BECAS BOTIN PARA EL FORTALECIMIENTO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA 40 latinoamericanos, 9 países, 1 sueño…Cambiar el mundo. Tener 13 años y querer dedicar la vida al servicio de los demás era algo que no era digerible ni soportable para muchas personas, después de tantas críticas, lagrimas y fracasos decidí que no me importaría lo que los demás dijeran que yo seguiría haciendo mi labor porque sencillamente era eso lo que me hacía feliz… Ahora después de 6 años la vida me presentó una oportunidad que era el resultado de todo el trabajo realizado en este tiempo, nunca pensé que yo reunía los requisitos para competir con otros 1000 servidores latinoamericanos con grandes capacidades y aptitudes… pero estaba equivocada yo tenía un “algo”, una pieza que encajaba en ese grupo de 40 personas que estaban comprometidas por cambiar el mundo. Así fue, hice mis maletas y emprendí el viaje. La primera parada fue Brown University en Providence, Rhode Island, una Universidad de gran historia en E.U.A. una semana de capacitación sobre políticas públicas, democracia, corrupción, desigualdad, sociedad civil, etc. Recibidos de primera mano de grandes investigadores de este país y que recaían en toda la problemática que enfrentaba Latinoamérica en esas áreas, una semana de compartir experiencias y soluciones entre los distintos países. Lecturas, tareas, videos e investigaciones, talleres de liderazgo, visitas institucionales, encuentros con autoridades… nuestro día necesitaba más de 24 horas para poder digerir todo lo que aprendíamos, pero el programa buscaba eso: llevarnos al límite.
Europa llego más pronto de lo que imaginamos. Santander, España era nuestra primera parada, nervios, emociones combinadas me hacían querer saber que era lo que el
programa nos tenia deparado. Nos dieron la bienvenida en Fundación Botín un 31 de octubre de 2011 con una frase que no olvidaré jamás “Nuestro Objetivo es sentar las bases para cambiar el mundo” dicha por el Director del Programa, la cosa iba más que enserio estábamos allí para ser formados de una manera muy particular para construir el futuro que muchas personas soñaban. Las clases de Ciencias Políticas, Filosofía y Derecho tuvieron lugar en esta ciudad, todo era muy nuevo para mí pero yo estaba fascinada, eran temas que siempre me habían gustado y que ahora tenía el privilegio de aprenderlas de parte de grandes catedráticos y representantes políticos de España. Como parte del programa tuvimos un viaje al Valle del Nansa donde se encontraban pequeñas poblaciones; iríamos a conocer sus costumbres y tradiciones, además de que debíamos enfrentar un reto físico y mental que en cualquier contexto parecería imposible, pero bueno, esa era la primera lección del programa: NADA ES IMPOSIBLE. Caminatas de 10 kilómetros por día en la montaña, con lluvia y frio me dio una lección de humildad y fortaleza que en lo personal no había tenido la oportunidad de experimentar y es una de las cosas que más agradezco del programa.
Un segundo viaje fue el realizar el Camino de Santiago, un encuentro personal al interior y con Dios, 3 días de caminata, silencio, inspiración y encuentro que me llenaron de luz y motivación. En este punto no podía creer lo integral que era el programa, realmente querían llevarnos al límite en todas las áreas de nuestra vida. Y la espiritual no sería la excepción. Continuamos el programa con visitas institucionales al Ayuntamiento de Santander, Gobierno de Cantabria y la Universidad de Cantabria. Además las clases nos llenaban de más dudas y ganas de seguir aprendiendo, una de ellas fue la de Vocación Pública que
nos llevo a profundizar verdaderamente cual era nuestra misión en el mundo…yo tenía mucho por pensar. La siguiente parada fue Madrid, el lugar donde pasaríamos el resto del programa y que se convertiría en la casa de una familia de 40 latinoamericanos. Lugar donde tuvimos clases de Economía en medio de una crisis que estremecía a Europa, noticias de primera mano sobre la Unión Europea, la crisis y Latinoamérica. La búsqueda de una integración regional eran las clases que más causaban polémica. Comercio internacional, macroeconomía, políticas económicas y de paso un poco de Filosofía llenaron mi cuaderno de una enorme Bibliografía por leer, y mi cabeza de nuevos conocimientos en espera de ser compartidos.
Visitas institucionales a la Comunidad de Madrid, Congreso de Diputados, Grupo Santander, Consejo del estado, Senado, Universidad de Salamanca, Banco de España, OTAN y la Embajada de Estados Unidos nos llenó de motivación de parte de los representantes de estos organismos, además de adquirir una visión amplia de su participación e impacto que estos tienen en la sociedad española. Complementaban el aprendizaje los talleres de liderazgo, trabajo en equipo, creatividad e inteligencia emocional. Clases que me llevarían a encontrar de poco a poco mi vocación.
El lograr una convivencia pacífica de 40 personas, con clases de mañana a noche, lecturas nocturnas, viajes de fines de semana, evaluados constantemente, era un poco abrumador para todos, pero el programa no se iba olvidar de ese detalle y al tener sesiones de coach podíamos compartir sentimientos y emociones de vida durante el tiempo vivido en el programa. Sesiones que hicieron que todo lo que había guardado dentro de mi saliera al mundo y me permitieran querer vivir mi vida siendo libre verdaderamente, dejando el pasado atrás y viviendo un presente lleno de nuevas alegrías y emociones…En este punto el programa me había llevado a mi punto máximo, Nallely había tomado aprendizajes y había dejado atrás las cosas que no le servían para continuar. Y en este punto descubrí la vocación que sabía desde mucho tiempo atrás pero que no me atrevía a afirmar, lo que yo quería era trabajar con las personas, dedicar mi voz para enseñar y motivar a los demás…estaba en el camino correcto después de todo, decidí especializarme en Recursos Humanos, capacitar al personal, dar platicas motivacionales…adquirir EXPERIENCIA y buscar que en un futuro la vida me llevara al servicio público para seguir brindando mi voz y enseñanzas al mundo. Ese será mi objetivo y espero trabajar fuertemente en ello.
El programa ya era parte de mi vida, el último viaje sería a Bruselas, Bélgica donde conoceríamos el Parlamento Europeo y la OTAN, además de tener un encuentro con los embajadores de nuestros países. Fue una de las mejores experiencias educativas del
programa además del valor de relaciones internacionales que esto representaba, en este punto sentía que no podía pedirle más al programa, todo lo que había estudiado y visto en libros y artículos se presentaba ante mí en la práctica, Becas Botín nos había llenado de grandes herramientas. El 16 de diciembre había llegado y el fin del programa junto con él, era un poco difícil aceptarlo porque después de una convivencia de 24 horas…era increíble pensar que el estar juntos había llegado a su fin, pero, el verdadero reto había comenzado, el aplicar los conocimientos y compartirlos con los demás sería finalmente una realidad. La conclusión del programa era que lo que ellos buscaban era a personas que sirvieran en cualquier momento y cualquier lugar…los intelectuales no cambian el mundo, se necesita pasión, coraje y servicio para hacerlo…y ellos buscaban en nosotros a personas que lo vieran como un estilo de vida, fue una conclusión bastante hermosa…el programa al final del día lo que buscaba era un corazón sincero puesto al servicio incondicional de los demás.
Y ¿Qué deje yo en este programa? Alegría, música y motivación…fui la misma Nallely de siempre y no necesite más porque era justo el ser yo lo que marcaría la diferencia. Hicimos música para el mundo, y yo me enamoré mas de eso, sonreí y compartí mi amor por la tierra a todos y deje un mensaje de lucha en los demás, tal vez no fui la mejor académicamente y me falta mucho por aprender pero comprendí que tengo 20 años y me queda mucha vida por delante si Dios lo quiere así. Viviré mi vida al máximo y no me cansaré nunca de servir a los demás porque como lo mencione al principio son apenas 6 años de hacerlo y es mi motivo más grande al levantarme cada día. La tarea es difícil
vienen muchos retos, mucha mejoría para los proyectos pero la clave será siempre el mantener una actitud responsable y positiva día a día. Becas Botín me ha cambiado la vida de una manera que no creí que sucedería, le agradezco a la Fundación Botín y a mi Universidad La Salle por creer en mi talento, viene el reto más grande y estoy ansiosa por empezar a vivirlo intensamente.
“Tal vez no pueda cambiar el mundo, pero si hay una parte del mundo que me corresponde cambiar”