre y a la humanidad entera en el mundo actual (Cf. RM 2).
21. El impulso misionero pertenece a la naturaleza misma de la Iglesia. Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva de Jesucristo a todos los ambientes y, con su influjo, transformar desde dentro a la humanidad entera.
VAYAN Y HAGAN DISCÍPULOS A TODAS LAS GENTES
(Mt 28,18)
2.1 ¿Por qué la Misión Continental?
22. Los Obispos reunidos en Aparecida, Brasil, al recordar el mandato del Señor de “ir y hacer discípulos a todos los pueblos” (Mt 28,19) y en sintonía con el Papa Benedicto XVI, quien nos ha invitado a “una misión evangelizadora que convoque todas las fuerzas vivas de este inmenso rebaño” (DA 550), han tomado la decisión de despertar en toda la Iglesia de América Latina y el Caribe un gran impulso misionero, con el fin de que la Iglesia se ponga en estado permanente de misión y redescubra, en cada uno de sus miembros, el llamado a ser discípulos misioneros del Señor. La Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales.
23. Hemos de emprender la misión porque constituye la identidad de la Iglesia y porque el mundo, en su realidad política, económica, social y cultural, tiene necesidad de Cristo; el grave deterioro de la vida social, la violencia creciente, causada por la idolatría del poder y del dinero, el avance de una ideología individualista y utilitarista, el irrespeto a la dignidad de cada persona, la corrupción, incluso en las fuerzas del orden, y la falta de políticas públicas de equidad social (Cf. DA 78), exigen el anuncio transformante del
Evangelio, “principal fuerza impulsora del auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad” (Caritas in Veritate 1).
24. Al interno de la comunidad de creyentes, la mayor amenaza eclesial “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”2 .
A todos nos toca, pues, comenzar desde Cristo (Cf. NMI 28), reconociendo que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE 1).
25. El reto fundamental de la Iglesia en América Latina y El Caribe consiste hoy en promover y formar discípulos misioneros que respondan a la vocación recibida y comuniquen el gozo del encuentro con Jesucristo. Nuestra mayor dicha es ser instrumentos del Espíritu de Dios para que Jesucristo sea encontrado, seguido, amado, adorado, anunciado y comunicado a todos, no obstante todas las dificultades y resistencias. Este es el mejor servicio que la Iglesia tiene que ofrecer a las personas y a las naciones (Cf. DA 14).
2 Cf. J. RATZINGER, Situación actual de la fe y la teología.
26. Por las razones antes anunciadas los Obispos, a una sola voz afirman: “Asumimos el compromiso de una gran misión en todo el Continente, que nos exigirá profundizar y enriquecer todas las razones y motivaciones que permitan convertir a cada creyente en un discípulo misionero. Necesitamos desarrollar la dimensión misionera de la vida en Cristo” (DA 362). “Por esto, nosotros, como discípulos de Jesús y misioneros, queremos y debemos proclamar el Evangelio, que es Cristo mismo” (DA 30). La Iglesia debe cumplir su misión siguiendo los pasos de Jesús y adoptando sus actitudes (Cf. DA 31).
27. No se puede desaprovechar esta hora de gracia. ¡Se necesita un nuevo Pentecostés! ¡Es necesario salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! (Cf. DA 548).
2.2 ¿Qué es la Misión Continental?
28. La Misión Continental es la respuesta que la Iglesia en América Latina y el Caribe ofrece ante la exigencia de su propia identidad y por la apremiante situación anteriormente señalada. Cada comunidad de este inmenso rebaño se pone en estado de misión permanente.
29. La Misión Continental implica el “envío” (misión) personal y eclesial de todos los bautizados, para anunciar a Jesucristo y compartir su Evangelio con cada persona, empezando por los que se han alejado de la comunidad de la Iglesia, ofreciéndolo también a quienes se confiesan indiferentes, e incluso contrarios a la fe. La Misión desea ser Continental en la medida en que todas las comunidades latinoamericanas y del Caribe participen y tengan algunos tiempos y signos que expresen y enriquezcan la comunión de todas las Iglesias que peregrinan en estas tierras.
2.3 ¿Cuál es la novedad de la Misión Continental?
30. Mediante la Misión Continental, la Iglesia se compromete a vivir en un estado permanente de misión, sin término fijo. Sin embargo, el carácter permanente, no impide que se organice un itinerario para implementar el proceso de la misión, tanto a nivel de pastoral territorial, como sectorial, procurando así despertar la conciencia misionera de todo aquel que se llame discípulo de Jesús.
31. Se distingue de las “misiones populares” que se realizan en un período relativamente corto. Las misiones populares, pueden ser una ayuda para llevar adelante la Misión Continental la cual se ha de realizar en un proceso de evangelización de cada persona y de la
comunidad, que ha de implicar un itinerario con etapas que se llevarán a cabo en varios años.
32. La Misión Continental considera al “otro”, no como un simple destinatario, sino como un verdadero “interlocutor de la fe”; pero sobre todo tiene una característica propia: pretende suscitar el encuentro vivo, personal y transformante de cada persona con el Señor Jesús, mediante el anuncio del Kerigma. Suscitar, sostener y acompañar este encuentro vivo de fe, constituye la novedad esencial de la Misión Continental.
33. El encuentro con Jesucristo no es un acontecimiento aislado, sino el comienzo del camino del discípulo misionero que incluye otros aspectos: la conversión; el discipulado la comunión yla misión (Cf. DA 278; V Plan 6).
2.4 ¿Quién es el sujeto responsable de la Misión Continental?
34. El Espíritu Santo es el Maestro interior que nos conduce al conocimiento de la verdad plena, formando, en cada creyente, verdaderos discípulos misioneros. Él es, en comunión trinitaria, el principal animador de la Misión.
35. El Obispo es el primer responsable de la misión en cada Iglesia particular y es quien debe convocar a todas las fuerzas vivas de la comunidad diocesana para este gran empeño misionero.
36. En comunión con el Obispo compete a los ministros ordenados (párrocos y equipo sacerdotal), la grave responsabilidad misionera. Ellos, en razón de su consagración sacerdotal, están llamados a ser los primeros promotores de todo este impulso misionero.
37. Los miembros de los Institutos de Vida Consagrada, que están llamados a dar un testimonio convincente de su entrega a Cristo, han de ser auténticos discípulos y colaboradores, en este empeño misionero, bajo la guía pastoral del obispo diocesano.
38. La Iglesia no puede cumplir su misión sin la participación activa y comprometida de los fieles laicos. Ellos han de ser parte activa y creativa en la realización de la Misión Continental y en la transformación de las realidades temporales con la fuerza del Evangelio.
2.5 ¿Quiénes son los principales destinatarios (interlocutores) de la Misión Continental?
39. “La Iglesia no puede ser misionera respecto a los no cristianos de otros continentes si antes no se preocupa seriamente de los no cristianos en su propia casa” (V Plan 110), por eso la Misión Continental se dirige, prioritariamente, a los que se han alejado de la comunidad de la Iglesia. Llegar hasta los más alejados debe ser siempre uno de los objetivos de la dimensión
misionera de la Iglesia, utilizando los medios adecuados a cada situación.
40. “No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones para proclamar que el mal y la muerte no tienen la última palabra, que el amor es más fuerte, que hemos sido liberados y salvados por la victoria pascual del Señor de la historia, que Él nos convoca en Iglesia, y que quiere multiplicar el número de sus discípulos y misioneros en la construcción de su Reino en América Latina” (DA 548).
41. El Obispo, los sacerdotes, los miembros de la vida consagrada y en comunión con los sacerdotes los agentes laicos colaboradores en la acción pastoral de la parroquia, son igualmente destinatarios (interlocutores) privilegiados de la Misión.
42. Un destinatario (interlocutor) prioritario de acuerdo a nuestro V Plan Diocesano es la familia: “porque es la célula madre de la sociedad y de la Iglesia; porque es la única que puede, por el amor, la fidelidad y la educación cristiana de los hijos, remediar la situación en que vivimos” (V Plan 8).
43. No debemos olvidar que el campo específico de la actividad evangelizadora de los laicos es el complejo mundo del trabajo, la cultura, las ciencias y las artes, la política, los medios de comunicación y la economía, así como los
ámbitos de la educación, la salud y, en general, la vida profesional (Cf. DA 174). Estos ámbitos también son destinatarios inaplazables de la Misión.
44. Corresponde a las Comisiones Diocesanas de Pastoral, con sus respectivas Secciones, atender los campos y ámbitos de pastoral a ellas encomendados para que les hagan llegar el anuncio transformante del Señor Jesús.
2.6 ¿Cuál es el método a seguir en la Misión?
45. El método a seguir es el mismo de Cristo: busca y llama a todos a que le sigan; a los que aceptan la invitación, los instruye en el misterio del Reino de Dios, los convoca a vivir en comunidad con Él y, después de su muerte y resurrección, los envía a predicar la Buena Noticia con la fuerza del Espíritu Santo (Cf. V Plan 18; DA 276).
46. Este es un verdadero método de encuentro humano: salir en el nombre del Señor Jesús a donde están las personas, con actitud de cercanía afectuosa, con apertura y diálogo hacia todos para invitarlos a vivir en comunión fraterna dentro de la Iglesia.
No podemos quedarnos tranquilos en espera pasiva en nuestros templos, sino urge acudir en todas las direcciones (DA 548)
3. CRITERIOS PARA LA MISIÓN CONTINENTAL
47. La Misión Continental no se realiza de manera aislada en cada comunidad, sino en sintonía con la Iglesia, y siguiendo las directrices de nuestra Iglesia Arquidiocesana
48. Criterios:
1) Tener en cuenta el V Plan Arquidiocesano de Pastoral (Cf. V Plan 13).
2) Recordar que el anuncio de Jesús debe ser testimonial, no se puede anunciar lo que no se ha vivido (Cf. DA 278e).
3) Resaltar la presencia de María como discípula misionera.
4) En las distintas etapas de la Misión tener en cuenta los criterios de: simultaneidad; flexibilidad e irradiación.
5) Espíritu eclesial. La misión es de todos (Obispos, sacerdotes, consagrados, laicos).
6) Conversión personal y pastoral3 .
7) Atención a los signos culturales4 .
3 Quien ha tenido un encuentro profundo con Jesús, emprende un camino de conversión permanente; es capaz de reconocer las estructuras caducas para buscar las nuevas formas que exigen los cambios y se determina a transformar su comunidad pastoral de mera conservación a una comunidad de discípulos misioneros.
8) Misión en el contexto de la acción pastoral normal. ”.
9) Emplear nuevos lenguajes5 .
10) Aprovechar los medios de comunicación.6
El papa Benedicto XVI nos advierte: nuestra mayor amenaza “es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad” (DA 12)
4 Adaptarse para que las nuevas expresiones y valores se enriquezcan con la buena noticia del Evangelio. La misión siendo única, deberá ser al mismo tiempo diversa para que se adapte a cada persona y ambiente.
5 Tener en cuenta la cultura actual, la cual debe ser conocida, evaluada y asumida por la Iglesia, con un lenguaje comprensible por nuestros contemporáneos, de tal manera, que la Iglesia engendre modelos alternativos para la sociedad actual y pueda comunicar los valores del Evangelio de manera positiva y propositiva. Son muchos los que se dicen descontentos, no tanto con el contenido de la doctrina de la Iglesia, sino con la forma como ésta es presentada y vivida (Cf. DA 497).
6 Las nuevas generaciones cada vez más frecuentan los espacios virtuales y tienen contacto con los medios de comunicación, de esto se desprende la necesidad de optimizarlos, haciéndolos más actuantes y eficaces.
4. DECÁLOGO DE LA MISIÓN
49. La espiritualidad del evangelizador se concreta en actitudes interiores. Por consiguiente, no se puede hablar de espiritualidad sin una experiencia de Dios o que quede solamente en el ámbito privado o de pequeños grupos; es necesario que sea comunicada con nuevo entusiasmo, nuevos métodos y nuevas expresiones en todos los ambientes en que un cristiano se mueve, vive y se desarrolla (Cf. DA 264). Diez actitudes harán de nosotros discípulos misioneros7 :
1) Entusiasmo interior.
2) Confianza plena en el Señor.
3) Continuidad en los procesos.
4) Firmeza ante la adversidad.
5) Constancia para llevar nuestras naves mar adentro.
6) Creatividad, para encontrar respuestas adecuadas a los desafíos.
7) Disponibilidad a repensar y reformar algunas estructuras pastorales.
8) Espiritualidad de la comunión.
9) Audacia misionera.
10) Apertura a la acción del Espíritu Santo.
7 Cf. V Plan Diocesano de Pastoral.
20 5. MISIÓN CONTINENTAL EN LA
ARQUIDIÓCESIS
Objetivo General de la Misión Continental
50. Abrirse al impulso del Espíritu Santo para promover la conciencia y la acción misionera permanente de los discípulos mediante la Misión Continental.
Objetivo de la Arquidiócesis de Guadalajara
51. Abrirnos al impulso del Espíritu Santo, mediante la escucha de la Palabra, la vivencia de la Eucaristía y el ejercicio de la Caridad, para hacer de cada uno de los miembros de nuestras familias cristianas un verdadero discípulo misionero.
Objetivos específicos
1) Asegurar en todas las comunidades parroquiales el anuncio del kerigma e implementar itinerarios de iniciación cristiana adaptados a la situación de los no evangelizados o no suficientemente evangelizados,
2) Promover la conversión personal y pastoral, para recomenzar una vida nueva desde Cristo como discípulos misioneros,
3) Hacer de la Eucaristía, fuente y cumbre del ser yquehacer del discípulo misionero,
4) Luchar porque la familia cristiana, célula madre de la sociedad y de la Iglesia, cumpla con su tarea de inculcar con el testimonio, los
valores humanos y cristianos a todos sus integrantes,
5) Presentar a los adolescentes y jóvenes a Jesucristo en forma atractiva y con su propio lenguaje, de tal manera, que responda a sus anhelos de realización personal y a sus necesidades de encontrar el sentido de su vida.




