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En el n. 363 del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, encontramos: “La elección del mal es un abuso de la libertad, que conduce a la esclavitud del pecado”.
u Sabemos que el pecado es una ofensa a Dios, nos aleja de Él y al final nos destruye a nosotros mismos
u Si alguien que conocemos ha elegido –objetivamente- un mal (aunque él no lo considere así), podemos caer en una actitud que nos haga pensar que lo mejor sería no meternos en su vida y dejarlo que haga lo que crea más conveniente.
u Sin embargo, en el evangelio de hoy, Jesús nos pide otra cosa, partiendo del amor: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas… Si te escucha, habrás salvado a tu hermano”.
u En sintonía con esto, nos encontramos con la práctica de diversas obras de misericordia espirituales: Enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que está en un error, perdonar las injurias, rogar a Dios por vivos y difuntos.
Esto también es una forma de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Amiguit@s, hoy conmemoramos a San Nicolás de Tolentino. Quien nació en 1245, en Castel Sant ΄ Angelo, Italia. Sus padres no habían podido concebir y se les apareció un ángel que les recomendó realizar una peregrinación a la tumba de San Nicolás de Myra; así lo hicieron y ella quedó embarazada al poco tiempo. En agradecimiento al niño lo nombraron Nicolás.
A los catorce años de edad, San Nicolás de Tolentino ingresó como oblato con los Ermitaños Agustinos del Castel Sant΄Angelo. En 1269 fue ordenado sacerdote en Cingoli y en 1275 llegó a Tolentino, que sería su “casa madre”.
Su dieta era escasa, pan y agua la mitad de la semana, y nunca un plato sustancioso. Además, dormía poco e interrumpía su sueño para realizar largas jornadas de oración. Pero a pesar de las rigurosas penitencias a las que se sometía, siempre tenía una sonrisa para los demás, su buen humor y su alegría nunca lo abandonaban.
San Nicolás de Tolentino se convirtió en un predicador y confesor muy amado por su comunidad, pues siempre ayudó y reanimó a los pobres, enfermos y desesperados; asimismo se le atribuyen en vida varios hechos milagrosos.
Murió pacíficamente en Tolentino


en 1305. Cuarenta años después, su tumba fue abierta y se encontró que su cuerpo se mantenía intacto. Para entonces se habían comprobado ya más de 300 milagros.
El proceso de canonización de San Nicolás de Tolentino comenzó veinte años después de su muerte; sin embargo, debido a algunos acontecimientos de la Iglesia, fue canonizado hasta 1446 por el Papa Eugenio IV.
San Nicolás de Tolentino es el santo protector contra las injusticias y abogado de quienes temen perder la libertad o la vida. Se le considera también el santo de las almas del Purgatorio.
San Nicolás de Tolentino nos enseña el valor de la alegría y la importancia de sonreír.
Amiguit@, cuando naces recibes el Bautismo, pero eres tan pequeño que realmente no entiendes lo que está pasando, por eso, tus padrinos y tus padres aceptan el compromiso por ti, de guiarte en la fe católica.
Con el sacramento de la Confirmación, la persona acepta voluntariamente la fe de Cristo. Esto significa que, cuando ya eres mayor y recibes la Confirmación, aceptas ser católico.
La Confirmación es el sacramento en el que Dios te da el Espíritu Santo.
La noche de la Última Cena, Jesús les prometió a sus discípulos que no los dejaría solos y les enviaría al Espíritu Santo.
Después de que Jesús resucitó, antes de subir al Cielo les dijo: “Quédense aquí hasta que reciban la fuerza que viene de lo alto”.
El día de Pentecostés, los apóstoles recibieron el Espíritu Santo prometido. A partir de entonces, los apóstoles comunicaban el Espíritu Santo que habían recibido a quienes escuchaban su predicación y creían en Jesús.
Para eso realizaban un signo especial: imponían las manos sobre la cabeza de los que creían y se bautizaban.
bido en Pentecostés se llamó Confirmación. Es por eso que el Sacramento de la Confirmación lo realizan los Obispos, pues ellos son los sucesores de los apóstoles.
Amiguit@, en nuestra época hay falsas religiones y sectas que tratan de confundirnos, ¡es muy importante tener fuerte nuestra fe para defender lo que creemos! ¡Haz el propósito de estudiar y conocer más sobre tu religión! un
Con el tiempo, ese signo por medio del cual los apóstoles comunicaban el Espíritu Santo reci-
el tu religión!


En una prestigiosa universidad de Sudamérica, el primer día de clases, se encontraba en la biblioteca un hombre vestido de overol, de esos que usan los trabajadores de las fábricas; calzaba sandalias en un día muy frío. En sus manos llevaba varios libros.
−¿Quién es ese hombre? −era la pregunta general.
−Es un profesor de Física y viene de Norteamérica−fue la respuesta, con la siguiente historia.
Un día, este hombre llegó hasta la facultad de Física, vestido del modo tan particular con el que vestía. Pidió, en un español poco fluido, una entrevista con el director. Le indicaron que él estaba en una reunión con un grupo de docentes. El hombre insistió en verlo. La secretaria buscó al director y al poco rato salió éste a verlo. Luego de saludarlo, el hombre le dijo:
blemas de Física. Si usted es capaz de resolverlo, lo contrato como profesor.
El hombre tomó el texto, se dirigió al pizarrón y tranquilamente comenzó a resolver uno a uno los problemas que le habían indicado. Los profesores cambiaron poco a poco la sonrisa de burla que tenían en sus rostros por una cara de asombro. Cuando terminó, el director, boquiabierto, le dijo casi tartamudeando:
−¿Cómo pudo hacerlo? ¡Hemos estado aquí varios días sin poder resolver esos teoremas!

El hombre, con sencillez, simplemente respondió:
−Yo soy el autor del libro.
−Vengo a pedir trabajo como profesor de Física.
El director miró su apariencia de arriba abajo; su aspecto era la oposición de un profesor universitario. De pronto, el director dibujó una sonrisa en su rostro y lo invitó a que lo acompañara. Entraron en una sala, donde había media docena de profesores. El director le dijo:
−Hace poco recibimos este libro como texto de guía. Estamos aquí, intentando solucionar unos pro-
Amiguit@, la peor forma de equivocarnos con las personas es juzgarlas por aspectos externos. Ninguna persona encaja fácilmente en los estereotipos que nos formulamos de ellas. Es por eso que las palabras de Dios tienen tanto valor:
“No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lodesecho;porqueDiosnomiralo que mira el hombre, pues el hombremiraloqueestádelantedesus ojos,peroDiosmiraelcorazón”.
Ora para que Dios te dé la sabiduría de no juzgar a las personas por aspectos externos, sino por los principios que tienen.



Algunas personas llegan a tu vida por una razón, por una estación o por toda una vida. Cuando tú sepas qué es cada persona, sabrás qué hacer con cada uno de ellos . Cuando alguien llega a tu vida por una razón… es para llenar una necesidad que has expresado. Vienen a asistirte en alguna dificultad, a brindarte apoyo y orientación, a ayudarte física, emocional o espiritualmente. Pueden parecer como caídos del cielo, y lo son, pues están ahí por la razón que los necesitas. Después, sin mayor problema, hacen o dicen algo en donde la relación llega a su fin. En ocasiones mueren, desaparecen o te empujan a dejarlos.






Lo que debes saber es que esa necesidad que teníamos ya no está ahí, los deseos fueron cumplidos y el trabajo terminado. Tus peticiones han sido respondidas y es tiempo de seguir hacia adelante. Cuando las personas llegan a tu vida por una estación es tu oportunidad y tiempo de compartir, crecer y aprender. Te traen una experiencia o te hacen reír, te pueden enseñar algo que nunca has visto o hecho. Usualmente te traen una gran alegría. ¡Créelo, es real! Pero es sólo por una estación.
Cuando llegan por toda una vida… te enseñan lecciones, te ayudan a aprender, a construir emociones con fundamentos sólidos. Es necesario aceptar la lección, amar a la persona y utilizar lo que aprendes en tus demás relaciones y áreas de la vida.
Comprende que la felicidad no se basa en el poseer, ni en el poder, sino en tu relación con Dios y las personas que te rodean.


Amiguit@, te invitamos a buscar los nombres de mujeres que aparecen en la Biblia.
- Eva.
- Dalila.
- Rebeca.
- María.
- Ester.
- Débora.
- Vasti.
- Ana.
- Magdalena.
- Sara.
- Rahab.
- Rut.
- Raquel.
- Dina.
- Betsabe.
- Dorcas.
- Samaritana.
- Elizabet.
- Tamar.
- Noemí.



Esta semana en Semanario hablamos del regalo de la maternidad, un tema que seguramente le interesará a tu mamá y a tu papá. Avísales que no se pierdan Semanario, el periódico de la Arquidiócesis de Guadalajara.



DIRECTORIO: Fundado por José H. Alba en el año de 1932. Franqueo pagado. Publicación semanal. Permiso SEPOMEX 003 0732. Características 2145522112. Certificados de Licitud de contenido y de Título número 889 y 01119. Registro Reserva 04-2003-070111165300-101. Tiraje: 40,000 ejemplares. Costo $56.00 PESOS
CIENTO. Director responsable: Pbro. Antonio Gutiérrez Montaño. Colaboración: Celina María Zepeda Gutiérrez. Ilustrador: Raúl Alonso Hernández. Oficina de El Amiguito: San Felipe 578, Col. Centro. Tel. 36-13-14-21. Diseño e Impresión por: Creator Comunicación, S. de R.L. de C.V.; Isla Flores 3344. Col. Jardines de San José. Tels. 3002-6470 y 71.