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La parábola del evangelio de este domingo fue planteada por Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo de Israel.
Dios envió a los profetas (los “criados” de la parábola) a su pueblo, esperaba recibir frutos de conversión, amor y fidelidad a la alianza.
Sin embargo, a los enviados por Dios los rechazaron, persiguieron, maltrataron y, en ocasiones, asesinaron, porque les advertieron sobre las consecuencias de su infidelidad a Dios.
El hijo del dueño del viñedo es el mismo Jesús, el Hijo de Dios, quien anuncia por anticipado lo que harán con Él el viernes Santo: “Le echaron mano, lo sacaron del viñedo y lo mataron”.
Por este rechazo al Mesías, que es “la piedra angular”, el Reino de Dios le fue quitado a los judíos y se le dio a un nuevo pueblo que aceptó el anuncio del Evangelio, es decir, la Iglesia.
¿Estamos produciendo hoy, como Iglesia, los frutos que Dios espera de nosotros?

Amiguit@s, hoy conmemoramos a Santa Reparata de Cesarea de Palestina. Nació en Cesarea de Palestina, donde también perdió la vida, en una época en la que ser cristiano resultaba peligroso.
Las fuentes antiguas de la Historia de la Iglesia no la mencionan; el primero que habla de ella fue Beda el Venerable, en su Martirologio, escrito en el siglo VIII, esto fue 500 años después del martirio de Santa Reparata de Cesarea.
Lo que se sabe de Santa Reparata es que era una joven de familia noble que desde muy pequeña abrazó la fe de Jesús. Vivía en la ciudad de Cesarea de Palestina.
En el año 249, el emperador romano Decio desató una nueva persecución en contra de los cristianos, que hasta entonces habían empezado a ser tolerados en el Imperio. En Cesarea, Santa Reparata fue aprehendida y llevada ante las autoridades;

cuando se negó a rendir culto a los dioses romanos, fue sometida a torturas terribles y finalmente decapitada.
Durante la Edad Media, el culto de Santa Reparata se extendió rápidamente por Europa. Según una historia, similar a la de otros santos del Medievo, el cuerpo de Santa Reparata fue colocado en una barca por los fieles y dejada a la deriva. Unos ángeles la habrían conducido entonces hasta Niza, Francia. Ahí sobre su tumba se edificó la Catedral de Santa Reparata. Otros lugares se atribuyen también su patronazgo con relatos parecidos. En Florencia, la antigua Catedral de Santa Reparata al ser renovada en 1412 adquirió su nombre actual de Santa María del Fiore
Santa Reparata es santa patrona de Niza y santa copatrona de Florencia. Santa Reparata de Cesarea de Palestina nos ofrece una muestra de las advocaciones y patronazgos medievales de los santos.
Amiguit@s, todos los cristianos, al bautizarnos, tenemos igual dignidad delante del Señor y estamos unidos por la misma vocación, que es la de la santidad. Ahora nos preguntamos: ¿en qué consiste esta vocación universal de ser santos? ¿Y cómo podemos utilizarla?
garse de los quehaceres diarios, para dedicarse exclusivamente a la oración. ¡Pero no es así! La santidad es algo más grande y profundo que nos da Dios.



Si vivimos con amor y ofrecemos el propio testimonio cristiano en las ocupaciones de cada día, estamos llamados a ser santos.



En primer lugar, debemos tener muy presente que la santidad no es algo que conseguimos nosotros con nuestras cualidades y nuestras capacidades.






La santidad es un don, es el don que nos hace el Señor Jesús, cuando nos toma consigo y nos reviste de sí mismo, nos hace como Él.
Todo esto, nos hace comprender que, para ser santos, no es necesario por fuerza ser Obispo, Sacerdote o Religioso ¡Todos estamos llamados a ser santos!
Muchas veces estamos tentados a pensar que la santidad está reservada solamente a los que tienen la posibilidad de despe-







Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en que se encuentre. En casa, en la escuela, a donde vayas puedes ser santo. Cuando el Señor nos invita a ser santos, no nos llama a algo difícil o triste. ¡Todo lo contrario! Es la invitación a compartir su alegría, a vivir y a ofrecer con alegría cada momento de nuestra vida, haciéndolo convertirse al mismo tiempo en un don de amor hacia las personas que están cerca de nosotros, comenzando por las pequeñas cosas de cada día.
Cada paso a la santidad nos hará personas mejores, libres del egoísmo y abiertos a los hermanos y a sus necesidades. en las ocupaciones de cada día, estamos llamados a ser santos. condiciones ser do lo contrario! Es la invitación a com-
Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba dispuesto a encontrar los medios para disminuirlos. Pasaba días en su laboratorio en busca de respuestas para sus dudas.
Cierto día, su hijo de siete años invadió su santuario decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuera a jugar a otro lugar. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera darle, con el objetivo de distraer su atención. De repente, se encontró con una revista en donde venía el mapa del mundo, ¡justo lo que necesitaba!
Con unas tijeras recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:
– Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin ayuda de nadie.

Entonces calculó que al pequeño le llevaría días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño, que lo llamaba calmadamente.
– Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo.
Al principio, el padre no creyó las palabras del niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido recomponer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible?, ¿cómo el niño había sido capaz?
–Hijito, tú no sabías cómo era el mundo. ¿Cómo lograste armarlo?
–Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, vi que del otro lado estaba la figura de un hombre. Así que di la vuelta a los recortes y comencé a formar al hombre, que sí sabía cómo era. Cuando conseguí arreglar al hombre, di la vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo.
Amiguit@s, no podemos volver el reloj hacia atrás, pero podemos volver a dar cuerda.
Papás, hay que agradecer a Dios por todo lo que tengo que limpiar después de la fiesta, porque significa que estoy rodeado de familiares y amigos.
Por los gastos que pago, porque quiere decir que tengo empleo.
Por la ropa que me aprieta un poco, porque significa que como lo suficiente.
Por la sombra que me vigila trabajando, porque significa que tengo la luz del sol.
por
estacionamiento, porque significa que puedo caminar.
Por los cerros de ropa que tengo que lavar y planchar, pues significa que tengo con qué vestirme a diario.
Por el cansancio y dolores musculares al final del día, pues significa que estuve muy productivo.
Por el despertador que suena a diario muy temprano en la mañana, pues significa que estoy vivo.
Por todas las quejas que escucho acerca de mi gobierno, pues significa que tenemos libertad de palabra.


Por el patio y las ventanas que tengo que limpiar y arreglar, por las goteras que tengo que reparar, porque significa que tengo una casa y un hogar a donde llegar.

Por el mal recuerdo en mi mente de aquel accidente, pues significa que aún conservo mi vida, mi memoria y mi corazón.





Por aquellos sueños que no se han cumplido, pues significa que aún tengo ilusiones.






Pero sobre todo, por recibir tanto con sólo haber nacido.





Por el espacio leja-
Por el espacio lejano que encuentro en el
“Un sabe de Dios”:




“Un cristiano que no sabe dar gracias ha olvidado el lenguaje de Dios”: Papa Francisco.



Amiguit@s, nos encontramos de regreso y los saludamos con el gusto de siempre. Estamos muy felices porque hemos recibido una gran cantidad de cartas de todos ustedes, les agradecemos que sigan pendientes de esta sección que tiene la finalidad de mantenernos en contacto y comunicados a través de sus comentarios y sugerencias, no dejen de escribirnos. Mientras, vamos a leer las cartas que recibimos esta semana:
De: Óscar Martín Gutiérrez Villalvazo
Asunto: Ser parte del Club y mandar saludos
Para: clubdelamiguito@gmail.com
¡Hola! Soy Óscar, tengo 10 años. Me gustaría ser parte del Club, por eso le pedí a mi hermana que me ayudara a mandar mi carta. Cada domingo leo El Amiguito y me gusta mucho la sección recreativa y la mini historia. Me estoy preparando para hacer mi Confirmación, lo que me emociona mucho. Espero publiquen mi carta ¡saludos!
¡Hola Óscar! Muchas gracias por escribirnos. Con gusto te informamos que ¡Ya eres parte del Club!, también le agradecemos a tu hermana que te haya ayudado a ponerte en contacto con nosotros. Nos alegra saber que lees El Amiguito domingo a domingo, eso nos motiva a poner más entusiasmo en las secciones que preparamos. Esperamos pongas en práctica todas las lecciones y enseñanzas que te deja la mini historia y por otro lado, que te sigas divirtiendo con las actividades de la sección recreativa. Muchas felicidades por tu próxima Confirmación, te deseamos suerte, síguete preparando y verás la bonita experiencia que vivirás. Te invitamos a que pronto nos escribas y nos cuentes qué tal te fue. Te enviamos un fuerte abrazo. ¡Saludos!
De: Diego Díaz
Asunto: Saludar
Para: clubdelamiguito@gmail.com
¡Hola!, quiero saludar y saber si puedo ser parte del Club. Me gusta leer El Amiguito todos los domingos y quería saber si lo pueden poner en mi correo, por favor. Les mando un saludo a todos.
¡Hola Diego! Muchas gracias por escribirnos. Te damos la bienvenida al Club, nos alegra saber que ya formas parte de él. Agradecemos que leas El Amiguito domingo a domingo, ya que nos motiva a preparar más lecturas llenas de evangelización y valores para que puedas aplicarlas a tu vida diaria. Por el momento no contamos con la versión electrónica, pero puedes encontrarlo en tu parroquia todos los domingos, no dejes de leerlo. Esperamos pronto tener noticias tuyas, síguenos escribiendo. Te enviamos un fuerte abrazo. ¡Saludos!
Amiguit@s, esto fue todo por hoy. Nos saludamos en la siguiente edición, pórtense muy bien y sigan pidiendo El Amiguito en su parroquia. Se despide con cariño, tu amigo de siempre, Jesús.

clubdelamiguito@gmail.com
¿Para qué va una caja a un gimnasio?
Para hacerse caja fuerte.





Estaba Juanito viendo la tele cuando su mamá le gritó:
− ¡Juanito! ¿Quién tomó del refrigerador el pastel que iba a compartir en la tarde con mis amigas?
− Yo mamá, se lo di a un niño que estaba muy hambriento.
− ¡Ay!, que lindo, ¿y quién era ese niño?
− ¡Yo, mamá!
Había un niño de cinco años que estaba con su mamá esperando el camión, la mamá le dice al niño antes de abordar:
– Cuando nos subamos al camión le dices al conductor que tienes cuatro años, para que no cobre el pasaje. Cuando se suben al camión.
El conductor le pregunta al niño:
– ¿Cuántos años tienes?
– Cuatro.
– ¿Y cuándo cumples los cinco?
– ¡Cuando me baje del camión!


Amiguitos, el uso de las redes sociales
debe ser con mucha responsabilidad, platica todo con tus papás.
Hoy en Semanario tenemos para ti y tu familia un tema que te servirá mucho. ¡Vayan por él!
DIRECTORIO: Fundado por José H. Alba en el año de 1932. Franqueo pagado. Publicación semanal. Permiso SEPOMEX 003 0732. Características 2145522112. Certificados de Licitud de contenido y de Título número 889 y 01119. Registro Reserva 04-2003-070111165300-101. Tiraje: 40,000 ejemplares. Costo $56.00 PESOS
CIENTO. Director responsable: Pbro. Antonio Gutiérrez Montaño. Colaboración: Celina María Zepeda Gutiérrez. Ilustrador: Raúl Alonso Hernández. Oficina de El Amiguito: San Felipe 578, Col. Centro. Tel. 36-13-14-21. Diseño e Impresión por: Creator Comunicación, S. de R.L. de C.V.; Isla Flores 3344. Col. Jardines de San José. Tels. 3002-6470 y 71.