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*Los hijos de la luz somos nosotros, los hijos de Dios. Fuimos incorporados a Cristo por el Bautismo, que antes era llamado “sacramento de la iluminación”.
*Jesús revela la verdad de Dios y da vida: “Yo soy la luz del mundo”. Él hace que veamos con claridad
*Su luz produce frutos de bondad, justicia y verdad, que se pueden apreciar en la curación del ciego de nacimiento:
-El gesto misericordioso de Jesús, que le concede el don de la vista.
la naturaleza

quién es Dios y qué nos pide.



-Jesús reconoce la dignidad del ciego, propia de la naturaleza humana, creada a imagen y semejanza de Dios.















-Al recibir la vista, el ciego pudo apreciar en su verdad las cosas, y su encuentro con Jesús hizo que valorara la vida de un modo distinto al de las autoridades judías y la gente necia.









-Al su modo to de y nos al buscaremos al


Sólo si nos mantenemos “unidos al Señor”, seremos luz y buscaremos “lo que es agradable al Señor”.






Amiguit@s, hoy conmemoramos a San Braulio de Zaragoza, Obispo. Nació en la época de la España visigótica, en el año 590, con el tiempo llegó a ser uno de los intelectuales más importantes de su siglo.
Para el año 626, San Braulio era ya Obispo de Zaragoza. Fue amigo cercano de San Isidro de Sevilla. La influencia de Braulio se extendía no sólo a otros Obispos, sino también a los reyes godos de España Chindasvinto y su hijo Recesvinto.
San Braulio participó en los Concilios realizados en Toledo en 633, 636 y 638, en el último de los cuales fue designado para responder al Papa Honorio I, quien había reprochado a los Obispos españoles su supuesta negligencia en asuntos de evangelización.
De manera valiente y lúcida, San Braulio defendió contun-
dentemente la conducta del episcopado español.
Entre sus obras principales se cuentan una Vida de San Millán de la Cogolla, uno de los mejores poemas del período visigodo y su Epistolario, del que se conservan 44 cartas, las cuales constituyen un invaluable documento para conocer la cultura de España en el siglo VII. También se le atribuyen las Actas de los Mártires de Zaragoza.
Al final de su vida, el santo se lamentaba amargamente de ir perdiendo la vista, lo cual no le impidió ejercer su influencia cuando se presentó el problema de la sucesión real en 648.
En 651 falleció, su tumba fue descubierta en 1290 en la iglesia de Nuestra Señora del Pilar.
San Braulio de Zaragoza nos ofrece un ejemplo del don de la inteligencia aplicado a la organización eclesiástica.








Amiguit@, si alguien te dice que se acuerda del momento en que su mamá lo trajo al mundo, ten por seguro que miente. Las estructuras cerebrales que nos ayudan a producir los recuerdos no están maduras cuando recién nacemos, así que no disponemos de herramientas para retener ese acontecimiento. La memoria episódica, que es la que se relaciona con los sucesos autobiográficos que podemos recordar, se desarrolla a partir de los cinco o seis años, es la edad en la que comenzamos a almacenar vivencias que luego podremos recordar de manera clara.
No guardamos memoria de
nuestros tres o cuatro primeros años de vida, los recuerdos que tendremos de esa época son engañosos, según los neurocientíficos y se deben a historias que nos cuentan posteriormente nuestros padres mayores y que integramos de tal forma que acabamos haciéndolas propias de forma inconsciente.
Cuando estamos más pequeños nuestro sistema neurológico no está completamente desarrollado y la memoria no mejora hasta que las estructuras cerebrales no han alcanzado una maduración que les permite organizar las representaciones mentales del espacio y el tiempo que llamamos recuerdos.


Había una vez dos aprendices, uno de sastre y otro de joyero, que salieron en busca de trabajo. El primero era valiente, pero el segundo era un hombre ambicioso. Un día cruzaron el bosque por la noche y, de pronto, escucharon la música misteriosa y maravillosa. Siguieron el sonido hasta llegar con unos extraños enanitos que bailaban alrededor de un enano de barba blanca, y el cual desprendía luz brillante por todas partes. Un enanito les hizo señas para que se acercaran; al poco rato, los aprendices ya se encontraban bailando y danzando con los enanitos que parecían más contentos. Después, un enano sacó un cuchillo y en un ¡tris tras!, les afeitó la cabeza y la barba. Cuando se alejaron, el enano les dijo que llenaran sus bolsillos con carbón. Ambos se fueron rapados, con carbón en las bolsas, y caminaron hasta una aldea donde pasaron la noche. Al día siguiente les volvió a
crecer el cabello, y de sus bolsillos –en lugar de carbón- sacaron trozos de oro macizo. El joyero quiso volver esa noche por más carbón para hacerse rico; el sastre dijo que no iría, que con lo que tenía era suficiente para vivir bien, casarse y poner su propio negocio. El joven ambicioso volvió en la noche y repitió todo de la misma forma, pero esta vez llevó muchas bolsas para llenarlas de carbón. Después de la medianoche regresó de nuevo rapado y con un gran botín de carbón.
Cuando amaneció, ¡cuál fue su sorpresa al encontrarse igual de rapado y sin nada de oro!; incluso, el que había obtenido la noche anterior se había vuelto carbón de nuevo.
Su compañero le dijo que la falta de cabello le hará recordar siempre que no es bueno ser ambicioso. Le compartió la mitad de su oro y ambos pusieron su negocio, tanto de joyas como de telas.
xiste un secreto para la educación respetuosa: construir una pausa entre la acción de tu hijo y tu reacción.
Todos sabemos, desafortunadamente y por experiencia, que actuar “en caliente” conlleva muchas consecuencias negativas y generalmente son daños que atentan directamente a la seguridad emocional de nuestros hijos.
Conocerse, saber hasta dónde están nuestros límites de tolerancia al desafío, reconocer las señales de alarma (aceleración de los latidos del corazón, calor, sudor en las manos…) nos avisa de que estamos a punto de reaccio-
nar sin ninguna medida de contención.
Crea una distancia temporal y espacial entre la falta de tu hijo y tu acción. Si actúas en el mismo momento que ocurre el error, es fácil que actúes guiado por tu estado emocional y no por el mensaje educativo que debería recibir tu hijo.
En una situación de crisis, pregúntate: ¿Qué quiero que aprenda mi hijo con mi intervención?, ¿que aprenda a corregirse y además a controlarse en estados de tensión emocional?, ¿o lo que realmente quiero es descargar mi decepción y mi ira para sentirme mejor?


Amiguit@s, agradecemos a todos los que nos han hecho llegar sus cartas. Hoy les compartimos otra que nos hicieron llegar a la oficina:
De: Andrea Jazmín Guadalupe de la Torre Corona. Edad: 19 años

Título: “Ya nadie en el mundo practica los valores” Esta carta quise hacerla no sólo con un valor, sino con la gran mayoría, porque uno conlleva al otro; si nos ponemos a pensar y analizar, nos damos cuenta que hoy en día los valores ya no se ponen en práctica, ya nadie se preocupa por ayudar a las personas necesitadas, así sea en lo más mínimo. Por qué no darle una cobija a una persona que duerme en la calle, por qué no dar de comer a la persona que te diga que tiene hambre, por qué no escuchar a alguien que se sienta triste, por qué señalarlos si viven en la calle, si nunca tienen que comer, si se sienten tristes, si tomaron una decisión equivocada en su vida y cometieron un error, porqué mejor no les damos nuestra mano para ayudarlos a salir adelante. Porque ya nadie en el mundo se preocupa por corregir lo que está mal, lo que no es correcto, porque los padres se ríen cuando su hijo el más pequeño dice una grosería en vez de corregirlo y decirle que eso no está bien, porque cuando él esté más grande es una cadenita que se va a estar repitiendo y todo por no corregirlo desde pequeño y festejarle lo que está mal. Ya las personas no piden perdón cuando lastiman a otra con sus palabras o con sus acciones, prefieren ser orgullosos y no reconocer cuando se equivocaron y dañaron a la persona sin saber el mal que hizo; nadie ama ya a sus padres, piensan que por decirnos no hagas esto o lo otro, con llamarnos y decirnos si estamos bien o simplemente dónde estamos, es porque nos quieren tener presos en casa, cuando en realidad lo único que quieren es protegernos y amarnos. Cuando los perdemos es cuando nos damos cuenta de que ellos siempre tenían razón y sólo querían cuidarnos y darnos lo mejor, pero será demasiado tarde porque nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde. Por qué ya nadie ama hasta la muerte y quedarse con la persona que juró ante un altar serle fiel hasta que la muerte los separe, por qué ya solo se casan por interés o por despecho cuando saben que eso no va a durar, por qué no se casan por amor. Ya las personas no luchan por lo que quieren, por cumplir sus sueños y se rinden a la primera caída que dan en vez de levantarse y decir si puedo…

Amiguit@s, continuaremos con la publicación de la carta y el dibujo en la siguiente edición. Las siguientes dos palabras a publicar para completar la frase son: “vida que…”. Recuerden que tienen hasta el viernes 5 de mayo a las 2:00pm para completarla y enviarla a nuestro Facebook: “El Amiguito”.

Nos saludamos la próxima semana, que tengan un excelente día. clubdelamiguito@terra.com.mx




DIRECTORIO: Fundado por José H. Alba en el año de 1932. Franqueo pagado. Publicación semanal. Permiso SEPOMEX 003 0732. Características 2145522112. Certificados de Licitud de contenido y de Título número 889 y 01119. Registro Reserva 04-2003-070111165300-101. Tiraje: 40,000 ejemplares. Costo $50.00 PESOS CIENTO. Director responsable: Pbro. Antonio Gutiérrez Montaño. Colaboración: Celina María Zepeda Gutiérrez. Ilustrador: Raúl Alonso Hernández. Oficina de El Amiguito: San Felipe 578, Col. Centro. Tel. 36-13-14-21. Diseño e Impresión por: Creator Comunicación, S. de R.L. de C.V.; Isla Flores 3344. Col. Jardines de San José. Tels. 3002-6470 y 71.