

Volumen 19, Número 1 abril 2025
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Volumen 19, Número 1 abril 2025
Programa de Colegio Sea Grant y el Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL) de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez


Carrucho (Aliger gigas)
Sobre los carruchos: lo que dice la ciencia, lo que dicen los pescadores y lo que podemos hacer desde la pesca
Por Jannette Ramos García
Edición Manuel Valdés Pizzini
Por años, el carrucho ha sido parte del corazón de nuestra pesca en Puerto Rico y una de las especies más cotizadas dentro del mundo de la gastronomía. Pero los tiempos están cambiando, y con ellos, las condiciones que mantienen saludable esta especie tan querida y sabrosa. Los científicos tienen unas ideas y datos sobre la situación de estas especies, pero los pescadores que las capturan diariamente, tienen otros datos y conocimientos sobre ellas. Presentamos las perspectivas de los pescadores y los científicos en los próximos dos números de nuestra Fuete y Verguilla. Sean ustedes los jueces de la información que les presentamos y trabajemos juntos para lograr un recurso y una pesquería saludable.

Primera parte: ¿Qué está pasando con el carrucho?
Investigadores en la NOAA como la doctora Martha Prada, el doctor Richard Appeldoorn y Orian Tzadik, llevan décadas estudiándolo y nos han advertido que el carrucho necesita nuestra ayuda si queremos seguir viéndolo en el mar… y en nuestros platos. La noticia más reciente es que la NOAA (la agencia federal que vela por los recursos marinos) incluyó al carrucho en la lista de especies amenazadas bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción. Esto no quiere decir que ya está prohibida su pesca, pero sí que las poblaciones están bajando peligrosamente y que podrían venir nuevas restricciones. Los científicos explican que el problema no es solo la pesca comercial, sino una combinación de factores como la sobrepesca en áreas donde el carrucho ya está escaso, pesca ilegal, pérdida de hábitat y cambios en el ambiente marino.
¿Qué dice la ciencia local?
Desde Puerto Rico, la doctora Martha Prada ha estado analizando datos de campo y mapas de pesca para ver cómo ha cambiado la abundancia de carrucho en distintas zonas. Su trabajo indica que hay zonas que antes eran abundantes en carrucho y hoy están vacías. El carrucho necesita estar en grupos grandes para reproducirse bien, si hay pocos, no se encuentran entre ellos y no se reproducen.
Mientras tanto, el doctor Richard Appeldoorn nos explicó que el tema clave aquí es la densidad, no solo cuántos carruchos hay en total, sino cuán juntos están. Si hay muy pocos por metro cuadrado, no hay desove. Por eso, pescar donde ya hay poco carrucho es el camino seguro hacia el colapso.
Por su parte, Orian Tzadik, quien trabaja para la NOAA, organizó talleres en el Caribe, incluyendo Puerto Rico, donde se discutieron maneras de recuperar la especie. La meta es clara: crear un plan donde la ciencia y el conocimiento pesquero local trabajen juntos para que el carrucho siga siendo parte del futuro.


¿Y qué pasa con el hábitat del carrucho?
Además de la pesca, hay otro asunto que está afectando la salud del carrucho: la pérdida de su hábitat esencial. Así lo confirmó Richard Appeldoorn, quien trabaja con esta especie desde la década de los 80 y ha escuchado también a muchos pescadores sobre lo que está ocurriendo en el agua.
Antes, los carruchos se veían fácilmente cerca de la orilla. Pero hoy, muchas de esas zonas han sido tapadas por sedimentos finos que bajan desde tierra debido a la construcción, el desmonte y la falta de control en las escorrentías. El carrucho necesita fondos con agua limpia y sedimentos gruesos o arenosos. Cuando llega el sedimento fino como el lodo, esos fondos no se pueden utilizar. Aunque algunos cambios en el fondo pueden revertirse con huracanes o corrientes, la pérdida de hábitat es real y afecta directamente la cantidad de carruchos que pueden vivir y reproducirse.


Principales amenazas al hábitat
● La sedimentación: producto del aumento en el desarrollo costero. Esto afecta lugares como La Parguera, Fajardo y Culebra, donde ya se ha documentado pérdida del hábitat.
● El aumento de temperatura del agua puede afectar la madurez sexual de los carruchos, como ya pasó en Florida. Aún no hay estudios concretos en Puerto Rico, pero sabemos que las temperaturas siguen subiendo.
● Las floraciones de algas que surgen por las altas temperaturas y nutrientes en exceso. Estas algas cubren grandes áreas del fondo y dificultan que los carruchos se alimenten o que los juveniles encuentren dónde asentarse.
● La invasión del pasto marino Halophila stipulacea, una especie que no es nativa y que puede cubrir los lechos de yerba marina como la hierba de tortuga. Esta planta, aunque se despega fácil con las tormentas, reduce la calidad del hábitat y la comida disponible para los carruchos.
¿Todo esto afecta la reproducción?
Sí, y bastante. Como dice Appeldoorn, menos hábitat significa menos áreas donde el carrucho puede crecer y reproducirse. Esto impacta sobre todo a los juveniles, que necesitan zonas específicas para desarrollarse. La pérdida de estos lugares reduce la producción total de carrucho, sin importar si se pesca poco o mucho.
¿Qué viene ahora?
NOAA quiere establecer reglamentos más específicos bajo la ley federal. Eso significa que podrían venir nuevas reglas sobre pesca, exportación o uso del carrucho. Pero también podría ser una gran oportunidad para que Puerto Rico presente propuestas adaptadas a nuestras realidades, con la participación de los pescadores.
La ciencia está pidiendo una sola cosa: tiempo y espacio para que el carrucho se recupere. Y ese tiempo no lo va a dar ningún gobierno si la pesca no se involucra activamente en la defensa del recurso.

El carrucho no está perdido… todavía. Pero está dando señales claras de agotamiento. Lo que digamos y hagamos ahora definirá si seguimos teniéndolo en nuestras aguas o si se convierte en un recuerdo más de lo que fue la pesca en Puerto Rico. Tenemos la oportunidad y la responsabilidad de hacer las cosas bien.
Según la comunidad científica, se puede lograr mucho desde la actividad pesquera. Algunas recomendaciones y estrategias que ha surgido de las entrevistas y conversaciones con los investigadores son:
● No pescar en zonas donde hay pocos carruchos. Dejar esas zonas tranquilas puede hacer que se recuperen.
● Proteger las áreas donde aún hay alta densidad. Son claves para el desove. Sin desove, no hay juveniles.
● Respetar los tamaños mínimos. Sacarlo antes del tamaño de reproducción es matar el futuro.
● Participar en monitoreos o en proyectos de siembra como el Centro de Acuicultura en Naguabo, donde se están criando carruchos en cautiverio para devolverlos al mar.
● Hablar entre pescadores. El carrucho necesita solidaridad, debemos ponernos de acuerdo en establecer estrategias para su conservación y propagación.
● Que los pescadores compartan su experiencia y lo que han aprendido pescando carrucho en áreas que han visitado durante décadas. También que compartan sus propias ideas de cómo se debe manejar esta pesquería.
● Participar de las vistas públicas que propongan cambios en la reglamentación bajo las leyes de pesca.





La misión de Sea Grant consiste en promover la conservación y el uso sustentable de los recursos y los ecosistemas marinos y costeros. Para alcanzar su misión, el programa cuenta con proyectos de investigación, de educación y de extensión marina.

El Centro Interdisciplinario de Estudios del Litoral (CIEL) es un centro de investigación adscrito al Departamento de Ciencias Sociales, de la Facultad de Artes y Ciencias del Recinto Universitario de Mayagüez. A partir del estudio interdisciplinario y de la investigación aplicada, CIEL investiga, educa y disemina información acerca de procesos sociales costeros con énfasis en la relación entre el ser humano, la sociedad y el medioambiente.
https://cieluprm.weebly.com
Dirección
Ruperto Chaparro Serrano
René F. Esteves Amador
Coordinación
Jannette Ramos García
Redacción
Jannette Ramos García
Edición
Manuel Valdés Pizzini
Francisco Felix Canales Dalmau
Tania Gabriela Díaz Camacho
Revisión
Ruperto Chaparro Serrano
René F. Esteves Armador
Diagramación y diseño gráfico
Cynthia L. Gotay Colón
Fotografías
Raúl O. Ortíz Arroyo
Jannette Ramos García Impresión
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ISSN 2157-8842