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Conviene que cada persona tenga la oportunidad de encontrar un momento de reflexión y hacer un alto en su vida, para pensar en las cosas significativas que valen la pena realmente.
La Iglesia conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén: estamos a las puertas de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro único Salvador.
Jesús recibe las alabanzas de su pueblo, pero también será contado entre los malhechores, y tendrá que entregar su vida para darnos la vida eterna.
En estos días, busquemos el tiempo y el espacio para recibir con gratitud lo que el Señor ha hecho en nuestro favor.
¿Con qué actitud podremos vivir santamente esta semana?

Amiguit@s, hoy conmemoramos a Santa Margarita Clitherow, Mártir. Nació en 1555 - 56 (¿?) en York, Inglaterra; en la época de las persecuciones anticatólicas. Fue hija de un comerciante de parafinas de nombre Thomas Middleton, quien murió siendo ella una niña.
alegría en devotas conversaciones con Dios.

La madre de Margarita se casó por segunda vez y ésta vivió con ella hasta que contrajo matrimonio, en 1571, con un ganadero de nombre John Clitherow.


Después de un periodo de libertad de año y medio, en 1586, se recrudecieron las persecuciones contra los católicos, Santa Margarita escondió en un cuarto secreto de su casa a un sacerdote que estaba siendo perseguido, sin embargo, un niño que la espiaba se dio cuenta y la denunció.

Su esposo era anglicano, pues en ese tiempo era la religión oficial en Inglaterra, aunque al parecer él no le daba importancia; tampoco le importó el hecho de que su mujer hubiera encontrado el catolicismo, entregándose en cuerpo y alma a su fe. Aunque si se quejaba de que ella no lo acompañara a los servicios religiosos protestantes, ya que a él le imponían multas por la ausencia de su cónyuge.







Dichas ausencias la hicieron sospechosa y fue encarcelada varias veces, incluso hasta por dos años, por incumplir con sus obligaciones ante la reina. El tiempo que pasaba en prisión, lo dedicaba a cultivar su


Santa Margarita fue arrestada y enjuiciada, a pesar de que la única prueba que existía en su contra era la denuncia del niño.

Cada vez que se le provocaba para declararse culpable, ella respondía alegre que no podía declararse culpable de un delito que no existía.
Ante sus inquebrantables negativas, Santa Margarita fue condenada a morir; y así sucedió, murió tranquilamente y llena de fe. Fue canonizada por el Papa Pablo VI en 1970.
Santa Margarita de Clitherow nos muestra la importancia de no perder la alegría aunque tengamos que soportar las injusticias más crueles.
Amiguit@s, cuando el Papa visita otro país, las autoridades y miles de personas salen a las calles y lo saludan con pancartas, papel picado, banderitas, entre otras cosas; a veces se sube a un automóvil muy elegante para que todos puedan verlo desde lejos. Seguramente se habrán dado cuenta de ello. Pues algo parecido le sucedió a Jesús. El domingo, antes de morir, se dirigió con sus amigos a la ciudad de Jerusalén y le pidió a uno de sus discípulos que consiguiera prestado un burrito para entrar a la ciudad. Montó sobre él y seguido de sus amigos entró. Jesús siendo el hijo del Dueño del mundo, no tenía ni siquiera un asno o camello para entrar en la gran ciudad de Jerusalén. Una gran
multitud de gente salió de sus casas al encuentro de Jesús; habían oído muchas cosas de Él, de su amor por los niños, por los pobres, de la sabiduría de sus palabras, de que sanaba a los enfermos. Entonces, cuando lo vieron montado en un burrito se acercaron lo más que pudieron agitando entusiasmados ramos de palma y olivo.





Gritaban llenos de ale“¡Viva, viva. Aquí llega el Rey, el Mesías. Bendito sea el que viene en el nombre del Señor!”. El burrito se portó muy bien, no protestó, caminaba contento de llevar sobre su lomo al Hijo de Dios.
Amiguit@s, celebremos que Jesús nos anuncia que viene como nuestro Salvador, recibámoslo con aclamaciones y aplausos en el fondo de nuestros corazones. Dispongámonos a vivir esta Semana Santa con gran devoción.
Corría el tren por la vía, en busca de las estaciones que se acercaban sin cesar. Entre el bullicio que había en el pasillo, nadie reparó en un joven que estaba sentado, con el rostro entre las manos, en un compartimento. Cuando levantaba el rostro, se veían en él las huellas de la tristeza, el desencanto y la preocupación.
Después de varias estaciones, un señor mayor que estaba sentado frente a él, se animó a preguntarle, cuál era el motivo de su consternación.
−Verá, dijo el joven, siendo adolescente, era muy rebelde y no hice caso a mi madre que me aconsejaba dejar las malas compañías. En una de esas andanzas mías, en una pelea, maté a una persona. Fui juzgado, condenado a diez años de cárcel y mi sentencia la tuve que pagar en un presidio lejos de mi casa. Nadie me escribió durante ese tiempo y todas las cartas que envié no tuvieron respuesta. Unos meses atrás, −prosiguió el joven −cuando supe la fecha de mi liberación, le escribí a mi mamá una carta. En ella le decía: “Querida mamá, sé que has sufrido mucho por mi causa en estos
diez años. Sé que he sido un mal hijo; entiendo tu silencio al no querer comunicarte conmigo. Dentro de unos meses voy a estar libre y quisiera regresar a casa. No sé si me estarás esperando, te ruego que me des una señal de que me aceptarás. ¿Te acuerdas del árbol que hay en la estación de trenes? Yo voy a comprar un pasaje que sirva para más allá de nuestro pueblo. Si tú me perdonaste y aceptas mi regreso, te ruego le pongas una cinta amarilla a ese árbol, entonces yo, al verlo, me bajaré. Si no aceptas mi regreso, al no ver la cinta amarilla en el árbol, seguiré de largo y nunca más te molestaré”.
−Ésta es mi historia señor, quisiera pedirle un favor. ¿Podría ver usted en la próxima estación si el árbol tiene la cinta amarilla? Tengo tanto miedo que no me animo. En silencio, sólo interrumpido por los sollozos del joven, el tren fue avanzando, acercándose cada vez más a la estación asignada. De repente, el señor que estaba enfrente gritó lleno de júbilo:
−¡Joven, joven, mire!
Alzando los ojos, surcados por las lágrimas, el joven contempló el espectáculo más hermoso que podían ver sus ojos. El árbol estaba lleno de cintas amarillas, pero no sólo ese, sino todos los árboles del pueblo estaban llenos de cintas amarillas.

ver sus ojos. El árbol estaba lleno












Amiguit@s, el amor de una madre es incondicional, es como el amor de Dios, estará dispuesta a perdonar a pesar de las circunstancias y aun más si estamos verdaderamente arrepentidos.

Papás, la Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Sin embargo, para muchos católicos se ha convertido sólo en una ocasión de descanso y diversión. No olvidemos lo esencial: esta semana la debemos dedicar a la oración y a la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para encontrar la gracia en Dios nuestro Señor.
Para vivir la Semana Santa, debemos darle a Dios el primer lugar y participar de toda la riqueza de las celebraciones propias de este tiempo litúrgico. Lo importante de estos días no es el recordar con tristeza lo que Cristo padeció, sino entender por qué murió y resucitó. Es celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección.
La Semana Santa fue la última semana de Cristo en la tierra; su Resurrección nos recuerda que los hombres fuimos creados para vivir eternamente junto a Él. Los padres también tenemos el deber de mostrar
actitudes piadosas; lo que significa este periodo en nuestra vida como cristianos, es decir, vivir cada día de la Semana Santa intensamente, hablando y reflexionando con los hijos sobre lo que se conmemora en cada ocasión. Para ayudarlos a comprender lo que sucedió en los últimos días de Cristo en la tierra, les aconsejamos leer historias sobre la Pasión y Resurrección, así como ver películas sobre la vida de Cristo. De igual forma, es muy valioso participar en familia de las diferentes actividades características de la época:
-Asistir en familia a los oficios y ceremonias, porque la vivencia cristiana de los misterios de la Semana Santa deben ser comunitarios.
-Poner algún propósito concreto a seguir para cada uno de los días de la semana.
Esto hará que conozcan de primera mano la vivencia de la Semana Santa y que desde pequeños aprendan su verdadero significado para vivirlo plenamente.




Amiguit@s, hoy Domingo de Ramos conmemoramos en la Iglesia Católica dos acontecimientos muy importantes: la vida o triunfo de Jesús mediante la procesión de los Ramos y la muerte de Jesús con la lectura de la Pasión; con esta lectura, vamos del gozo de los Ramos al dolor de la Pasión. El motivo de leer este Evangelio no es únicamente recordar cómo ocurrieron los hechos, sino, resaltar que el triunfo de Jesús en este día, es signo de su victoria definitiva. Los Ramos nos muestran que Jesús va a sufrir, pero como vencedor, va a morir para resucitar. Compartimos con ustedes las siguientes cartas:
De: Francisco Javier Quintero
Asunto: Unirme al Club
Para: clubdelamiguito@gmail.com
¡Hola! ¿Cómo están? Me llamo Francisco Javier como mi papá, tengo 15 años y quiero unir- me al Club del Amiguito y ser para siempre amigo de Nuestro Señor Jesucristo. Por favor pudieran publicar mi carta, quiero darles las gracias por todo, siempre leo esta bonita revista parroquial, me encanta cuando publican el santo de cada día. En ediciones pasadas, publi- caron a San Francisco Javier y me encantó, por eso me animé a escribirles ya que me daba pena. Un saludote y gracias por todo.
¡Hola Francisco Javier! Gracias a Dios nos encontramos muy bien, esperamos que tú también lo estés. Nos da mucho gusto informarte que ¡Ya eres parte del Club!, Nuestro Señor Jesucristo seguramente estará contento de que seas su amigo, Él jamás te abandonará y siempre te guiará en cada paso que des. Gracias por tus palabras, nos llena de alegría saber que lees El Amiguito semana a semana y que su contenido te encanta; no dejes de estar al pendiente de él. La sección de Amigos de Dios nuestros amigos, es muy bonita porque en ella conocemos sobre la vida de los santos y podemos aplicarla a nuestra vida para vivir más cerca de nuestro amigo Jesús. No tengas pena de escribirnos, nos encanta recibir cartas de nuestros lectores y saber de ustedes. Te enviamos un fuerte abrazo, esperamos tener noticias tuyas muy pronto. ¡Saludos!
De: Aurora Estefanía Rizo Becerra Para: clubdelamiguito@gmail.com
Asunto: Ser parte del Club
¡Hola! Soy Aurora, tengo 14 años y les mando la carta, espero que la reciban y que se encuentren bien.
¡Hola Aurora! Muchas gracias por escribirnos y por tus buenos deseos. Con gran alegría te informamos que ¡Ya eres parte del Club! Te invitamos a que nos escribas de nuevo para que nos cuentes más acerca de ti. Un fuerte abrazo, ¡saludos!
Amiguit@s, esto fue todo por hoy. Nos despedimos deseándoles tengan un buen inicio de semana. Los invitamos a prepararse, para vivir una Semana Santa diferente, que el amor y el perdón sean su meta para llegar a la Pascua. Los esperamos en la siguiente edición. Se despide con cariño tu gran amigo: Jesús.
clubdelamiguito@gmail.com

Amiguit@, encuentra las siguientes palabras referentes al Domingo de Ramos:
burrito olivo ramos salmo palmas evangelio hosanna pasión rey discípulos gloria Jerusalén domingo mantos entrada






Amiguitos, hacer ejercicio
ayuda a prevenir el dolor en los músculos; junto con sus papás busquen Semanario para que conozcan más detalles. Buenas lecturas, buenas ideas.
DIRECTORIO: Fundado por José H. Alba en el año de 1932. Franqueo pagado. Publicación semanal. Permiso SEPOMEX 003 0732. Características 2145522112. Certificados de Licitud de contenido y de Título número 889 y 01119. Registro Reserva 04-2003-070111165300-101. Tiraje: 40,000 ejemplares. Costo $56.00 PESOS
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