Chasqui Perú Año 43 – 366 Agosto 2014
Si somos vida, el amor nos debe mover a vivir…. Nuestras voces no cesan de pedir por la paz del mundo, en especial por tantos hermanos y hermanas cuyas vidas se ven reducidas a la nada…, sin embargo en nuestro interior debe resonar fuerte un pedido mayor sabiendo que en nuestros corazones, nunca cabera la paz, sin antes sembrar más amor; más amor en cada gesto, en la mirada, en una sonrisa, extendiendo la mano a quien nos la pide, abrazando al hermano para trasmitirle nuestra corresponsabilidad por la vida, acogiendo el dolor, sembrando esperanza. Debemos seguir elevando nuestras voces junto a la del Papa cuando hace el llamado diciendo: “¡Deténgase por favor! ¡Se lo pido con todo el corazón!”…., alentando a no repetir los errores que hace cien años llevaron a la Primera Guerra Mundial o al dolor de ver tanta gente asesinada en los campos de concentración como el de Auschwitz en Polonia, Mauthausen en Austria, BergenBelsen en Alemania… Sí, es ridículo repetir tantos errores, muchos ciegos e inconscientes hay a nuestro alrededor y no debemos ser uno más de ellos… Sin ir muy lejos pensemos en tantas víctimas de las dos décadas de combate al terrorismo que nuestro país experimentó entre 1980 y el año 2000… y las que hoy conocemos producto de la masacre al pueblo Palestino en la Franja de Gaza… una vez más: “¡Deténgase por favor! ¡Se lo pedimos con todo el corazón!”…. Decía Santa Rosa de Lima: “No debemos cansarnos de ayudar a nuestro prójimo, porque en ellos servimos a Jesús"… orando con ese pedido que brotó de su corazón en sus últimos días de enfermedad: "Señor, aumentan mis sufrimientos…, auméntame en la misma medida tu amor". Que día a día no cesen nuestras oraciones y acciones guiadas desde esa pasión de amor que nos debe mover a vivir nuestra vida y vocación, abrazando la vida de todos con todo el corazón, digamos NO y MIL VECES NO a la vulneración flagrante de los Derechos Humanos que está acabando con la vida de miles de personas inocentes, que nuestra capacidad de amar nos impulse a ser hombres y mujeres cuyo único motor y convicción sea engendrar, que despierte en nosotros esas actitudes del Corazón de Jesús, aquellas actitudes que podemos agradecer, en este tiempo en que celebran su día, a miles de buenos y buenas -porque los hay- de Enfermeras y Policías que saben ser portadores de vida.