Desde 1853
Jul /Ago 2026
Edita: Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
3664
Regeneracción Regeneracción
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Editorial Las nuevas fronteras de la ingeniería regenerativa
Como dice Carlos Mallo, coordinador de este número, somos una ingeniería de territorio y de transformación, estamos al servicio de la sociedad y nuestras soluciones han de ser sostenibles. Él mismo decidió dejar su carrera profesional “convencional” para aprender sobre ecosistemas marinos, sobre restauración ecológica y sobre nuevas formas de intervenir en el territorio y en el medio marino. A quienes creen en las responsabilidades individuales como punto de partida y en el trabajo colectivo como única vía real de transformación, está dedicado este número de la Revista de Obras Públicas.
de rigor: no hay tráfico para tanta explanada, tanto dique en gran calado para tanto barco, donde los puertos están vacíos y las superficies de tierra son espacios con vegetación y sin uso. El panorama de fragmentación de la costa por la existencia de la acción humana con obras marítimas es alarmante. Estas obras, en ocasiones, son carentes de sentido, acometidas por naturaleza estructural e instrumental. El desarrollo reciente ofrece, como dice José Ignacio Pastor, un cambio de guion: soluciones basadas en la naturaleza, acoplando la hidrodinámica y el transporte de sedimentos con el diseño estructural. Los proyectos de ingeniería marina del siglo XXI deben incorporar, desde su concepción, criterios de integración ecológica, de multifuncionalidad y de circularidad. En el caso de las praderas marinas, la bibliografía ha documentado con detalle el doble papel que desempeñan: por un lado, amortiguan la energía del flujo en la capa próxima al lecho y, por otro, son
No es fácil expresarse sobre el futuro de la costa como lo hacen Vicente Negro y Nerea Fátima Portillo: la mitigación y adaptación al cambio climático es un desafío que debe conducir a la restauración de ecosistemas marinos y a la protección de la débil y presionada franja costera. En este sentido, las obras marítimas, diques, muelles, rellenos, dragados, etc. han proliferado con carencia de sentido y
1 © Anastasiya Badun
Carlos Nárdiz Ortiz
Director Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Este número está dedicado a quienes creen en las responsabilidades individuales como punto de partida y en el trabajo colectivo como única vía real de transformación extraordinariamente sensibles a la atenuación lumínica y a la sobrecarga de sólidos. Este desplazamiento desde la “infraestructura gris” a la infraestructura regenerativa está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con el Pacto Verde Europeo, que promueve soluciones basadas en la naturaleza y en la economía circular.
grandes transformaciones de la ingeniería de costas es precisamente el paso desde una visión exclusivamente “gris”, o basada en infraestructuras rígidas, hacia enfoques basados en la naturaleza, en donde los ecosistemas dejan de ser únicamente patrimonio ambiental y pasan a ser considerados como parte activa del sistema de protección costera, lo cual implica demostrar cuantitativamente que disminuye el riesgo de inundación y de erosión. Pone el ejemplo de los pastos marinos que funcionan como una infraestructura natural eficiente para reducir la energía del oleaje, estabilizar sedimentos y aumentar la resiliencia del litoral, considerando el diseño como una solución que evolucionará con el tiempo, teniendo en cuenta que las soluciones basadas en la naturaleza constituyen una solución adicional dentro del conjunto de alternativas disponible para la gestión del litoral.
Estas soluciones, como nos dice Ángela Andrade, son la nueva frontera de la ingeniería regenerativa como acciones apoyadas en la gestión, en la restauración o en la protección sostenible de la naturaleza, al mismo tiempo que benefician tanto el bienestar humano como la biodiversidad. Las soluciones basadas en la naturaleza se diferencian de los enfoques convencionales centrados en la infraestructura gris porque aprovechan la funcionalidad de ecosistemas sanos para generar, de forma simultánea, beneficios sociales, ecológicos y económicos, tales como la mitigación de emisiones mediante captura de carbono y la adaptación al cambio climático a través de amortiguadores naturales y manglares. Su relevancia radica en su carácter integrador y sistémico.
El principio de Precaución, Prudencia y Regeneración formulado por las Naciones Unidas, dentro de la Declaración de Río, se ha convertido en un elemento esencial para revertir los procesos de impacto ambiental que se generalizaron a partir de los años 70 del siglo XX. En los más de 30 años de su aplicación, como nos explica Octavio Llinás, se han sucedido dos periodos de aproximadamadmente la misma duración desde los años 90: el primero, de crecimiento económico importante, y el segundo, de crisis económica desde 2009, profunda y diversa, llegando a
En la entrevista que Carlos Mallo ha realizado a María Maza, del Instituto de Hidráulica de Cantabria, le ha preguntado si estamos entrando en una nueva etapa en la que los ecosistemas pueden formar parte de la infraestructura de protección costera. La contestación es que una de las
2
la urgente necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, lo cual requiere un desarrollo acelerado de las energías renovables.
en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, lo que está obligando a España a pagar importantes multas. La ingeniería, como ya mostramos en el número monográfico que dedicamos a Tenerife, tiene un gran reto en todo lo que se refiere al ciclo del agua. Una solución parcial viene del agua depurada, que es totalmente apta para el riego, evita grandes bombeos y la construcción de emisarios, y es un modelo descentralizado que no requiere la inmovilización de grandes capitales.
Pasados ya 40 años desde la publicación de la Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental que la hizo obligatoria, cabe preguntarse, como hace Rosa Arce, si esta puede contribuir tanto a la regeneración o recuperación de ecosistemas, gracias a las medidas compensatorias que recoge, para reducir y minimizar los impactos adversos. A través de una serie de casos polémicos en España de su aplicación para presas, autovías, accesos y ramales ferroviarios y corredores, llega a la conclusión de que no es fácil hacer un diagnóstico, pero se puede decir que se hacen grandes esfuerzos, y que es muy grande la capacidad de las EIA para obtener una mejora ambiental neta gracias a la restauración, siempre que los programas de vigilancia cumplan su función.
Aunque ya dedicamos un número de la Revista a la cooperación, el artículo que escribe Mauricio Castro en relación a El Santuario (Honduras) se podría haber enmarcado allí. La empresa ESMUFES, constituida en 2018, tiene como objetivo buscar el desarrollo de la comunidad en las áreas ambiental, social y económica. Una de las metas fue lograr que El Santuario fuera una comunidad baja en carbono, por lo que se instalaron paneles solares para iluminación de las viviendas y para el sistema de bombeo del acueducto. Cuando se inició el proyecto no se tenía claro cómo aplicar soluciones basadas en la naturaleza. La lección aprendida es que no tiene que existir una división entre soluciones ingenieriles y soluciones basadas en la naturaleza. El éxito de un proyecto comunitario es el involucramiento pleno de la comunidad. La calidad de vida, traducida en este caso en agua, energía y trabajo, es la medicina eficaz para no tener que emigrar.
Los problemas ambientales en Canarias generados por el abastecimiento y el tratamiento de aguas son tratados en otro artículo escrito por Eustaquio Villalba, que considera que, en la actualidad, el tratamiento de las aguas residuales es muy incompleto y no cumple la directiva de la UE, dando lugar a graves problemas sanitarios y ambientales. Según el censo elaborado en 2022, hay un total de 434 puntos de vertido desde tierra al mar, concentrados
3
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Ingeniería para las CIUDADES Compromiso con las PERSONAS
Diseñamos y construimos infraestructuras al servicio de la sociedad. 4
La visión de la regeneración a pie de obra forma parte del siguiente artículo de Samuel Pérez. Frente a los estudios previos, los planes de vigilancia ambiental o las decisiones tomadas en fase de proyecto, la verdadera capacidad de generar un impacto positivo en el entorno se materializa durante la ejecución. Pone el ejemplo de la ampliación de la línea de atraque del Puerto Exterior de Ciutadella, en Menorca, donde la presencia de praderas de posidonia oceánica, comunidades de corales y moluscos autóctonos exige una atención especial desde las fases iniciales de proyecto. La transformación que exige el contexto ambiental actual no puede abordarse únicamente desde la planificación o la normativa, sino que el verdadero cambio se produce en la ejecución, en el momento en que el proyecto entra en contacto con el territorio.
del territorio con el propósito de mantener un cierto control sobre las actuaciones humanas que realmente afectan al paisaje, a la dinámica de los ecosistemas y a la propia diversidad. Hay, por tanto, en La Clave de este número, una crítica de la ingeniería tradicional en cuanto a las intervenciones que se producen en el entorno marino. De ahí su título de Regener-acción, que no siempre tiene que suponer la demolición de lo construido, porque, como también dice José Fernández, muchas veces es posible acondicionar y reconvertir las obras realizadas para otros usos y funciones útiles distintas de las originales que las justificaron. En la sección de Colegio hemos recogido los resultados de las últimas elecciones de la Junta de Gobierno, en las que ha triunfado una candidatura que puede considerarse continuidad de la anterior, aunque sin la figura de su anterior presidente, Miguel Ángel Carrillo, pero sí de su vicepresidente Ricardo Martín de Bustamante. Hemos recogido también una sección que no siempre ha estado presente, como la de Opinión, a través del artículo de Jesús Antonio Collado, asociado a la valoración de la ingeniería hidráulica que jalona nuestros ríos y la preocupación por la demolición de presas que debían formar parte del patrimonio cultural.
La experiencia de José Fernández Pérez en la ingeniería de costas le permite afirmar que, hasta hace poco, no solo la ingeniería, sino las Administraciones Públicas y la propia sociedad, han apreciado más las intervenciones duras sobre el territorio mediante obras físicas o actuaciones potentes, que hacerlo siguiendo la lógica de la dinámica natural a la que están sometidos los ecosistemas, muchas veces sin necesidad de obras fijas permanentes. La preferencia social y política por las obras físicas y el creciente consumo de territorio y recursos, antes que por la gestión integral, es también la causa de numerosas intervenciones excesivas y realmente innecesarias. A veces se piensa que el territorio es un recurso casi ilimitado, pero sus intervenciones son acumulativas sobre un recurso que es relativamente escaso. La idea es perseguir un balance cero en cuanto al consumo
Finalmente, dentro de la sección de libros, el que ha escrito con pasión Pepa Cassinello sobre el ingeniero suizo Heinz Hossdorf (1925-2006), que define como un “Mago del Arte Estructural”.
5
PRESIDENTE DEL CONSEJO EDITORIAL
3664
Regeneracción
Miguel Ángel Carrillo Suárez
Portada
DIRECTOR DE LA REVISTA
Tareas de acción regeneradoras en el fondo submarino de Canarias. Proyecto "Los Jardineros del Mar". Fotografía de Innoceana.
Contraportada Carretera perfectamente integrada en el bosque. Fotografía de Emre Mavi.
Carlos Nárdiz Ortiz DIRECTOR DE REDACCIÓN
Daniel Rodríguez González
Edita: Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
3664
Sumario
DIRECTOR DE ARTE Y DISEÑO
Manuel Estrada EDICIÓN Y MAQUETACIÓN
Estrada Design Enca Gismera
CONSEJO EDITORIAL
Íñigo de la Serna Hernáiz Miguel Aguiló Alonso José Luis Marín López-Otero Carmen de Andrés Conde Antonio Colino Martínez Ignacio García-Arango Cienfuegos-Jovellanos Pere Macias i Arau Isabel Pardo de Vera Posada Fernando Sáenz Ridruejo José Luis Manzanares Japón José Luis González Vallvé
COMITÉ EDITORIAL Y DE REDACCIÓN
María Luisa Domínguez González Rosario Cornejo Arribas José Romo Martín Francisco Esteban Lefler Francisco Hijós Bitrián César Lanza Suárez José Manuel Vassallo Magro Rosa Arce Ruiz Ana Rivas Álvarez Alonso Domínguez Herrera Rosario Martínez Vázquez de Parga Pablo Otaola Ubieta
David Martínez Montero Luis Irastorza Ruigómez SECRETARIO GENERAL DEL COLEGIO DE CAMINOS, CANALES Y PUERTOS
IMPRIME
Juan José Martínez López
DEPÓSITO LEGAL
PUBLICIDAD
M-156-1958 ISSN 0034-8619
SUSCRIPCIONES
www.revistadeobraspublicas. com/planes-de-suscripción/ suscripcionesrop@ciccp.es
Una combinación necesaria e imperfecta Rosa María Arce Ruiz
48
El rol de la ingeniería civil en la regeneración de la naturaleza
Gráficas Muriel
Rafael Macía rmacia@colegiocaminos.es
38
8
Tel. + 34 91 308 19 88 Calle Almagro 42 28010. Madrid
Secciones
Regeneracción
Jul / Ago 2026
Desde 1853
Jul /Ago 2026
Edita: Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
Medioambiente e ingeniería
Con el apoyo de GOBIERNO DE ESPAÑA
MINISTERIO DE TRANSPORTES Y MOVILIDAD SOSTENIBLE
120
Colegio El Colegio renueva sus Órganos Generales y Territoriales con récord de participación electoral
Eustaquio Villalba Moreno
Carlos Mallo Molina
84 La clave
Infraestructuras que respiran José Ygnacio Pastor
18
94
Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
Ingeniería, territorio y naturaleza José Fernández Pérez
Ángela Andrade
30
Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración Octavio Llinás González
58
Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario Mauricio Castro Salazar
66
Entrevista María Maza
76
Construir para regenerar Samuel Pérez Valido
102
122
Vicente Negro Valdecantos Nerea Fátima Portillo Juan
La ingeniería hidráulica y su demolición
¿Desmantelamos diques?
110
Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería Rafael Molina Sánchez
Opinión Jesús Antonio Collado López
126 Libros
Heinz Hossdorf, Mago del Arte Estructural Carlos Nárdiz Ortiz
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
El rol de la ingeniería civil en la regeneración de la naturaleza Muchos años después, recuerdo aquella tarde en la que mi padre me llevó a conocer los dolos. El puerto de San Ciprián era entonces un puerto recién construido al servicio de una fábrica de alúmina: algunas casas de pescadores quedaban atrapadas al cobijo del nuevo dique norte, y aún se veían rampas de hormigón que habían servido a los balleneros para sacar del mar majestuosos cetáceos sin vida. Quizás lo que más me sorprendió fue ver cómo las olas del poderoso Cantábrico rompían contra un lecho de bloques con formas extrañas: los dolos. De tono gris blanquecino, enormes e implacables, como huevos prehistóricos de algún dinosaurio desconocido. Mi padre me miró y me dijo, con los ojos cristalinos de emoción: «Recuerdo perfectamente el día que pusimos el último dolo. Ese día hicimos historia».
Fue en ese momento cuando tuve claro que quería convertirme en ingeniero de caminos.
La ingeniería civil al servicio de la sociedad Desde aquel día en la costa de Cervo, la costa en la que nací, me he preguntado muchas veces qué tendrían en la cabeza, pero sobre todo en el espíritu, ingenieros tan poco convencionales como José Echegaray (premio nobel de Literatura), Torres Quevedo (inventor del ajedrez autónomo y de tantos otros inventos) o Isambard Kingdom Brunel (ingeniero inglés que un día construyó barcos de hormigón). Ingenieros capaces de moverse entre disciplinas, de incomodar, de cuestionar lo establecido y de asumir riesgos intelectuales y profesionales en nombre del progreso. No eran ingenieros cómodos. No buscaban
Modelado fotogramétrico de arrecifes de coral en Costa Rica. © Innoceana
8
9
Carlos Mallo Molina Ingeniero de caminos, canales y puertos. Fundador y director de la organización internacional Innoceana. Ganador del Goldman Prize 2025. Coordinador del número
únicamente ejecutar bien lo que ya existía, sino imaginar lo que todavía no era posible. No me cuesta imaginar la cantidad de veces que este tipo de ingenieros chocaron con frases como: «lo que estás intentando hacer es imposible». O con miradas que insinuaban que aquello ya no era estrictamente ingeniería civil. Y, sin embargo, fue precisamente esa incomodidad la que permitió que la ingeniería avanzara, se expandiera y cumpliera su verdadera función: estar al servicio de la sociedad.
Sobre la propia definición de Ingeniería Civil La Ingeniería Civil abarca un gran campo de estudio que trata de proponer soluciones sostenibles a las necesidades de la sociedad en cuanto a infraestructuras, organización del territorio y medioambiente.
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Evolución de los límites planetarios Desde que me titulé como ingeniero de caminos, canales y puertos en la Universidad Politécnica de Madrid, he visto una y otra vez, con gran asombro, no solo la fragilidad del mundo en el que vivimos, sino también la fragilidad de nuestra profesión. Quizá, todavía con el «paso de frenada» del auge de la construcción civil que tuvo España desde los años noventa y hasta la crisis de 2008, no nos dimos cuenta del todo de que los ingenieros de caminos somos mucho más que acero y hormigón. Somos una ingeniería de territorio y de transformación. Hemos sido capaces de unir océanos como el canal de Suez o el canal de Panamá; de conectar países como el Eurotúnel entre Francia y el Reino Unido; y de crear infraestructuras en todo tipo de entornos: desiertos, zonas fangosas o alta mar. Pero quizá, en ese camino, nos hemos olvidado de una parte muy importante de nuestra propia definición: estamos al servicio de la sociedad, nuestras soluciones han de ser sostenibles, y además somos responsables de organizar el territorio y el medioambiente, esto es, en definitiva, nuestra verdadera casa.
del bienestar. Hoy, sin embargo, la pregunta es inevitable: ¿a qué precio? El marco de los límites planetarios, desarrollado por el Centro de Resiliencia de Estocolmo, define los umbrales biofísicos que garantizan la estabilidad del sistema Tierra y el espacio seguro en el que puede desarrollarse la actividad humana. La evidencia científica indica que varios de estos límites ya han sido superados, aumentando el riesgo de cambios ambientales abruptos e irreversibles. En otras palabras: nos estamos «comiendo» demasiado rápido este planeta. Para la ingeniería civil, este marco no es una abstracción teórica. De manera indirecta, nuestra profesión influye en todos los límites planetarios; pero de forma directa incide, al menos, en tres de ellos: la integridad de la biosfera, la transformación del territorio y la alteración de los sistemas de agua dulce. Es
Los límites planetarios Algunos datos que aprendí durante la carrera nunca se me han olvidado. Datos de aquellas horas interminables en los pupitres fríos y metálicos de la Escuela de Caminos de Madrid: España cuenta con más de 150 000 kilómetros de carreteras; aproximadamente un dique cada 30 kilómetros de costa; tiene una de las redes de alta velocidad más extensas del mundo; y una infraestructura portuaria y aeroportuaria que, en muchos casos, resulta claramente sobredimensionada. Durante años, estos datos se presentaron como sinónimo de progreso y de sociedad
Nature Restoration Regulation Código QR para acceso a la web del proyecto.
https://environment.ec.europa.eu/ topics/nature-and-biodiversity/naturerestoration-regulation_en
decir, exactamente en los ámbitos sobre los que históricamente ha actuado la ingeniería de caminos, canales y puertos.
2009
7 límites evaluados 3 sobrepasados
Es hora de tomar responsabilidad Hace casi ocho años decidí dar un giro drástico a mi trayectoria profesional. Tras siete años trabajando en una gran constructora española, liderando proyectos de gran envergadura, sentí que algo no encajaba; que, aun haciendo bien mi trabajo, me estaba alejando de la definición más profunda de la ingeniería civil. Decidí entonces seguir mi instinto y salir de la zona de confort, dejar mi carrera profesional «convencional» para aprender sobre ecosistemas marinos, sobre restauración ecológica y sobre nuevas formas de intervenir en el territorio y en el medio marino. De ese proceso nació Innoceana, una organización de conservación marina que hoy trabaja en distintos lugares del mundo y que es, en esencia, el resultado de aplicar la mentalidad de la ingeniería de caminos a la regeneración de los ecosistemas. En ese camino, viajando y trabajando fuera de España, me encontré una y otra vez con nombres que me eran familiares: Torres Quevedo, Juan de la Cierva. Recordatorios silenciosos de que los ingenieros de caminos siempre hemos sido, o deberíamos ser, profesionales inconformistas, capaces de cuestionar lo establecido y de actuar no solo con ingenio, sino también con integridad. Innoceana es solo un ejemplo de algo más amplio: de que los ingenieros de caminos no solo tenemos la responsabilidad, sino también la capacidad de explorar nuevas formas de ejercer nuestra profesión; formas que nos acerquen de nuevo a nuestra definición original y que contribuyan a que nuestra presencia en el planeta no siga sobrepasando sus propios límites.
Incorporación de nuevas entidades
Cambio Climático Integridad de la biosfera
Reducción del ozono estratosférico
Cambios en el uso del suelo
Carga de aerosoles atmosféricos
Cambio en el agua dulce F
7 límites evaluados 4 sobrepasados
Cambio Climático
2023
Reducción del ozono estratosférico
BII Cambios en el uso del suelo
Carga de aerosoles atmosféricos
Cambio en el agua dulce F
9 límites evaluados 7 sobrepasados
Cambio Climático Concentración de CO₂
Reducción del ozono estratosférico
Genérica
Funcional
Carga de aerosoles atmosféricos
Cambios en el uso del suelo Uso del agua dulce Agua verde (azul)
Cambio en el agua dulce
Incorporación de nuevas entidades
Forzamiento radiactivo
Concentración de CO₂
Integridad de la biosfera
N
2025
Incorporación de nuevas entidades
Forzamiento radiactivo
Acidificación de los océanos
Flujos biogeoquímicos
9 límites evaluados 6 sobrepasados
Cambio Climático
Incorporación de nuevas entidades
Integridad de la E/MSY biosfera
Flujos biogeoquímicos
Acidificación de los océanos F
N
Flujos biogeoquímicos
10
2015
Acidificación de los océanos
N
Incremento del riesgo
Zona segura
Integridad de la biosfera
Reducción del ozono estratosférico
Genérica
Zona segura
Funcional
Carga de aerosoles atmosféricos
Cambios en el uso del suelo Uso del agua dulce Agua verde (azul)
Cambio en el agua dulce
Acidificación de los océanos F
N
Flujos biogeoquímicos
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Una oportunidad única para la profesión El planeta atraviesa un momento de enorme complejidad. Las tensiones geopolíticas aumentan y el contexto global resulta, en muchos casos, difícil de interpretar. Sin embargo, en este escenario, la Unión Europea ha tomado una posición clara: la restauración de la naturaleza se ha convertido en una prioridad estratégica. Prueba de ello es la aprobación de la Ley de Restauración de la Naturaleza, una de las iniciativas ambientales más ambiciosas impulsadas hasta la fecha. Esta Ley establece, entre otros objetivos, la restauración del 20% de los ecosistemas degradados para 2030 y del 90% para 2050. Lejos de ser una declaración simbólica, esta Ley implica planificación, inversión, ejecución y seguimiento a gran escala. Implica proyectos complejos, multidisciplinares y de largo recorrido. Y es aquí donde los ingenieros de caminos, canales y puertos tenemos un papel imprescindible que asumir. No partimos de cero. Existen aliados clave que llevan décadas trabajando en esta dirección, como la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que ha desarrollado estándares y marcos de referencia para las soluciones basadas en la naturaleza, anticipándose a este nuevo contexto normativo europeo.
12
La Ley de Restauración de la Naturaleza abre, por tanto, una oportunidad inmensa para empresas, universidades y organizaciones vinculadas a los ingenieros de caminos, canales y puertos. Una oportunidad que exigirá nuevas capacidades, nuevas alianzas y una forma distinta de entender los proyectos, pero
Pasaporte de España. Se rinde reconocimiento a la labor del ingeniero de caminos español Leonardo Torres Quevedo, inventor del transbordador.
13
que conecta de manera directa con la esencia de nuestra profesión.
La visión: un centro de soluciones basadas en la naturaleza para Europa Si algo está claro es que no tenemos mucho tiempo. Y, al mismo tiempo, que en muchos aspectos las cosas están empeorando. En enero de 2026, los datos del satélite Copernicus volvieron a confirmarlo: por tercer año consecutivo se registraron temperaturas máximas históricas, superando de media en 1,5 ºC los niveles preindustriales. Ante este contexto, no basta con diagnosticar ni con declarar buenas intenciones. Es necesario actuar, y hacerlo con la escala, el rigor y la ambición que la situación exige. La propuesta que acompaña a este número de la Revista de Obras Públicas parte precisamente de esa necesidad: asumir la responsabilidad y pasar a la acción. Con la capacidad técnica y organizativa que la ingeniería civil ha desarrollado a lo largo de los años en España, debemos pensar en grande. La creación de un centro de soluciones basadas en la naturaleza, conectado con la universidad, la empresa y la administración, dotado de laboratorios de ensayo, capacidades digitales punteras y asesorado por organizaciones con experiencia real en regeneración ecológica no es una utopía. Es una necesidad.
3664 Julio/Agosto 2026
Revista de Obras Públicas
Los ingenieros de caminos tenemos la capacidad de explorar nuevas formas de ejercer nuestra profesión que nos acerquen a nuestra definición original Un espacio capaz de articular conocimiento, formar profesionales, ejecutar proyectos y colaborar a escala europea e internacional; un lugar desde el que la ingeniería de caminos vuelva a situarse, de forma clara y decidida, al servicio de la sociedad y dentro de los límites del planeta.
Las personas y las comunidades Pero, por encima de marcos normativos, estrategias y visiones de futuro, este camino me ha recordado algo esencial: la importancia de las personas. En este periplo alrededor del mundo mientras creaba una organización internacional utilizando mi formación como ingeniero de caminos, he tenido la enorme suerte de conocer a muchísimas personas vinculadas a esta profesión. Personas brillantes, comprometidas, inconformistas. Personas que, desde distintos lugares y trayectorias, comparten la convicción de que las cosas pueden cambiar y, más aún, de que tienen que cambiar. También me ha enseñado algo igual de importante: que ningún proceso de transformación será real si no se construye con y para las comunidades. Las infraestructuras, los proyectos de restauración y las soluciones basadas
14
en la naturaleza no pueden diseñarse desde la distancia, ni imponerse desde una visión puramente técnica o teórica. Deben nacer del diálogo, del respeto al conocimiento local y de la comprensión profunda de quienes habitan, cuidan y dependen de esos territorios. Conviene recordarlo con humildad: no podemos juzgar el pasado con los ojos del presente. Cada época tuvo sus urgencias,
Innoceana Código QR para acceso a la web de la organización.
https://innoceana.org
15
sus límites y sus certezas, y muchas de las infraestructuras que hoy cuestionamos nacieron de una voluntad genuina de servir al bien común. Los tiempos han cambiado y nosotros con ellos, pero el camino no pasa por negar lo que fuimos, sino por liderar lo que viene desde el respeto y el amor por la profesión: la de ayer, la de hoy y la que estamos construyendo para mañana. Esta Revista está dedicada a todas esas personas; a quienes creen en la responsabilidad individual como punto de partida y en el trabajo colectivo como única vía real de transformación; a quienes entienden que la ingeniería civil no es solo una profesión técnica, sino una herramienta al servicio de la sociedad; a quienes saben que regenerar no es únicamente restaurar ecosistemas, sino también reconstruir vínculos: entre disciplinas, entre generaciones, entre instituciones y comunidades, y entre la humanidad y la naturaleza. Vivimos tiempos complejos, en los que la empatía y la solidaridad deben actuar como un faro de esperanza. Tenemos la formación, tenemos la energía, tenemos la capacidad y tenemos los medios. Ahora solo queda lo más importante: actuar. Y hacerlo hoy.
3664 Revista de Obras Públicas
Regeneracción Regeneracción
© Dana Bailey
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
Ángela Andrade Presidenta de la Comisión de Gestión de Ecosistemas de la UICN 2017-2025
El concepto de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) se ha vuelto popular como respuesta a las múltiples crisis socioecológicas que enfrentamos hoy en día, tales como la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático, así como frente a la urgencia de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030. La ventana de oportunidades se estrecha cada vez más y, sin duda, ante esta «policrisis», debemos enfrentar estos retos de forma urgente. El término SbN fue definido por la UICN en el año 2016 como: «acciones que buscan abordar desafíos sociales significativos mediante la gestión, restauración o protección
3664 Julio/Agosto 2026
Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa sostenible de la naturaleza, al mismo tiempo que benefician tanto el bienestar humano como la biodiversidad». Las SbN deben ser comprendidas como un concepto «sombrilla» que integra y articula otros enfoques basados en ecosistemas, tales como la adaptación y mitigación basada en ecosistemas, la infraestructura natural o basada en la naturaleza, la gestión integrada de paisajes, así como la restauración de ecosistemas, entre otros. La UICN empezó a usar el término en 2008, de forma paralela al Banco Mundial, que lo promovió en un contexto más relacionado con temas específicos de adaptación al cambio climático y conservación de la biodiversidad.
18
En marzo de 2022, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEA) del PNUMA adoptó el concepto de UICN, con algunas precisiones adicionales: «acciones para proteger, conservar, restaurar, usar y gestionar de manera sostenible los ecosistemas terrestres, de agua dulce, costeros y marinos, naturales o modificados, que abordan de manera eficaz y adaptativa los desafíos sociales, económicos y ambientales, proporcionando al mismo tiempo beneficios para el bienestar humano, los servicios ecosistémicos, la resiliencia y la biodiversidad». Para la UICN, el término SbN comprende un amplio rango de intervenciones, que van
19
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
desde las acciones tradicionales de conservación de la naturaleza — áreas protegidas, conservación de especies y ecosistemas— hasta acciones de restauración ecológica, manejo sostenible de ecosistemas productivos, planificación urbana verde, soluciones de infraestructura natural para agua y energía, e iniciativas comunitarias lideradas por pueblos indígenas y comunidades locales. Más importante que proponer una lista cerrada de acciones que pueden calificar como SbN, la UICN, desde el año 2020, se enfocó en desarrollar un estándar global de SbN para asegurar una implementación adecuada y de calidad en diferentes contextos geográficos y por parte de múltiples actores. Dicho estándar se concibió como una herramienta práctica para orientar proyectos de desarrollo financiados por organismos multilaterales, intervenciones del sector privado, acciones de los pueblos indígenas y las comunidades locales, así como políticas públicas multisectoriales y multinivel. Asimismo, busca evitar la proliferación de intervenciones que, usando el emblema de las SbN, no aseguren la integridad ecológica ni la justicia social, y que, por el contrario, contribuyan al fenómeno del «greenwashing», o ecoblanqueo. El estándar de SbN busca que las intervenciones sean robustas, eficaces, equitativas y sostenibles, apoyando el diseño, la implementación, la evaluación y el monitoreo. El estándar global de SbN de la UICN fue adoptado en 2020 tras un proceso amplio de consulta a un grupo de sectores y actores interesados. Está enmarcado en el enfoque ecosistémico, tal como lo establece el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB, Decisión V/6, 2000), y constituye una herramienta práctica destinada a guiar el diseño, la implementación y la evaluación de intervenciones
que buscan responder a desafíos sociales, al tiempo que aseguran la sostenibilidad ecológica y generan beneficios para la biodiversidad. Está estructurado en ocho criterios y 25 indicadores asociados que permiten evaluar de manera integral la solidez de una intervención recogiendo los principios de las SbN según la definición adoptada por la UICN. Estos criterios consideran: • Definición del desafío social: identificar con claridad los problemas sociales, económicos o ambientales que la SbN busca abordar (p. ej., seguridad hídrica, adaptación y mitigación del cambio climático, seguridad alimentaria). • Escala de intervención: asegurar que las acciones estén diseñadas en la escala espacial, temporal y socioecológica adecuada. • Ganancias para la biodiversidad, integridad ecológica y conectividad: garantizar que las SbN generen resultados positivos medibles en términos de conservación y restauración de la naturaleza. • Gobernanza inclusiva y participativa: asegurar la participación plena y efectiva de actores clave, en particular, pueblos indígenas, comunidades locales, mujeres y jóvenes, promoviendo la equidad en la toma de decisiones. • Equilibrio de dilemas: reconocer y gestionar los dilemas y compensaciones (trade-offs) entre diferentes objetivos sociales y ecológicos, maximizando sinergias. • Gestión adaptativa: incorporar mecanismos de aprendizaje y adaptación basados en monitoreo, seguimiento y evaluación. • Beneficios económicos sostenibles: promover medios de vida sostenibles y resiliencia económica, asegurando que los beneficios sociales no comprometan la integridad ecológica. • Integración en marcos normativos y políticos: alinear las SbN con políticas públicas, estrategias nacionales (incluyendo las
20
contribuciones determinadas a nivel nacional, los planes de acción de biodiversidad y los planes de restauración, entre otros) y con compromisos internacionales asociados a las principales convenciones ambientales y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Además, el estándar global de SbN enfatiza la importancia de la transparencia, la equidad social y la integridad ecológica como principios fundamentales. Desde su adopción, ha sido aplicado en múltiples contextos, desde proyectos de restauración en África y América Latina hasta programas de infraestructura verde en Europa y Asia, y está siendo utilizado por bancos de desarrollo, gobiernos, ONG y el sector privado como referencia para diseñar, monitorear y financiar intervenciones alineadas con SbN. Las SbN se diferencian de los enfoques convencionales centrados en la infraestructura gris o en intervenciones tecnológicas de alcance limitado porque aprovechan la funcionalidad de ecosistemas sanos para generar, de forma simultánea, beneficios sociales, ecológicos y económicos, tales como mitigación de emisiones mediante captura de carbono; adaptación al cambio climático a través de amortiguadores naturales como humedales y manglares; conservación de la biodiversidad y la conectividad ecológica; seguridad hídrica; resiliencia de los sistemas alimentarios; y mejores medios de vida, especialmente para grupos vulnerables y marginados. Su relevancia radica en su carácter integrador y sistémico. Las SbN trabajan con la naturaleza, no contra ella, reforzando la integridad de los ecosistemas como un indicador clave del estado de estos, al tiempo que atienden necesidades de desarrollo humano. Este enfoque tiende a ser más sostenible y rentable en el largo plazo. Las SbN colocan la equidad
3664 Julio/Agosto 2026
Definición de Soluciones basadas en la Naturaleza Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) •Restauración
• Específico del problema
•Infraestructura
•Gestión
•Protección
Enfoques basados en ecosistemas
Desafíos sociales • Mitigación y adaptación al cambio climático
• Reducción del riesgo de desastres
• Degradación ambiental y pérdida de biodiversidad
• Seguridad alimentaria
• Seguridad hídrica
• Desarrollo económico y social
• Salud humana
Enfoques basados en bienestar humano y beneficios de la biodiversidad
© Giordano Rossoni, Fabio Fistarol, Bryn Parish, Noaa Ju
21
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
3664 Julio/Agosto 2026
Estructura de gobernanza del Estándar Global de la UICN para las Soluciones Basadas en la Naturaleza
Comité Internacional del Estándar
Consejo de la UICN
Supervisión y salvaguarda del Estándar Global de la UICN
Aprobación de las decisiones
Liderazgo científico y basado en el conocimiento Actualización del Estándar Global de la UICN
Comisión de Gestión de Ecosistemas (CEM)
Centro de Gestión de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) de la UICN
Proveedor de conocimiento y base científica
Desarrollo de orientaciones, interpretación y reconocimiento de la aplicación del Estándar Global de la UICN Captación de fondos y movilización de recursos Orientación y dirección estratégica para la Secretaría de la UICN, las operaciones, los centros regionales (hubs) y los socios
Recomendación Retroalimentación
Centros nacionales y regionales Asistencia técnica y desarrollo de capacidades Comunidad de usuarios y de aprendizaje
Grupo de usuarios Comunidad de práctica Mecanismo de retroalimentación
Fuente: UICN (2026).
y la inclusión en el centro al involucrar a pueblos indígenas, comunidades locales y otros actores relevantes como corresponsables en el diseño, la gestión y la toma de decisiones, lo que asegura intervenciones con anclaje social y adecuadas al contexto. Concebidas de esta manera, las SbN ofrecen un marco potente y flexible para abordar las causas profundas y no solo los síntomas
de las crisis socioecológicas. Sin embargo, su implementación requiere ser científica e inclusiva, y contar con mecanismos claros de rendición de cuentas que garanticen beneficios duraderos. Cuando se gestionan con transparencia, se reconocen los dilemas entre objetivos y se sitúan la justicia y la integridad de los ecosistemas en el centro, las SbN pueden convertirse en un instrumento esencial
para construir un futuro más equitativo, resiliente al clima y positivo para la naturaleza.
¿En qué estamos con la implementación de las SbN? Desde la adopción de la definición por parte de la UICN y la UNEA, la implementación global de las SbN ha avanzado, aunque persisten desafíos. Las SbN empiezan a integrarse Turberas para almacenar carbono © Ales Krivec.
22
23
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
3664 Julio/Agosto 2026
en marcos de política nacionales e internacionales, aunque su aplicación sigue siendo fragmentada. La coexistencia de conceptos cercanos —como la adaptación basada en ecosistemas (AbE), la infraestructura natural y las soluciones climáticas naturales— genera confusión y puede socavar la credibilidad de las SbN. Además, crece la preocupación por el greenwashing cuando los proyectos se ejecutan sin salvaguardas claras ni resultados medibles. La implementación también es desigual: la mayoría de las iniciativas se limita a proyectos piloto de pequeña escala financiados por donantes. En muchos países faltan condiciones habilitantes, entre ellas, marcos de gobernanza adecuados, financiamiento de largo plazo, capacidades técnicas y coordinación intersectorial. Aunque la base de evidencia
sobre la efectividad de las SbN va en aumento, aún hay poca información sobre su escalabilidad, rentabilidad, beneficios a largo plazo y dilemas entre objetivos. Las prácticas de monitoreo y evaluación son inconsistentes, y la participación del sector privado sigue siendo limitada por los riesgos percibidos y la incertidumbre sobre los retornos. La coexistencia de conceptos cercanos, como la adaptación basada en ecosistemas, la infraestructura natural y las soluciones climáticas naturales, genera confusión terminológica y metodológica y puede erosionar la credibilidad del enfoque cuando no existen salvaguardas claras ni resultados medibles que permitan diferenciar intervenciones de alta calidad de iniciativas superficiales o meramente reetiquetadas.
Gobernanza inclusiva
La ingeniería como aliada entre ecosistemas 24
El éxito inmediato y a largo plazo de las SbN depende de la existencia de procesos de participación, gestión y liderazgo transparentes e inclusivos.
Identificar
Equilibrar compensaciones
Implicar
Fuente: UICN.
25
El panorama actual muestra que gran parte de las experiencias continúa anclada en proyectos piloto de pequeña escala, frecuentemente financiados por donantes y con dificultades para sostenerse en el tiempo. Muchos países aún carecen de condiciones habilitantes básicas: marcos de gobernanza que integren las SbN en la planificación sectorial y territorial; financiamiento de largo plazo que vaya más allá del ciclo anual de presupuestos o de proyectos; capacidades técnicas en el sector público, en las comunidades y en las empresas; ey mecanismos efectivos de coordinación intersectorial. Aunque la base de evidencia sobre su efectividad está creciendo, persisten brechas en torno a la escalabilidad, la rentabilidad comparativa, los beneficios y riesgos a largo plazo y la gestión de los dilemas entre objetivos. A esto se suma la heterogeneidad de los sistemas de monitoreo y evaluación, que dificulta la comparación de resultados y el aprendizaje acumulativo, y una participación del sector privado aún cautelosa debido a percepciones de riesgo e incertidumbre en los retornos. Superar estas limitaciones requiere, ante todo, claridad conceptual y estándares operativos comunes. Es fundamental armonizar la terminología y adoptar marcos robustos como el estándar global de SbN de la UICN a lo largo de todo el ciclo de proyecto, desde la identificación y el diseño hasta la implementación, el seguimiento y la verificación de resultados. Este paso permite distinguir con precisión qué califica como SbN de calidad, incorporar salvaguardas sociales y ambientales exigibles, y alinear las intervenciones con metas nacionales de clima y biodiversidad, así como con el ordenamiento territeorial y la planificación hídrica. El escalamiento debe plantearse con enfoque de paisaje, priorizando territorios donde las SbN aporten cobeneficios claros para la
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
3664 Julio/Agosto 2026
Diseñar teniendo en cuenta la escala
Estándar Global de la UICN para las Soluciones Basadas en la Naturaleza
A
Factores que deben considerarse al diseñar SbN más allá del área y la intervención específicas, con el fin de tener en cuenta las oportunidades, los riesgos y los factores relevantes a la dimensión seleccionada. Para la SbN D, es necesario tener en cuenta las SbN B y C aguas arriba, que incluyen otros tipos de intervenciones relacionadas, por ejemplo, con la agricultura o la infraestructura viaria. Al estudiar la dimensión, se pueden diseñar y combinar diferentes SbN a modo de enfoque holístico para dar respuesta al desafío o desafíos sociales.
B
C1. Desafíos sociales
C2. Perspectiva integrada de los sistemas
C3. M ejora de la biodiversidad, la integridad y la conectividad de los ecosistemas
1.1 Los desafíos sociales que se abordan están claramente identificados, comprendidos y documentados.
2.1 Reconocer y responder a las interacciones entre la economía, la sociedad, los ecosistemas y las normas culturales.
3.1 Identificar, evaluar y documentar el estado de los ecosistemas, así como los factores que impulsan su degradación y la pérdida de biodiversidad.
1.2 Se priorizan los desafíos sociales.
1.2.2 Buscar sinergias entre sectores y con intervenciones complementarias.
3.2 Identificar, evaluar y documentar oportunidades para mejorar la integridad de los ecosistemas.
2.3 Incorporar la identificación y la gestión de los riesgos.
3.3 Identificar, establecer referencias, evaluar y revisar resultados medibles en materia de biodiversidad, de acuerdo con evaluaciones basadas en la evidencia.
1.3 Se identifican, comparan y evalúan los resultados de las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) para las personas y la naturaleza.
C4. V iabilidad financiera y justificación económica
3.4 Evaluar periódicamente y abordar las consecuencias no deseadas sobre la naturaleza derivadas de la aplicación de las SbN.
C6. E quilibrio entre objetivos e impactos
4.1 Comprender y documentar la distribución de los costes y beneficios financieros y sociales para garantizar la equidad distributiva.
C D
4.2 Las SbN están justificadas desde el punto de vista económico y financiero frente a soluciones alternativas. 4.3 Identificar y asegurar mecanismos de financiación que garanticen la viabilidad a largo plazo de las SbN.
C7. Gestión adaptativa
Fuente: UICN.
C5. G obernanza inclusiva y equidad
6.1 Establecer salvaguardas y las correspondientes medidas correctoras para abordar los impactos sociales o ambientales negativos, previstos e imprevistos, de las SbN.
5.1 Identificar e invitar a las partes interesadas, los titulares de derechos y los Pueblos Indígenas a participar en todos los procesos.
6.2 Documentar, hacer accesibles e implantar las salvaguardas y las medidas correctoras.
5.2 Existen mecanismos de reclamación y resolución de conflictos que son accesibles y están implantados.
integridad ecosistémica, la seguridad hídrica y la resiliencia climática. Esto implica orientar la acción hacia mosaicos de uso de la tierra que combinen la restauración de áreas degradadas, el manejo sostenible en sistemas productivos y la protección de hábitats críticos, con especial atención a la conectividad ecológica. La gobernanza debe ser inclusiva y basada en derechos, garantizando el consentimiento libre, previo e informado de los pueblos indígenas y las comunidades locales,
fortaleciendo las instituciones territoriales y asegurando mecanismos de distribución de beneficios que hagan de las SbN una opción atractiva y justa para quienes gestionan el territorio. El financiamiento constituye otro pilar del «camino a seguir». Es necesario transitar de la dependencia de donaciones a esquemas de largo plazo que combinen recursos públicos, fondos climáticos, instrumentos de finanzas mixtas y pagos por resultados, articulados a
26
taxonomías verdes y criterios de divulgación que premien proyectos creíbles y con trazabilidad de impactos. La creación de carteras bancables de SbN, la asignación de garantías para reducir riesgos y el alineamiento de compras públicas y regulaciones sectoriales pueden movilizar capital privado sin relajar salvaguardas ni estándares ambientales. Para cerrar el ciclo de mejora continua, los sistemas de monitoreo y evaluación deben volverse comparables y transparentes. Se
7.1 Definir y explicitar las hipótesis sobre las que se basa la consecución de los resultados previstos de las SbN. 7.2 Comprobar periódicamente la validez de dichas hipótesis. 7.3 Definir e implantar los cambios necesarios en la gestión de las SbN mediante un enfoque inclusivo y participativo. *Segunda edición. Incluido un indicador cuya aplicación procede únicamente cuando corresponda.
6.3 Revisar periódicamente las salvaguardas y las medidas correctoras.
C8. R eforzar la sostenibilidad y la integración transversal
5.3 Las SbN se fundamentan en la participación inclusiva, el respeto mutuo y la igualdad. 5.4 Los procesos de toma de decisiones documentan y responden a los derechos e intereses de las partes interesadas, los titulares de derechos y los pueblos indígenas y las comunidades locales (PICL) afectados. 5.5 Establecer mecanismos de toma de decisiones conjunta que trasciendan los límites jurisdiccionales de las SbN, cuando proceda.
Fuente: Estándar Global de la UICN para las Soluciones Basadas en la Naturaleza (Segunda edición).
27
8.1 Recoger y documentar las lecciones aprendidas durante el diseño y la implementación de las SbN. 8.2 Las SbN contribuyen a orientar y mejorar los marcos normativos, financieros y regulatorios que favorecen su integración transversal. 8.3 Las SbN contribuyen, mediante un enfoque participativo, al logro de los objetivos y marcos ambientales, económicos y sociales de las jurisdicciones correspondientes.
La clave Soluciones basadas en la Naturaleza: la nueva frontera de la ingeniería regenerativa
3664 Julio/Agosto 2026
requieren líneas base robustas e indicadores consistentes de integridad ecosistémica, carbono, agua, resiliencia y medios de vida; repositorios abiertos de datos y metodologías; y una verificación independiente que permita ajustar la gestión de manera adaptativa. La identificación y gestión explícita de dilemas entre objetivos, por ejemplo, entre producción y conservación, o entre beneficios locales e impactos aguas abajo, debe integrarse desde el diseño, con análisis distributivos que hagan visibles quién gana, quién pierde y cómo se compensan o mitigan esos efectos. Finalmente, el aprendizaje y el fortalecimiento de capacidades son condiciones transversales. Comunidades de práctica, asistencia técnica dirigida a gobiernos locales y entidades sectoriales, alianzas entre academia y gestores del territorio, y plataformas de intercambio pueden acelerar la maduración del portafolio de SbN y mejorar su desempeño. Con estas piezas en su lugar, claridad conceptual, estándares sólidos, condiciones habilitantes, financiamiento predecible, monitoreo riguroso y gobernanza inclusiva, las SbN podrán pasar de iniciativas dispersas a una política pública y una práctica de inversión capaces de generar resultados duraderos para la naturaleza, el clima y las personas. En este marco, la ingeniería tiene un papel transformador: pasar de ser vista únicamente como un motor de «infraestructura gris» a convertirse en una disciplina capaz
De arriba a abajo, Ejemplos de soluciones basadas en la naturaleza: Parque inundable La Marjal, en Alicante, infraestructuras verdes en las urbes y práctica de agroforestería.
Jardín de lluvia.
28
29
de articular las SbN con enfoques de diseño regenerativo. Esto implica concebir la infraestructura no solo como una obra para resolver necesidades humanas inmediatas, sino como un sistema vivo, integrado en su entorno ecológico y social, que contribuye a la restauración de ecosistemas, refuerza la resiliencia climática y mejora la relación entre la sociedad y la naturaleza. La transición hacia una infraestructura regenerativa demanda innovación técnica y metodológica: uso de bioingeniería y materiales verdes, incorporación de criterios de infraestructura natural e híbrida, y adopción de herramientas de modelación que integren hidrología, biodiversidad y servicios ecosistémicos en la planificación. Al mismo tiempo, requiere nuevas competencias en los profesionales de la ingeniería, desde la formación universitaria hasta la capacitación continua, que reconozcan los valores culturales y ecológicos de los territorios, fortalezcan la identidad local y promuevan la colaboración interdisciplinaria. De este modo, la ingeniería del siglo XXI se convierte en una aliada estratégica de la sostenibilidad uniendo ciencia, técnica, financiamiento y cultura para crear paisajes más resilientes, equitativos y biodiversos. La visión de infraestructura regenerativa no solo responde a los desafíos inmediatos de cambio climático y pérdida de biodiversidad, sino que también ofrece un nuevo modelo de intervención capaz de reconciliar el desarrollo con los límites ecológicos del planeta.
La clave Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración
Octavio Llinás González Dr. en Ciencias. Coordinador general de MPA Canary Islands
Este principio, que se ha constituido en un concepto fundamental del Derecho Ambiental Internacional, se formuló expresamente como Principio 15 en la conocida Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, que establecía un conjunto de 27 principios que debían servir de referencia global a los más de 170 países que acordaron su redacción. La Declaración no tiene el rango de tratado, por lo que no obliga a su cumplimiento, pero sin duda el Principio 15 ha inspirado y orientado de forma muy importante las
3664 Julio/Agosto 2026
Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración
políticas medioambientales de muchos países y de los tratados internacionales alcanzados desde entonces. La traducción oficial del mismo (versión formal de Naciones Unidas) dice literalmente: «Con el fin de proteger el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del medio ambiente.»
30
Desde el punto de vista actual, hace falta una contextualización: en la posguerra mundial, las necesidades de todo tipo, de recursos y de alimentos, junto con la visión global y las capacidades industriales desarrolladas en el esfuerzo bélico, hicieron necesario y posible un enorme y extenso esfuerzo que multiplicó rápidamente las capacidades generales para generar recursos de la más variada naturaleza, que rápidamente pusieron en evidencia y concretaron la producción de daños ambientales de todo tipo (en dimensiones inimaginables hasta ese momento),
31
La clave Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración
3664 Julio/Agosto 2026
© Frederic Paulussen
rompiendo criterios tradicionales, que se basaban en que las dimensiones del planeta y su capacidad de asimilación de los efectos de la actividad humana eran ilimitadas. Por descabellado que parezca, aparentemente era bastante cierto en relación con la presión ejercida sobre el medio hasta ese momento. Sirva como ejemplo evidente que la pesca era libre más allá de las 12 millas de las aguas territoriales de cada estado costero, ya que se consideraba que los recursos eran inagotables (hasta ese momento), lo cual se debía, obviamente, a la relación con el esfuerzo pesquero que se había venido realizando tradicionalmente por parte de las flotas artesanales locales. A partir de la década de 1970, las evidencias de impacto ambiental empezaron a ser
© Kazi Arifuzzaman
generalizadas y de importancia, lo que, coincidiendo con un contexto internacional favorable (que impulsaba el fin de la Guerra Fría y el aumento de los acuerdos multilaterales), hizo posible la Declaración de Río (y el Principio 15), que trataba de poner fin a la situación anterior, en la que los Estados podían no tomar medidas de protección, mientras no hubiese certezas científicas suficientes de los efectos. El núcleo conceptual del Principio 15 — que se viene extendiendo ampliamente en la documentación ambiental en los últimos años— se concreta en tres elementos a tener en cuenta: • posibilidad de daño grave o irreversible, ya sea ecológico, sanitario o social; • necesidad de actuar para evitar o minimizar riesgos antes de que sea demasiado tarde,
32
• incertidumbre científica que impida conocer plenamente la magnitud o probabilidad del daño. En definitiva, se trataba de invertir el proceso de control ambiental utilizado hasta ese momento obligando a los Estados a tomar medidas de protección ante la posibilidad de daños graves o irreversibles y forzando a quienes proponen una actividad con potencial riesgo a demostrar que no ocasionará daños significativos. No hay duda de que el Principio 15 ha producido efectos positivos de gran importancia, a pesar de los niveles variables de aplicación según las políticas y las capacidades de cada país y el grado de incorporación y eficacia en los tratados internacionales (donde y cuando han podido ser de aplicación).
La revisión de la información acerca del origen y el mayor impulso de este principio señala a los países de la Unión Europea y a la propia Unión como agentes principales, lo que se evidencia de forma inequívoca, por cuanto ya en el Tratado de Maastricht de 1992 (paralelo a la elaboración de la Declaración) se recogía explícitamente este principio en el artículo 130R, que fue trasladado literalmente al artículo 191 del TFUE de Lisboa de 2007, excepto por la sustitución del término Comunidad, de referencia en la organización de Maastricht, por el de Unión en el Tratado de Lisboa y con el añadido explícito como objetivo de la Unión «luchar contra el cambio climático», algo que en 2007 era todo un avance en el contexto internacional y que, de hecho, ha sido el eje de la
política medioambiental internacional de la Unión Europea desde entonces. El liderazgo internacional de la UE en la proyección del Principio 15 se apoya y se corresponde con sus propias políticas internas, que se instrumentalizan con herramientas específicas como: • evaluaciones de impacto ambiental (EIA); • enfoque ecosistémico de gestión; • estudios de riesgo y análisis de escenarios previos; • moratorias temporales ante tecnologías o actividades sospechosas de generar impactos graves. El principio de precaución se ha ido extendiendo de forma horizontal, hasta el punto de que el TJUE lo ha consolidado como un principio general del Derecho de la Unión
33
Europea, con proyección más allá del puro Derecho Ambiental, especialmente en el ámbito de la sanidad y el consumo. La experiencia de su aplicación práctica en las políticas europeas y en las de los Estados miembros presenta un conjunto de resultados de la mayor importancia, que en muchos casos son ejemplo y referencia en el ámbito internacional. Los elementos que se han de tener en cuenta para la aplicación del Principio 15 se establecen en los cuatro puntos específicos recogidos en el apartado 3 del artículo 191: • los datos científicos y técnicos disponibles; • las condiciones medioambientales de las diversas regiones de la Unión; • las ventajas y las cargas que puedan resultar de la acción o de la falta de acción;
La clave Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración
3664 Julio/Agosto 2026
Infraestructuras que conectan personas
Mejora de plataforma y tratamiento ambiental de la carretera N-621 en el Desfiladero de la Hermida (Cantabria y Asturias). 34
grupopuentes.com
• el desarrollo económico y social de la Unión en su conjunto y el desarrollo equilibrado de sus regiones. La aplicación de estos criterios es el soporte del concepto de desarrollo sostenible, que es, hasta el presente, el núcleo conceptual y de aplicación de las políticas y estrategias generales de la Unión Europea. En los más de 30 años de aplicación del Principio 15 en el ámbito europeo se han sucedido dos periodos de una duración prácticamente igual: el primero, de crecimiento económico importante y continuado (19922008) y el segundo, de crisis económica profunda y diversa (2009-2025). En el primero, la aplicación del Principio 15 —que se comenzaba a introducir de forma generalizada en la normativa de la Comunidad/ Unión Europea— se incorporaba con relativa facilidad, por cuanto la concreción en medidas específicas era aún limitada y los costes de aplicación de los tres primeros puntos eran asumidos sin grandes dificultades en el dinamismo y crecimiento económico que daban satisfacción al cuarto. El segundo periodo se inicia y caracteriza por la crisis económica de 2008, a la que se superponen (sin solución de continuidad), la pandemia de la COVID-19 y la invasión de Ucrania. Un escenario en el que la aplicación del principio de precaución ha comenzado a generar problemas. La confrontación del planteamiento de precaución ambiental (al ser aplicado a nuevas actividades) con la oferta de soluciones disponibles para responder de forma científicamente contrastada a los condicionantes
que la aplicación del Principio 15 requiere (cuando se trata de aplicar en la práctica a proyectos concretos) ha demostrado que se producen demoras y ralentizaciones que impiden alcanzar los objetivos necesarios en tiempos y costes eficientes. Es posible observar un ejemplo específico en el desarrollo de las energías renovables — críticas para conseguir la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) de la Unión, que probablemente es el problema ambiental global de mayor trascendencia y envergadura (y que además genera la autonomía energética imprescindible para el conjunto de la estrategia medioambiental europea)— que avanza muy lentamente en relación con su urgencia (a pesar del esfuerzo e impulso que la Comisión Europea está tratando de aportar). La lentitud creciente de los procesos de autorizaciones ambientales, basados en la aplicación del principio de precaución en Europa, tiene dos componentes claros, conocidos y estudiados que se retroalimentan permanentemente. El primero se deriva de la aplicación a cada vez más actividades y procesos, con perspectivas más amplias, que requieren autorizaciones previas de las administraciones públicas en su responsabilidad de aplicación del Principio 15, que no está siendo acompañado por un crecimiento proporcional de la disponibilidad de recursos humanos e instrumentales necesarios. En consecuencia, esto genera retrasos crecientes. El segundo tiene un componente esencial derivado del hecho de que previamente al lanzamiento de muchas actividades es más
35
fácil (en tiempo y costes) encontrar potenciales peligros y amenazas de daños graves o irreversibles que soluciones previas a esos mismos problemas con garantías científico-técnicas suficientes. El otro componente se deriva de la creciente dimensión y complejidad de la elaboración y evaluación de los requisitos que hacen necesario más personal y recursos, lo que retroalimenta la lentitud de los procesos administrativos señalados. Las consecuencias de esta situación son importantes en sí mismas para la consecución de la finalidad y objetivo del propio Principio 15, por cuanto puede llegar a contradecir la posibilidad del desarrollo económico y social de la Unión en su conjunto y el desarrollo equilibrado de las regiones en las que se debe sustentar su propia aplicación, llegando el caso (como se ha referido) de la urgente necesidad de reducción de emisiones de GEI, que requiere un desarrollo acelerado de las energías renovables, donde la aplicación de la «precaución previa» (ralentizada por falta de recursos y burocratización innecesaria) dificulta y/o imposibilita aplicar la «precaución necesaria». Adicionalmente, la dificultad, lentitud y aumento de gastos en la gestión ambiental basada en el principio de precaución está generando problemas de importancia, ya que está dando lugar a la negación organizada de la existencia de los peligros de daño grave o irreversible, extendiéndose de forma importante y sorprendente (por la falta de rigor científico) desde los ámbitos de aplicación a procesos e iniciativas más o menos concretas y de dimensión local, a la negación de procesos de carácter general como el cambio
La clave Principio de Precaución, Prudencia y Regeneración
3664 Julio/Agosto 2026
El objetivo general no es causar daños «aceptables» a los seres humanos y el ambiente; el objetivo principal es evitar los daños hasta donde podamos
climático. El problema aumenta rápidamente de dimensión en la medida en que estas posiciones se están incorporando en estrategias políticas y administrativas de amplia repercusión social en países concretos y, a través de ellos, se trasladan al desarrollo y aplicación de acuerdos y tratados internacionales. En estas circunstancias, el mantenimiento de la aplicación del principio de precaución y las consecuencias críticas para la sostenibilidad ambiental comienzan a depender de cómo se consiga mejorar en la eficiencia de su aplicación. Esta mejora requiere, de forma evidente, el aumento de recursos personales e instrumentales en las administraciones competentes, así como la simplificación y la mejora de los procesos administrativos.
Aunque no es tan evidente, también puede ayudar a conseguir mejoras importantes en la aplicación práctica del principio de precaución desarrollar un «criterio de prudencia», que debe permitir iniciar el desarrollo de proyectos sin necesidad de haber demostrado de forma completa, exhaustiva y científica que todos los peligros de daño grave o irreversible no pueden ocurrir. Teniendo en cuenta el conocimiento y las tecnologías disponibles (sistemas de observación amplios, continuados y de anticipación tecnológica muy robusta, específicos para cada peligro), es posible mantener el control e introducir continuamente la reconducción necesaria para que las consecuencias derivadas de los peligros indeseables anticipados e incluso los no previstos, no se produzcan.
Esta aplicación prudente del principio de precaución debe permitir acelerar los plazos y costes de aplicación sin renunciar a garantizar la sostenibilidad de las actividades humanas necesarias para dar satisfacción a las necesidades de una población global creciente. El criterio de prudencia se debe reforzar con la puesta en marcha de mecanismos y estrategias de regeneración medioambiental, desarrolladas y entrenadas con daños históricamente preexistentes. La aplicación de procesos de regeneración dará resultados directos y valiosos por su propia aplicación donde sea necesaria y previsiblemente aportará metodologías, experiencias e información valiosa y anticipativa para el seguimiento de proyectos nuevos. Cartografía generada con modelos digitales de terreno.
36
37
La clave Una combinación necesaria e imperfecta
3664 Julio/Agosto 2026
Una combinación necesaria e imperfecta La evaluación de impacto ambiental y la restauración ecológica
Rosa María Arce Ruiz Doctora ingeniera de caminos, canales y puertos (UPM). Catedrática del Área de Urbanismo y Ordenación del Territorio del Departamento de Ingeniería del Transporte, Territorio y Urbanismo de la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad Politécnica de Madrid
La evaluación de impacto ambiental (EIA) está en plena madurez, pasados 40 años desde la publicación de la directiva europea que la hizo obligada. Este artículo aborda la capacidad de la EIA para lograr mejoras ambientales gracias a las medidas preventivas, correctoras y compensatorias propuestas en los estudios de impacto ambiental y las condiciones que proponen las declaraciones de impacto ambiental. La EIA tiene una gran capacidad de mejora ambiental—, sobre todo en aquellos casos en los que se proponen medidas compensatorias— porque es donde se centran los mayores esfuerzos por mejorar los ecosistemas; sin embargo, necesita superar algunas dificultades y déficits. Palabras clave Impacto ambiental, ecosistemas, prevención. Environmental Impact Assessments are in full swing, 40 years after the publication of the European Directive that made it mandatory. This article addresses the EIA's capacity to achieve environmental improvements thanks to the preventive, corrective, and compensatory measures proposed in Environmental Impact Studies and the conditions proposed in Environmental Impact Statements. EIA has a great capacity for environmental improvement, especially in cases where compensatory measures are proposed, because this is where the greatest efforts to improve ecosystems are focused, but it needs to overcome some difficulties and shortcomings. Keywords Environmental impact, ecosystems, prevention. A-381 Jerez-Los Barrios. © Fernando Alda. Agencia Junta de Andalucía, Cádiz, 2008.
39
La clave Una combinación necesaria e imperfecta
La ONU proclamó el periodo 2021-2030 como el decenio sobre la restauración de los ecosistemas (PNUMA, 2025), para favorecer la recuperación de aquellos que hayan sido degradados o destruidos, así como para conservar los que siguen intactos. Recuperar su funcionalidad ecológica y una biodiversidad más rica aportará beneficios, tales como suelos más fértiles, mayor disponibilidad de recursos como la madera o el pescado, y mayores reservas de gases de efecto invernadero, aumentando así la capacidad de los ecosistemas para satisfacer las necesidades humanas y contribuyendo a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Naciones Unidas, 2015), especialmente los relativos al cambio climático. La Directiva de Evaluación de Impacto Ambiental ha cumplido ya 40 años y la evaluación de impacto ambiental (EIA) en España los cumplirá pronto. En este período, son muy numerosos los proyectos de obra civil sometidos a la EIA y, por tanto, podemos hacernos algunas preguntas: una podría ser si la EIA ha cumplido su función preventiva de daños a la biodiversidad y otra, no menos importante, si ha contribuido en alguna medida a la conservación y a la restauración ambiental y, con ello, a la regeneración de la naturaleza. En la Ley de Evaluación Ambiental (Ley 21/2013) española se establecen las bases para: …la evaluación ambiental de los planes, programas y proyectos que puedan tener efectos significativos sobre el medioambiente, […,] con el fin de promover un desarrollo sostenible, mediante: […]
3664 Julio/Agosto 2026
c) el establecimiento de las medidas que permitan prevenir, corregir y, en su caso, compensar los efectos adversos sobre el medioambiente; […] La EIA puede contribuir, por tanto, a la regeneración o recuperación de los ecosistemas, gracias a las medidas que tienen por objeto evitar, eliminar o, al menos, reducir o minimizar los impactos adversos. Recientemente, se han desarrollado numerosas medidas compensatorias, que propicia y hace obligatorias la Directiva 92/43/CEE relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la flora y fauna silvestre. Este hecho, aun siendo muestra de que se está afectando a espacios pertenecientes a la Red Natura 2000, nos lleva a preguntarnos si contribuye a la mejora de estos espacios.
Jerarquía de mitigación de impactos
Compensar
Preferencia decreciente
Reducir Restaurar
Minimizar Prevenir o evitar Fuente: Babu, S (2021).
40
La jerarquía de mitigación que recoge la literatura tiene a las medidas compensatorias como el último recurso (véase imagen inferior). Estas son acciones de conservación ambiental para compensar los daños ecológicos y así lograr la «pérdida ambiental neta cero», o, incluso, «una ganancia ambiental neta» (EPA, 2006). Pero las amedidas compensatorias no deben ser nunca instrumentos para validar impactos críticos que se consideren inaceptables. Son susceptibles de compensación (Generalitat de Catalunya, 2016) los impactos residuales significativos permanentes inevitables, aquellos que supongan una pérdida significativa de algún valor ambiental, que no se puedan evitar, minimizar o corregir, y que tengan carácter permanente o de larga duración. Distintas tipologías de las medidas de compensación (EPA, 2006) pueden incluir: • actividades de conservación (como adquisición de tierras); • protección (como cercados, amortiguamiento, diques); • nuevas investigaciones; • eliminación de amenazas; • actividades de gestión continua (como monitoreo, mantenimiento, preparación e implementación de planes de gestión); • uso de esquemas de «bancos» o «comercio de créditos» para comprar créditos ambientales equivalentes en otro lugar; • ir más allá de las mejores medidas practicables para el control de la contaminación. Por acompañar a los proyectos (la EAE a Planes y programas) y tener por objetivo
minimizar o evitar los impactos negativos, podría esperarse que la EIA contribuyera a frenar la pérdida de biodiversidad global. Por ello, vamos a analizar su papel en ese objetivo en nuestro país, o sus posibilidades de lograr una mejora.
La situación en España En el estudio de impacto ambiental (EsIA) se incluyen las medidas preventivas, correctoras y compensatorias que propone el promotor. Un hito fundamental en la EIA es la publicación de las declaraciones de impacto ambiental (las DIA o informes), que suelen contener, entre otras cosas, un apartado específico dedicado a prescripciones adicionales a las del EsIA. Se definen en ese apartado medidas preventivas, ligadas a la selección ambiental del trazado o la localización, o a la gestión ambiental de las obras o de la explotación. O también, medidas correctoras o compensatorias, como pasos de fauna, para minimizar el efecto barrera en obras lineales, pantallas antirruido o revegetación de las superficies de suelo alteradas, entre otras. Un grupo de investigadores (Valladares et al. 2011) analizó la práctica de la restauración ecológica en infraestructuras de transporte en España y cuestionó, entre otras cosas, el enfoque de la misma, que consideraba limitado, ya que, frecuentemente, el objetivo principal de la restauración de la cubierta vegetal es la integración paisajística y el diseño y ejecución se apoyan en criterios agronómicos y no ecológicos. Para lograr una verdadera restauración ecológica asociada a cualquier actividad humana se debe atender
no solo a recuperar los aspectos visuales y estéticos de los sistemas naturales alterados, sino también los aspectos funcionales de los mismos, en los que desempeña un papel importante la fauna (Malo et al. 2011). En España se podría decir que la restauración ecológica es de gran relevancia en la EIA. Revisando las DIA, destaca el detalle con el que se complementan las medidas preventivas y correctoras presentadas por los promotores. Se piden plantaciones para especies específicas, estudios adicionales sobre especies de fauna o flora concretas, seguimientos y medidas de corrección en caso de desviaciones de lo positivo, y muchas otras medidas que pueden considerarse de restauración del daño, pero también compensatorias, ya que, aun sin decirlo, en muchas ocasiones apuntan a lograr una mejora ecológica. Sin embargo, es difícil saber si todas esas condiciones se aplican de forma efectiva en la realidad. Sigue habiendo grandes vacíos en el conocimiento de los verdaderos resultados de todas estas medidas, y ello a pesar de que, en los últimos años, el esfuerzo en vigilancia ambiental ha crecido exponencialmente. Sin embargo, ese esfuerzo de comprobación permanece opaco para los que no están implicados, ya que los resultados no se publican, con la consiguiente pérdida en la mejora posible derivada de la experiencia. La EIA puede contribuir en mayor medida a la mejora ambiental en aquellos casos en los que se proponen medidas compensatorias porque en ellos existe un impacto residual, pero es también donde se centran grandes
41
esfuerzos por mejorar los ecosistemas. Hay casos relevantes de medidas compensatorias en los que el esfuerzo de restauración ha sido muy elevado y los resultados parecen haber sido positivos. Entre los más conocidos se encuentran la presa de Melonares, la autovía Jerez-Los Barrios o algunos casos más recientes de medidas compensatorias vinculadas a los desarrollos de obras ferroviarias, carreteras o autovías, parques eólicos y solares. La presa de Melonares fue un caso muy polémico. Destacó por su volumen de medidas compensatorias, las cuales fueron descritas en esta misma Revista (Grosso, 2004). A pesar de ocupar espacios designados como Zonas de Especial Protección de Aves (ZEPA), las medidas compensatorias se sumaban a las preventivas y correctoras y parecían superar la pérdida ecológica. Estaban previstos 23,9 millones de euros. Sobresale la creación de un Área de Compensación Ecológica, con una superficie y función ecológica similares a las de la zona afectada por la creación del embalse. Se trasplantaban gran cantidad de árboles y se repoblaba una zona que estaba degradada, y se introducían también especies de presa, que servirían de alimento a especies protegidas como el águila imperial ibérica. Destaca asimismo la construcción de dos azudes en las colas del embalse para aumentar la superficie de lámina de agua permanente (aproximadamente 100 hectáreas), lo que fomentaba las áreas de nidificación y sesteo de la avifauna. En estas láminas de agua se instalaron islas flotantes y fijas con una superficie de 400 m2.
La clave Una combinación necesaria e imperfecta
3664 Julio/Agosto 2026
Autovía Jerez-Los Barrios. Paso superior de fauna. Fuente: Nerea Aizpurúa, Adoración Sánchez.
Años después, los expertos del Parque Sierra Morena de Sevilla consideran que muchas de estas medidas fueron positivas, como la lámina de agua permanente, refugio y fuente de agua para una fauna enormemente variada y numerosa, y es patente la presencia del lince en la zona. Otro caso polémico y conocido es la autovía Jerez-Los Barrios (GIASA, 2010), que afectaba al parque natural de Los Alcornocales, en el que el esfuerzo en medidas compensatorias también fue muy importante, un 25% de una inversión de más de 400 millones de euros. Se actuó en muchos ámbitos: • En recursos hídricos para favorecer las poblaciones de nutrias en el parque natural y su entorno. • En líneas eléctricas tipificadas como peligrosas para proteger a la fauna. • Investigación sobre medios sensibles para aumentar el conocimiento de los ecosistemas singulares presentes en el parque y su
entorno, así como estudios y seguimiento de especies sensibles, analizando la evolución y calidad de hábitats para mejorarlos. Se identificaron nuevas especies para la ciencia y se catalogaron especies endémicas de rango y distribución diferencial. • Jardines botánicos, que dotan al parque de una red de espacios de uso público y de centros de investigación. • Medidas de divulgación y educación ambiental. • Vegetación y restauración de hábitats e instalaciones de uso público. • Medidas de recuperación del águila imperial, actuaciones de mejora del hábitat de la nutria y los murciélagos Otros casos de carreteras, más cortos, pero también con medidas compensatorias son (Pertierra, Sánchez et al., 2010): • Variante de carretera AS-15 CornellanaPuerto de Cerredo, a la altura del puerto de Rañadoiro, túnel de Rañadoiro, donde las
42
Autovía Jerez-Los Barrios. Trabajos de revegetación en el falso túnel. Fuente: Nerea Aizpurúa, Adoración Sánchez.
Autovía Jerez-Los Barrios. Vista de la autovía desde la cima del falso túnel. Fuente: Nerea Aizpurúa, Adoración Sánchez.
medidas se unieron a un convenio con la Fundación Oso Pardo, en Asturias, para no afectar a esta especie (Pertierra et al., 2010). • Cáceres-Trujillo, donde se crearon primillares, y se actuó sobre los tendidos eléctricos, además de otras medidas. • Talayuela-Badajoz, donde se hicieron reforestaciones, mejoras de hábitats, seguimientos, y otras medidas (Sánchez et al., 2010). En cuanto a las obras ferroviarias, destacan varios tramos (Matas, 2010): • Línea Madrid-Cuenca. Ocaña-Villarrubia de Santiago, con afección puntual al LIC Yesares del valle del Tajo donde, entre otras medidas, se propuso la restauración del doble de la superficie afectada de los hábitats protegidos y la instalación de espirales salvapájaros en aquellos tendidos eléctricos que el proyecto reponía. • Nuevo acceso ferroviario a Asturias, con afección marginal al espacio protegido de Peña Ubiña, para el que se plantearon medidas
compensatorias, como la revegetación de la ribera del río Huerna, la revegetación de los antiguos vertederos generados durante la construcción de la autopista AP-66, y una campaña de seguimiento continuo del oso pardo dentro de un convenio marco con la Fundación Oso Pardo. • Corredor Mediterráneo, Murcia-Almería. Se afectaba a varios lugares de importancia comunitaria (LIC) y se abordaron medidas compensatorias como: • Financiación de programas de reproducción en cautividad y reintroducción de la tortuga mora y la mejora del hábitat de la tortuga mora en superficie, en convenio con la Junta de Andalucía. • Convenio con la Junta de Andalucía o con productores de plantas para la reproducción de las especies necesarias para la restauración ambiental, procurando incluir las del catálogo andaluz de especies de la flora silvestre amenazada.
Autovía Jerez-Los Barrios. Falso túnel. Fuente: Nerea Aizpurúa, Adoración Sánchez.
• Recuperación ambiental de eriales y cultivos abandonados en zonas llanas, recuperando las comunidades vegetales existentes originalmente en esas zonas. Destaca, en este corredor, la inversión de 6,3 millones de euros en el tramo Níjar-río Andarax, en el desmantelamiento de un vertedero incontrolado de tres hectáreas en Viator, del que se clasificaron, trataron y valorizaron los residuos y se regeneró el espacio. • En el ramal ferroviario de Llobregat, afección a los aiguamolls de Molins de Rei, donde se realizaron diversas medidas: • Ampliación de estos humedales mediante la excavación de un vaso impermeabilizado para incrementar la superficie húmeda. • Colocación de escollera y de caballones o motas de tierras perimetrales. • Formación de isletas centrales. • Construcción de un talud vertical para la nidificación del abejaruco (Merops apiaster).
43
• Construcción de posaderos para tortugas. • Colocación de casetas de observatorio y mamparas de madera para la observación de la avifauna. • Plantación de vegetación helofítica en la zona inundable y de vegetación arbórea y arbustiva de ribera. • Instalación de riego por goteo. Y otros muchos casos, incluidos o no en las DIA, y de mayor o menor tamaño. Todos ellos muestran los esfuerzos de la gran obra pública y los órganos ambientales en nuestro país en el marco del proceso de EIA para la restauración ecológica de los espacios afectados negativamente y la búsqueda de una ganancia ambiental.
Conclusiones No es fácil hacer un diagnóstico, pero se puede decir que se hacen grandes esfuerzos y es muy grande la capacidad de la EIA para obtener una mejora ambiental neta gracias a
La clave Una combinación necesaria e imperfecta
3664 Julio/Agosto 2026
Página siguiente, A-381 Jerez-Los Barrios a su paso por el parque natural de Los Alcornocales. © Fernando Alda. Agencia Junta de Andalucía, Cádiz, 2008.
la restauración, siempre que los programas de vigilancia cumplan su función. Sería muy necesario que los resultados de esos programas fueran transparentes, publicados en un repositorio común, no solo para la comprobación del cumplimiento, sino también para el aprendizaje para el futuro. La restauración ecológica va a jugar un papel creciente en la conservación de la biodiversidad (Young, 2000). Lo mejor sería que no hubiera impactos negativos para el medioambiente, y, por tanto, que los proyectos evitaran o minimizaran al máximo los impactos. Sin embargo, el concepto de compensación ambiental es lo menos malo, siempre que su aplicación consiga una mejora ambiental neta. Hay muchos aspectos discutibles, desde luego, en la compensación. Cuando se determina qué impactos residuales se consideran significativos se hacen juicios de valor sobre el valor ecológico que merece protección y el que no. ¿Dónde se traza la línea entre lo significativo y lo no significativo? y ¿a qué nivel se considera la importancia de la biodiversidad (genética, de especies o ecosistémica)? (Hayes, 2007)
El diseño, implementación y mantenimiento a largo plazo de estas medidas plantea muchas dificultades, desde su propia definición —¿podemos dañar un aspecto del medioambiente y mejorar otro? ¿cuándo se obtiene una mejora?— hasta el lugar en el que actuar, pues hacerlo fuera del ámbito de expropiación de las obras, en áreas alejadas del proyecto, o en terrenos que no son de titularidad pública es difícil. Esto obliga a contar con la cooperación de muchos agentes, propietarios de terrenos, administraciones, expertos y organizaciones no gubernamentales, incluso organizaciones de custodia del territorio Borrajo, 2010). Los resultados dependen del mantenimiento y el seguimiento posteriores, que en el caso de las medidas compensatorias suelen estar garantizados, tutelados y supervisados por las Consejerías de Medio Ambiente de las Comunidades Autónomas. La EIA está cumpliendo su función dentro de las limitaciones del contexto político y social en el que se desarrolla, pero se podría aspirar a una mayor aportación a la restauración ecológica mejorando la gestión y evitando las debilidades hoy existentes.
44
Referencias
1 Babu, S. (2021). Mitigation hierarchy: Levels of mitigation in Environmental Impact Assessment. Recuperado el 8 de octubre de 2025 de: https:// eco-intelligent.com/2016/12/11/levels-of-mitigation-in-environmental-impact-assessment/
2
Environmental Protection Authority (EPA). (2006). Environmental offsets position statement no. 9. Perth: Environmental Protection Authority.
3
Generalitat de Catalunya. Subdirecció General d’Avaluació Ambiental. (2016). Criteris per a la sistematització de la compensació dels impactes residuals significatius i la integració de la no pèrdua neta en biodiversitat. Recuperado el 10 de octubre de 2025 de: https://mediambient.gencat.cat/web/. content/home/ambits_dactuacio/avaluacio_ambiental/No_perdua_neta/Criteris-compensacio_ web_final.pdf.
4 Gestión de Infraestructuras de Andalucía (GIASA). (2010). A-381 Jerez-Los Barrios. Una autovía en el paisaje. Recuperado el 14 de octubre de 2025 de: https://www.aopandalucia.es/ inetfiles/publicaciones_agencia/Libros_y_folletos/2009_A-381_Jerez-Los_Barrios_Una_autovia_ en_el_paisaje/folleto_A-381_Jerez_Los_Barrios.pdf.
45
La clave Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
5 Grosso Casalini, E. (2004). El área de com-
de proyectos de infraestructuras viarias que afectan a la red Natura 2000. 18-19 noviembre 2010, Gijón. https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/ biodiversidad/temas/ecosistemas-y-conectividad/ Programa_resumen_ponencias_medidas_compen_Gijon_web_enero_2012_tcm30-195850.pdf.
pensación ecológica de la presa de los Melonares: eje principal de las medidas medioambientales. Revista de Obras Públicas, 3441, febrero de 2004.
6
Hayes, N., & Morrison-Saunders, M. (2007). Effectiveness of environmental offsets in environmental impact assessment: Practitioner perspectives from Western Australia. Impact Assessment and Project Appraisal, 25(3), 209–218.
10
Sánchez, A., Caldera, J, Palacios, M.J., Muñoz, P. (2010). Medidas Compensatorias de los Proyectos de Infraestructuras Viarias en Extremadura. . [Ponencia] En: Medidas compensatorias de proyectos de infraestructuras viarias que afectan a la red Natura 2000. 18-19 noviembre 2010, Gijón. https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/ biodiversidad/temas/ecosistemas-y-conectividad/ Programa_resumen_ponencias_medidas_compen_Gijon_web_enero_2012_tcm30-195850.pdf.
7
Borrajo Sebastián, J., Carrascal, O. (2010) La red Natura 2000 y las medidas compensatorias: aplicación en los proyectos de la red de carreteras del Estado. [Ponencia] En: Medidas compensatorias de proyectos de infraestructuras viarias que afectan a la red Natura 2000. 18-19 noviembre 2010, Gijón. https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/ biodiversidad/temas/ecosistemas-y-conectividad/ Programa_resumen_ponencias_medidas_compen_Gijon_web_enero_2012_tcm30-195850.pdf.
11
Naciones Unidas. (2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Recuperado el 28 de septiembre de 2025 de: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/objetivos-de-desarrollo-sostenible/
8
12 Programa de las Naciones Unidas para el
Matas López, R.M. (2010). Aplicación de medidas compensatorias en nuevas líneas ferroviarias de alta velocidad. [Ponencia] En: Medidas compensatorias de proyectos de infraestructuras viarias que afectan a la red Natura 2000. 18-19 noviembre 2010, Gijón. https://www.miteco.gob. es/content/dam/miteco/es/biodiversidad/temas/ ecosistemas-y-conectividad/Programa_resumen_ponencias_medidas_compen_Gijon_web_ enero_2012_tcm30-195850.pdf.
9 Pertierra de la Uz, J.M., García Gaona, J.F., Túnel de El Rañadoiro: ejemplo de restablecimiento de la conectividad para el oso pardo en la Cordillera Cantábrica. [Ponencia] En: Medidas compensatorias
46
Medio Ambiente (PNUMA). (2025). Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas. Recuperado el 28 de septiembre de 2025 de:https://www.decadeonrestoration.org/es
13 Valladares, F., Balaguer, L., Mola, I., Escudero, A., & Alfaya, V. (2011). Restauración ecológica de áreas afectadas por infraestructuras de transporte. Bases científicas para soluciones técnicas. Fundación Biodiversidad. De arriba a abajo, Equilibrio entre trazado y humedal. Instalación de espirales salvapájaros. Revegetación de los antiguos vertederos.
47
14
Young, T. P. (2000). Restoration ecology and conservation biology. Biological Conservation, 92(2000).
La clave Medioambiente e ingeniería
Eustaquio Villalba Moreno
3664 Julio/Agosto 2026
Medioambiente e ingeniería
Geógrafo. Portavoz de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza
Los problemas ambientales en Canarias generados por el abastecimiento y tratamiento de las aguas Los problemas generados por el agua de consumo y por los vertidos de las aguas contaminadas comenzaron a solucionarse en el siglo XX con la construcción del servicio de agua potable a domicilio y con la construcción de redes de alcantarillado para evacuar las aguas negras. En la actualidad el tratamiento de las aguas residuales es muy incompleto y no cumple la directiva de UE, lo que provoca graves problemas sanitarios y ambientales. El aumento de la demanda y el cambio climático plantean nuevos problemas a los que tendrá que hacer frente la ingeniería. Palabras clave Contaminación; depuradoras; desaladoras; emisarios submarinos; alcantarillado; pozos negros. Problems associated with drinking-water supply and the discharge of contaminated effluents began to be addressed in the twentieth century with the development of piped household potable-water services and sewerage networks to convey sewage. Today, wastewater treatment remains markedly incomplete and fails to comply with European Union directives, resulting in serious public health and environmental impacts. Rising demand and climate change pose new challenges that the engineering profession will have to confront. Keywords Pollution, wastewater treatment plants, desalination plants, submarine outfalls, sewerage, cesspools.
48
49 © Innoceana
La clave Medioambiente e ingeniería
3664 Julio/Agosto 2026
Mapa de vertidos de Tenerife
Puntos de vertido al mar Santa Cruz de Tenerife
Las Palmas de Gran Canaria
227
207 Espuma produdica por la contaminación del agua.
Santa Cruz de Tenerife
Vertidos autorizados Vertidos no autorizados Vertidos en trámite
Fuente: Grafcan.
50
Mancha de vertidos en el mar. ©Howard Liu
Desde que la humanidad dejó atrás la vida itinerante y se instaló en asentamientos permanentes, tuvo que resolver los problemas derivados de un poblamiento agrupado: casas, centros comunales, vías de comunicación y la salubridad de los asentamientos. Vitruvio, autor de la única obra completa de arquitectura de la Antigüedad clásica, De arquitectura, escribió: «Lo que más contribuye a la salubridad es, sobre todo, el buen uso y la calidad de las aguas»1 (Vitruvio, 2008, p. 47). Este tratadista de la época de Augusto tenía clara la importancia del cuidado de las aguas, tanto las de suministro a la población como la evacuación de las usadas: «No deben contaminarse con suciedades las fuentes, lagos o ríos, pues de ello suelen originarse enfermedades. […] Debe evitarse que las aguas destinadas al consumo humano se desvíen hacia cloacas o lugares contaminados» (Vitruvio, 2008, pp. 223–224).
Sin embargo, en Canarias se tardó más de 2000 años en contar con un aprovisionamiento y tratamiento de las aguas. Las enfermedades propiciadas por la contaminación afectaban a la población con frecuentes epidemias y con enfermedades endémicas, como la fiebre tifoidea causada por la presencia de la Salmonella typhi. Entre 1893 y 1894 Santa Cruz de Tenerife sufrió una epidemia de cólera que ocasionó 382 fallecidos de una población total de 19 900 habitantes. En el barrio de San Andrés la mortalidad fue tan elevada que se tuvo que construir un cementerio al inicio de la playa de Las Teresitas. Pocos años después, en 1906, la ciudad fue afectada por una de las peores epidemias de fiebre tifoidea. La vulnerabilidad de la población ante estas enfermedades causadas por el agua hizo patente la necesidad de dotar a las viviendas de agua potable y de construir una red de alcantarillados en las poblaciones.2
1. Vitruvio. (2008). De architectura. Madrid: Alianza Editorial.
2. Monzón Perdomo, M. E., & Santana Pérez, J. M. (1990). «Sanidad histórica y comercio en Canarias». En IX Coloquio de Historia Canario-Americana (Tomo II, pp. 601–631). Cabildo Insular de Gran Canaria.
51
Emisarios submarinos.
En 1927 los ingenieros de caminos Rafael de Villa y Calzadilla y José Maldonado y Dugour elaboran un proyecto para dotar a Santa Cruz de una red de alcantarillado a la vez que se generaliza el suministro de agua potable a domicilio con la construcción de nuevos depósitos. Excepto en las dos capitales, las poblaciones del resto de las islas no van a contar con una red evacuación de aguas negra hasta la segunda mitad del siglo XX ni tampoco de estaciones de tratamiento antes de su vertido al mar a través de emisarios submarinos. Los pozos filtrantes, pozos negros en Canarias, era la forma más extendida para eliminar las aguas negras. Lo que se consiguió, aunque se retrasó hasta los años sesenta, fue la generalización del suministro de agua a domicilio previamente tratada para eliminar la carga bacteriana. Estas medidas junto con las mejoras sanitarias erradicaron las enfermedades asociadas al consumo de agua, especialmente las fiebres tifoideas. El aumento de la población, junto con el incremento del consumo de agua, aumentan considerablemente los vertidos y,
La clave Medioambiente e ingeniería
3664 Julio/Agosto 2026
en consecuencia, la contaminación de las aguas litorales. En 1970 entra en servicio la estación depuradora de Barranco Seco en Las Palmas de Gran Canaria, y en 1974 se aprueba el Plan Hidráulico Provincial, que incluye una nueva depuradora, la reutilización de las aguas tratadas y un emisario submarino, aunque las obras del emisario no comenzaron hasta el año 1989.3 En Santa Cruz de Tenerife, en el polígono industrial Costa Sur, comenzó a funcionar en 1980 una planta depuradora instalada por el Ministerio de Obras Públicas con capacidad para tratar 20 000 m3 al día.4 El ingeniero de caminos, economista y experto en aguas Adolfo Hoyos-Limón decía en 1986: «Los terrenos de los cauces constituyen un dominio público, un dominio del que en ciertos casos se han apoderado los menos escrupulosos. A mayor abundamiento, otros prefieren utilizarlos como espacio para depositar desperdicios. Entre aguas residuales sin depurar, basuras chatarras, escombros y otras cosas semejantes, el estado de buena parte de nuestros cauces no tiene nada de ejemplar» (Hoyos-Limón, 1986, p. 31).5 Ese mismo año, España se convirtió en miembro de la UE por lo que tuvo que incorporar la normativa europea. En 1991 la Directiva
C
M
Y
M
Y
Y
MY
K
3. Acosta Sub – Acosta Ingeniería Subacuática. (2020). Proyecto de reparación del emisario submarino del Teatro [Informe técnico para GEURSA/Consejo Insular/…]. Autor. https://[URL-del-PDF] 4. Ledesma Alonso, J. M. (2021, 14 de marzo). «El agua en Santa Cruz de Tenerife: Estación Depuradora de Aguas Residuales». El Día. https://www.eldia.es/santacruz-de-tenerife/2021/03/14/agua-santa-cruz-tenerifeestacion-42476739.html 5. 94. Hoyos-Limón, A. (1986). Bases para el establecimiento de una política de aguas para Canarias (Cuaderno núm. 1). Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, Demarcación de Santa Cruz de Tenerife.
52
91/271/CEE sobre Aguas Residuales Urbanas obliga al tratamiento antes de su vertido o reutilización. En Tenerife se construyen varias depuradoras: las de la Caldera del Rey —en la zona turística de Adeje-Arona—; la depuradora comarcal del Valle de Güímar; la del Puertito de Güímar, construida en 1995, pero que nunca ha entrado en funcionamiento; o la del Valle de La Orotava. Sin embargo, solo algunas pudieron comenzar su actividad en el siglo XXI puesto que no existía una red de alcantarillado que les suministrara los caudales a tratar, ya que los colectores no funcionaban correctamente, o tenían fugas y conexiones incompletas. Esta situación plantea un problema ético y deontológico a las corporaciones de ingenieros: ¿es admisible aprobar proyectos —y ejecutarlos— cuando es evidente que no van a poder entrar en servicio y que suponen la dilapidación de dinero del contribuyente? Según el censo elaborado con la información de 2022, en el archipiélago hay un total de 434 puntos de vertido de tierra al mar: 227 en la provincia de Santa Cruz de Tenerife y 207 en la de Las Palmas. Del total de puntos censados, 123 cuentan con autorización vigente, mientras que 311 no disponen de ella y se encuentran en distintas situaciones desde el punto de vista administrativo.6 Es una situación que se repite a pesar de las continuas denuncias. El periódico Diario de Avisos publicaba en el año 2017 el problema de los vertidos con el siguiente titular: «La
Depuradora industrial de Valle Guerra en Tenerife. Fuente: Sacyr.
53
6. GRAFCAN. (2018, 12 de enero). Actualización del censo de vertidos desde tierra al mar en IDECanarias. GRAFCAN – Mapas de Canarias. https://www.grafcan. es/noticias/2018-01/2018-01-actualizacion-del-censode-vertidos-desde-tierra-al-mar-en-idecanarias/
La clave Medioambiente e ingeniería
3664 Julio/Agosto 2026
La proliferación de pozos negros en la geografía insular sigue siendo una de las principales causas de la contaminación de los acuíferos Perfil geológico en La Palma y las zonas contaminadas por vertido Arco de La Cumbre
Bejenado
Zona de vertido industrial
Zona de vertidos urbanos Serie Dorsal Sur Boca de Hermosilla
Serie Dorsal Sur Acértera Lavas del Bejenado y Dorsal Sur
Montaña
Serie Taburiente II
vergüenza que no se puede ocultar: Canarias rodeada de vertidos». Y, a continuación, añadía: «Solo en Tenerife se arrojan diariamente al mar 57 millones de litros de aguas sin tratar; Europa amenaza con duras sanciones por el descontrol de la contaminación y el Gobierno regional aún no ha publicado el nuevo censo de puntos negros».7 Como argumenta el ingeniero Iván Cerdeña, portavoz de la Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza (ATAN), la gestión territorial ha priorizado históricamente la ejecución de obra civil inconexa sobre la ordenación estratégica. El resultado de esta inercia constructiva —caracterizada por la falta de previsión estructural y la ausencia de límites al crecimiento— ha sido la conversión sistemática del medio marino en el receptor final de los efluentes urbanos sin depurar.8 El 21 de julio de 2025 el consejero de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias presentó un nuevo censo de vertidos al mar bajando la cifra total a 403, de los cuales solo el 55% 7. Redacción. (2017, 22 de agosto). «La vergüenza que no se puede ocultar: Canarias rodeada de vertidos». Diario de Avisos. https://diariodeavisos.elespanol.com/2017/08/ la-verguenza-no-se-puede-ocultar-canarias-rodeadavertidos/ 8. González Gavilanes, P., & Velasco Almendral, M. (2025, 2 de octubre). «Aguas fecales y turismo: Tenerife, el paraíso contaminado». El País. https://elpais.com/ clima-y-medio-ambiente/2025-10-02/aguas-fecales-yturismo-tenerife-el-paraiso-contaminado.html
Fuente: Carlos Soler Liceras, doctor ingeniero de caminos.
54
tiene autorización, aunque eso no implica que estén en buen estado. Ante el incumplimiento de la normativa comunitaria, el Reino de España tiene que pagar importantes multas. Según anunció el Ejecutivo comunitario a mediados de noviembre 2016, se proponía multar a España con 46,5 millones de euros y una multa diaria de 171 217 euros. Esta situación ha dado lugar a la apertura de varias causas penales en los últimos años. La más reciente es la denuncia de la Fiscalía a seis cargos públicos por los vertidos de aguas contaminadas con Escherichia coli y Enterococos en Playa Jardín, un complejo situado en la ciudad turística del Puerto de la Cruz, que mantuvo la zona cerrada al uso público durante casi un año. Según informaba el digital Atlántico Hoy basándose en datos oficiales «El mapa de vertidos al mar refleja que las zonas de baño más visitadas están también rodeadas de puntos de emisión de aguas residuales, la mayoría de ellos, sin autorizar».9 El vertido de aguas sin depurar en el medio marino no es el único problema de contaminación que sufren las islas. La proliferación 9. Redacción Hoy. (2025, 18 de abril). Las playas más populares de Tenerife están rodeadas por puntos de vertidos de aguas residuales [PDF]. Atlántico Hoy. https://www.grafcan.es/files/20250418_MapaVertidos_ AtlanticoHoy.pdf
55
de pozos negros en la geografía insular sigue siendo un problema en la actualidad y una de las principales causas de la contaminación de los acuíferos. A esto se suman otras actividades que ocasionan el deterioro de las aguas subterráneas. El ingeniero de caminos y especialista en Hidráulica Carlos Soler Liceras presentó un informe acerca de las contaminaciones que se están produciendo en el acuífero del Valle de Aridane debido a los pozos negros existentes en esa zona del municipio del Paso en la isla de La Palma. El acuífero, que suministra agua para el consumo urbano, presenta colonias de Escherichia coli, que son indicadoras de la presencia de lixiviados urbanos. Además de este grave problema, el ingeniero incorpora a su denuncia la situación generada por una planta de vertidos de escombros no controlada y una excavación de áridos en la que se vienen efectuando lavados de maquinaria con ácido nítrico, con un consumo diario de un bidón de 20 litros. Se incluye un informe del químico Julio Muñiz Padilla en el que dice: «El anión NO3 es muy permanente en el medioambiente, sin que sea fácil su biodegradación. De ahí que en el subsuelo puede acumularse en grandes concentraciones». En cuanto a la distancia que puede alcanzar esta contaminación, el mismo informe nos dice: « […] el recorrido que siguen las aguas con
La clave Medioambiente e ingeniería
3664 Julio/Agosto 2026
aniones NO3 y NO2 en el subsuelo son de largo recorrido, llegando a distancias considerables desde sus fuentes. Más aún en una estructura geológica volcánica reciente, profusa en diques y materiales muy porosos por los que puede circular el agua como si fuera una tubería enterrada». La ingeniería tiene un gran reto en Canarias en todo lo que se refiere al ciclo del agua: producción, consumo, depuración, reciclaje y eliminación. Por cuestiones geológicas —carencia y permeabilidad de los vasos— la captación de aguas de escorrentía no es técnica ni económicamente posible en islas como Tenerife, La Palma o El Hierro. Hay varios ejemplos de sonoros fracasos en obras de este tipo, como el de la presa del Barranco del Río en Tenerife. La captación de agua subterránea ha sido fundamental en el suministro de las islas y lo sigue siendo en Tenerife, La Palma, La Gomera, El Hierro y, en menor medida, en Gran Canaria. Sin embargo, la demanda cada vez es mayor debido al crecimiento de la población y de los turistas; además, la situación se ve agravada por el aumento de las temperaturas y la disminución de las precipitaciones ocasionadas por el cambio climático. Esta situación es un enorme desafío para la ingeniería en los próximos años. La solución que hoy se ofrece para adecuar la oferta a la creciente demanda es la desalación, pero es una solución energéticamente costosa, hace depender del exterior en tecnología y energía, y el vertido de la salmuera contamina las aguas marinas dando lugar a desiertos bióticos. Otros ingenieros,
como el citado Carlos Soler Liceras, proponen una alternativa basada en la idea del escritor Vázquez Figueroa que no ha recibido la debida atención por parte de ingenieros e instituciones: el aprovechamiento de la escarpada orografía insular para bombear agua de mar mediante excedentes de energías renovables a cotas superiores a los 700 metros plantea un escenario disruptivo. A esa altitud, la energía potencial acumulada generaría la presión hidrostática requerida (superior a los 70 bares) para alimentar de forma natural las membranas de ósmosis inversa en el descenso, minimizando el consumo eléctrico en la fase de filtrado. Además, el caudal sobrante o de rechazo permitiría turbinar el agua en una central hidroeléctrica reversible para recuperar parte de la energía invertida en el bombeo inicial. Es perentorio que las instituciones públicas financien proyectos piloto y modelos de simulación que cuantifiquen el balance energético neto, los costes de capital (CAPEX) y la viabilidad ambiental de este modelo antes de descartarlo. En los últimos años se ha tratado de aumentar la oferta de agua para la agricultura y jardinería urbana con aguas recicladas, pero es cara, intensiva en el consumo de energía y dependiente, para que sea económicamente viable, de los lugares donde haya un gran caudal de aguas residuales tratadas en grandes instalaciones depuradoras que, en el caso de Canarias, reciben tantos las aguas negras como las de escorrentía. En conclusión, el ciclo integral del agua en Canarias exige un cambio de paradigma que transite desde las macroinfraestructuras
Depuradora El Cercado, La Gomera. Fuente: José Peraza.
56
57
industriales hacia soluciones basadas en la economía circular y la descentralización.Por un lado, la reutilización de aguas regeneradas para el sector agrícola debe blindarse frente a contaminantes complejos; esto requiere la separación urgente de las redes de escorrentía pluvial —que arrastran metales pesados como el mercurio del asfalto— de los colectores de aguas residuales domésticas. Por otro lado, para los núcleos urbanos de pequeña y mediana escala, el futuro de la ingeniería del agua pasa por la implantación de infraestructuras verdes como los sistemas de depuración natural propuestos por técnicos como José Peraza. Estos modelos no solo eliminan los costes operativos de soplantes mecánicas y el impacto por olores, sino que democratizan la gestión hídrica, evitan la inmovilización de grandes capitales públicos y eliminan la necesidad de nuevos emisarios submarinos.El archipiélago canario no puede seguir costeando el precio ambiental y financiero de la inacción o de la ingeniería de parche. La ingeniería del siglo XXI tiene las herramientas necesarias; corresponde ahora a las administraciones públicas asumir la valentía política y la planificación ética que el territorio y su biodiversidad reclaman.10 11
10. Muñiz Padilla, J. V. (2025, 21 de abril). «Suelo y agua regenerada en Canarias». httaps://juliomunizpadilla. blogspot.com/2025/04/suelo-y-agua-regenerada-encanarias.html 11. Peraza Cano, J. L., & Montilla Calvo, L. (2019). «Descubriendo el mejor sistema de depuración para la Isla Baja (Tenerife)» [Informe técnico]. Los Silos.
La clave Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario
3664 Julio/Agosto 2026
Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario
Mauricio Castro Salazar Ingeniero Civil de la Universidad de Costa Rica. Magister en Ciencias y Técnicas del Agua y del Medio Ambiente de la Universidad de Cantabria. Socio director de Soluciones Desarrollo Sostenible SDS
El Santuario está en el Corredor Seco de Honduras. Durante los meses de verano la alternativa para subsistir se basaba en salir a trabajar fuera de la comunidad, o simplemente «migrar pa´l norte», con los subsecuentes problemas que acarreaba en las familias. La comunidad, con la asistencia de ACICAFOC y otras organizaciones, se planteó resolver el problema, decidió reforestar, conservar parte de la cuenca, construir un acueducto y reservorios de agua y un sistema de riego. La planeación y la ejecución nos mostró que la ingeniería y las Soluciones basadas en la Naturaleza se complementan y son totalmente compatibles. Palabras clave ACICAFOC; Corredor Seco; El Santuario; acueducto; cuenca; Soluciones basadas en la Naturaleza. The Sanctuary is in the Dry Corridor of Honduras. During the summer, the only alternative for survival was to go to work outside the community or simply "migrate north," with the subsequent problems that this entailed for families. The community, with the assistance of ACICAFOC and other organizations, set out to solve the problem. They decided to reforest, conserve part of the watershed, build an aqueduct and water reservoirs, and irrigation systems. The planning and execution showed us that engineering and Nature-Based Solutions complement each other and are fully compatible. Keywords ACICAFOC, Dry Corridor, The Sanctuary, aqueduct, watershed, Nature-Based Solutions.
58
Corredor Seco de Honduras. Paneles solares sobre bodega comunitaria.
59
La clave Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario
Don Concepción Martínez1, sentado en una banca de madera en el corredor de la tienda de víveres, con un deje de orgullo, comentó: «[…] es una comunidad que vive en armonía y paz […], nunca ha existido delincuencia ni asesinatos […], todas las personas que han fallecido lo han hecho de forma natural al alcanzar edades avanzadas […]» y continuó: «La Virgen de Guadalupe se podía apreciar en la roca de una cueva […] el padre Martínez sugirió bautizar la comunidad con el nombre de El Santuario» (Martínez, 2020). La Comunidad de El Santuario fue fundada en 1860 por Juan Ramírez, Pablo Ramírez y Jesús Paz. Está ubicada en Choluteca, municipio de Honduras, al sur de Tegucigalpa; está situada a 634 msnm; limita al norte con el cerro El Majastro, al sur con el cerro Los Moledores y al este, con el cerro Encuentros y se encuentra en el Corredor Seco de Honduras, «un área de aproximadamente 20 000 km2, con una población de 2,5 millones de personas que viven bajo riesgo de sequía durante la temporada de cultivo de maíz, que constituye el alimento 1. Presidente de la Empresa de Servicios Múltiples Unidad, Fe y Esperanza (ESMUFES (Martínez, 2020)
3664 Julio/Agosto 2026
básico de la región». (Inversión Estratégica de Honduras, 2020) La mayoría de las viviendas son de bahareque; no tienen lavaderos ni letrinas; los pisos son de tierra y los techos de teja, y están aisladas unas de otras, conectadas por caminos pedregosos (ACICAFOC, 2020) Los habitantes de El Santuario se dedican a la agricultura de subsistencia: maíz, maicillo y frijol. No cuentan con servicios básicos como educación, salud, electricidad ni inclusive agua potable en sus hogares; sus principales preocupaciones giraban en torno a la destrucción del bosque, la falta de alimentos o recursos para la compra de estos, y en la baja disponibilidad y la mala calidad del agua. (ACICAFOC, 2020) Don Concepción, con un deje de tristeza, explica «que la deforestación fue una de las necesidades más sentidas que ha enfrentado la comunidad […] cada año se quemaban los predios con el propósito de preparar la tierra para la siembra […] la gente miraba un palito bonito, no valoraban que ese palo en poco tiempo le iba a dar otros servicios y lo cortaban […] las personas no valoraban los servicios que podrían recibir del bosque y tenían la
60
costumbre de acabar con las plantas, aunque no fueran a ser utilizadas para leña o para cualquier otra cosa» (Martínez, 2020)
principalmente para mejorar los accesos a la comunidad. (ACICAFOC, 2020)
La ingeniería El agua de El Santuario dependía en su totalidad de la microcuenca El Mangón, que fue declarada zona de protección forestal y que de pertenecer a una familia pasó a ser propiedad comunitaria. El agua que se producía era poca, debía racionalizarse y distribuirse equitativamente entre las familias. La escasez de agua incidía en que se cultivara solo en la temporada de lluvia. La escasez de agua, además de malos cultivos, produjo desintegración de hogares; los hombres salían de la comunidad a trabajar y en extremos a «migrar pa´l norte».2
Empresa de Servicios Múltiples Unidad, Fe y Esperanza (ESMUFES) La ESMUFES se constituyó en el 2018. Es una organización integrada por 86 personas, 61 hombres y 25 mujeres y tiene como objetivo buscar el desarrollo de la comunidad en las áreas ambiental, social, y económica además del desarrollo de la infraestructura, 2. Así se dice coloquialmente en la región cuando se busca emigrar hacia los Estados Unidos.
Cuando empezamos a ver los problemas de El Santuario, en la mente de todos los que querían apoyar a solucionarlos3 pasaron con rapidez muchos pensamientos e ideas, pero en la que de quien escribe de inmediato vinieron algunos de los preceptos que incorpora el propósito de ser ingeniero que describe la Escuela de Ingeniería Civil de la que me gradué: «rigurosas bases científicas, éticas y humanistas, capaces de identificar, plantear, priorizar, analizar y resolver problemas […] por medio de la planificación, diseño, desarrollo, mantenimiento, mejora y operación de infraestructura y sistemas, nuevos o existentes […] profesionales capaces de crear, dirigir y participar en organizaciones nacionales e internacionales mediante el trabajo en equipos multidisciplinarios para la búsqueda del bien común. Su trabajo debe propiciar el desarrollo 3. Yo era el Asesor Técnico Principal del Programa de Manejo de Recursos Naturales con Pueblos Indígenas y Campesinos en Centroamérica, financiado por la Cooperación Alemana a la Asociación Coordinadora Indígena y Campesina de Agroforestería Comunitaria en Centroamérica (ACICAFOC) por la vía del KfW
sostenible, el uso eficiente de los recursos, la innovación, la gestión del riesgo, la conciliación en contextos sociales particulares» (Escuela de Ingenieria Civil, Universidad de Costa Rica, s.f.) Con esas ideas en mente y con técnicos de ACICAFOC en conjunto con la ESMUFES y con toda la comunidad, se empezó la concepción y el diseño del proyecto; luego vino la construcción y con alegría llegó la puesta en marcha.4 ACICAFOC ya contaba con la mayor parte del financiamiento con fondos provenientes de la Cooperación Alemana y fondos propios, pero, como es normal en estos proyectos, buscó apoyo técnico y financiero de otras fuentes que se sumaran al esfuerzo comunitario: el Ministerio de Energía de Honduras, la FAO y la Agencia de Cooperación Española por medio de la Universidad de Valencia. Y también, como es normal en estos proyectos, se esperaba que la comunidad aportara al menos el 25% del total de la contribución, que se dio en «especie», en concreto, con horas de trabajo, como lo hizo para la construcción 4. Un paso hacia un futuro sostenible en El Santuario, Choluteca, Honduras www.youtube.com/watch?v=Gk NfB7A0VXA
61
de los reservorios de agua y la excavación a 60 cm de profundidad de todo lo relacionado con el acueducto, que es de aproximadamente de 5 km. El proyecto costó cerca de 170 000 euros, de los cuales la comunidad aportó al final el 43% (ACICAFOC, 2020). Desde la edad escolar, en Centroamérica se nos enseñó a asociar agua y suelo con bosque, y en muchos lugares, como en El Santuario, a asociar bosque con leña para cocinar. Por ello, en el diseño del proyecto se incluyeron esos saberes: bosque para proteger la cuenca imbrífera, bosque para extracción de leña y bosque para conservación de suelos. Se establecieron cerca de 50 hectáreas de bosque bajo sistemas agroforestales, que incluyeron árboles frutales típicos de la zona, como el marañón. La regeneración del bosque se hizo con árboles nativos5 que fueran apropiados para cortar leña de forma racional y sostenible y así bajar la presión de la gente para sacarla sin cuidados para cocinar. 5. Madriado (Gliricidia sepium), cipria (Aspidosperma quebracho), laurel (Cordia alliodora), caoba (Swietenia macrophylla), guanacaste (Enterolobium cyclocarpum), carreto (Aspidosperma polyneuron), y aceituno (Simarouba amara)
La clave Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario
3664 Julio/Agosto 2026
El verano, además de caluroso, es «seco»6 y duro, por lo que se diseñaron reservorios de agua y se incluyó en el proyecto un sistema de producción sostenible de hortalizas con riego y con abonos orgánicos que permitieran mejorar la productividad y bajar los costos. Parte de la ingeniería fue considerar las horas de trabajo de acuerdo con el índice de calor7 (temperatura y humedad) para evitar riesgos de salud (en particular, la enfermedad renal crónica no tradicional) por lo que no se trabajó cuando la temperatura alcanzaba o superaba los 34 oC y había una humedad relativa del 85% para así evitar el estrés térmico. Una de las metas fue lograr que El Santuario fuera una comunidad baja en carbono, por lo que se instalaron paneles solares para la iluminación de las viviendas y para el sistema de bombeo del acueducto.
una evaluación ex post rápida de la aplicación de los criterios y concluimos que el proyecto cumple con ellos: Criterio 1. Las SbN abordan eficazmente los desafíos sociales El proyecto consideró ampliamente las necesidades que la comunidad priorizó debían atenderse: agua, riego, leña, cultivos para siembra
Criterio 3. Las SbN generan una ganancia neta para la biodiversidad y la integridad de los ecosistemas Se recuperaron ecosistemas, y la biodiversidad poco a poco ha vuelto a la zona. La recuperación de bosque se espera que sea una salvaguarda para reducir la presión sobre los ecosistemas y controlar el avance de la frontera agrícola.
Cuando se planeó y se ejecutó el proyecto8 no se tenía claro cómo aplicar Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN); no se tenía más allá de la noción de que existían y de haber leído ejemplos que se publicaban en las noticias o en sitios especializados, y posiblemente no se tenían todavía los criterios que la UICN ha definido para Soluciones basadas en la Naturaleza9 (Cohen-Shacham, Cabecinha, & & Andrade, 2025); sin embargo, hicimos
Criterio 4. Las SbN son económicamente viables Todo se pensó «sosteniblemente». Acabados los fondos externos la comunidad podría continuar sola, como efectivamente ha sido. Cada familia paga una cuota para mantener el suministro de agua.10 Durante los momentos de la capacitación para el fortalecimiento se hizo énfasis en la dificultad de contar con fondos de cooperación para el mantenimiento y la continuidad del proyecto, y que eso quedaba bajo la responsabilidad de la comunidad. No se hizo un examen económico/financiero para justificar el proyecto porque la De arriba a abajo, Acueducto y su sistema fotovoltaico. El acueducto. Sistema de riego para hortalizas.
Sistema de riego para hortalizas.
62
Criterio 2. El diseño de las SbN se basa en la escala Todo se «hizo a la medida» de la comunidad. Todo el diseño y la implementación se hizo de acorde «al tamaño» de El Santuario y a la capacidad de su organización ESMUFES.
Soluciones basadas en la Naturaleza
6. Se dice “seco” porque no llueve y no por falta de humedad relativa, que suele ser muy alta en marzo y abril. 7. Adoptado por el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica en su reunión celebrada en El Salvador en abril del 2013. 8. Segundo semestre del 2019 y primer semestre del 2020. 9. Las Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN) fueron definidas por la UICN como «acciones para proteger, gestionar sosteniblemente y restaurar ecosistemas naturales o modificados, que abordan los desafíos sociales de manera eficaz y adaptativa, proporcionando simultáneamente bienestar humano y beneficios para la biodiversidad». Esta definición fue adoptada en la Resolución 069 del Congreso Mundial de la Naturaleza de 2016.
de productos para la mejora de su nutrición y posible comercialización, recuperación de bosque para proteger cuenca imbrífera, introducción de árboles frutales de la zona e iluminación. Lo más importante que se logró fue el cambio de mentalidad en el manejo de recursos naturales y del agua.
63
10. La cuota es de aproximadamente 2,10 euros por mes.
La clave Ingeniería para recuperar la esperanza en El Santuario
3664 Julio/Agosto 2026
necesidad era evidente y la mayoría de los fondos eran donados.
Criterio 8. Las SbN son sostenibles y se integran en un contexto jurisdiccional apropiado.
Criterio 5. Las SbN se basan en procesos de gobernanza inclusivos, transparentes y empoderadores Se hicieron capacitaciones para fortalecer la gobernanza comunitaria y se empoderó a los dirigentes, que fueron identificados desde el inicio del proyecto. Se enfatizó en que la transparencia es la base de una buena organización. Durante todo el proceso de diseño y de ejecución se mantuvo una comunicación permanente con toda la comunidad y se promovió la participación de jóvenes y mujeres.
Las soluciones se pensaron exclusivamente para El Santuario, pero ahora la comunidad se puede utilizar para mostrar lo que es posible hacer cuando se planifica y los vecinos se organizan.
Criterio 6. Las SbN equilibran equitativamente las compensaciones entre el logro de su(s) objetivo(s) principal(es) y la provisión continua de múltiples beneficios Si bien se fijaron objetivos iniciales, durante el proceso fueron incorporándose más beneficios: bosque con frutales, riego para hortalizas. Criterio 7. Las SbN se gestionan de forma adaptativa, con base en la evidencia Las soluciones que se ejecutaron si bien fueron diseñadas, se fueron adaptando a las condiciones y a la experiencia de los participantes, según se fue recogiendo más información. Hubo un riguroso monitoreo por parte de los técnicos de ACICAFOC durante todo el proceso y ex post, y pasados 5 años todavía se realiza un monitoreo anual.
64
Lecciones aprendidas No tiene por qué existir una división entre soluciones ingenieriles y Soluciones basadas en la Naturaleza. Las obras que realizamos los ingenieros se sustentan en la naturaleza, simplemente se debe tomar en cuenta, más allá de los estudios básicos que nos enseñaron en la Universidad «proporcionando simultáneamente bienestar humano y beneficios para la biodiversidad». El éxito de un proyecto comunitario, aunque suene a verdad de perogrullo, consiste en
el involucramiento pleno de la comunidad, desde las ideas preliminares hasta la evaluación ex post. Un proyecto con planteamientos claros y sencillos es una especie de imán para atraer socios, en este caso ACICAFOC con el apoyo de la Cooperación Alemana por la vía del KfW, incorporó al Ministerio de Energía, a la FAO y a la Agencia de Cooperación Española por la vía de la Universidad de Valencia. Calidad de vida, traducidas en este caso en agua, comida, energía y trabajo es la medicina eficaz para no tener que migrar.
Referencias 1 ACICAFOC. (2020). El Santuario: Comunidad Hondureña Baja en Carbono. Moravia, Costa Rica: sin publicar.
2 Cohen-Shacham, E., Cabecinha, E., & Andrade, A. (2025). Applying the IUCN Global Standard for Nature-based SolutionsSolutions: 21 case studies from around the globe. Gland.
3
Escuela de Ingenieria Civil, Universidad de Costa Rica. (s.f.). Propósito de la Escuela de Ingeniería Civil. Obtenido de Escuela de Ingeniería Civil: https://eic.ucr.ac.cr/4240-2/
4
Inversión Estratégica de Honduras. (2020). Plan de Participación de las Partes Interesadas Proyecto Seguridad Hídrica en el Corredor Seco de Honduras. Tegucigalpa.
5 Martínez, C. (2020). El Santuario. (R. Cordero, Localización de El Santuario.
65
Entrevistador) Moravia: ACICAFOC.
Entrevista Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
María Maza
Profesora de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de Investigación Protección Costera basada en Ecosistemas del IHCantabria
Recogida de plantas para ensayos de laboratorio en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel en Cantabria.
“Las soluciones basadas en la naturaleza constituyen una importante oportunidad para la profesión” Carlos Mallo Molina Coordinador del número
Durante décadas, la protección del litoral ha descansado sobre diques, escolleras y otras infraestructuras rígidas. Sin embargo, la creciente evidencia científica está impulsando un cambio de paradigma que sitúa a los ecosistemas como parte activa de las estrategias de defensa costera. María Maza, ingeniera de caminos, canales y puertos, profesora de la Universidad de Cantabria y responsable del Grupo de Investigación en Protección Costera Basada en Ecosistemas del Instituto de Hidráulica Ambiental de este centro académico, explica cómo las soluciones basadas en la naturaleza están abriendo un nuevo campo para la ingeniería civil, en el que la seguridad, la adaptación al cambio climático y la conservación ambiental dejan de ser objetivos contrapuestos para convertirse en retos complementarios. 66
67
Entrevista Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
De izquierda a derecha, Restauración de manglares en el Parque Natural de Angke Kapuk, Yakarta (Indonesia). ©Ega Pamungkas Bosque de manglar en la Riviera Maya (México). Fanerógamas marinas en la bahía de Santander (España).
Durante décadas, la ingeniería de costas se ha apoyado principalmente en diques, escolleras, muros y otras infraestructuras rígidas. ¿Estamos entrando en una nueva etapa en la que los ecosistemas pueden formar parte de la infraestructura de protección costera? Sin lugar a duda, sí, pero cabe puntualizar que realmente los ecosistemas siempre han contribuido a la protección costera. Allí donde existe un ecosistema costero, este provee de servicios, entre ellos, el de protección. Sin embargo, tradicionalmente este servicio no ha sido considerado desde un punto de vista de planificación del frente costero ni como parte de la infraestructura de protección costera. En cambio, una de las grandes transformaciones actuales en la ingeniería de costas es precisamente el paso desde una visión exclusivamente «gris», o basada en infraestructuras rígidas, hacia enfoques basados en la naturaleza. De ahí que estrategias como Engineering with Nature, Building with Nature, o hablar de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) en la costa estén cada vez más presentes. En estas estrategias los ecosistemas costeros dejan de verse solo como
elementos ambientales para ser considerados estructuras funcionales de protección costera. Estas nuevas estrategias cambian la forma de gestionar la línea de costa, que hasta ahora ha sido mediante la utilización de infraestructuras rígidas, y promueven la integración de SbN cuando es posible. Con ello se pretenden mitigar algunos de los efectos adversos asociados a las actuaciones convencionales, tales como la fragmentación de hábitats, la limitada capacidad de adaptación frente al cambio climático y los altos costes de conservación y mantenimiento. Asimismo, estas soluciones favorecen la obtención de múltiples cobeneficios, como el aumento de la biodiversidad o el secuestro de carbono. Por tanto, la novedad no es que los ecosistemas proporcionen protección costera, sino el reconocimiento explícito de su valor como infraestructura de protección gracias a la creciente evidencia científica y técnica sobre los servicios que prestan. Además, se ha avanzado en el desarrollo de metodologías y herramientas que permiten incorporar estos servicios en la planificación y el diseño de sistemas de defensa costera.
68
Así que sí. Desde mi punto de vista, estamos entrando en una nueva etapa de la ingeniería costera en la que los ecosistemas dejan de ser únicamente patrimonio ambiental y pasan a ser considerados como parte activa del sistema de protección costera. Desde el punto de vista técnico, cuando afirmamos que un ecosistema costero contribuye a la protección, ¿qué parámetros debemos medir? ¿Reducción de altura de ola, disipación de energía, corrientes, erosión, inundación, o estabilidad sedimentaria? Desde el punto de vista técnico, el afirmar que un ecosistema proporciona protección costera implica demostrar cuantitativamente que disminuye el riesgo de inundación y erosión. La protección costera proporcionada por ecosistemas se debe principalmente a la capacidad que estos tienen de reducir la energía del flujo y de crear y consolidar suelo. Por tanto, para cuantificar la protección costera es necesario conocer parámetros hidrodinámicos —como la reducción de la energía del oleaje, o las corrientes producida por el ecosistema— y morfodinámicos, tales como los cambios en el transporte de sedimentos o la estabilización
del sedimento a la que dan lugar. Estas variables físicas son la base necesaria para poder analizar los cambios en la peligrosidad y, a partir de ahí, obtener la reducción del riesgo asociada. Así se podrá cuantificar el servicio de protección prestado no solo en variables físicas, sino también en socioeconómicas. Por lo tanto, un ecosistema proporciona protección costera si puede demostrarse que reduce la energía del flujo, lo cual disminuye la erosión e inundación costeras. Para ello, el primer paso es evaluar esa disminución de energía, por lo que será necesario no solo conocer las variables hidrodinámicas como los parámetros del oleaje y las corrientes que afectan a la zona de estudio, sino también las de la propia solución, como su extensión y su composición (por ejemplo, densidad y características de sus elementos en campos de vegetación, geometría y rugosidad en arrecifes). Es importante puntualizar que estos parámetros cambian a lo largo del tiempo, ya que estamos hablando de soluciones vivas. Por ello, es imprescindible poder evaluar el servicio de protección a lo largo del tiempo, teniendo en cuenta los posibles cambios no solo en las
variables hidrodinámicas, sino también en el propio ecosistema. Esto supone un reto y un cambio de mentalidad, ya que la solución no es estática, sino que evoluciona en el tiempo y, por lo tanto, se deberá considerar su estado pésimo desde el punto de vista de su funcionalidad como estructura de protección. De esta manera se podrá cuantificar la protección proporcionada y asegurar que se cumple con la reducción de riesgo necesaria. ¿Qué criterios permiten distinguir una solución basada en la naturaleza técnicamente robusta de una actuación ambiental bien intencionada pero insuficiente desde el punto de vista de la protección costera? Una SbN técnicamente robusta para la protección costera será aquella que reduzca riesgos costeros de manera cuantificable, sostenida y verificable a lo largo del tiempo. Por lo tanto, no se trata de realizar, por ejemplo, una restauración ambiental cuyo objetivo sea la mejora del estado de conservación del ecosistema; para que la actuación sea una SbN, esta debe tener como objetivo la provisión del servicio buscado, en este caso, el de protección costera. Además, su capacidad para prestarlo debe
69
poder evaluarse y demostrarse mediante indicadores cuantificables. Esto debe demostrarse a través de la monitorización de la solución y el análisis de su capacidad adaptativa mediante el uso de indicadores de desempeño realizando un seguimiento planificado y un mantenimiento ecológico si fuese necesario. Con todo esto la SbN debe ser una actuación que no solo provea beneficios ambientales, sino que asegure los beneficios de protección costera esperados. En sus trabajos sobre pastos marinos señala que la capacidad de protección de estos depende mucho del contexto físico y ecológico. ¿En qué condiciones pueden formar parte de una estrategia eficaz de protección costera? Los pastos marinos pueden formar parte de una estrategia eficaz de protección costera cuando se cumplen simultáneamente condiciones ecológicas, hidrodinámicas y geomorfológicas adecuadas. Por ello, al igual que sucede en el diseño de cualquier infraestructura, su idoneidad y desempeño deben evaluarse específicamente para cada emplazamiento. Bajo determinados contextos, en los que el ecosistema se encuentra en buen
Entrevista Revista de Obras Públicas
estado ecológico y sujeto a condiciones hidrodinámicas moderadas, los pastos marinos funcionan como una infraestructura natural eficiente para reducir la energía del oleaje, estabilizar sedimentos y aumentar la resiliencia litoral. Su grado de eficiencia deberá evaluarse en cada caso concreto para determinar el nivel de protección proporcionado y analizar la variabilidad temporal de este servicio. Esta variabilidad dependerá de los cambios tanto en las condiciones hidrodinámicas como en las características del ecosistema, incluyendo aspectos como extensión, estado de salud y variación estacional. En consecuencia, la evaluación de su funcionalidad requiere un análisis integrado de las condiciones físicas del medio y de las características del ecosistema durante la fase de diseño. Asimismo, su implementación debe ir acompañada de un enfoque de gestión adaptativa que contemple protocolos de seguimiento y monitorización capaces de evaluar su desempeño frente a temporales, los efectos del cambio climático y otras posibles presiones de origen antrópico, garantizando así el mantenimiento de la función de protección a largo plazo. Por lo tanto, los pastos marinos pueden formar parte de estrategias de protección cuando, por un lado, son capaces de proporcionar, por sí solos o en combinación con medidas convencionales, el nivel de protección requerido y, por otro, dicha estrategia reconoce tanto su potencial como sus límites físicos. Es importante señalar en este sentido que, su utilización en enfoques híbridos, es decir, en soluciones que combinan soluciones basadas en ecosistemas con soluciones convencionales, puede representar la estrategia óptima. Una estrategia con la que se consigue la reducción del riesgo necesaria al tiempo que se
3664 Julio/Agosto 2026
generan los múltiples cobeneficios asociados a los servicios ecosistémicos proporcionados por el ecosistema. Uno de sus trabajos plantea cuantificar la atenuación del oleaje en marismas a partir de la biomasa. ¿Por qué puede ser relevante esta aproximación para trasladar las soluciones basadas en la naturaleza a modelos, proyectos y decisiones de ingeniería? El motivo de ese trabajo fue precisamente poder avanzar en la modelización de SbN de forma predictiva, dando lugar a herramientas de diseño que permitan incluir este tipo de soluciones en la toma de decisiones de forma más fiable. En concreto, la investigación se basa en la hipótesis de que la biomasa aérea del ecosistema es una variable clave que permite estimar su servicio de protección, evitando los procesos de calibración necesarios en otros enfoques más tradicionales. La biomasa aérea es el peso por unidad de superficie del ecosistema y es relevante porque es una variable ampliamente utilizada en ecología y, además, puede obtenerse a partir de técnicas de teledetección. Es decir, es una variable que ya ha sido caracterizada para muchos ecosistemas y, además, puede obtenerse con técnicas tales como las imágenes satelitales. Esto es altamente relevante, ya que si a través de esta variable podemos estimar el servicio de protección que proporciona un ecosistema, su estimación a lo largo del tiempo y en diferentes lugares nos permitirá obtener el servicio de forma directa. Esto es crucial no solo para el diseño de la solución, sino también para su gestión adaptativa. Por todo ello, este trabajo se presentó como un cambio de paradigma en la cuantificación del servicio de protección proporcionado por marismas, ya que permite cuantificar este servicio de forma predictiva y
dar lugar a herramientas que permiten llevar a cabo una evaluación de la solución a lo largo del tiempo teniendo en cuenta los cambios sufridos por el ecosistema. En el caso de los manglares, ¿qué diferencia hay entre una plantación de manglares y la restauración de un sistema capaz de prestar un servicio real de defensa costera? En este caso de nuevo hay que considerar la diferencia entre una SbN y una labor de restauración. Una plantación de manglares puede ser una actuación de revegetación sin objetivos ligados a la protección costera. Sin embargo, la restauración de un bosque de manglar cuyo objetivo sea crear un sistema de defensa costera implica recuperar el ecosistema para dar lugar a un servicio de protección concreto. Por lo tanto, en este segundo caso no se trata de cuántos árboles se han plantado sino de si se han restaurado los procesos necesarios para que el ecosistema sea un elemento de protección, es decir, para que represente un ecosistema estable en la zona que provea de la reducción de riesgo deseada. Muchas de estas actuaciones se desarrollan en territorios habitados y utilizados por comunidades locales, sectores económicos y administraciones diversas. ¿Qué papel deben tener la participación social, la gobernanza y el mantenimiento en el éxito de una infraestructura viva? Una de las definiciones de SbN más ampliamente utilizadas es la propuesta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN): «Acciones dirigidas a proteger, gestionar y restaurar de manera sostenible ecosistemas naturales o modificados, que hacen frente a retos de la sociedad de forma efectiva y adaptable, proporcionando simultáneamente bienestar humano y Posidonia oceánica, la fanerógama o pasto marino más importante en el Mediterráneo.
70
71
Entrevista Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
beneficios de la biodiversidad». Esta definición viene acompañada de una serie de principios, entre los que se incluye que deben aportar beneficios sociales de un modo justo y equitativo, promoviendo la transparencia y la participación amplia. Por lo tanto, el codiseño y la cocreación son fundamentales para el éxito de estas soluciones. Estos enfoques van mucho más allá de una mera consulta pública; implican incorporar desde el comienzo a las comunidades locales, los usuarios del territorio, los sectores económicos, las administraciones y los tomadores de decisiones, así como a los científicos e ingenieros, con el fin de equilibrar intereses y reducir conflictos. Así no solo se busca la aceptación local y la adaptación de la solución a las realidades del entorno, sino que se también se asegura la sostenibilidad y el cuidado del proyecto a largo plazo. La solución requiere de una gestión adaptativa que será mucho más viable si existe una comunidad involucrada y una gobernanza colaborativa. Por lo tanto, la participación de todos los agentes implicados es crucial tanto para poder realizar un diseño óptimo como para la propia supervivencia y efectividad de la solución. La obra civil se diseña habitualmente con horizontes de varias décadas. ¿Cómo se proyecta y gestiona una infraestructura viva que evoluciona, crece, se degrada o se adapta a nuevas condiciones climáticas? Este es precisamente uno de los grandes retos de las SbN. Mientras que en el caso de las soluciones convencionales las diseñamos considerando una vida útil y procurando que sean tanto funcionales como estables, en el caso de las SbN no disponemos de estándares (como, por ejemplo, la ROM) para poder analizar la funcionalidad y estabilidad de la
72
De arriba a abajo, Manglares en el Parque Nacional Kakadu (Australia). © Rod Long Restauración de manglar en Cuba. Parque Estatal Oleta River, en Miami (EE. UU.). © Michel Reyes
73
solución y, por tanto, establecer de forma precisa los criterios de diseño para una vida útil dada. Esto hace necesario un cambio de visión que tenga en cuenta el diseño de una solución que evolucionará con el tiempo. Por una parte, el diseño considerará la evolución esperada de la solución, estableciendo unos rangos aceptables según las dinámicas esperadas y la capacidad adaptativa del ecosistema. Así mismo, a la hora de considerar los posibles modos de fallo de la solución, se considerará su carácter resiliente. Lejos de fallar de forma frágil, en la mayoría de los casos, este tipo de soluciones sufren daños parciales y son capaces de regenerarse por sí solas una vez el evento que produce los daños, como una tormenta, cesa. En este sentido siempre será necesario identificar umbrales a partir de los cuales la solución deja de ser resiliente a fin de poder tomar las medidas necesarias. Todo esto hace que la gestión de la solución pase de ser un mantenimiento puntual a una gestión adaptativa basada en la monitorización de la solución y la identificación de las actuaciones a llevar a cabo para corregir trayectorias no deseadas y asegurar no solo el buen estado o la estabilidad de la solución, sino su funcionalidad. Todo esto supone un gran cambio de pensamiento en la ingeniería civil, ya que la consideración de una solución viva introduce una nueva lógica en la que se permiten cambios siempre que no se pierda la funcionalidad. A su vez, esto redefine algunos términos como la durabilidad, la estabilidad, el fallo o el mantenimiento de la solución, dando lugar a soluciones adaptativas que lleguen a monitorizarse en tiempo real y que, idealmente, sean capaces de evolucionar por sí mismas ante los cambios derivados del cambio climático.
Entrevista Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
Marisma de Murrells Inlet, en Carolina del Sur (EE.UU.).© Dana Bailey
¿Pueden las soluciones basadas en la naturaleza representar para la ingeniería civil una oportunidad comparable a la que las energías renovables supusieron para el sector energético, esto es, un nuevo campo técnico, económico y profesional? Desde mi punto de vista, sí. Hace años, energías como la solar o la eólica se consideraban ambientalmente atractivas, pero desde un punto de vista técnico y de implantación, altamente inciertas, no rentables y difíciles de escalar. Sin embargo, hoy en día son infraestructuras estratégicas. En el caso de las SbN, creo que estamos viviendo esa transición desde su consideración como algo «verde», que se realizaba por un interés paisajístico o ecológico, a su consideración como medidas
Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica). © Francesca Veronesi
ingenieriles. Las abundantes evidencias científicas —junto con nuevas normativas como el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático o la Nature Restoration Regulation— han permitido que la consideración de las SbN como medidas de protección costera resiliente sea cada vez más una realidad. Esto ha venido motivado tanto por la crisis climática como por la crisis de biodiversidad que enfrentamos. En las últimas décadas, el cambio climático ya ha afectado significativamente a los sistemas naturales y humanos en todos los continentes, con consecuencias sobre los sectores económicos, productivos y sociales. Además, se prevé un significativo aumento de la población en las zonas costeras, con el consiguiente aumento
74
de la exposición y la vulnerabilidad. Al mismo tiempo, alrededor de dos tercios de los bosques y humedales se han perdido o degradado desde inicios del siglo XX, y uno de los mayores riesgos a los que nos enfrentaremos en los próximos años es la gran pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas, tal y como reconoce el Global Risks Report del Foro Económico Mundial. Por todo ello, es urgente adoptar medidas de adaptación que sean resilientes y sostenibles, y ahí es donde las SbN pueden ser cruciales. En concreto, en la costa las SbN pueden desempeñar un papel importante en la protección costera como medidas de adaptación más sostenibles y resilientes y, por ello, representan una gran oportunidad para la ingeniería civil.
Peces entre pastos marinos, Zanzíbar, (Tanzania). © Benjamin L. Jones
Si tuviera que trasladar una idea principal a los ingenieros de caminos que lean esta entrevista, ¿cuál sería? Por una parte, creo que es importante considerar que las SbN constituyen una solución adicional dentro del conjunto de alternativas disponibles para la gestión del litoral. Ya no se trata solo de minimizar los impactos sobre los ecosistemas, sino de utilizarlos; para ello será necesario incorporar una nueva visión que permita utilizar estas soluciones con rigor y fiabilidad. Las SbN no sustituyen a las soluciones más convencionales, sino que todas ellas deben ser consideradas y utilizarse de forma complementaria cuando sea preciso. Para ello, será imprescindible partir del correcto entendimiento de los procesos físicos,
hidrodinámicos y morfodinámicos que permitan cuantificar la reducción de riesgo proporcionada por la solución para poder ponerla en valor y realizar un análisis comparativo de posibles soluciones. Además, dado que se trata de soluciones vivas, será necesario cambiar la forma de gestionarlas, aceptando que las SbN evolucionan y cambian y exigiendo, por tanto, una gestión adaptativa y la consideración de cierta incertidumbre asociada a estos cambios. En este contexto, la ingeniería civil resulta esencial para poder llevar a cabo esta gestión adaptativa, así como para poder comprender y modelar los procesos físicos necesarios para el análisis y diseño de estas soluciones. Por ello, las SbN constituyen una importante oportunidad para la profesión al
75
permitir integrar los objetivos de protección y seguridad con los de conservación y restauración ambiental, contribuyendo de manera efectiva a la transición ecológica de las infraestructuras y los territorios costeros. Por otro lado, me gustaría remarcar que la labor de los ingenieros e ingenieras de caminos que trabajen en el ámbito costero no será elegir entre «gris» o «verde», sino que deberán ser capaces de evaluar ambas e integrarlas también cuando sea posible y necesario, dando lugar a las ya mencionadas soluciones híbridas. Esto hará que tengan que trabajar cada vez más en equipos interdisciplinares, ampliando el alcance de la ingeniería de caminos para dar lugar a una costa no solo segura, sino también resiliente y sostenible.
La clave Construir para regenerar
Samuel Pérez Valido Técnico superior en realizaciones y planes de obra. Encargado de obra de Ferrovial
Durante décadas, la ejecución de las obras públicas ha estado guiada por una lógica clara y aparentemente incuestionable: minimizar el impacto ambiental y cumplir de forma estricta con la normativa vigente. El éxito de una obra se medía, fundamentalmente, en términos de plazo, coste y calidad constructiva, mientras que el medio natural se consideraba un factor a proteger, pero siempre desde una posición defensiva. Se trataba, en esencia, de causar el menor daño posible. Sin embargo, este enfoque ya no resulta suficiente. El contexto actual, marcado por la aceleración del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y una mayor conciencia social, obliga a replantear a fondo la manera en que concebimos y ejecutamos las infraestructuras.
3664 Julio/Agosto 2026
Construir para regenerar El nuevo paradigma de la ingeniería civil: una visión a pie de obra
La obra pública no puede limitarse a coexistir con el entorno: debe contribuir activamente a su mejora. Es aquí donde emerge con fuerza el concepto de regeneración no como un complemento voluntario, sino como un nuevo criterio técnico y ético que debe incorporarse al proceso constructivo. Hablar de regeneración implica asumir que la obra no solo transforma el territorio durante su ejecución, sino que deja una huella a largo plazo. Tradicionalmente, el objetivo era devolver el entorno a un estado similar al inicial una vez finalizados los trabajos. Hoy, el reto es mayor: lograr que el espacio intervenido quede en mejores condiciones de las que presentaba antes del inicio del proyecto. Esto supone otorgar al legado ambiental el
76
mismo valor que históricamente se ha concedido al legado constructivo. Este cambio de paradigma afecta directamente a quienes trabajamos en obra. Ya no basta con ejecutar lo proyectado de forma correcta; es necesario interpretar el entorno, anticipar cómo responderá el ecosistema a cada actuación y adaptar la ejecución en consecuencia. Cada movimiento de maquinaria, cada fase constructiva y cada decisión aparentemente menor pueden tener efectos acumulativos que solo se manifiestan con el paso del tiempo. La obra deja de ser un proceso aislado para convertirse en una interacción constante con el medio natural. Además, los controles ambientales asociados a las obras son cada vez más exigentes lo
Puerto de Ciudadela, Menorca.
La clave Construir para regenerar
3664 Julio/Agosto 2026
Construir para regenerar no es una opción futura, sino una responsabilidad presente
que incrementa la complejidad técnica y los costes. No obstante, más allá de los informes, mediciones y protocolos, existe un evaluador permanente de nuestra forma de construir: la propia naturaleza. El comportamiento de la flora y la fauna, su capacidad para adaptarse o regresar al entorno intervenido, ofrece una información valiosa que no siempre se refleja en los documentos oficiales. En este contexto, la regeneración no debe entenderse como una carga adicional, sino como una oportunidad para redefinir el papel de la ingeniería y de la ejecución de obra en la sociedad actual. Asumir este reto significa aceptar que construir para regenerar no es una opción futura, sino una responsabilidad presente.
La regeneración como criterio operativo en obra Cuando se habla de regeneración en la obra pública, a menudo se asocia el concepto a estudios previos, planes de vigilancia ambiental o decisiones tomadas en fase de proyecto. Sin embargo, la verdadera capacidad de generar un impacto positivo en el entorno se materializa durante la ejecución. Es en la obra y en el día a día donde la regeneración deja de ser una declaración de intenciones para convertirse en una práctica real.
78
Quienes trabajamos en obra sabemos que muchas de las decisiones más relevantes no están reflejadas con exactitud en los planos ni en los pliegos. La secuencia de los trabajos, la elección de determinados procedimientos constructivos, la gestión de los acopios o la adaptación a condiciones imprevistas del terreno son aspectos que se resuelven sobre el terreno y que influyen directamente en el medio natural. Incorporar la regeneración como criterio operativo implica que estas decisiones se tomen considerando no solo la eficiencia constructiva, sino también sus consecuencias ambientales a corto y largo plazo. El papel del encargado de obra adquiere aquí una relevancia especial. Su posición intermedia entre la planificación técnica y la ejecución material le permite detectar impactos potenciales antes de que se produzcan y ajustar la operativa para minimizarlos o incluso revertirlos. Esto requiere formación, experiencia y, sobre todo, una actitud proactiva hacia el entorno. La regeneración no puede depender únicamente de especialistas externos, debe integrarse en la cultura del equipo de obra. Otro aspecto clave es la coordinación con los técnicos ambientales. Lejos de entenderse como una figura de control ajena a la obra, su presencia debe concebirse como un apoyo
79
técnico que aporta información valiosa para mejorar la ejecución. La comunicación fluida entre producción y vigilancia ambiental permite anticipar problemas, ajustar procedimientos y evaluar la eficacia de las medidas adoptadas en tiempo real. La regeneración también implica asumir que el error forma parte del proceso de aprendizaje. No todas las medidas funcionan como se prevé y no todos los impactos pueden evitarse por completo. Sin embargo, la diferencia reside en la capacidad de reacción. Detectar a tiempo una afección no deseada y corregir el rumbo es una muestra de buena praxis, no un fracaso. En este sentido, la obra se convierte en un espacio de aprendizaje continuo, donde la experiencia acumulada resulta fundamental para futuros proyectos. Finalmente, es importante destacar el componente humano. Concienciar al conjunto del personal de obra sobre la importancia de estas prácticas es tan relevante como cualquier medida técnica. Cuando el equipo entiende que su trabajo no solo construye una infraestructura, sino que contribuye a la mejora del entorno, se genera un compromiso que trasciende el cumplimiento de órdenes. La regeneración entonces deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una forma de trabajar.
La clave Construir para regenerar
3664 Julio/Agosto 2026
Caso práctico
Puerto exterior de Ciudadela (Menorca)
cercanas. Asimismo, se llevó a cabo un control riguroso del ruido submarino generado por la maquinaria, con el objetivo de minimizar las molestias sobre la fauna marina. Estas actuaciones exigieron una planificación precisa y una coordinación estrecha entre los distintos equipos implicados en la obra. Una vez finalizados los trabajos principales, el enfoque regenerativo se materializó de forma especialmente significativa mediante la replantación de posidonia en una superficie equivalente a la ocupada por la nueva infraestructura. Esta actuación no se concibió como una simple medida compensatoria, sino como una oportunidad para favorecer la recuperación del fondo marino y reforzar la biodiversidad de la zona. El seguimiento posterior, realizado mediante inmersiones con buzos y el uso de robots submarinos, confirmó que las formaciones biológicas no habían sufrido alteraciones significativas durante el proceso constructivo. Con el paso del tiempo, se observó cómo las especies que al principio se habían alejado del entorno de la obra regresaban progresivamente, integrando la nueva infraestructura en su hábitat. Este comportamiento puede interpretarse como un indicador claro de que las medidas adoptadas fueron adecuadas y que la ejecución respetó los equilibrios naturales existentes. La experiencia en Ciudadela pone de manifiesto que la regeneración no es incompatible con la obra pública, incluso en entornos especialmente sensibles. Por el contrario,
La ampliación de las líneas de atraque en el puerto exterior de Ciudadela, en Menorca, constituye un ejemplo representativo de cómo la regeneración puede integrarse en la ejecución de una obra marítima. Se trata de un entorno de alto valor ambiental donde la presencia de praderas de posidonia oceánica, comunidades de corales y moluscos autóctonos exige una atención especial desde las fases iniciales del proyecto. Desde el inicio de los trabajos, el principal reto consistió en compatibilizar la mejora funcional de la infraestructura portuaria con la preservación del ecosistema marino. Para ello, se siguió el Plan de Vigilancia Ambiental establecido por Ports de les Illes Balears, que sirvió como marco de referencia para la adopción de medidas preventivas y correctoras durante toda la obra. Antes del comienzo de las actuaciones, se realizaron inmersiones de reconocimiento para identificar las especies presentes y delimitar las zonas sensibles. No obstante, la estrategia no se limitó a una fase inicial de diagnóstico. Durante la ejecución, se mantuvo una vigilancia constante mediante buzos especializados y sistemas de observación remota, lo que permitió ajustar los trabajos en función de la respuesta del medio. Entre las medidas adoptadas destacó la instalación de cortinas anti-turbidez, fundamentales para evitar la dispersión de sedimentos y proteger las praderas de posidonia
Puerto de Ciudadela, Menorca.
80
81
Mucho más que hormigón
3664 Julio/Agosto 2026
TÚNELES
EN SIKA NO SÓLO MEJORAMOS EL HORMIGÓN. ABRIMOS POSIBILIDADES.
Innfraestructura ferroviaria en la zona del Caminito del Rey, Málaga. © Dani Guitarra
demuestra que una ejecución cuidadosa, basada en la observación continua y la capacidad de adaptación, puede contribuir a dejar un legado ambiental positivo sin renunciar a los objetivos funcionales de la infraestructura.
El papel de la ingeniería y de la ejecución de obra en el nuevo paradigma
Para ejecutar túneles más seguros, optimizar plazos y reducir el impacto ambiental del proyecto, necesitas tecnologías específicas y soluciones diseñadas para condiciones extremas. Por eso te ofrecemos una gama completa de soluciones para obra subterránea, junto con un equipo técnico especializado que te acompañará en todo el proceso, desde el diseño de la mezcla hasta la puesta en obra, para lograr el máximo rendimiento y garantizar el éxito de tu infraestructura bajo tierra.
www.sikacircularconcrete.com
82
La transformación que exige el contexto ambiental actual no puede abordarse únicamente desde la planificación o la normativa. El verdadero cambio se produce en la ejecución, en el momento en que el proyecto entra en contacto directo con el territorio. Es ahí donde la ingeniería de caminos, canales y puertos, junto con los profesionales que trabajan en obra, tiene la capacidad real de convertir los principios de sostenibilidad y regeneración en resultados tangibles. Durante años, la excelencia profesional se ha asociado a la capacidad de resolver problemas técnicos complejos y entregar infraestructuras funcionales dentro de los condicionantes
establecidos. Hoy, ese concepto de excelencia debe ampliarse. Construir bien ya no es suficiente si no se construye con conciencia del impacto generado y del legado que se deja. La obra pública del futuro no se medirá solo por su durabilidad o su rentabilidad social, sino también por su capacidad para integrarse en el entorno y contribuir a su mejora. En este nuevo escenario, el papel del ingeniero y del encargado de obra adquiere una dimensión ética. Son ellos quienes interpretan el proyecto sobre el terreno, quienes toman decisiones que no siempre están escritas y quienes pueden optar por soluciones más respetuosas con el medio natural. Esta responsabilidad exige formación técnica, pero también sensibilidad hacia el territorio y escucha activa del entorno. El conocimiento local, la experiencia acumulada y la observación directa se convierten en herramientas tan valiosas como cualquier cálculo o especificación técnica. Asimismo, la regeneración no puede entenderse como una exigencia impuesta desde
83
fuera, sino como una oportunidad para reforzar la legitimidad social de la obra pública. El ciudadano, ya sea el vecino de un entorno rural o el habitante de una gran ciudad, es cada vez más consciente de cómo las infraestructuras condicionan su calidad de vida. Incorporar su conocimiento del territorio y responder a sus demandas ambientales contribuye a generar proyectos más aceptados y mejor integrados. Como recuerda el proverbio nativo americano, «no heredamos la tierra de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos». Aplicado a la obra pública, este principio adquiere un significado profundo. El verdadero éxito de una infraestructura no reside únicamente en su utilidad inmediata, sino en su capacidad para convivir con la naturaleza y permitir su desarrollo futuro. Construir para regenerar no es, por tanto, una tendencia pasajera, sino el camino necesario para que la ingeniería siga siendo una herramienta de progreso en un mundo que ya no puede permitirse avanzar a costa de su entorno.
La clave Infraestructuras que respiran
3664 Julio/Agosto 2026
José Ygnacio Pastor Doctor en Física. Catedrático de Materiales de la ETS de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos-CIME. Universidad Politécnica de Madrid
Infraestructuras que respiran Del «gris» costero a la ingeniería civil azul. Porque ya no basta con resistir
Este artículo pone el tablero —y también el vértigo—: la costa deja de ser una línea para defender y pasa a ser una interfaz donde hidrodinámica, sedimentos, luz y biología se acoplan; en ese marco, las praderas marinas se revelan como termómetro del sistema y como frontera moral y técnica de la obra pública. Tras revisar cómo el paradigma «gris» ha generado turbidez crónica, homogeneización y pérdida de complejidad, el artículo cierra con una pregunta inevitable y casi incómoda: ¿cómo se traduce este cambio de paradigma en decisiones reales de proyecto — materiales, texturas, porosidades, geometrías y protocolos— que permitan que el fondo marino vuelva a enraizarse? Palabras clave Costa; praderas marinas; paradigma; turbidez; protocolos. This article sets the framework —and the urgency—: the coast ceases to be a line to defend and instead becomes an interface where hydrodynamics, sediments, light, and biological processes interact; within this context, seagrass meadows emerge both as a system indicator and as the moral and technical frontier of public works. After reviewing how the «gray» paradigm has led to chronic turbidity, homogenization, and loss of complexity, the article concludes with an inevitable, almost uncomfortable question: how can this paradigm shift be translated into concrete project decisions —materials, textures, porosities, geometries, and protocols— that allow the seabed to take root again. Keywords Coast, seagrass meadows, paradigm, turbidity, protocols. © Innoceana
84
85
La clave Infraestructuras que respiran
3664 Julio/Agosto 2026
Aspectos clave para una ingeniería civil azul
Presiones sobre las praderas marinas (esquema conceptual)
Aspecto
Implicación en ingeniería civil marina
Integración ecológica
Estructuras que imitan formas naturales y sirven de soporte a ecosistemas (Strain et al., 2018).
Materiales bioactivos
Matrices calcáreas y texturas que fomentan la colonización biológica (Perkol-Finkel & Sella, 2014).
Impresión 3D y prefabricación
Geometrías complejas y modulares para hábitats y disipación (Bishop et al., 2022).
Eutrofización
Evaluación del ciclo de vida (ACV) Decisiones informadas por huella de CO2 y circularidad (Agenda 2030). Multifuncionalidad
Obras que protegen costas, regeneran hábitats y monitorean biodiversidad.
Fuente: Elaboración propia a partir de Strain et al. (2018), Perkol-Finkel & Sella (2014) y Agenda 2030.
En un planeta mal llamado Tierra, cuyo 70% de superficie es agua, la Ingeniería Civil ha pasado demasiados siglos mirando hacia arriba, hacia los lados y hacia abajo, pero no hacia el fondo del azul del mar. Desde los alzados fenicios y romanos—ingenios notables de su tiempo— hasta los espaldones y diques de la era industrial, nuestra tradición ha sido esencialmente «gris»: dominar la costa, no convivir con ella. Sin embargo, el fondo marino, esa inmensidad silenciosa donde se dirime parte del futuro del clima, de la alimentación y de la biodiversidad, entra por fin en la agenda de la profesión. Si algo hemos aprendido del último medio siglo es que la línea de costa no es una frontera, sino una interfaz compleja, y que lo que allí hacemos repercute, para bien o para mal, en la plataforma continental y en sus praderas marinas.
La sinergia entre Ingeniería Civil, Ciencia e Ingeniería de los Materiales y Ciencias Marinas es hoy una condición necesaria para que las infraestructuras dejen de ser un pasivo ambiental y empiecen a funcionar como activos ecológicos. En un guiño cómplice y con menos solemnidad que de costumbre, podemos decir que, si queremos construir un puerto desde cero, primero debemos mantener un océano habitable; y solo habrá océano habitable si el fondo marino funciona. Las praderas son un excelente recordatorio: secuestran carbono de forma significativa —el llamado «carbono azul»— y estabilizan sedimentos, reducen la energía del oleaje en el estrato próximo al lecho, y crean hábitat y alimento para múltiples eslabones tróficos (Fourqurean et al., 2012). Su declive acelerado —debido a la eutrofización, la turbidez, los anclajes, los dragados y
86
8
Dragado
Construcción costera
Aumento Tº Anclaje
Turbidez
6 4 2 0 Fuente: Elaboración propia con base en Waycott et al. (2009)
el calentamiento— compromete los servicios ecosistémicos esenciales y revela la fragilidad de nuestra relación con la costa (Waycott et al., 2009). El desarrollo reciente ofrece, no obstante, un cambio de guion: soluciones basadas en la naturaleza, «ecoingeniería» de superficies (microtexturas, porosidad, rugosidad efectiva), materiales bioafines y geometrías impresas en 3D que modulan la capa límite bentónica y favorecen la fijación de rizomas. Desde el punto de vista técnico, hablamos de acoplar la hidrodinámica y el transporte de sedimentos con el diseño estructural: optimizar perfiles y aberturas para disipar energía sin inducir socavaciones indeseadas; ajustar permeabilidades locales y radios de curvatura para promover remansos de baja cizalla donde el reclutamiento vegetal sea posible; y seleccionar matrices con química y energía
superficial compatibles con la biocolonización. Al mismo tiempo, se impone medir — con rigor— lo que hacemos: indicadores de éxito ecológico, instrumentación de corrientes y turbidez, y análisis de ciclo de vida para que la «ganancia ambiental» no se pierda en otra esquina del proyecto. La literatura reciente demuestra que la restauración es factible si se actúa con escala, continuidad y método: la plantación a gran escala y las intervenciones inteligentes en el hábitat marino mejoran las probabilidades de éxito y reducen los costes a medio plazo (van Katwijk et al., 2016; Tan et al., 2020). En ese marco, los proyectos de ingeniería marina del siglo XXI deben incorporar, desde su concepción, criterios de integración ecológica, de multifuncionalidad y de circularidad. Algunos de esos aspectos se sintetizan en la tabla de la página 86, mientras que las
presiones antrópicas y climáticas que condicionan el diseño—y explican por qué ya no basta con «hacer como siempre»—se esquematizan en el gráfico superior. En suma: o diseñamos para que el fondo marino vuelva a enraizarse, o seguiremos construyendo orillas para un mar que se nos escapa. (Fourqurean et al., 2012; Waycott et al., 2009; van Katwijk et al., 2016; Tan et al., 2020).
Atlas de la distopía marina: lo que hacemos y lo que puede pasar La obra pública costera ha generado beneficios indudables —puertos que sostienen el comercio, defensas que preservan ciudades, emisarios que saneaban cuando no había alternativas—, pero también externalidades severas: pérdida de hábitat, turbidez crónica, eutrofización y homogeneización del litoral. No es un fenómeno reciente: desde los
87
puertos romanos con bloques ciclópeos hasta los diques verticales del siglo XIX y los espigones del siglo XX, la lógica predominante fue «oponer masa al oleaje». Ese paradigma, eficaz para garantizar el servicio y la seguridad, tendió a simplificar la línea de costa y a degradar la complejidad ecológica del intermareal y del fondo somero. En paralelo, la urbanización del frente marítimo y el dragado de mantenimiento consolidaron un círculo vicioso de sedimentos finos en suspensión, pérdida de transparencia y estrés para las comunidades bentónicas. El resultado —dicho sin dramatismo, pero con rigor— ha sido un litoral más uniforme y, paradójicamente, más frágil. En el reverso de esa historia, una corriente cada vez más sólida de proyectos «con la naturaleza» propone reconstruir la textura y la función ecológica sin renunciar a las prestaciones
La clave Infraestructuras que respiran
3664 Julio/Agosto 2026
Problemas frecuentes, riesgos emergentes y respuestas de ingeniería de la obra. La llamada ecoingeniería de superficies ha mostrado que introducir microhábitats, rugosidades controladas, porosidad y geometrías heterogéneas en muros, pantallas y moles puede aumentar la riqueza y la abundancia de organismos sésiles y móviles, con efectos positivos en la cadena trófica y sin comprometer el desempeño estructural (Strain et al., 2018; Bishop et al., 2022). El paso conceptual es sutil pero profundo: de tratar la biología como «carga» sobre la estructura a diseñar la estructura para la biología. En el caso de las praderas marinas, la bibliografía ha documentado con detalle el doble papel que desempeñan: por un lado, amortiguan la energía del flujo en la capa próxima al lecho, favoreciendo la deposición de partículas y la estabilidad del sedimento; por otro, son extraordinariamente sensibles a la atenuación lumínica y a la sobrecarga de sólidos (Fonseca & Koehl, 2006; Hendriks et al., 2008). En términos hidrodinámicos, las hojas generan arrastre y turbulencia a escala de dosel, lo que reduce la velocidad media y la tensión cortante en el lecho; pero si la obra pública induce turbidez sostenida o modifica el régimen de oleaje de forma que aumenta la resuspensión de finos, el balance se vuelve negativo para la pradera. Técnicamente, esto obliga a acoplar el diseño hidráulico y los requisitos de luz: minimizar fuentes de enturbiamiento crónico, gestionar ventanas temporales de obras, controlar tasas de dragado y de confinamiento de lodos y, cuando sea pertinente, crear remansos de baja cizalla o sombreados temporales que protejan el reclutamiento vegetal. A juicio del autor, la buena ingeniería costera del siglo XXI no solo «resiste» el oleaje, sino que también modula la capa límite para que el ecosistema pueda arraigar. El desarrollo reciente ofrece herramientas concretas para ese cambio de guion. La
texturización de paramentos (relieves milimétricos y centimétricos, nichos, aristas redondeadas), la heterogeneidad de porosidad (aberturas y celdillas que generan gradientes de microflujos) y el uso de materiales con química y energía superficial compatibles con la biocolonización se traducen en mayores tasas de asentamiento y diversidad (Strain et al., 2018; Bishop et al., 2022). Sobre el lecho, unidades artificiales de pradera y elementos de geometría bioinspirada pueden abrir «ventanas de oportunidad» hidrodinámicas para el establecimiento de rizomas, siempre que se diseñen con criterios de estabilidad local del sedimento y sin crear focos de erosión en bordes (Fonseca & Koehl, 2006; Hendriks et al., 2008). El fundamento técnico es claro: ajustar las escalas de rugosidad y de hueco a las escalas biológicas de larvas y plántulas; controlar los gradientes de velocidad para mantener tensiones cortantes por debajo del umbral de arranque del grano local; y coordinar la obra con el calendario biológico, evitando periodos críticos de floración y reclutamiento. Este desplazamiento desde la «infraestructura gris» a la infraestructura regenerativa no es solo técnico: está alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular con el ODS 14 (Vida submarina), y con el Pacto Verde Europeo (Green Deal), que promueve soluciones basadas en la naturaleza y en la economía circular. En la práctica, significa que los proyectos deben definir objetivos climáticos y de biodiversidad verificables —por ejemplo, reducciones de turbidez (NTU) en obra, límites de pérdida de luz (coeficiente de atenuación difusa), metas de recuperación de la densidad de haces en praderas adyacentes y seguimiento posobra mediante series temporales—, incorporando estos indicadores a los pliegos
•P roblema actual
Dragado crónico •Riesgo emergente Enterramiento de rizomas •Respuesta ingenieril sugerida ventanas ambientales; confinamiento de finos; soluciones basadas en la naturaleza
•P roblema actual
Eutrofización •Riesgo emergente Hipoxia •Respuesta ingenieril sugerida SUDS costeros; control de cargas difusas
Cambio climático
•Riesgo emergente
Olas de calor marinas
•Respuesta ingenieril sugerida sombras flotantes temporales; relocalización asistida
•P roblema actual
Diques lisos •Riesgo emergente Pérdida de complejidad •Respuesta ingenieril sugerida revestimientos ecotexturados; paneles living seawalls
•P roblema actual
Anclaje recreativo •Riesgo emergente Arranque de praderas •Respuesta ingenieril sugerida sistemas de fondeo ecológico; zonificación
Fuente: Elaboración propia a partir de Strain et al. (2018) y Bishop et al. (2022).
88
•P roblema actual
89
La clave Infraestructuras que respiran
3664 Julio/Agosto 2026
Madurez (TRL) e impacto ecológico potencial de soluciones regenerativas (esquema conceptual)
Arrecifes modulares 3D
Concreto bioactivo
8.0
Impacto ecológico potencial
7.8
7.6
7.4
7.2 Cerámica porosa 3D
Semillas in vitro
ASUs
7.0 5.0
5.5
6.0
6.5
7.0
7.5
8.0
Madurez tecnológica (TRL aproximado) Fuente: Elaboración propia.
de contratación y a los planes de vigilancia ambiental. La imagen de la página 89 sintetiza, a partir de Strain et al. (2018) y Bishop et al. (2022), un conjunto de problemas frecuentes, riesgos emergentes y respuestas de ingeniería que pueden guiar el diagnóstico y el diseño: desde el dragado crónico y la pérdida de complejidad en diques lisos hasta
90
medidas como los sistemas de fondeo ecológico, los revestimientos ecotexturados y el control de cargas difusas de nutrientes. Por su parte, el gráfico superior. posiciona varias soluciones regenerativas según su madurez tecnológica (TRL) y su impacto ecológico potencial, ofreciendo una cartografía útil para priorizar intervenciones: algunas
91
estrategias de ecotexturización y módulos de hábitat presentan ya un TRL alto con impactos bien documentados (Bishop et al., 2022), mientras que otras —más innovadoras o locales— requieren pilotos y protocolos de monitorización antes de su despliegue a gran escala (Strain et al., 2018). En suma, la agenda técnica del futuro pide rigor ingenieril,
La clave Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
Creando infraestructuras para conectar personas. 2 Waycott, M. et al. (2009). Accelerating loss
humildad ecológica y métricas compartidas: diseñar con el oleaje, para la pradera, y dentro de los compromisos climáticos que ya hemos asumido (Fonseca & Koehl, 2006; Hendriks et al., 2008; ODS 14; Green Deal).
of seagrasses across the globe threatens coastal ecosystems. PNAS.
3
Strain, E.M.A. et al. (2018). Eco-engineering urban infrastructure for marine and coastal biodiversity. Journal of Applied Ecology.
Epílogo Hasta aquí, el diagnóstico y el marco de decisión: el litoral no puede seguir tratándose como una geometría simple, y el fondo marino no puede seguir siendo un «exterior» del proyecto. La pregunta que queda —y que, en sentido estricto, define la ingeniería civil azul— es operativa: ¿cómo se traduce todo esto en materiales, texturas, porosidades, geometrías y protocolos de obra que permitan que el mar vuelva a enraizarse? La respuesta exige entrar en el «lado claro» de los materiales y de la hidrodinámica fina de la capa límite; exige hablar de hormigones bioactivos, cerámicas porosas, compuestos polímero–CaCO₃ e impresión 3D; y exige, sobre todo, aceptar que milímetros pueden decidir más que toneladas. En la segunda parte de este artículo se desarrollan esas soluciones —con sus límites, condiciones de contorno y métricas de verificación— para que el lector pueda pasar del cambio de paradigma al detalle de proyecto.
Referencias
1 Fourqurean, J.W. et al. (2012). Seagrass ecosystems as a globally significant carbon stock. Nature Geoscience.
4 Bishop, M.J. et al. (2022). Complexity–biodiversity relationships on marine urban structures: reintroducing habitat heterogeneity through eco-engineering. Phil. Trans. R. Soc. B / síntesis relacionada.
5 Fonseca, M.S. & Koehl, M.A.R. (2006). Flow in seagrass canopies / interacción hidrodinámica-hábitat (referencia seminal).
6
Hendriks, I.E. et al. (2008). Seagrass effects on flow and particle trapping (flume). Marine Ecology Progress Series.
7
van Katwijk, M.M. et al. (2016). Global analysis of seagrass restoration: the importance of large-scale planting. Journal of Applied Ecology.
8
Tan, Y.M. et al. (2020). Seagrass restoration is possible: insights and lessons. Frontiers in Marine Science.
9 Perkol-Finkel, S. & Sella, I. (2014). Ecologically Active Concrete for Coastal and Marine Infrastructure. ICE Publishing. De arriba a abajo, Edificio sin terminar del Hotel El Algarrobico, Níjar, que finalmente fue demolido para el cumplimiento de la Ley de Costas. Viviendas construidas en el litoral, sobre la playa, Andalucía. Benidorm, playa de Levante. ©Rodelar
Consulta nuestra web: becsa.es 92
93
10 Naciones Unidas (2015). Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (ODS 14).
11
Unión Europea (2008). Directiva 2008/56/ CE (Directiva Marco sobre la Estrategia Marina).
La clave Ingeniería, territorio y naturaleza
José Fernández Pérez Ingeniero de caminos, canales y puertos. Exdirector general de Costas
Siempre llega un momento en que todas las obras y actuaciones sobre el territorio dejan de cumplir su función de servicio por alguna razón, pero siguen ocupando el espacio e interfiriendo en la dinámica de los sistemas naturales, muchas veces de forma negativa. La construcción de obras públicas y otras actuaciones sobre el medio es acumulativa, de manera que la tendencia es un creciente consumo de territorio, aunque muchas de ellas hayan dejado de prestar servicio y ser operativas. Eso plantea la necesidad de desmantelar, total o parcialmente, muchas obras públicas una vez llegado el final de su vida útil o de servicio, o comprobado que producen efectos contraproducentes sobre los sistemas naturales, así como de restaurar y regenerar el medio y reconvertirlas para otros usos y funciones útiles.
Desequilibrio temporal y espacial entre los procesos naturales y la intervención humana Las diversas ramas de la ingeniería con incidencia directa sobre el territorio —es decir, las ingenierías civil, ambiental, de montes,
3664 Julio/Agosto 2026
Ingeniería, territorio y naturaleza agrónoma, minas, etc.—, bien sea a través de la ordenación territorial o sectorial, o de la actuación mediante obras y otras acciones, comportan siempre una cierta transformación física y una intervención sobre los mecanismos naturales que rigen el funcionamiento dinámico y la biodiversidad de los ecosistemas presentes, todo ello al servicio de unos objetivos que se suponen de interés para la sociedad en un determinado momento. Desde este punto de vista, existe un importante desequilibrio temporal entre los procesos naturales que modelan el territorio y los ecosistemas, con ciclos de cientos o miles de años, y los intereses humanos puntuales, que se circunscriben, como mucho, a unas pocas décadas. Además, en muchos casos existe también un gran desequilibrio espacial, pues mientras la intervención humana se centra en un ámbito territorial concreto, relativamente pequeño, los procesos naturales a los que está sometido abarcan áreas mucho más amplias, que no siempre se tienen en cuenta en el momento del diseño.
94
Por ejemplo, el modelado de cualquier punto de la costa dentro de una extensa línea litoral depende de lo que ocurre, desde su nacimiento, en los cauces que desembocan en ella y también en el propio tramo costero, muy lejos del lugar de intervención. Estas dos consideraciones enfrentan la necesidad de analizar con una amplia perspectiva temporal y espacial cualquier actuación sobre el territorio, y la de ser consecuente con ello, esto es, se exige que esté adaptada a los ciclos y procesos naturales que gobiernan los distintos ecosistemas en los que se insertan las intervenciones humanas.
Ingeniería adaptada a la dinámica natural de los ecosistemas Hasta hace poco, no solo la ingeniería, sino las Administraciones Públicas (AAPP) y la propia sociedad apreciaban más las intervenciones duras sobre el territorio mediante obras físicas o actuaciones potentes que hacerlas siguiendo la lógica de la dinámica natural a la que están sometidos los ecosistemas, muchas veces sin necesidad de obras
95 ©Татьяна Таперо
La clave Ingeniería, territorio y naturaleza
3664 Julio/Agosto 2026
La presión sobre el territorio con cada vez más infraestructuras puede atemperarse diseñando una eficiente y racional red de transportes públicos
fijas permanentes. Por ejemplo, existe un importante déficit del material sedimentario que debe circular a lo largo de la costa, lo cual, entre otros efectos, determina una regresión casi generalizada de la línea de orilla. Cuando la ingeniería se enfrenta a un problema puntual en un lugar concreto, una instalación portuaria o náutica, una playa o un pequeño tramo litoral, la tendencia es a concentrase en aquel y apenas preocuparse del entorno; entonces las soluciones suelen ser las de rigidizar e independizar ese punto del resto de la costa, normalmente mediante obras que perdurarán en el tiempo y que probablemente causarán otros efectos, muchos de ellos negativos, en otros puntos de la costa. Lo mismo ocurre con el modelado de la forma en planta y perfil de una playa concreta que muchas veces se trata de forzar mediante obras rígidas cuando se podría prestar atención a cómo funciona realmente la playa y tratar de gestionar los posibles problemas que padece con una gestión adecuada de los sedimentos presentes o aportados, y quizás con una intervención sobre su entorno inmediato, normalmente edificado, para dejar que pueda adoptar sin restricciones su perfil y forma en planta naturales.
De arriba abajo, Playa de La Arena en Muskiz, Vizcaya. Diferentes intervenciones que se han hecho a lo largo de los años en las costa.
96
Apenas se considera la idea de suplir el déficit sedimentario con una aportación artificial para un amplio tramo litoral y permitir que circule a lo largo del mismo sin que se pierda ese volumen, así como retroalimentar el circuito en caso necesario; o analizar realmente cuáles son los condicionantes reales para que una playa funcione para cumplir su función social de espacio libre público y útil; la idea de evitar desnaturalizar un pequeño tramo de costa con obras cuando quizás las necesidades de zonas de reposo y baño se pueden conseguir simplemente adaptando la superficie natural y facilitando el acceso seguro al baño con instalaciones ligeras, aunque susceptibles a sufrir daños cada cierto tiempo y cuya reparación puede ser poco costosa. Si no se hace así no es por falta de conocimientos de ingeniería, sino porque los problemas no se contemplan desde una perspectiva temporal y espacial amplia, sino solo de manera esporádica y coyuntural, bajo algún tipo de presión social o institucional, la cual casi siempre muestra su preferencia por obras duras y rígidas. Es cierto que la gestión de las actuaciones puntuales y coyunturales es menos problemática, pues normalmente apenas afectan a
un municipio y a una comunidad autónoma, pero las dinámicas naturales de los sistemas no conocen la división administrativa artificiosa con que los humanos reparten la gestión del territorio, y eso obliga a un tipo de gestión compleja, en la que todas las AAPP y sectores concernidos puedan participar y decidir desde el ejercicio de sus funciones y competencias hasta alcanzar soluciones que realmente sean eficaces para el interés general.
Ingeniería adaptada a la gestión de las necesidades sociales reales La preferencia social y política por las obras físicas y el creciente consumo de territorio y recursos antes que por la gestión integral de su objeto y función es también la causa de numerosas intervenciones excesivas y realmente innecesarias. Por ejemplo, se planifican y construyen aeropuertos que no son estrictamente necesarios si se diseñara un buen sistema de comunicaciones y transportes terrestres, o nuevos puertos sin considerar que quizás otros existentes pueden ser objeto de remodelación razonable para cumplir las mismas funciones mediante buques mejor adaptados a ellos, o costosas obras de abrigo solo para mantener
De arriba abajo, Playa de l’Ardiaca en Cambrils, Tarragona. Las obras de contención, los recurrentes aportes de arena temporales y la construcción de grandes espigones de roca que forman su icónica doble “M” artificial han definido su morfología actual. Playa de Basteira en Cariño, A Coruña.
97
a flote de forma permanente pequeñas embarcaciones que podrían ser almacenadas en tierra y lanzadas esporádicamente al mar para navegar, o nuevas carreteras y vías férreas sin analizar globalmente cómo se podría utilizar y gestionar la red viaria existente de una forma razonable para obtener resultados similares. Desde esta perspectiva, los instrumentos de planificación sectorial, sobre todo los de transportes, muchas veces son estancos, es decir, los unos ignoran a los otros, y esto puede producir no solo graves disfunciones, sino duplicidad de infraestructuras y servicios, e inviabilidad de algunos de ellos, como ocurre cuando se diseña y se construye una línea de tren que no detrae viajes del coche privado, sino viajeros de otro modo público, como el autobús, que puede circular por el viario existente. Sin entrar en la discusión sobre otro modelo de sociedad no consumista, que, por ejemplo, no fuera tan dependiente del coche para viajes innecesarios, la presión sobre el territorio con cada vez más infraestructuras puede atemperarse diseñando una eficiente y racional red de transportes públicos y gestionando adecuadamente, y de forma flexible,
La clave Ingeniería, territorio y naturaleza
3664 Julio/Agosto 2026
Playa de Samil en Vigo, Pontevedra.
el funcionamiento del viario existente, como ocurre, por ejemplo, con los carriles para vehículos de alta ocupación.
Evaluación ambiental y efectos del calentamiento global La obligatoriedad de la evaluación ambiental de las actuaciones sobre el territorio cuando alcanzan cierta envergadura ofrece la oportunidad de realizar el análisis sobre su compatibilidad o adaptabilidad a la dinámica natural de los sistemas, o sobre la adecuada gestión de las funciones sociales a las que están destinadas, puesto que es preciso que un órgano independiente pueda evaluar varias alternativas diferentes entre sí —entre ellas la no actuación—, y se exige un proceso que asegure la trasparencia, la información y la participación de todos los actores concernidos. Lamentablemente, no siempre las AAPP se emplean en asegurar estas premisas, sino al contrario, el procedimiento se suele limitar
Playa de Vallehermoso, La Gomera.
a salvar de forma burocrática el expediente, con una documentación muy voluminosa que desde el inicio es incomprensible para la ciudadanía y le impide participar con eficacia, con alternativas que no son realmente diferentes, sino simples variantes de una previamente elegida, y mediante un proceso en el que realmente se rehúye la información abierta y la participación efectiva de los actores involucrados. Desde hace años, el calentamiento global impone contemplar esta perspectiva en la evaluación y diseño de cualquier intervención sobre el territorio y, de hecho, la normativa ya lo regula, pero las AAPP apenas se prestan a atender los requerimientos necesarios. Por ejemplo, desde hace más de una década se conocen los mapas de riesgos de inundación terrestre y marina, que ya integran los efectos del calentamiento global, pero muy raramente algún plan de ordenación territorial, urbanístico o sectorial los integra para
98
implementar un programa realista a fin de ir acomodando gradual y progresivamente la estructura territorial y urbana a las solicitaciones físicas esperables, lo cual exigiría la demolición y posible remoción de numerosas edificaciones e infraestructuras, como ocurre en muchos conjuntos urbanos consolidados en todo el litoral y humedales costeros, que de manera regular soportan daños, cada vez más frecuentes y severos por la acción del mar y la escorrentía.
Carácter oportunista de las intervenciones sobre el territorio Por otra parte, la intervención humana sobre el territorio es siempre oportunista y tiene un carácter muy variable porque responde a sus intereses concretos y a las circunstancias sociales y económicas de cada momento; así, las actuaciones que se consideran prioritarias o importantes en un momento pueden dejar de serlo después.
El estado del conocimiento sobre los procesos naturales, y los avances tecnológicos en todos los campos, en continuo progreso, también inciden directamente sobre el tipo y la forma que tienen las intervenciones humanas sobre el territorio, de tal modo que actuaciones que en su momento fueron necesarias y correctas pueden no serlo más tarde, y no solo eso, sino que pueden ser contraproducentes y poco útiles. Hay que contar también con obras o actuaciones fallidas y/o erróneas, que apenas han podido prestar el servicio que se les exigía, o que producen efectos negativos o indeseados sobre el medio perturbando el funcionamiento natural de los sistemas, y/o dañando de forma clara el patrimonio natural. Por ejemplo, y a veces como fruto de la indisciplina urbanística y de la tolerancia administrativa respecto de las infracciones, en muchas zonas proliferan las edificaciones dispersas sobre el territorio, con sus correspondientes
© Liisbet Luup
vías de acceso y redes de servicios, que no solo suponen un consumo de territorio irracional, muy disfuncional e insostenible, sino una importante degradación del paisaje y de otros valores naturales que los instrumentos de ordenación territorial y urbanística podrían corregir proponiendo, por ejemplo, la demolición y desmantelamiento de muchas edificaciones e infraestructuras dispersas y su traslado a núcleos compactos, cuya gestión es mucho más sostenible.
La restauración y regeneración de las obras y actuaciones públicas, y su posible reutilización En todos los supuestos se trata de obras o actuaciones que, habiendo prestado con éxito el servicio esperado durante un tiempo, llega un momento en que ya no cumplen apenas ninguna función de servicio o resultan ser disfuncionales, y esto enfrenta el problema de cómo gestionar su presencia en el territorio, ya que
99
son intervenciones de las distintas disciplinas de la ingeniería —unas mediante obras físicas y otras por actuaciones directas sobre la dinámica de los sistemas— cuyos efectos sobre el medio son permanentes, y esta cuestión plantea el reto de llevar a efecto acciones de demolición, restauración, reversión y regeneración sobre obras e infraestructuras existentes cuando se aprecia que son contraproducentes o que no prestan ningún servicio útil. A veces se piensa que el territorio es un recurso casi ilimitado, pero en los ámbitos que los humanos utilizan eso no es así, sus intervenciones son acumulativas y suponen siempre el consumo de un territorio que es relativamente escaso. La restauración, reversión, remoción o reutilización de obras e infraestructuras es una disciplina específica de las diferentes ramas de la ingeniería, distinta de las acciones de construcción, porque su objeto es analizar y evaluar hasta qué punto pueden cumplir aún
JUL26_ROP_VidaOrfandad_235x275.pdf 1 16/07/2026 10:44:02
La clave Ingeniería, territorio y naturaleza
3664 Julio/Agosto 2026
C
M
Y
CM
Construcciones abandonadas del complejo de las minas de oro de Rodalquilar en Níjar, Almería.
MY
CY
CMY
una cierta función social o ambiental reconvirtiéndolas adecuadamente o, en cambio, si conviene su demolición, parcial o total, y posterior restauración hasta acercarse al estado natural primitivo. Desde este punto de vista, la restauración o regeneración no siempre tiene que suponer la demolición física de lo construido, o la neutralización de las acciones realizadas sobre el medio, para devolver las cosas a algo parecido a su estado primitivo, porque muchas veces es posible acondicionar y reconvertir las obras realizadas para otros usos y funciones útiles, distintas de las originales que las justificaron. La cuestión clave es que, con el mismo nivel de importancia y potencia de los programas ordinarios de inversión para la construcción, deben preverse otros destinados al desmantelamiento, y posterior restauración, regeneración o reutilización sobre
K
100
infraestructuras importantes, como puertos, diques, embalses y carreteras, o sobre conjuntos edificados y edificaciones irracionalmente dispersas sobre el territorio. Este tipo de actuaciones son también complejas, muchas veces afectan a ámbitos muy superiores a los de la propia obra y, al igual que la construcción inicial, exigen un proceso de evaluación participativo y el trabajo multidisciplinar en equipo. En el mundo se han realizado con éxito numerosas actuaciones de demolición de obras, de restauración y regeneración del medio, así como de reconversión y reutilización de infraestructuras construidas, y hay que decir que es muy alta la capacidad del medio para responder positivamente, muchas veces por encima de las expectativas iniciales y en plazos y costes inferiores al que podría haberse esperado.
101
Por un balance cero de consumo de territorio La planificación y gestión del territorio, que a efectos de los intereses humanos no es ilimitado, podría contemplar que la ejecución de nuevas obras e intervenciones estuviera siempre acompañada de un análisis y evaluación sobre qué otras obras e infraestructuras existentes pueden, y deben, ser objeto de eliminación y restauración del medio, o de reconversión para otros usos y funciones de interés. La idea es perseguir algo así como un balance cero en cuanto a consumo de territorio, con el propósito de avanzar, en la medida de lo posible, en mantener un cierto control sobre las actuaciones humanas que realmente afectan al paisaje, a la dinámica de los ecosistemas y a la propia biodiversidad.
La clave ¿Desmantelamos diques?
3664 Julio/Agosto 2026
¿Desmantelamos diques?
Vicente Negro Valdecantos Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Catedrático de Universidad (ETS ICCP–UPM)
La costa, devuelta a su estado original
Nerea Fátima Portillo Juan Doctora en Sistemas de Ingeniería Civil (ETS ICCP–UPM)
El ser humano afronta el segundo cuarto del siglo XXI con un enorme reto ambiental. El litoral es sensible y está en deterioro progresivo y en un estado de regresión permanente evidente. Las acciones son cada vez más extremas, energéticas y frecuentes. La costa, un territorio en incertidumbre constante, línea fronteriza entre la tierra y el mar, está en peligro, agoniza. La mitigación y adaptación al cambio climático es un desafío que debe conducir a la restauración de los ecosistemas marinos y a la protección de la débil y presionada franja costera. Si a eso se le añaden los puertos, —líneas en el mar de grandes profundidades y longitudes dedicadas a múltiples usos que vertebran, comunican y conectan territorios en amplias redes de transporte—, la reflexión debe ser profunda. La conciencia amplia junto con la ingeniería son parte de las apuestas técnicas para poder disfrutar del mar en todos sus campos afrontando este mundo cambiante. En una costa con tantos puertos, ¿debemos desmantelar alguno de ellos? Palabras clave Emergencia climática; eventos extremos; Ingeniería de Costas y Puertos; desmantelamiento; diques. Humans are facing the second quarter of the 21st century with an enormous environmental challenge. The coastline is sensitive, progressively deteriorating, and clearly in a state of permanent regression. Actions are increasingly extreme, energetic, and frequent. The coast, a territory in constant uncertainty, the border line between land and sea, is in danger. Mitigation and adaptation to climate change is a challenge that leads to the restoration of marine ecosystems and the protection of the weak and stressed coastal strip. If we also consider ports, maritime larges lines dedicated to multiple uses that backbone, communicate, and connect territories in extensive transportation networks, the concern is real. Broad awareness and engineering are key challenges we must overcome to fully enjoy the sea in all its dimensions amidst a changing world. On a coast with so many maritime structures, should we dismantle any of them? Keywords Climatic emergency; extreme events; coastal and harbour engineering; breakwaters; desmantle. Dique exterior del puerto de Punta Langosteira, La Coruña.
102
103
La clave ¿Desmantelamos diques?
3664 Julio/Agosto 2026
El panorama de fragmentación de la costa por la existencia de la acción humana con obras marítimas es alarmante
En estos momentos, los impactos humanos sobre los escenarios naturales son cada vez más difíciles de revertir. Los territorios ganados al mar son de mayor extensión, la población se concentra en grandes ciudades en las proximidades del litoral y los servicios demandados reducen playas, incrementan temperaturas, aumentan vertidos y llenan el océano de plástico y suciedad, entremezclando las arenas con algas, sargazo, medusas o especies invasoras. La sociedad actual está en evolución permanente con resultados de dudoso equilibrio social, poblacional, económico, ambiental y de sostenibilidad. Escribir estas reflexiones es repasar una vida de ejercicio profesional dedicada al mar. Durante más de cuarenta años, he visto temporales, borrascas, inundaciones, fallos, crecimiento vertiginoso y desproporcionado de puertos, y grandes diques en impresionantes calados, elementos fuera de escala en la bandeja de plata, con olas, mareas y corrientes, siempre basculando y meciéndose en sus melodías. Decíamos en noviembre de 2019 en el diario El País tras la histórica marea alta de Venecia del día 13 de aquel mes, que el «mar caliente es una bomba». En 2021, se comentaba que «el mar está en la UCI».
Hoy, años después, se sigue con la concepción de mucho diálogo, demasiado relato y escasas actuaciones conjuntas, sensibles y resilientes. En resumen, muchas palabras y escasos hechos. Estamos convirtiendo la costa en acantilados de acero y cristal. La ciudad en el mar ya no tiene límites y ocupa sin escrúpulos el paisaje litoral. Si a eso se le añaden los eventos extremos cada vez más intensos y frecuentes, el futuro no es halagüeño. Por citar algunos ejemplos: la tormenta Gloria, que provocó en el Mediterráneo destrozos incalculables con oleajes significantes —en Valencia superó los ocho metros (enero 2020)—; el evento de Filomena (enero 2021), que el centro de la península recordará por su nevada histórica; la tormenta Domingos (noviembre 2023), donde se registró el récord de altura de ola significante de una boya exterior de la Red de Puertos del Estado (Estaca de Bares, Hs = 13.89 m); la triste riada de Valencia del 29 de octubre de 2024; o la DANA en el litoral catalán de julio de 2025. Todo esto nos lleva a que, como personas e ingenieros, reflexionemos en profundidad sobre la naturaleza, la técnica y el clima. Lejos queda diciembre de 2007, o el primer trimestre de 2014, donde
104
los temporales averiaron y destrozaron muchos diques cantábricos, porque toda variable ambiental es cíclica. Se añade un dato más. Cada vez los medios de comunicación sensibilizan a la población con la temperatura del agua del mar en el Mediterráneo o la posibilidad de que se produzca un maremoto histórico en este siglo XXI. A esto se quiere comentar que en Dragonera, muy cerca de la bahía de Palma, en agosto de 2024 se alcanzó la temperatura de 31.87º. En julio de 2025 llegamos a estar cerca de los 31º. En el golfo de Vizcaya, el 5 de julio de 2025 se registraron 24.45º. Esto repercute en la posibilidad de enormes depresiones en niveles altos de la atmósfera, tormentas e inundaciones de sexta categoría, lluvias intensas y pedriscos, y devastación. Finalmente, un recordatorio. El 1 de noviembre de 1755 se registró el gran terremoto de Lisboa con un gran tsunami que destruyó la ciudad y causó casi 100 000 muertos. El evento anterior había sido el 26 de enero de 1531. La gigantesca ola se sintió en el litoral sur del Atlántico español causando notables pérdidas humanas en poblaciones como Cádiz o Ayamonte. Por eso, la pregunta no es si vamos a tener un gran maremoto, sino
cuándo se va a producir. A fecha de 14 de julio, en el mar Mediterráneo, frente a Níjar en Almería, se produjo un evento de 5.5 en la escala de Richter. Se termina esta introducción con los puertos. En el comienzo del siglo XXI se ha perdido la esencia primordial de la condición humana, esto es, construir para habitar, para mejorar las condiciones de vida de las personas y para facilitar que la mayoría pueda «vivir». En este sentido, las obras marítimas —diques, muelles, rellenos, dragados— han proliferado con carencia de sentido y rigor. Construir es parte del motor de la economía, crea empleo y desarrolla territorios. Sin embargo, muchas obras se acometen con necesidades inexistentes, realidades dudosas, y son actuaciones puramente instrumentales. No hay tráfico para tanta explanada ni tanto dique en gran calado para tanto barco y esto crea un «estar en el mundo» donde los puertos están vacíos y las superficies de tierra son espacios con vegetación y sin uso. Como ingenieros seguiremos actuando sobre la naturaleza, cambiaremos su latido, intentando que tanto antecedente como nudo y desenlace sean atractivos en su inicio y resultado, creando infraestructuras para proteger
y recuperar el litoral, restaurando los ecosistemas marinos y afrontando los retos climáticos del siglo XXI.
¿Desmantelamos los puertos? Según el Inventario de Diques de Abrigo de España, el número total de diques ascendía a 294, repartidos al 50% entre las fachadas atlántica y mediterránea. El número de diques por cada 100 km de litoral era de 3.50, ascendiendo a 4.30 en el Mediterráneo, reduciéndose a 3 en el Atlántico y alcanzando el valor de 7 en la zona de Cataluña. En aquella fecha, había más de 180 km de diques, de los cuales el 83% eran en talud, el 8% verticales y el resto, especiales o mixtos. La profundidad, en su gran mayoría, era inferior a diez metros, si bien en las zonas mareales se hacía crecer ampliamente su porcentaje. Esta breve estadística define que nuestra costa tiene un dique cada 30 km, y estos, dada la profundidad de sus morros, son barreras integrales al transporte. Como consecuencia, el efecto sobre el litoral es la parálisis de la corriente sólida que alimenta las playas a sotavento de los obstáculos. En 2012, Puertos del Estado hizo un extraordinario esfuerzo para que la comunidad portuaria conociese la verdadera eclosión de
105
la obra marítima en nuestro país, publicando un nuevo atlas con las obras ejecutadas entre 1986 y 2011 de los puertos pertenecientes a la red estatal. En ese nuevo inventario se incluyeron 63 diques correspondientes a 21 autoridades portuarias, con una longitud superior a los 73 km, 63% en la fachada mediterránea y 37% en la atlántica. La longitud de estos tramos en talud fue de 49.3 km. La vertical alcanzó los 23.90 km. El más grande fue el dique sur de Barcelona, que superó los 4.7 km; el de mayor profundidad, Escombreras en Cartagena, en la isobata – 40.00 m, y el de mayor altura, Punta Langosteira, con 65 m, desde su base en – 40 m referidos a la BMVE hasta su coronación en la cota + 25.00 m. Dada la nueva configuración del espacio marítimo con las transferencias a las autonomías de puertos pesqueros y deportivos, así como la dificultad de recoger otras tipologías (como los diques de playa, espigones, exentos o sumergidos, y los diques de puertos militares o industriales), el panorama de fragmentación de la costa por la existencia de la acción humana con obras marítimas es alarmante. A esto se le deben añadir los volúmenes tan ingentes empleados en ganar terreno al mar
La clave ¿Desmantelamos diques?
3664 Julio/Agosto 2026
con mares muy energéticos y condiciones muy adversas en todas las fases del proceso. Estas obras, en ocasiones, carecen de sentido acometidas por naturaleza estructural e instrumental. A partir de las tablas bajo estas líneas es fácil observar las cantidades de algunas de las obras emblemáticas desarrolladas en los
27 m
22 m 44 m
15,5 m
Comparación de un portacontenedores con la puerta de Alcalá (Escala 1:1000).
inicios del siglo XXI. Sus volúmenes y dimensiones son motivo de reflexión y conciencia. A nivel visual, se muestra también la comparación de un gran barco portacontenedores con las dimensiones de un estadio de fútbol (véase la imagen inferior). Su geometría en sección con relación a la Puerta de Alcalá y el volumen de relleno del puerto exterior de
Gijón sobre la planta de un estadio de fútbol, que representa un edificio de más de tres kilómetros de altura (véase la imagen de la página anterior). Observando sus geometrías, tipologías, número, profundidad y usos, es posible observar las dimensiones de estas nuevas realidades que, después de casi quince años, tienen sus
superficies de agua con reducido uso y niveles de explotación escaso en sus explanadas. Basta preguntarse el motivo de tener tantos puertos, unos diques que fragmentan el litoral y condicionan el entramado urbano de nuestras ciudades costeras. Debe añadirse que el cambio climático puede afectar al comportamiento estructural
Volumen de relleno sobre la planta de un estadio de fútbol.
Principales características de las ampliaciones portuarias del Organismos Público Puertos del Estado Autoridad Portuaria
Longitud dique abrigo (m)
Superficie ganada al mar(Ha)
La Coruña
3.334
258
Gijón
3.834
Barcelona Algeciras
Muelles (m)
Explanada Profundidad Bloques (Ha) (m) de manto
Manga cajón (m)
Puntal del cajón (m)
Ola de cálculo (Hs, m)
900
145
40
195
---
----
15
140
1.250
145
30
200
34
33
9,50
7.319
600
6.000
300
20
80
24
18
7,12
2.020
200
2.220
118
45
---
21
36,50
5,50
Cantidades fundamentales de las ampliaciones portuarias del Organismos Público Puertos del Estado Autoridad Portuaria
Todo uno (t)
Escollera (t)
Bloques (ud)
Bloques (m3)
Cajones Cajones (ud) (m3)
Superestructura Dragado (m3) (m3)
Relleno (m3)
La Coruña
27 600 000
5 550 000 138 000
2 600 000
36
177 000
811 000
268 000 12 100 000
Gijón
13 900 000
2 900 000 124 000
1 300 000
65
525 000
850 000
3 000 000 33 300 000
Barcelona
12 000 000
5 400 000
25 000
423 000
61
249 000
205 000
2 410 000
581 000
Algeciras
1 000 000
500 000
0
0
43
327 000
60 220
0
1 190 000 Comparación de un portacontenedores con la planta de un estadio de fútbol.
106
107
La clave ¿Desmantelamos diques?
3664 Julio/Agosto 2026
Puerto exterior de Gijón.
y funcional de las obras de defensa. La costa es un territorio en incertidumbre constante; la subida del nivel del mar y los eventos extremos cada vez más recurrentes e intensos provocan temporales de alturas de ola significante cada vez más elevadas (Mediterráneo), períodos ondulatorios más altos (Cantábrico) y flujos de energía mayores, que afectan a la estabilidad y rebase de nuestros diques, reducen nuestras playas a mínimos de uso y disfrute, con lo que se demuestra la necesidad de tomar medidas para proteger los sistemas costeros frente a los cambios que se están sucediendo. Para esta victoria ambiental y sostenible, la ciencia y la técnica deben estar por encima de la política y la economía. Si bien este artículo se empezó a escribir a mediados del 2025 y la Agenda 2030 está próxima y parece más una utopía que
Puerto exterior de Valencia.
un marco real, los Objetivos de Desarrollo Sostenible — entre ellos, el ODS 11 Ciudades y Comunidades Sostenibles o el ODS 13 Acción por el Clima— deben servir para reflexionar sobre el uso de los puertos, algo que puede abrir la puerta a su desmantelamiento, eliminando así brechas, fracturas y barreras que coaccionan la corriente sólida erosionando la costa en su zona de sombra.
Conclusión El cambio climático es un proceso irreversible y difícil de revertir. La adaptación y la mitigación son estrategias que requieren de conciencia social, cooperación internacional y el esfuerzo de todos los países. En España tenemos un dique cada 30 km, con profundidades en zonas activas de transporte sólido que constituyen barreras integrales al transporte. Muchos de nuestros diques
108
producen brechas insalvables en la evolución del paisaje costero. En el Cantábrico, la problemática del cambio climático se produce en las rías y presenta un incremento de los períodos ondulatorios del oleaje. En el Mediterráneo, alturas de ola, temporales, sequías e inundaciones son nuestros problemas. Como ingenieros, técnicos sensibles y humanísticos del siglo XXI tenemos que tomar un papel activo en la adaptación de nuestras obras. Somos vectores del cambio y devolver la costa a escenarios originales puede ser una solución a largo plazo. Eso puede conllevar al desmantelamiento de diques que se acometieron con necesidades inexistentes y realidades dudosas, y fueron actuaciones puramente instrumentales. El mar es tan hipnótico que lo devuelve todo, desde los recuerdos hasta los sueños que nunca soñé.
Contradique de cubípodos del puerto de Punta Langosteira, La Coruña.
Referencias
5 Negro Valdecantos, V.; Varela Carnero, O.; García
1 Zabelascoa, Anatxu. (16 noviembre 2019). El
Palacios, J. H. y López Gutiérrez, J. S. (2008). Diseño de Diques Verticales, 2.ª edición. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección Seinor, núm. 26.
mar caliente es una bomba. El País. [https://elpais. com/sociedad/2019/11/15/actualidad/1573 804215_269730.html]
2
Inventario de Diques de Abrigo de España. (1988). Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo. Dirección General de Puertos y Costas. Tomos I, II y III.
3
Goya, Y. (2010), Random Seas and Design of Maritime Structures. Third Edition University of Tokyo. Tokyo Press.
4 Grau, J. I.; Arana, M.; Gómez, G.; Lope, A.; Carretero, J. C. (2012) Diques de Abrigo en los puertos de Interés General Del Estado: años 1986 al 2011. Organismo Público Puertos del Estado. ISBN 9788488975805.
6 Negro Valdecantos, V.; Varela Carnero, O.; García Palacios, J. H. y López Gutiérrez, J. S (2008). Diseño de Diques Rompeolas, 2.ª edición. Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Colección Seinor, núm. 28.
7 Negro Valdecantos, V. (2022). Las ingenierías del mar. Reflexiones sobre sostenibilidad, medioambiente y cambio climático. Editorial Catarata. ISBN: 978-84-1352-585-3
8 Portillo Juan, N., Negro Valdecantos, V., y Del Campo, J. M. (2022a). Analysis of Monthly Recorded Climate Extreme Events and Their Implications on
109
the Spanish Mediterranean Coast. Water, 14(21), 3453.https://www.mdpi.com/2073-4441/14/21 /3453
9 Portillo Juan, N., Negro Valdecantos, V., y Del Campo, J. M. (2022b). A New Climate Change Analysis Parameter: A Global or a National Approach Dilemma. Energies, 15(4), 1522. https:// www.mdpi .com/1996-1073/15/4/1522
10 Portillo Juan, N., Negro Valdecantos, V., y Del Campo, J. M. (2022c). Review of the Impacts of Climate Change on Ports and Harbours and Their Adaptation in Spain. Sustainability, 14(12), 7507. https://www.mdpi.com/2071-1050/14/12/7507
11
Diques de abrigo en los Puertos de Interés General del Estado, 1986 – 201. (2012) Ministerio de Fomento. Puertos del Estado.
La clave Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería
3664 Julio/Agosto 2026
Rafael Molina Sánchez Dr. ingeniero de caminos, canales y puertos. MSc en Dinámica de Flujos Ambientales. Profesor titular y director del Centro de Liderazgo y Tecnología de la Universidad Politécnica de Madrid
Durante el siglo XX, el modelo clásico de ingeniería civil se ha sostenido sobre dos pilares: la eficiencia y el control. La eficiencia se puede entender como ofrecer el mismo o mayor servicio con menos energía, materiales, tiempo y coste en ciclo de vida y el control como como el deseo de mantener variables críticas dentro de rangos, acotando la incertidumbre y los fallos. Este enfoque partía de prever las necesidades futuras y construir las infraestructuras necesarias para atenderlas. Para ello, medíamos las variables relevantes, establecíamos criterios comunes de diseño y optimizábamos el equilibrio entre el uso de recursos y las prestaciones dadas. Los resultados logrados con este modelo son incuestionables, pues hemos logramos desarrollar redes de transporte (carreteras, ferrocarriles, puentes, túneles y puertos) que conectaron territorios y mercados, o sistemas de abastecimiento y saneamiento que redujeron
110
Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería drásticamente enfermedades y mejoraron la calidad de vida, así como presas, canales y defensas fluviales que dieron seguridad hídrica y protección frente a avenidas, o redes eléctricas e interconexiones que llevaron energía a industrias y hogares, impulsando productividad y confort. Toda esta capacidad de diseñar, construir y operar con fiabilidad ha generado movilidad, seguridad y oportunidades para millones de personas. Ese mismo éxito, sin embargo, ha hecho visibles límites planetarios que el paradigma original de ingeniería no priorizó. En lo biofísico, el incremento sostenido del uso de materiales y energía tensiona al clima propiciando emisiones por la construcción y por la movilidad. La biodiversidad se ve fragmentada, debido a la construcción de nuevas vías y por la urbanización dispersa. El agua ve alterada su régimen natural por presas y sellado del suelo, y los litorales se rigidizan y se altera la relación
111
costero-fluvial degradando sus hábitats. En el ámbito social, persisten desigualdades en el acceso a servicios esenciales y una concentración de los impactos negativos en los barrios y territorios más vulnerables. Además, las decisiones sobre infraestructuras tienen hoy consecuencias que superan ampliamente el ámbito local. Una actuación en un puerto o en el sistema energético puede alterar cadenas logísticas y de suministro a miles de kilómetros. También puede comprometer decisiones futuras, al crear inversiones, contratos, normas y hábitos que hacen más difícil y costoso cambiar de dirección. Por último, aumenta la exposición a fenómenos extremos y a fallos que pueden propagarse rápidamente entre sistemas interdependientes. Como ejemplo tenemos las inundaciones urbanas, los apagones o las disrupciones logísticas muestran que optimizar cada componente de forma aislada puede reducir los márgenes de seguridad
La clave Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería
y aumentar la vulnerabilidad del sistema en su conjunto. De todo lo anterior, se puede intuir que debemos incorporar nuevos objetivos profesionales en el sector de la ingeniería. Ya no basta con “compensar” ni con “reponer lo dañado”, ahora necesitamos un modelo de ingeniería regenerativa que fortalezca nuestra capacidad de restaurar, renovar y aumentar el capital vivo —ecológico, social, cultural y económico— para que los sistemas mejoren su vitalidad con el tiempo, y no solo no se degraden progresivamente con nuestras actuaciones. En términos operativos, este cambio supone pasar de una optimización centrada principalmente en las prestaciones técnicas a otra que incorpore también la calidad y continuidad del servicio, la resiliencia, los límites ambientales y la equidad social. Avanzar hacia este nuevo paradigma regenerativo requiere transformar la cultura profesional del sector y adaptar la formación universitaria, tanto en sus valores como en las competencias técnicas y transversales que desarrolla. Esta transición se concreta de forma diferente en cada ámbito. En el transporte implica priorizar la movilidad activa y colectiva, electrificar los sistemas con energía renovable, reducir la fragmentación ecológica y gestionar la demanda. En la gestión del agua supone incorporar sistemas urbanos de drenaje sostenible, reutilizar los recursos, restaurar riberas y acuíferos y diseñar ciudades y territorios con mayor capacidad para retener, infiltrar y reutilizar el agua. En el ámbito energético requiere ampliar la generación renovable y nuclear, reducir las emisiones a lo largo del ciclo de vida, promover la generación distribuida, mejorar sustancialmente la eficiencia de edificios e infraestructuras y desarrollar redes más flexibles. En los puertos comprende la electrificación de los muelles, el uso de combustibles de
3664 Julio/Agosto 2026
bajas emisiones, la valorización de sedimentos, la recuperación de espacios costeros y la simbiosis industrial. Todo ello exige incorporar el análisis del ciclo de vida y la circularidad, gestionar el riesgo desde una perspectiva sistémica y aprovechar la fase de operación para evaluar los resultados, aprender de la experiencia y adaptar las decisiones. Desde esta perspectiva, la ingeniería civil amplía su vocación de servicio público y asume una responsabilidad activa en el cuidado de los sistemas sociales y ecológicos sobre los que interviene. Esta función forma parte de la esencia histórica de la profesión y adquiere hoy una relevancia renovada. Ejercer esta responsabilidad en sistemas cada vez más complejos exige ampliar los marcos con los que analizamos los problemas y tomamos decisiones en la ingeniería. Para ello, proponemos situar en el centro de la práctica profesional y de la formación de los ingenieros tres enfoques complementarios. El primero es la lógica multiescala, que permite comprender cómo interactúan procesos espaciales, temporales y organizativos que evolucionan a distintas velocidades. El segundo es el tratamiento de la aleatoriedad y la incertidumbre, que exige diferenciar la variabilidad propia de los fenómenos de las limitaciones de nuestro conocimiento y adoptar decisiones coherentes con la información disponible. El tercero es el pensamiento sistémico y causal, orientado a identificar interdependencias, retroalimentaciones, umbrales y relaciones de causa y efecto. La integración de estos tres enfoques — multiescala, incertidumbre y causalidad sistémica— permite superar una práctica centrada principalmente en pensamiento unidisciplinar y en soluciones estáticas. En su lugar, se favorece el aprendizaje adaptativo, la revisión de las decisiones a partir de la experiencia y el
112
diseño de infraestructuras y modelos de gestión capaces de mantener sus funciones esenciales en contextos cambiantes. Veamos estos conceptos en detalle.
La ineludible lógica multiescala Pensemos en las cadenas logísticas del Mediterráneo. El crecimiento económico sostenido de Marruecos y la construcción de grandes infraestructuras portuarias actúan como procesos lentos, pues aumentan gradualmente la capacidad, atraen nuevos servicios y modifican
las áreas de influencia terrestre de los puertos. Al mismo tiempo, las decisiones de las navieras, los cambios bruscos de la demanda o los incidentes en pasos estratégicos pueden reordenar los tráficos en cuestión de semanas. A estos procesos se suman los acuerdos comerciales, como los establecidos entre Marruecos y Estados Unidos, y las expectativas sobre la futura viabilidad de las rutas árticas. Estos factores introducen cambios geopolíticos y comerciales que, al superar determinados umbrales relacionados con las economías
113
de escala y los tiempos relativos de tránsito, harán que algunos flujos logísticos cambien. Esta redistribución puede afectar a la posición competitiva y al potencial de desarrollo de los puertos españoles de la fachada mediterránea. Sin una visión multiescala, los cambios en las cadenas logísticas pueden parecer repentinos. Sin embargo, suelen ser el resultado de la interacción entre procesos lentos, como las inversiones portuarias o los acuerdos institucionales, y procesos rápidos, como las decisiones de las navieras, las crisis o las
La clave Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería
RECUPERACIÓN DE LA ALBUFERA
Una acción coordinada después de la DANA para restaurar el paisaje, recuperar un ecosistema único y preservarlo para futuras generaciones.
114
3664 Julio/Agosto 2026
variaciones de la demanda. Esta interacción puede acabar modificando las rutas y la configuración de toda la red logística. Hablar de escala significa precisar desde qué dimensión observamos un fenómeno, de su extensión espacial, del periodo temporal considerado o del nivel de organización analizado. Cambiar de escala —del instante a la década o de un elemento aislado al sistema completo— modifica lo que percibimos y las relaciones que adquieren relevancia. Las escalas espaciales, temporales y organizativas coexisten e interactúan. Algunos procesos evolucionan con rapidez, como las fluctuaciones de la demanda, los acontecimientos imprevistos o las decisiones tácticas. Otros cambian lentamente, como las tendencias económicas, las infraestructuras, las instituciones o las normas, y condicionan el funcionamiento general del sistema. La interacción entre ambos tipos de procesos puede llevar al sistema hasta determinados umbrales, a partir de los cuales una perturbación pequeña produce un cambio considerable y lo desplaza hacia un nuevo estado. Además, el análisis del sistema en su conjunto revela propiedades emergentes que no pueden deducirse mediante la simple suma o extrapolación de sus componentes. Lo que observamos en un elemento aislado puede ser muy diferente de lo que sucede cuando ese elemento interactúa con los demás. Volviendo al ejemplo anterior, en las cadenas logísticas del Mediterráneo, vemos procesos lentos —inversiones portuarias, acuerdos comerciales o nuevas rutas— que preparan el terreno sobre el que actúan procesos rápidos, como las decisiones de las navieras o las crisis de demanda. Cuando su interacción altera las economías de escala o los tiempos de tránsito, algunos flujos pueden abandonar el
eje Suez–Gibraltar y desplazarse hacia otras rutas o hacia puertos del norte de África. Este ejemplo ilustra como una lectura multiescala permite entender estos cambios como resultado de procesos acumulativos.
Del determinismo a la aleatoriedad Ahora pensemos en una ciudad que dimensiona su drenaje urbano basado en datos históricos, que indican cada cuánto tiempo se
115
repiten lluvias de distinta intensidad. Durante años, las obras funcionan razonablemente bien, hasta que varias tormentas intensas, más frecuentes y concentradas de lo previsto, desbordan colectores y láminas de agua aparecen en puntos que nunca habían dado problemas. Lo que se había considerado una variabilidad normal escondía dos problemas: los episodios extremos podían ser más probables de lo previsto y las condiciones climáticas no eran estables en el tiempo. En consecuencia, el riesgo se había calculado a partir de hipótesis que habían dejado de ser válidas. El problema no estaba únicamente en la capacidad de la obra, sino también en la forma de caracterizar la intensidad y la frecuencia de las lluvias extremas y la incertidumbre asociada a su estimación. La limitación ingenieril aparece cuando adoptamos un enfoque predominantemente determinista, basado en relaciones fijas y valores representativos, y tratamos la variabilidad como una desviación secundaria respecto a un comportamiento esperado. Este planteamiento ofrece claras ventajas para el análisis y el diseño, aunque resulta insuficiente cuando la incertidumbre, las interdependencias y la interacción entre escalas condicionan el comportamiento del sistema. Cuando hablamos de aleatoriedad, nos referimos a fenómenos cuyo resultado concreto no puede anticiparse con precisión, aunque su comportamiento global pueda describirse mediante probabilidades. Es el caso de la potencia instantánea de una cubierta fotovoltaica ante el paso de las nubes o de la cantidad diaria de biorresiduos que recibe una planta de compostaje. La incertidumbre se refiere a los límites de nuestro conocimiento. Puede deberse a la falta de datos, a una comprensión incompleta del funcionamiento del
3664 Julio/Agosto 2026
La clave Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería
sistema o al desconocimiento de los escenarios que pueden producirse. Por ello conviene distinguir dos fuentes de imprevisibilidad. La primera es la intrínseca al fenómeno, pues incluso con información exhaustiva, solo podemos expresar los resultados en términos probabilísticos. La otra es una limitación práctica de la predicción, que nos indica que algunos sistemas, aunque se rijan por reglas deterministas, son muy sensibles a las condiciones iniciales, por lo que pequeñas diferencias crecen rápidamente y reducen el horizonte en el que podemos anticipar su evolución. En ambos casos, no podemos anticipar con precisión el resultado concreto, aunque las razones sean diferentes. Volvamos a nuestro ejemplo del drenaje urbano. Durante años asumimos que las lluvias variaban alrededor de un comportamiento
medio estable, pero sin embargo, la repetición de episodios extremos muestra que su frecuencia podían ser mayor de lo estimado y que las probabilidades ya no permanencen constantes en el tiempo. El problema fue confundir la variabilidad inherente al fenómeno con la incertidumbre asociada a datos escasos y modelos incompletos. Esta simplificación puede generar un exceso de confianza en los valores de cálculo y en márgenes de seguridad definidos en nuestros diseños bajo condiciones que han dejado de ser representativas.
Sobre relaciones sistémicas y causales Volvamos a la costa con otro ejemplo. Una ampliación portuaria puede generar más capacidad, actividad económica y empleo, sin embargo, un nuevo dique modifica el transporte longitudinal de sedimentos, la arena se
116
acumula a barlomar, mientras que a sotamar aumenta el déficit sedimentario y la erosión de las playas. Para compensar estos efectos se recurre a aportaciones periódicas de arena o a la construcción de espigones, actuaciones que también alteran las corrientes locales y los hábitats costeros. Al mismo tiempo, el incremento de la actividad logística puede intensificar el tráfico en los accesos al puerto, con más camiones, contaminación atmosférica, ruido y congestión. El dinamismo económico también puede subir los alquileres y los precios, favorecer nuevos usos turísticos y desplazar parte del comercio tradicional. La relación entre el puerto y la ciudad queda así condicionada por la coexistencia de oportunidades laborales, impactos ambientales y barreras físicas y funcionales. Cuando miramos un territorio con gafas de sistema, no vemos piezas sueltas, sino hilos
que tiran de otros hilos. Una acción en un punto desencadena cambios en otros, pues si ocurre algo aquí, algo se mueve allí, porque entremedias hay mecanismos físicos, económicos, biológicos o sociales. Estas relaciones rara vez son directas, suelen confluir varias causas a la vez y, además, los efectos regresan al origen creando bucles. Esta mirada en red permite identificar bucles de retroalimentación. Algunos refuerzan las tendencias existentes, como ejemplo que una mayor capacidad portuaria atrae más servicios, incrementa los tráficos y favorece nuevas inversiones. Otros bucles tienden a compensar estas tendencias con aumento de la erosión, los costes de mantenimiento y la oposición social puede impulsar medidas correctoras, limitar nuevas actuaciones o modificar la gestión del puerto. Estos bucles ponen de manifiesto la debilidad del análisis fragmentado por
especialidades, pues esto nos lleva a evaluar la ampliación del muelle o del calado como una actuación aislada, mientras quedan en segundo plano sus efectos sobre la costa, la movilidad y la vida urbana. Así, la pérdida de arena a sotamar, la saturación de los accesos o la transformación del barrio pueden aparecer como consecuencias imprevistas de una ampliación. Otra dificultad surge cuando las hipótesis causales permanecen implícitas. Si esperamos que una mayor capacidad portuaria genere más empleo local, conviene explicar mediante qué mecanismos debería producirse ese efecto y bajo qué condiciones. De este modo, cuando aparecen congestión, impactos ambientales o conflictos vecinales, es posible revisar qué parte del razonamiento resultó incompleta. También podemos confundir correlación y causalidad. La subida de los precios de la
117
vivienda podría coincidir con la ampliación del puerto o la atraccion de cruceros, aunque para atribuirle un efecto causal habría que analizar los mecanismos intermedios y otros factores relevantes, como la accesibilidad, los usos del suelo, la presión turística o la oferta de vivienda. En este contexto, la fragmentación de competencias y responsabilidades técnicas dificulta una gobernanza coordinada de problemas cuyas relaciones atraviesan ámbitos como el agua, la energía, la movilidad, la salud y la naturaleza. A ello se añade una formación todavía insuficiente en pensamiento sistémico y causalidad, que limita la capacidad de algunos equipos técnicos para representar las interdependencias, evaluar los beneficios conjuntos e identificar los mecanismos causales que pueden generar efectos indirectos.
3664 Julio/Agosto 2026
La clave Claves de un cambio hacia un liderazgo regenerativo en la ingeniería
Uniendo paradigmas al servicio de la regeneración
7. Aceptar que dos ideas distintas pueden ser ciertas a la vez, y desde una cultura de lo complejo, permitir la existencia de caminos diferentes para abordar un reto. Y, sobre todo, 8. cuidar entre todos nuestro entorno, pues la responsabilidad es compartida. El propósito profesional de la ingeniería civil sigue siendo el servicio público, es decir preservar y ampliar el bienestar de las generaciones presentes y futuras. La especialización ha permitido alcanzar avances técnicos extraordinarios, aunque también puede fragmentar la mirada cuando los problemas atraviesan sistemas sociales, ecológicos y económicos. La ingeniería crea valor económico, pero su responsabilidad más profunda consiste en asegurar la sostenibilidad de ese valor, preservar los logros de bienestar alcanzados y mejorar los sistemas naturales y sociales de los que dependen. Hoy contamos con marcos conceptuales y herramientas que las generaciones anteriores no tuvieron para comprender mejor la complejidad, la incertidumbre y los efectos acumulativos de nuestras decisiones. Incorporarlos constituye una responsabilidad profesional para la ingeniería. Las enseñanzas medias, la universidad y la formación permanente deben combinar la solidez técnica con la capacidad de pensar en distintas escalas, trabajar con información incompleta, comprender las interdependencias y decidir con responsabilidad intergeneracional. Formar ingenieros regenerativos significa preparar profesionales capaces de cuidar lo alcanzado, restaurar lo deteriorado y ampliar las posibilidades de bienestar de quienes vendrán. Ese es el liderazgo regenerativo que hoy necesita la ingeniería civil.
En lo técnico, la agenda para formar ingenieros regenerativos se muestra con cierta claridad. Primero, necesitamos realizar una alfabetización multiescala, aprender a leer datos y procesos a distintas resoluciones, reconocer variables rápidas y lentas, anticipar umbrales y comprender ciclos adaptativos. Segundo, aprender a relacionarnos con la incertidumbre, distinguiendo la variabilidad intrínseca de aquello que no sabemos aún, trabajando con procesos estocásticos además de medias y máximos y, finalmente asumiendo que las variables de diseño son todas de carácter aleatorio. Y en tercer lugar, entender las causas y conexiones, pues hay bucles que amplifican los cambios y otros que los atenúan. Un modelo regenerativo requiere de un giro cultural en la ingeniería. Que se resumen en 8 pasos. 1. Pasar de controlar a conversar con la realidad, iterando, escuchando al sistema y para ajustar reglas buscando la adaptación. 2. Elegir la honestidad profesional en lugar de falsas certezas, aceptando que no lo sabemos todo y decirlo. 3. Decidir sin fingir precisión y explicar con claridad qué sabemos y qué no, y qué se gana y qué se pierde en cada decisión. 4. Pensar en ecologías de problemas, no en piezas aisladas, aceptando que la causalidad es una trama de no linealidades. 5. Tratar el azar como actor, practicando una ingeniería para lo inesperado. 6. Respetar los tiempos de respuesta y maduración, entendiendo que los sistemas responden con sus propios ritmos.
118
119
Secciones Colegio Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
El Colegio renueva sus Órganos Generales y Territoriales con récord de participación electoral Ricardo Martín de Bustamante ha sido elegido presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y Luis Villarroya, vicepresidente. El Colegio concluyó su proceso electoral el 15 de julio, en el que, por primera vez, se renovaron al mismo tiempo la Junta de Gobierno, el Consejo General, las Juntas Rectoras y los Representantes Provinciales.
120
Junta de Gobierno De izquierda a derecha, Pedro Miguel Rivero Moya, Carmen Ruiz Aguinaga, Carmen de Andrés Conde, Enrique Urcola FernándezMiranda, Luis Villarroya Alonso, Pilar Parra Serrano, Ricardo Martín de Bustamante, Alejandro Castillo Linares, Rita Ruiz Fernández, Rosalío Tomás Alonso Peces, Carmen Castro Bugallo y Arcadio Gil Pujol.
Junta de Gobierno
Juntas Rectoras
Galicia
El pasado 24 de julio, Ricardo Martín de Bustamante y Luis Villarroya tomaron posesión de sus cargos de presidente y vicepresidente del Colegio, respectivamente, así como los 10 vocales que conforman la nueva Junta de Gobierno del Colegio para el periodo 2026–2030. Martín de Bustamante, es Consejero en Dragados y en ACS Servicios y Concesiones y ha sido vicepresidente del Colegio de 2020 a 2026, etapa en la que la institución estuvo presidida por Miguel Ángel Carrillo. Luis Villarroya es presidente de la empresa de ingeniería Eptisa y vicepresidente de la Federación Internacional de Ingenieros Consultores (FIDIC). Desde 2024 ha sido vocal de la Junta de Gobierno del Colegio. Durante el acto institucional, el nuevo presidente del Colegio aseguró en su intervención que el nuevo equipo de gobierno asume la responsabilidad de gestión comprometido “con los valores fundacionales de nuestra profesión que han impulsado el desarrollo económico y social a través de la defensa de los criterios técnicos, la independencia y el servicio público”. El vicepresidente, Luis Villarroya, anunció que “el Colegio luchará para situar a los ingenieros de caminos en el centro de las decisiones estratégicas y técnicas de nuestro país”. En el acto, que tuvo lugar en el Auditorio Agustín de Betancourt del Colegio, intervino Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, que ofreció “colaboración y diálogo a la nueva Junta de Gobierno”. También asistió Sara Hernández, secretaria general de Movilidad, autoridades de distintas instituciones y organismos, así como presidentes de asociaciones sectoriales.
En estos comicios los colegiados también han elegido los componentes de las Juntas Rectoras de las Demarcaciones y sus decanos.
La Rioja
Andalucía Decano: Alberto Marina Moreno Vicedecana: Mónica López Alonso
Aragón Decano: Rafael López Guarga Vicedecana: Pilar Fiteni Mera.
Castilla y León Decano:Jorge Enrique Lucas Herranz Vicedecano: Jorge González Gutiérrez
Comunidad Valenciana Decano:Javier Ernesto Machí Felici Vicedecana: Mónica Laura Alonso Plá
Madrid Decana: Dolores Estaban Pérez Vicedecano: José A. Osuna Gómez Las siguiente Demarcaciones han recibido una única candidatura y, por tanto, proclamadas electas: Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla– La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, La Rioja, Las Palmas, Murcia, País Vasco y Tenerife.
Asturias Decano: Vidal Gago Pérez Vicedecano: Ricardo Jorquera Casela
Baleares Decana: Sara Lobato Rubio Vicedecano: Ángel de Matías Charro
Cantabria Decana: Jara Martínez Sánchez Vicedecana: María Concepción Ortega Ortiz
Castilla–La Mancha Decano: Juan Antonio Mesones López Vicedecano: Andrés Fdez.-Pacheco Sánchez
Consejo General
Cataluña
Tras el proceso electoral, también se ha conformado el Consejo General, tomando posesión de su cargo un total de 43 consejeros electos, del ámbito sectorial, territorial y por rango de edad.
Decano: Pedro Calvet Tordera Vicedecana: Esther Real Saladrigas
Extremadura Decano: Pablo Jiménez Guijarro Vicedecana: Marta García García
Decana: Lorena Solana Barjacoba Vicedecano: Antonio Luis Fontenla Piedrahita Decano: Francisco Soto Fernández Vicedecano: Fernando Sainz de Ugarte Fernández
Las Palmas Decano: Felipe Ramón Roque Villarreal Vicedecano: Yonay Jesús Concepción Guodemar
Murcia Decano: Alejandro Lázaro Badenas Vicedecano: José María Gómez Fuster
Navarra Dado que no se ha presentado una candidatura válida se mantiene la Junta Rectora actual y se han convocado nuevas elecciones para septiembre de 2026.
País Vasco Decana: Carmen del Río López Vicedecano: Pedro Rivas de Apraiz
Tenerife Decano: Luis Alberto Pintor Sepúlveda Vicedecano: Soraya Manjón Vega
Récord de participación El Colegio concluyó su proceso electoral el 15 de julio, unos comicios en los que, por primera vez, se han renovado al mismo tiempo los Órganos Generales del Colegio (Junta de Gobierno y Consejo General), así como los Órganos Territoriales (Juntas Rectoras y Representantes Provinciales). La participación de los colegiados, que han ejercido su derecho a voto en este proceso electoral, ha alcanzado casi el 35%, lo que representa un 12% más de los votos registrados en las elecciones a Junta de Gobierno de 2024.
Toma de Posesión https://www.youtube.com /live/BJhb-J4Sh60?si=OC QyvUvKJ89ooRLO
Ver vídeo
Consejo General https://www.colegioca minos.es/consejo-general
Ver vídeo
3664 Julio/Agosto 2026
La ingeniería hidráulica y su demolición Los cambios propuestos en los tiempos modernos no garantizan que sean por sí mismos convenientes y necesarios. La capacidad de ser y de vivir de las sociedades, desde la prehistoria, se mide por la aportación de saltos cualitativos para pasar de un periodo a otro superior. El agua ha sido un factor determinante en la vida de los pueblos. El reto más importante reside en la eficacia de los planes para tener agua a disposición de las necesidades crecientes, tanto individual como socialmente. Los movimientos migratorios —de la sociedad nómada a la sedentaria— han estado regidos fundamentalmente por la obtención de agua. A medida que las sociedades se han vuelto más complejas se han emprendido acciones cada vez más eficientes para tener agua segura tanto en cantidad como en calidad. En España tenemos abundantes muestras de esta actividad (como referencia de la Antigüedad, el acueducto de Segovia y la presa de Proserpina). El agua es fuente de energía y no tardaron en surgir los molinos para la molienda que aprovechan el desnivel entre una lámina de agua y un desagüe. La ingeniería hidráulica en España tuvo su despegue en el
122
Página anerior, Presa de Artikutz (Navarra).
siglo XVI, con Juanelo Turriano, y sucesivamente nuevos ingenieros incrementaron las opciones de aprovechamiento del agua para mejorar la vida de la sociedad. En el siglo XVIII, los cursos de agua se convirtieron en fuente de riqueza al ponerse en marcha importantes obras hidráulicas, que alteraron los escenarios preexistentes de los cursos de los ríos, con la construcción de azudes, canales y acequias para riegos. Fue el inicio de la gran industrialización en España. Las ferrerías se desarrollan y precisan de energía. Pedro Bernardo Villarreal de Berriz es un ejemplo de ingeniero hidráulico que se ocupa del tema y publica un libro sobre el particular. Falleció en Lekeitio, en la desembocadura del río Lea. Pasear por el curso de este río es un placer que recomiendo por su muestrario de obras hidráulicas en un escenario paradisiaco. Donde hay agua hay vida. Se van sucediendo los azudes, los molinos, las ferrerías y se finaliza con astilleros en su desembocadura. Gran parte de este inmenso acopio de historia técnica está en desuso, pero su visualización contribuye, sin duda, a conocernos como sociedad humana y sentirnos orgullosos.
123
Jesús Antonio Collado López Dr. ingeniero de caminos
El cambio de siglo, del XVIII al XIX, supone un antes y un después. El gran Agustín de Betancourt crea la Escuela de Ingenieros de Caminos y la calidad de la ingeniería aumenta; mencionaremos el informe de nuestro fundador sobre el Canal Imperial de Aragón, como pieza básica para comprender el nivel de la ingeniería española en ese momento. Los avances sanitarios hacen necesario dotar al país de un sistema de abastecimiento de agua de calidad y se fomentan grandes inversiones en este campo con el emblemático Canal de Isabel II. Constantino de Ardanaz, ingeniero de caminos, propone al Gobierno y este lo aprueba con la Real Orden de 1856 sobre abastecimiento de poblaciones. Al pasear por los pueblos españoles no deja de haber ninguno en el que no haya una fuente en la que se lee una inscripción con una fecha en torno a la citada. El éxito de la Real Orden mencionada lleva directamente a la aprobación de la famosa Ley de Aguas de 1866, cuya base es el trabajo de Constantino de Ardanaz. Para llevar agua a todos los pueblos de España hay que construir azudes, conducciones y depósitos: el orgullo histórico de los ingenieros de caminos, a los que literalmente se les debe la
Secciones Opinión Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
La viabilidad de transportar energía a distancia con el desarrollo de las nuevas técnicas cambia completamente el panorama de la generación
eléctrica Presa de la Retorna (La Rioja).
transformación del país a través de las diversas obras públicas. A finales del siglo XIX, se produce el incremento imparable de la población española y el avance de la industrialización. En este contexto, la figura de Joaquín Costa contribuye a galvanizar al país con el entusiasmo por la transformación del territorio a través de profundas reformas estructurales. La energía ha de fluir por empuje de la formación del gran capital industrial que se centra en el País Vasco y en Cataluña, sin olvidar Andalucía (con el desarrollo de Málaga). La respuesta a la llamada de Costa son los Planes de Obras Hidráulicas y la creación de las Confederaciones Hidrográficas (con Manuel Lorenzo Pardo, ingeniero de caminos). Aparece la energía eléctrica y su complemento fundamental: la posibilidad de su transporte a largas distancias. Manuel Lorenzo Pardo, con el apoyo de Indalecio Prieto, funda el Centro de Estudios Hidrográficos en el año 1933. Se intensifican los trabajos para conocer en profundidad el
Presa de Artikutz (Navarra).
sistema hidrográfico de España y saber cuánta agua hay. Nace la idea de los trasvases entre cuencas. La viabilidad de transportar energía a distancia con el desarrollo de las nuevas técnicas cambia completamente el panorama de la generación eléctrica. Es posible generar energía en Zamora y llevarla a Bilbao. Ahí destacan las grandes figuras de los ingenieros de caminos José Orbegozo, Rafael Benjumea conde de Guadalhorce, Luís Sánchez Cuervo y Ramón Serret. En este nuevo escenario se construyen obras hidráulicas de una dimensión hasta entonces desconocida. Agua para regadío y, por tanto, alimentación, y agua para generar energía. En los años finales del anterior régimen, la oposición encuentra una herramienta política en la negativa a construir grandes presas. Esta idea, soportada por los sectores conservacionistas, va a tener gran eco en la sociedad y a contribuir a debilitar el régimen existente. Han pasado cincuenta años y todavía hay sectores anclados en esta idea política, a pesar de que ha surgido en el escenario la crisis energética; hay que tener en cuenta de que la
124
Presa de los Toranes (Teruel).
población aumenta y que hay que alimentarla. Los regadíos, por lo tanto, han de potenciarse. En la crisis energética, además, nace la expansión del complemento de las instalaciones de bombeo. Para subrayar esta idea conviene tener muy en cuenta las actuaciones de Carlos Solchaga como ministro de Industria en el diseño de medidas de apoyo a la modernización de los establecimientos industriales en desuso (los antiguos molinos harineros) creando una industria de generación renovable. Las minicentrales hidroeléctricas dan vida al territorio. Lo que se plantea ahora, por si los problemas fueran pocos, es hacer fuertes desembolsos para eliminar las infraestructuras fuera de servicio. Estimo que en un listado de prioridades lo fundamental es hacer frente a dos cuestiones prioritarias y que son la variabilidad climatológica hiperanual (DANA, daños personales y económicos de fuerte impacto, y almacenar el agua que el clima nos da), con la regulación (presas) y soluciones energéticas viables. Entiendo que la demolición de presas y azudes bajo la premisa de
renaturalización de los ríos es alterar completamente el problema. He puesto como ejemplo el río Lea y hay otros en los que la existencia de esas presas y azudes ayudan a luchar contra crecidas, y en absoluto son contrarias a la vida. Están en juego la pervivencia de la presa de Los Toranes sobre el río Mijares, la de la Retorna sobre el río Najerilla, Artikutza sobre el río Enobieta y probablemente alguna más en trámite; sin tener en cuenta obras menores como azudes. La presa de La Retorna es una presa bóveda de 14 metros de altura con una producción de 12 millones de kWh. Fue diseñada por el ilustre ingeniero de caminos Carlos Fernández Casado (logroñés) y finalizada en 1944. Al concluir la concesión a Iberdrola, la CHE ha ordenado su demolición. Es una flagrante arbitrariedad. Su demolición carece de sentido. No existe perjuicio alguno para las especies animales y vegetales, y por el contrario hay un beneficio evidente para la sociedad. Hay que sentar el criterio de que la figura de la concesión debe ser un
instrumento de creación de riqueza y en ningún caso un mecanismo de hacer cierta clase de política. Por su parte, la presa Artikutza sobre el río Enobieta, de 43 metros de altura, fue construida para abastecer de agua a San Sebastián entre 1962 y 1992. La vía de trabajo para evitar estas actuaciones es utilizar la figura del Patrimonio Cultural e Histórico. Entiendo que como línea de trabajo es ir a la catalogación de todas estas obras, a su clasificación y descripción minuciosa, de modo que los técnicos evalúen contenidos de historia de la técnica e incluso de interés estrictamente patrimonial. Demoler es una operación costosa, que, además, en el caso que nos ocupa, no conduce a nada. Finalmente, con la necesaria catalogación, se daría un nivel de protección adecuado y serviría para ilustrar la historia de España, no solo bajo un punto de vista político sino técnico. Demoler por demoler no puede ser nunca una solución. Las actuaciones públicas deben ir por el camino de conseguir atesorar toda el agua que nos llega. Hay otro problema que surge al iniciar este
125
camino y es el de la financiación de la conservación de este inmenso patrimonio; la contestación es evidente: de la misma forma que se conservan todos los bienes catalogados y que afortunadamente están en pie, a repartir entre las distintas Administraciones según haya sido su utilidad en el pasado. Para finalizar, dos apuntes: el primero es el de los trasvases. Este es un asunto que tenía su sentido cuando se planteó en el año 1933, pero actualmente todas las sociedades quieren tener agua y no es cuestión de repartirla para crear conflicto, hay que buscar soluciones y la técnica las tiene. Con la desalación el litoral mediterráneo resuelve su problema estructural de carencia de agua. El segundo apunte es el del carbono. En esta cuestión, el agua es de gran ayuda, con la creación intensa de suelos con abundante contenido orgánico, que fijan el carbono obteniendo de paso la conservación de estos frente a la erosión por falta de protección. Esta sí que es una tarea de Gobierno que sería reconocida por las generaciones futuras.
Secciones Libros Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
Heinz Hossdorf, Mago del Arte Estructural
Este libro es el homenaje que Pepa Cassinello ha querido dedicar a su querido amigo y maestro en el centenario de su nacimiento. Heinz Hossdorf tuvo una relación especial con su padre, Fernando Cassinello, y, tras la muerte prematura de este, se ocupó de la formación de la hija, junto con figuras como José Antonio Torroja y José Calavera, que le hicieron crecer con sus enseñanzas. La autora ha acompañado el libro con una exposición en el Colegio en la que ha presentado una selección de libros, documentos, planos y fotografías de este ingeniero suizo, amigo y colaborador de Eduardo Torroja, desconocido por la mayoría de los arquitectos y los ingenieros de caminos españoles, por lo que esta iniciativa puede servir para rescatar sus obras, investigaciones y su trayectoria en el campo
de las estructuras, aunque sus ideas y sueños fueron mucho más allá. Heinz Hossdorf se formó como ingeniero civil y se gradó en Zúrich en 1953, pero su personalidad autodidacta —dice Pepa Cassinello— abarcó el conocimiento cognitivo del mundo que nos rodea, con independencia de disciplinas y titulaciones. Su obsesión por el pretensado —con el que quería construir estructuras vivas imitando las de la naturaleza— le llevó, nada más terminada la carrera, a proponer un puente de piedra pretensado de 73,50 m de luz, que recogió en un artículo de una revista que Fernando Cassinello enseñó a Eduardo Torroja quien, sin dudarlo, le escribió una carta felicitándole. Ahí empezará su relación de amistad con Fernando Cassinello y el
126
Heinz Hossdorf (1925-2006). Mago del Arte Estructural ISBN: 978-84-121589-5-3; ISBN: 979-13-990700-1-9 Autora: Pepa Cassinello Edita: Fundación Eduardo Torroja y Printcolor, S. L., 2025 Número de páginas: 392 pág.
Instituto Eduardo Torroja que, en esos momentos, después de haber sido in inaugurado en 1953, estaba atrayendo a los arquitectos e ingenieros que representarían la vanguardia de la modernidad. Todo ello lo explica Pepa Cassinello en el primer capítulo de su libro, incluida la formación en 1963, con el arquitecto Fernando Cassinello y el ingeniero alemán Hans Wittfoht, del Consorcio de Intelectuales Idealistas, que se enfrentarán con un artefacto marino para unir España y Marruecos atravesando el estrecho de Gibraltar. El recorrido histórico en el uso de modelos le permite a Pepa Cassinello completar el segundo capítulo, relacionado con su tesis doctoral sobre trazado y estabilidad de las catedrales góticas y la utilización de modelos físicos reducidos para
el proyecto de láminas, en las que destacan las figuras de Eduardo Torroja, Pier Luigi Nervi, Franz Dichinger y Ulrich Finsterwalder, que inauguran la aventura laminar de la modernidad en la segunda década de los años 20, donde de las láminas se pasará a las estructuras ligeras a partir de las experimentos con modelos reducidos como los de Frei Otto. Heinz Hossdorf será uno de los principales impulsores de la construcción de láminas delgadas de hormigón durante la época de los 50 y también de la experimentación con modelos reducidos para comprobar sus estructuras, fundando en 1953 su propio laboratorio experimental en Basilea. A los modelos físicos e híbridos de Hossdorf dedica Pepa Cassinello el tercer capítulo, criticando la mágica creencia en el
número y prefiriendo comprobar sus estructuras, proyectadas en colaboración con arquitectos, mediante modelos físicos reducidos con distintos materiales, aunque generalmente con resina acrílica o resina epoxi translúcida. Su propio laboratorio experimental —donde diseñó la mayoría de las instalaciones, dispositivos y aparatos necesarios— fue evolucionando para mejorar sus ensayos y poder aplicar las fuerzas de pretensado, asociándolo al uso del ordenador a partir de los años 70, y realizando ensayos no solamente de estructuras para arquitectos e ingenieros, sino también para la propia Administración, como en el caso de los ensayos de vibración en vagones de ferrocarril. El contexto internacional del hormigón y la modernidad forman parte del cuarto capítulo,
127
con la aventura laminar que se prolonga hasta los años 70, cuando en España Eduardo Torroja lidera el desarrollo de la precaria y artesanal industria de la construcción española, un aspecto que también sufrió la arquitectura internacional para construir la «máquina de habitar» de La Corbusier. La transformación de la bóveda a la lámina, con sus pioneros, es la trayectoria que recorre Pepa Cassinello; Heinz Hossdorf será uno de los destacados maestros internacionales a partir de la década de los 50, continuando con la evolución de las estructuras laminares durante la tercera revolución asociada al uso del ordenador. A principios de los años 50 la construcción de estructuras laminares todavía era una gran aventura de la que surgieron nuevos protagonistas, como Félix Candela, Heinz Hossdorf
Gráfica publicitaria_Fondo infra_235x275.pdf
1
9/7/26
11:31
Secciones Libros Revista de Obras Públicas
3664 Julio/Agosto 2026
Hossdorf nunca dejó de soñar, aunque no tuvo tiempo de convertir en realidad su último sueño
C
M
Y
CM
MY
CY
CMY
K
o Heinz Isler, desembocando al final de esa década en la fundación de la International Association for Shell Structures, que continuará en los años 60. A la obra construida por Hossdorf dedica Pepa Cassinello el quinto capítulo, poniendo de manifiesto en sus obras de colaboración con arquitectos las múltiples aportaciones que realizó en el campo de las estructuras y su repercusión internacional con la utilización estructuras laminares pretensadas, entre ellas el Pabellón de Intercambio Comercial de la Exposición Nacional de Suiza en Lausana, que fue la obra con la que más disfrutó. Junto a la obra construida están también sus ideas y sueños no construidos, entre ellos, el pabellón suizo y el estadio olímpico para la Expo de Sevilla del 92.
El capítulo sexto gira en torno a sus publicaciones en diferentes revistas técnicas y libros, siguiendo los pasos de Torroja: «Pensar correctamente es más importante que tener experiencia. Nada aporta la repetición continuada de pensamientos erróneos. Pensar correctamente nos acerca al conocimiento de nuevas formas, nuevos materiales y adecuadas soluciones a cada problema», decía Hossdorf. Su primer libro, de 1971, estaba dedicado a los ensayos en modelos reducidos. Escrito en alemán, será traducido en 1972 al español. El segundo libro, sobre la aventura de ser ingeniero, de 2003, solo se publicó en alemán, viviendo los últimos años de su vida en Madrid y muriendo en junio del 2006. El último capítulo lo dedica Pepa Cassinello al legado de Hossdorf y su último anhelo. Los
128
laboratorios y la empresa que él fundó en Basilea siguen existiendo, aunque en 1980 él dejó de ser el propietario. Su último anhelo fue el libro que no pudo terminar, apoyado en la admiración que sentía por Santiago Ramón y Cajal y sus estudios neurológicos. Heinz Hossdorf, o Enrique —como le llamaban Pepa y sus conocidos— nunca dejó de soñar, aunque no tuvo tiempo de convertir en realidad su último sueño.
Carlos Nárdiz Ortiz Director de la Revista de Obras Públicas
129
Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos
3664
año 173 Jul/Ago 2026 Precio 20€