DECIDE AMAR, DECIDE SER FELIZ
Mientras esperaba para recoger a un amigo en el aeropuerto, observé a un hombre que se dirigía hacia mí llevando dos maletas ligeras. Se detuvo justo junto a mí para saludar a su familia. Primero a su hijo menor. Se dieron un largo y conmovedor abrazo y le oí decir: “¡Hijo, te extrañé tanto!”. Él sonrió y contestó suavemente: “¡Yo también, papá!”. Después el hombre abrazó a su hijo mayor y dijo: “Ya eres un hombrecito. ¡Te amo mucho, hijo!”. Y se abrazaron fuertemente. Una bebé se revolvía entusiasmada en los brazos de su madre. El hombre dijo: “¡Hola, nenita!”. Besó su rostro una y otra vez y la abrazó contra su pecho. Tras varios momentos, se la dio a su hijo mayor y dijo: “¡He reservado lo mejor para lo último!”, y procedió a darle a su esposa el más largo y dulce beso que recuerdo haber visto. Él la miró a sus ojos por varios segundos y entonces dijo suavemente: “¡Te quiero tanto!”. Se miraron a los ojos mientras se tomaban de las manos. Me maravillé por un momento, y de repente me sorprendí al escuchar mi propia voz preguntar nerviosamente: “¡Wow! ¿Qué tiempo tienen de casados?”. “Hemos estado

casados quince años”, contestó sin quitar la mirada del rostro de su encantadora esposa. “Bueno, entonces, ¿por cuánto tiempo han estado separados?”. pregunté. El hombre finalmente me miró, todavía manteniendo su jovial sonrisa y me dijo: “¡Dos días completos!”. ¿Dos días? ¡Quedé anonadado! Hubiera jurado que habrían sido al menos varias semanas, sino meses. Así que, de manera casi casual y deseando terminar mi intromisión con alguna semblanza de gracia (y volver a buscar a mi amigo), le dije: “¡Espero que mi matrimonio se mantenga tan apasionado después de quince años!”. El hombre dejó de sonreír.
Me miró directo a los ojos, y dijo: “No lo anhele, amigo... decídalo”. Entonces mostró nuevamente su maravillosa sonrisa, estrechó mi mano y dijo: “¡Que Dios lo bendiga!”. Todavía observaba a aquel hombre cuando mi amigo se acercó y preguntó: “¿Qué es lo que estás mirando?”. Sin dudar un instante y con un curioso sentido de certeza le contesté: “¡Mi futuro!”.
Matrimonio es una empresa que se construye todos los días. Lo grande del matrimonio lo hacen las pequeñas cosas.
Comentario al Evangelio
SAN BENITO
Nació en Nursia, en la Umbría, hacia el año 480. Nace en una familia acomodada, y pronto lo envían a estudiar a Roma, para prepararle un buen porvenir. «Hubo un varón de vida venerable, bendito por gracia y por nombre», dirá de él su discípulo y biógrafo, el papa San Gregorio Magno. No le iba a Benito la vida relajada y malsana de Roma, y se marcha a la soledad. Se refugia en la cueva rocosa de Subiaco, dedicado a la contemplación. Un monje le descuelga desde un peñasco algún alimento en un cestillo. El demonio no deja de tentarle. Un día sufre una fuerte tentación carnal, de la que Benito triunfa lanzándose desnudo en un zarzal, que todavía hoy se muestra al visitante. No volverá a sentir tal tentación. Pasa luego de la soledad a la vida de comunidad. Le eligen abad de un monasterio. Funda varios en las cercanías, combinando la oración y el trabajo manual. Admite a niños, como Plácido y Mauro. Se cuenta que el pequeño Plácido era tartamudo. Sólo sabía decir “sí”. Sus padres lo llevaron al monasterio preocupados. Benito les acogió amablemente, con hospitalidad benedictina, y les consoló diciendo: “Aunque en toda su vida no sepa decir más que sí, ya es suficiente”.

Algunos monjes revoltosos intentan eliminar al abad envenenándole con vino. Benito bendice el vaso y se quiebra. Entonces decide marchar a otro lugar. Con algunos incondicionales se dirige al sur, y establece en Montecasino la vida monástica. Escribe el famoso lema «Ora et labora». El abad representa a Cristo. Será para todos exigente y paternal, muy atento con los enfermos. Se recibirá a los huéspedes como al mismo Cristo.
Benito sabía que las limitaciones del monje y de su comunidad forman parte del plan de Dios para la santificación. Entonces introduce en la Regla el voto de estabilidad que liga al monje para siempre a un monasterio. Al final de su vida mueren algunos de sus grandes amigos, como Cesáreo de Arlés y el abad Casiodoro. Mucho le afecta también la muerte de su entrañable hermana Escolástica. Esto le va despegando más y más de la tierra y le va acercando al paraíso. El Jueves Santo del 547, 21 de marzo, asistiendo a los divinos oficios, le llega la hora de la muerte. Quiere hacerlo de pie, como buen atleta de Cristo. De pie comulga y recibe la Sagrada Unción, sostenido por sus hijos, que celebran así la Pascua, la Pascua de su abad.
PRACTIQUEMOS LA AMABILIDAD
Hoy es un buen día para hablar de la amabilidad.
Recordemos lo que dijo Henry James: Hay tres cosas importantes en la vida: ser amable, ser amable y ser amable. A veces solemos olvidar que amable significa “digno de ser amado”; que amable es el que se comporta de un modo determinado, con el objeto de inducir a los demás a que le amen. Que se trata por tanto de una conducta que no se agota en sí misma, sino que tiene como finalidad mover a los demás a comportarse con nosotros proporcionalmente. En la mayoría de los casos, quien se muestra amable, pretende ser amado. La amabilidad es la manera más sencilla, delicada y tierna de hacer realidad un amor maduro y universal, libre de exclusivismos. Amabilidad se define como “calidad de amable”, y una persona amable es aquella que “por su actitud afable, complaciente y

afectuosa es digna de ser amada”. Al hablar de amabilidad, es preferible tipificarla como valor por su carácter más concreto de actitud, de rasgo firme y definido de la persona que ama. La amabilidad es amar expresado en actos de dar, respetar, considerar a los demás, aceptarles, procurar su felicidad, alegrarse con sus progresos... En definitiva, llevar a la práctica una disposición afectuosa, complaciente y afable que no tardará en convertirse en firme actitud, que nos predisponga a pensar, sentir y comportarnos con amabilidad. Cuando lo previsible o lo normal en una persona sea comportarse de forma afable y afectuosa, es porque la amabilidad ha adquirido la categoría de “valor”. Hoy te invito a practicar la amabilidad.
Una persona amable es aquella que escucha con una sonrisa lo que ya sabe, de labios de alguien que no lo sabe. Alfred Capus
Hola, hola, amiguitos, esta semana si tienen oportunidad de ayunar, ofrezcámoslo por los ancianos y sus muchas necesidades. Y vayamos directamente a las cartas de la semana:
De: Juan Manuel juan_manuel8@hotmail.es
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Quiero ser del Club”
Hola amigos, quisiera ser del Club del Amiguito, tengo 12 años, acabo de pasar a la Secundaria y pues me di un tiempo para mandarles este correo. Me gustan mucho las historias que nos muestran cada semana, quisiera mandar un gran saludo a todos los del Club, mis abuelos, mi papás, mis primos, tíos y a mis amigos de la Primaria Sor Juana Inés de la Cruz. Ah, y otro también para mis padrinos. Adiós.
Aquí van tus saludos Juan y considérate parte de este Club. Bienvenido.
De: Montserrat Rodríguez del Razo monts01@hotmail.com
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Quiero ser parte del Club”
Hola, me llamo Montserrat y pertenezco a la parroquia de Juan Diego. Quiero ser parte del Club y quiero mandar saludos a mis amigas Itari, Cristina, Karina y Amanda, también a mi colegio Fátima. Soy de Guadalajara Jalisco ¿me podrían aceptar en su Club? Les mando un chiste: ¿Por qué mataron a kung-Fu?
¡Porque lo kung-Fundieron! Ojalá me puedan aceptar en su Club, a mí me encantan las cartas y sueño que algún día publiquen mi carta. Gracias.
Montse, gracias por el chistecín y bienvenida al Club.
De: Nora Michelle Pérez Hernández miche.ll16@live.com.mx
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Quiero ser parte del Club” Hola a todo el mundo, mi nombre es Michelle. ¿Quieren que les cuente un chistecito?
Una vez un bebé estaba gateando y se encuentra con una hormiguita y el bebé le dice: “¿a dónde vas?”, contesta la hormiguita: “a mi casa”. Y el bebé la aplasta y le dice “Ibas”... Ojalá les haya gustado. Que Dios los bendiga. Ya eres parte del Club, Nora. Esperamos nuevos chistes, ¿eh? Bienvenida.
De: Sofía Cadena Vite sofianto02@hotmail.com
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Ser del Club”
Hola, soy Sofía Cadena, tengo 7 años, soy de Guadalajara Jal. Mi parroquia es Santa Inés. Quiero ser del Club del Amiguito y mando un saludo a mis hermanos Alex y Emmanuel y a mis papás Laura Margarita Vite y Juan Carlos Cadena.
Bienvenida Sofía, ya estás en el Club. Aquí van tus saludos…
De: Fátima Aidé Garibay Gómez princesapeach20@hotmail.com
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Quiero unirme a su Club”
Hola, soy Fátima, tengo 7 años, descubrí su mail para enviarles esto porque quiero estar en su Club, soy muy entusiasta. Quiero saber si me puedo unir. Mi hermana Sarahí acaba de enterarse y ya se unió. Quiero decirles que no peleen, así ayuda a que Diosito esté en sus corazones.
Atte.: Fátima
Gracias por el consejo, Fátima, y bienvenida a nuestro Club.
De: Dalia Citlalli Martínez Marín chicafrancesa98@hotmail.com
Para: clubdelamiguito@terra.com.mx
Asunto: “Que me acepten en el Club” Hola que tal, ¿cómo están? espero que bien. Me llamo Dalia y tengo 12 años, ya hice mi Primera Comunión, acabo de pasar a 1º de Secundaria y entré en la Técnica 4 en el turno Matutino, voy a extrañar mucho a mis amigos de el Colegio 12 de Octubre. Les mando saludos a mis amigas: Andi, Soha, Claus, Joce, Ili, Brenda, karime, etc. y a todo 6º “A”. Por cierto, el 25 de julio es cumple de Ili y Brenda, son gemelas; y el 27 de Joce, ¡Felicidades! Y por último quiero pedirles atentamente que si puedo pertenecer al Club del Amiguito. Gracias. Ojalá que me acepten. Atte.: Dali. Dalia, ya te aceptamos, bienvenida. Aquí enviamos tus saludos y felicidades por tener un grupo tan amplio de amigas.
Y seguimos en espera de sus cartas, amigos y lectores… ¡hasta la próxima semana!
clubdelamiguito@terra.com.mx