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La libertad de prensa en venezuela

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Rodulfo Gonz谩lez

LA LIBERTAD DE PRENSA EN VENEZUELA (1900-2011)

Urbanizaci贸n Los Cocoteros, Diciembre 2013


Producci贸n: Centro de Investigaciones Culturales Neoespartanas (CICUNE) cicune@gmail.com


El AUTOR Eladio Rodulfo González, quien periodística y literariamente, firma con sus dos apellidos, nació en el caserío Marabal, hoy en día parroquia del Municipio Mariño del Estado Sucre, Venezuelael 18 de febrero de 1935. Es trabajador social graduado en la Escuela Nacional de Servicio Social y periodista de la Escuela de Periodismo de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido bodeguero, office boy, obrero petrolero, corrector de pruebas, agente y luego inspector jefe del Cuerpo Técnico de Policía Judicial, donde también fue co-fundador de la División de Menores; jefe de Prensa y Relaciones Públicas de la Asamblea Legislativa del Estado Nueva Esparta, secretario privado de los gobernadores Virgilio Ávila Vivas, que marcó su llegada a Margarita el 11 de febrero de 1975, y de José Fontúrvel Rivero; sub-gerente de Información y Relaciones Pública de Hidrocaribe; redactor de El Sol y El Faro de Porlamar; colaborador de Kena y otras revistas caraqueñas; bibliotecónomo del Ministerio de Minas e Hidrocarburos; trabajador social instructor de la Dirección de Prevención del Delito del Ministerio de Justicia y director-fundador de la Escuela de Folklore, Teatro y Títeres Modesta Bor, de Porlamar. Es miembro fundador de las Seccionales Nueva Esparta del Colegio Nacional de Periodistas, donde ocupó los cargos de Secretario de Cultura y de Finanzas, la delegación del Instituto de Previsión Social del Periodista y la presidencia durante dos períodos del Tribunal Disciplinario y de la Asociación de Escritores de Venezuela. También es miembro del Colegio de Trabajadores Sociales del Estado Nueva Esparta. Posee un título de postgrado en Administración Pública, mención Organización y Métodos, y diplomas de Orientación al Turismo, Investigación Cultural, Iniciación Cinematográfica, de Música a través de los tiempos y de El Teatro, su evolución y problemática actual. En Washington efectuó el Curso General Interamericano de la Academia Internacional de Policía y de Técnica de Investigación Policial en International Police Services Academy. También efectuó cursos policiales en Fort Bragg, Carolina del Norte. Ha sido director-editor de las revistas Visión Insular y en Órbita y coordinador de los semanarios políticos En Acción, El Independiente y Fuerza Popular de Nueva Esparta. Desde noviembre de 2004 hasta febrero de 2013 trabajó como analista de prensa y coordinador de Redacción de la Gobernación neoespartana, donde mensualmente redactó El Analista, un periódico computarizado y offset, y El Aeroportuario.


Ha representado a Nueva Esparta, como ponente, en encuentros de cultura popular en Porlamar, Caracas, Ciudad Bolívar, Mérida, Puerto La Cruz y Carúpano. Con motivo del Día Nacional del Periodista ha sido Orador de Orden en la Asamblea Legislativa del Estado Nueva Esparta y el Concejo Municipal de Mariño. En Caracas fue ponente en varias oportunidades en las Jornadas de Psiquiatría y Ciencias Afines. En el Primer Encuentro Nacional Sobre Trabajo de Menores y Mujeres organizado por el Ministerio del Trabajo presentó la ponencia La explotación de menores en el servicio doméstico. En mayo de 2008, con motivo de la creación en Guayaquil, Ecuador, de la Organización Internacional de Comunicadores Sociales y Periodistas, (ORISCOPE), expuso en la Facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Guayaquil la ponencia “La Libertad de Prensa y Expresión en América Latina”. Además de la presente obra ha publicado: La desaparición de menores en Venezuela, el Santísimo Cristo del Buen Viaje, Los problemas alimentarios del menor venezolano, Niños maltratados, Háblame de Pedro Luis, Siempre Narváez, Nueva Esparta: 1990-1994, Caracas sí es gobernable, Carlos Mata: luchador sindical, Así se transformó Margarita, Margarita y sus personajes (cinco volúmenes), Vida y obra de Jesús Manuel Subero, A Briceida en Australia, La mujer margariteña, Breviario Neoespartano, Margarita Moderna, Manifestaciones Culturales Populares de la Isla de Coche, El Padre Gabriel, Festividades patronales nariñenses, Manifestaciones Culturales Populares del Municipio Marcano, Manifestaciones Culturales Populares del Municipio Gómez, Patrimonio Cultural Mariñense, Marabal de mis amores, Elegía a mi hermana Alcides, Ofrenda Lírica a Briceida, Nuestra Señora de Los Ángeles, Patrona de Los Millanes, Cuatro Periodistas Margariteños, Colaboradores y Colaboradoras del Gobernador, Pelea de gallos, Dos localidades del Estado Sucre, El gallo en el arte, la literatura y la cultura popular y los trípticos literarios A Briceida en Australia Divagaciones, Elevación, Revelación y Colorido. En Internet ha publicado: Dos localidades del Estado Sucre, Marabal de mis amores, Festividades Patronales del Municipio García, Festividades Patronales Mariñenses, Patrimonio Cultural Mariñense, Antología Poética, Cuatro Periodistas Margariteños y La Virgen María en la devoción religiosa de Margarita y Coche.


“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”, reza el versículo 1 del capítulo 1 del evangelio de San Juan. Y si el verbo, es decir la palabra, es equivalente a Dios, quienes ejercemos el periodismo por cualquier medio tenemos la noble misión divina de divulgar verdades sin importar el riesgo que ello acarree. Jesucristo, que fue un excelente comunicador social, aunque se expresara en parábolas, pagó con su vida la divulgación de la verdad, insumo esencial de la profesión periodística. Y si en los inicios de la era cristiana los fariseos y herodianos no comulgaban con quienes transmitían verdades en forma directa, ya que no existían las sofisticadas herramientas para la transmisión del pensamiento de nuestro tiempo, y los perseguían con el fin de acallarlos, en el pasado siglo y en lo que va del presente la situación es semejante. Quien transmite verdades como oficio, se expone a perder la libertad, a ser agredido de palabra o de hecho y a sufrir algún tipo de atentado que muchas veces le cuesta la vida o lo inutiliza para el ejercicio periodístico. Por ello el periodismo es la profesión más peligrosa que existe hoy en día puesto que para ejercerla, a los fines de llevarle la verdad al pueblo, se enfrenta con enemigos que no solamente son los gobiernos de turno, dictatoriales, democráticos o pseudodemocráticos, sino también el narcotráfico, las guerrillas y funcionarios corruptos. Vale la pena señalar que en la guerra, las dictaduras y en algunos regímenes políticos de origen democrático, la primera víctima es la verdad, cabe decir la profesión periodística, cuyos trabajos, aunque ajustados a la veracidad de los hechos, les crea gravísimas dificultades a sus autores. Hagamos un análisis de las agresiones a periodistas y medios desde los inicios del siglo XX, que marca la llegada de los andinos al poder, hasta los primeros meses de 2011. Empecemos con el primer mandatario del siglo XX, el general Cipriano Castro, líder de la triunfante Revolución Liberal Restauradora a finales de esa centuria. Gobernó dictatorialmente desde 1899 hasta 1908. Odoardo León Ponte, editor de El Pregonero, el primer diario venezolano en utilizar la fotografía por el proceso de fotograbado en medio tono, se tuvo que exiliar en Panamá para evitar su detención.


¿Motivo? Su complacencia con la fracasada Revolución Libertadora. En Ciudad Bolívar por decreto fue cerrado El Anunciador debido a un editorial que no fue del gusto del régimen. Detención del periodista Delfín Aguilera en la temible Rotunda, también por apoyar la frustrada Revolución Libertadora. El segundo mandatario, el general Juan Vicente Gómez, gobernó con mano férrea el país desde 1908 hasta 1935. Increíblemente su acceso al poder mediante un golpe de Estado fue celebrado con regocijo por la población. Más increíble todavía que haya restituido la libertad de prensa. Pero por poco tiempo. Reaparece El Pregonero, bajo la dirección de Rafael Arévalo González. Sus críticas empiezan a incomodar al gomecismo. Un editorial condenando la absolución de Eustoquio Gómez, asesino del gobernador del Distrito Federal, el margariteño Luis Mata Illas, es motivo para que se le pida ponderación. Sin embargo, cuando el periódico publicó una caricatura sobre el monopolio gomecista de la carne, fue detenido. Y como el 19 de abril de 1914 concluía el período constitucional tuvo la infeliz ocurrencia de postular a Félix Montes como candidato a la Presidencia de la República. ¿Consecuencias? El allanamiento y destrucción de los talleres y los ejemplares con la noticia y la orden de detención de Arévalo González y su candidato, quien pudo librarse de la prisión escondido en casa de amigos hasta que tuvo la ocasión de huir disfrazado a Curazao. Sin embargo el editor del periódico no corrió la misma suerte y fue detenido en su casa y encerrado en el calabozo Nº 5 de la temible Rotunda y grillos de 75 libras, los más pesados, sobre los tobillos. Allí permanecerá nueve años. El tercer mandatario andino, salido de las filas del gomecismo, fue el general Eleazar López Contreras. Increíblemente su gobierno abrió las compuertas de la democracia, reduciendo el período presidencial de seis a cinco años. El quinquenio socarrón lo llamó el entonces joven político Rómulo Betancourt. Se extendió de 1935 a 1940. Con él nace la llamada prensa libre, de efímera vida, pues se crea una Oficina de Censura para poner fin “a los excesos en que está informado el material de prensa dado a la luz pública en los últimos días”. El decreto como era de esperarse suscitó la reacción de los diarios, semanarios, revistas y las pocas emisoras radiales existentes entonces. Y se produjo su derogación. Alejandro Alfonso Larrain había


fundado el diario La Libertad; pero luego de establecerse la censura lo cerró con la siguiente nota en primera página: “Existiendo la censura no puede existir la libertad. Ernesto Silva Tellería fue llevado a juicio por una Carta Pública dirigida al presidente Eleazar López Contreras en un periódico de Coro de nombre Acción Estudiantil. Se le absolvió tras comprobarse que no existía delito. Para la época el Poder Judicial era autónomo. Cabe destacar que la edición del periódico fue incautada por la policía y quemada. Un reconocido anticomunista como Ramón David León fue detenido por escribir el artículo “El Gobierno de Lara patrocina los motines”. Eso fue en enero de 1937, y en agosto de 1939 ocurrió el decomiso de la edición de la revista Élite y arrestado y enjuiciado su impresor, Juan de Guruceaga, con quien tuve la honra de trabajar en la revista Kena, dirigida por el poeta y periodista Pedro Francisco Lizardo, más tarde presidente del Colegio Nacional de Periodistas, y la Tipografía Vargas. Por protestar la medida fueron arrestados también los directores de Ahora, Luis Barrios Cruz, y de Fantoches, Leoncio Martínez. El cuarto presidente de esta época fue el general Isaías Medina Angarita. Lo designó el Congreso Nacional como se estilaba hasta ese momento. Aunque de formación militar académica daba declaraciones a los periodistas. Sí hubo trabajadores de la prensa detenidos, pero previamente enjuiciados. Parminio González en Valle de La Pascua por un artículo publicado en el semanario Hoy, Jesús Salvador Ernández por un artículo protestando la falta de agua, previa acusación del procurador general del Estado, quien consideró que el texto excitaba a la rebelión; Rafael Maradey Torres expulsado del Estado Aragua durante un año “por conducta peligrosa y perjudicial para el orden público” y Pedro Francisco Lizardo, a quien el gobernador del Estado Carabobo le impuso una multa de 300 bolívares, que debió ser una fortuna entonces, por un artículo publicado en Latitud. Sin embargo, el caso más importante durante el régimen medinista fue la detención y enjuiciamiento de Pedro Beroes, director de Últimas Noticias, que generó un gran movimiento en defensa de la libertad de prensa. A este insigne intelectual lo conocí cuando era director de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y mi persona uno de sus alumnos.


Y cae el presidente Medina Angarita el 18 de octubre de 1945 y el otro día se forma una Junta Revolucionaria de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt. Ni el 19 ni el 20 circulan los periódicos. El 27 una resolución del recién estrenado gobierno prohíbe “la publicación por la prensa de toda noticia relacionada con movimientos de tropa” y amenaza detener policialmente a quienes defiendan con su firma en las columnas periodística al régimen derrocado o a los tumbaitos, como llamó el pueblo al alto funcionariado del depuesto medinismo. Por otro lado, el oficioso diario del depuesto gobierno, El Tiempo, es incautado por resolución del gobernador del Distrito Federal. En enero de 1946 se produjo el decomiso de todos los ejemplares del semanario El Demócrata, que se imprimía en los talleres del diario Ahora porque desde sus páginas “se trataba de injuriar y desprestigiar sistemáticamente al régimen revolucionario”. Y llega el 24 de noviembre de 1948 el derrocamiento del primer presidente electo directamente por el pueblo, don Rómulo Gallegos. La Junta Militar que sustituye su gobierno clausura todos los órganos periodísticos de Acción Democrática. En diciembre de 1948 serían clausurados los periódicos El País, de Caracas; Panorama, de Maracaibo; El Día, de Valencia, yFronteras, de San Cristóbal. La dictadura crea una Junta de Censura en Caracas y en los estados donde hubiera periódico. En 1949, El Gráfico, de Copei, y Tribuna Popular, del Partido Comunista de Venezuela fueron suspendidos durante un mes por publicar informaciones no sometidas a la censura. Cabe destacar que el periódico copeyano aupó el golpe militar y el comunista lo advirtió, sin respuesta gubernamental. En abril de 1950 una travesura en los talleres de El Nacional trajo como consecuencia su suspensión hasta el 3 de mayo de ese año a condición de que prescindiera de algunos de sus redactores militantes de AD y el PCV. Los traviesos diagramadores en vez de escribir los tres miembros de la Junta escribieron los tres cochinitos, que era el nombre de una conocida marca de manteca vegetal. Se trataba del trío de militares Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta, Marcos Pérez Jiménez y Luis Felipe Llovera Páez. Presidía la Junta de Censura el tristemente célebre Vitelio Reyes. Muchos periodistas fueron llevados a Guasina, el campo de concentración del régimen castrense, por criticar sus atrocidades. Fue una época negra para la libertad de prensa y de expresión.


Pero no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resiste, según la sabiduría popular. Y en la madrugada del 23 de enero de 1958 el dictador Marcos Pérez Jiménez salió huyendo a la República Dominicana en La Vaca Sagrada, que era el nombre del avión presidencial. Y advino la democracia y con ella la libertad de prensa y expresión. Rómulo Betancourt regresa nuevamente al palacio de Miraflores, esta vez por la vía del voto que él había establecido. En Cuba el triunfo de los barbudos de Fidel Castro convulsiona a la juventud venezolana. Es tiempo de violencia urbana y rural con apoyo castrista. El Porteñazo, El Carupanazo, El Barcelonazo con ingredientes militares y civiles opuestos a Betancourt, quien se resiste a que lo derriben para el establecimiento de un régimen semejante al impuesto en Cuba por Fidel Castro. Hubo clausura de periódicos con una línea claramente insurreccional: Izquierda, La Razón, Tribuna Popular, Clarín, La Hora y muchos otros. Operó la censura durante los períodos de suspensión de las garantías constitucionales para preservar el régimen democrático. En esta época se produjo el boicot al diario El Nacional, suceso inédito en el país. ¿Causa? Su línea de independencia de los intereses de poderosos grupos económicos, entre ellos La Electricidad de Caracas, lo que trajo como consecuencia el acuerdo de la Asociación Nacional de Anunciantes de prohibición que sus miembros publicaran anuncios o propaganda en el periódico. Esta medida casi provoca la quiebra de El Nacional. Y en 1964 Rómulo Betancourt le entrega el poder a Raúl Leoni. Las relaciones de su gobierno con la prensa asumen carácter de normalidad. No obstante en noviembre de ese año fue clausurado el diario Extra y suspendida la revista Venezuela Gráfica por incluir material considerado subversivo. Se trataba de un reportaje sobre las guerrillas escrito por Ultabiano López, pseudónimo utilizado por el entonces huésped del cuartel San Carlos Teodoro Petkoff y hoy en día director de TALCUAL. En abril de 1965 fueron allanados los diarios Últimas Noticias, La Esfera y El Mundo y detenidos el editor Miguel Ángel Capriles y Víctor Simone D´ Lima. En el primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) hubo represión contra la prensa. Víctimas de la misma fueron El Mundo, la revistas Punto Negro y Reventón. Al editor Miguel Ángel Capriles un


tribunal militar le dictó auto de detención, pero tuvo tiempo de asilarse en la embajada de Nicaragua. Durante el gobierno de, Carlos Andrés Pérez (1974-1979), se expandió la prensa regional. Normal las relaciones prensa-gobierno. Su sucesor, Luis Herrera Campins (1979-1984) fue respetuoso de la libertad de prensa y de expresión. Sin embargo hay que mencionar el caso de la periodista María Eugenia Díaz, de El Diario de Caracas, juzgada por un tribunal militar que le dictó auto de detención por haber informado sobre unos ejercicios de guerra en el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional. Y al final de su período el gobernador del Distrito Federal, Rodolfo José Cárdenas, ordenó el arresto por quince días de Jorge Olavarría, Amable Rosales y Rafael Poleo directores de las revistas Resumen, Auténtico y Zeta por ofender gravemente la imagen de Simón Bolívar, la primera, y las otras la dignidad, decoro del presidente de la República y las Fuerzas Armadas. Las razones banales aducidas parecen impropias de un régimen civil. En el gobierno de Jaime Lusinchi 1984) hubo la eliminación de pautas publicitarias a medios críticos del régimen. Suspensión en 1986 del programa televisivo Primer Plano. Presentación en 1987 de un proyecto de ley para proteger el honor, la reputación y vida privada. Prohibición de toda noticia sobre la doctora Gladys Castillo y lo relacionado con su divorcio. Recadi como mecanismo de presión: Si el periódico habla bien del gobierno hay divisas para la adquisición de papel, si es lo contrario no. El director de The Daily Journal, Tony Bianchi, calificó a este gobierno como el peor para la libertad de expresión en Venezuela en los últimos diez años. En el segundo Gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989-1993) una de sus primeras medidas favorables a la prensa fue la eliminación de Recadi y la entonces Oficina Central de Información le dio inicio a un plan de asistencia a los medios del interior. Las relaciones con la prensa marcharon a las mil maravillas hasta el 4 de febrero de 1992, cuando un anodino oficial del Ejército con el rango de teniente coronel trató de derrocar al régimen y asesinar al presidente de la República. Suspendidas las garantías constitucionales, se puso censores en algunos medios que dejaban en blanco el espacio que iba a ocupar la noticia censurada. Hay decomiso de ediciones de las revistas Zeta y Élite y otra de El Nacional. Cierre de la emisora YVKE Mundial.


Otro intento de golpe de Estado el 27 de noviembre de ese año. Nuevas limitaciones contra el libre ejercicio del periodismo. Es recogida una edición de El Diario de Caracas y el director de El Nuevo País, Rafael Poleo, se autoexilia en Estados Unidos para evitar su detención judicial. Casualmente este editor está nuevamente exiliado en Miami, lo mismo que su hija Patricia. El primero, por escribir que a Chávez le podría ocurrir lo mismo que a Benito Mussolini en Italia; la Poleo, acusada de magnicidio. Fue citada a un tribunal militar como testigo y de allí salió como imputada. Otra vez Rafael Caldera en la presidencia de la República (1994-1999). Lo más destacado en lo que respecta al periodismo fue su tesis de la información veraz incorporada a la Constitución Nacional en diciembre de 1999. Y si hasta la llegada del teniente coronel ® Hugo Chávez Frías al poder la libertad de prensa y de expresión fue un drama a partir de esa fecha, se convirtió en tragedia, con estos ingredientes: agresiones físicas y verbales contra los periodistas y destrucción o arrebato de sus herramientas de trabajo, persecuciones, cierre de medios impresos, radiales y televisivos, y un largo etcétera que colocan a Venezuela entre los tres países más peligrosos del planeta para ejercer el periodismo. A ello se añade la hegemonía comunicacional a la que aspira el régimen, sobre la cual ha hablado el ministro Andrés Izarra infinidad de veces. Este personaje, que trabajó en Radio Caracas TV hasta abril de 2002, cuando la famosa renuncia de Chávez “la cual aceptó”, adujo como razón de su retiro de ese medio televisivo el silenciamiento de las informaciones favorables al régimen durante los hechos de esa fecha. Al parecer para este funcionario la salsa que es buena para el pavo no lo es también para la pava, pues en junio de 2011, su compañero ideológico, Luigino Bracci, quien fuera director del portal Aporrea, lo acuso de ordenar el silencio informativo de los medios públicos a raíz de la y deportación a Colombia, su país natal del miembro de las FARC Joaquín Pérez Becerra. Sólo Radio del Sur no cumplió la orden, lo que acarreó la destitución de su directora, Cristina González y cinco periodistas más. Un notable periodista, seguidor del chavismo, el profesor Eleazar Díaz Rangel, director de Últimas Noticias, al analizar el balance de la libertad de prensa en el país, desde febrero de 1999 hasta enero de 2003, observó que durante ese período temporal hubo agresiones verbales y físicas a periodistas en el ejercicio de la


profesión y acoso a algunos medios por parte de grupos fanatizados partidarios del Gobierno. Respecto a la conducta del presidente de la República señaló que a éste se le ha criticado por sus ataques a medios, a propietarios de medios, y en particular a la televisión que, según Díaz Rangel aunque han sido calificados de intimidatorios, no han tenido efectos sobre ningún medio o periodista. Tamaña mentira no se la cree ni el mismo autor, pues periodistas del propio periódico que dirige han sido agredidos por funcionarios del chavismo. No dijo que a los periodistas que no son fichas del régimen no se les permite, en abierta violación de la Constitución de 1999 que iba a durar mil años y ya le resulta obsoleta a Chávez, el ingreso en busca de información en las instituciones públicas. Tampoco los trabajadores de la prensa tienen acceso a la mal llamada Casa de las Leyes. Es de justicia reconocer que en la Gobernación neoespartana no existen estas trabas para el ejercicio del periodismo, y aún así el gobernador Morel Rodríguez Ávila, mediante Decreto Nº 825 de fecha 9 de junio de 2009, le dio vida a la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado Nueva Esparta. Increíble, pero este texto legal resulta innecesario porque como dije antes los trabajadores de la prensa tienen acceso a la información que precisen para su trabajo en el área gubernamental. Sin embargo, la realidad es que los periódicos margariteños no tienen la Gobernación como fuente, a pesar de ser generadora de noticias, bastándoles solamente los boletines que diariamente emite la Oficina de Prensa y Relaciones Públicas. Los publican hasta con los mismos subtítulos, títulos y resumen, sin entrevistas al día siguiente del gobernador ni de los directores sobre las obras que aparecen como iniciadas o inauguradas. En las ruedas de prensa la presencia de los colegas es casi inexistente. Da la impresión de que basta un boletín con la noticia que le interesa al gobernador o a los directores publicar. Hay falta de investigación en los periódicos regionales para los cuales tampoco la cultura es noticia a cubrir al producirse. No ocurre así con el deporte ni sucesos. Es la hora, colegas, de investigar y de luchar por nuestro derecho a informar verazmente sobre lo que ocurre en el entorno insular, sin temor. Porque lo peor que le puede ocurrir a un periodista es tener que autocensurarse para no herir susceptibilidades gubernamentales o particulares. El arma del periodista es la verdad y


cual lo hiciera Jesucristo debe apegarse a ella sin medir las consecuencias. Venezuela está acechada por el autoritarismo que por medio del temor quiere imponer la hegemonía comunicacional para transmitir una sola voz, la del autócrata, con el perverso objetivo de formar generaciones de robot, sin criterio, manejables por el amo del poder.

NOTA: Este texto fue leído como Orador de Orden por el autor el 27 de junio de 2011 en el Ayuntamiento del Municipio Mariño del Estado Nueva Esparta, con motivo de la celebración del Día Nacional del Periodista.


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