CURRICULUM VITAE DEL GENERAL GOFFREDO CANINO
El General Gqffredo Canino ha nacido el 25 julio 1931 en Riva di Trento. En 1950 se ha licenciado en humanidades y en el mismo año empezó su carrera militar cursando la Academia 1vlilitar ele 1vlódena, de la que salió con el ernpleo ele A!férez de lrf/antería en 1952. Cursada la Aplicación de Annas, ha sido destinado en el 114° Regimiento de lrf/'antería «Mántova», en Gorizia. Los estudios militares hechos a lo la1:r5o ele toda su carrera incluyen un curso de preparación técnica en el Servicio Técnico de Artillería, los cursos de E<:;tado Mt{yor en ta Escuela de Guerra de Civitavecchia, et curso Estados JV!ayores Conjuntos en La Escuela de Guerra Aérea de Firenze y el curso superior de Estado 1Vfayor en la Escuela de E,tado lvlayor de 1Vfadrid. La actividad ele mando del General Canino ha sido particularmente intensa. Después de un breve periodo como Je;fe de Sección en el 114° Regimiento, júé nornhrado Jefe de compañia con el empleo de Teniente. Desde 1957 hasta 1959 mandó una Sección Alumnos en la Academia de Módena, adonde fué también Instructor de Armas y Enser1ante adjunto de Historia .Militar. 1vfandó también una compañia fusileros en el 5!? Regimiento de Infantería "Calabria" de Palmanova. En 1970 mandó el .l er Batallón del 8Z' Regimiento de ln:fantería«Torino» en Trieste. En .1974 .filé jefe del mismo Regimiento y en 1979 - alcanzado el empleo de General - mandó antes la Brigada JV!ecanizada "Legnano» en Bérgamo y, de 1983 hasta 1984, la División 1vlecanizada «F6lgore» en Treviso. Inmediatamente después Júé Segundo Jefe de ta Regi(m 1vlílítar Central en Roma. Por/tn,en 1987, tomó el mando de la Región l'vfilitar 'f'osco-Rmilíana en Firenze. Sus seruicios de Estado 1Vfayor abarcan varios destinos en las Grandes Unidades, como Oficial encargado del Entrenamiento y de tas Operaciones de la División "ivfántova» en {!dine (1961) y del 3er Cuerpo de E:fército en M'ílano (1965). Actuó también como jefe ele Estado .Mayor en la Academia de Móclena de 1971 h,asta 1974. En el Estado Mayor del Ejército en Roma tuvo varios destinos, como encargado de La Sección Planes del Negociado de Operaciones(1967-1970), Jefe del Negociado de Asuntos Generales (1975-1979)y.f~fe de la Primera División (1981 -1983). De .1 985 hasta 1987 fué Director General del Personal Oficiales del l~¡ército y el primero de abril de 1990 ha sido nombradoJ~fe de Estado 1Vfayor del ljjército.
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UN EJERCITO DE HOMBRES En estos días, el Ejército ita liano ha pu esto en marcha las prime ras med id as para su reordén ación . Supresiones, disoluciones, reduccio nes a «marco.., traslados: son activida des q ue la fue rza Armada vive con gran emotiviclacl y tambíen con gran perplejidad. Los supuestos ele carácter geo-polílico que habían llevado a pensa r en una reducción del Ejército en los últi mos meses e.le 1989 y en los primeros de 1990 han s iclo aho ra revisados de forma drástica. Muchas solicitaciones, teóricas y prácticas, hacia una marcada contracción del Ejército han naufragado con la crisis en el Golfo Pérsico. La esperanza, bastante evidente, de librarse de una estructura terrestre firmemente organizada en tocio el territorio nacional está chocando con la realidad ele un mundo del F.ste en ehullición, ele un Sur instable y de relaciones internacionales completamente nuevas. Los acontecimientos de estos últimos a11.os ha n n o n obstante puesto
ele manifiesto la interdependencia de la seguridad internacion al Las ncccsiclacles de seguridad son comunes, pero no hay acontecimiento internacional que pueda recaer solo en la competencia e.le los ..demás ... Con referencia al papel que querernos llevar en el contexto europeo, atlántico o hast.a mundial, es preciso indicar con claridad cual contribución, cual apoyo qu eremos proporcionar tamb ién con las fuerzas Armadas. Y no solo eso: porqué interde pendencia s ig ni fica ta mbién que las posturas político-estratégicas tomadas por un determinado País han s iempre re levancia militar para las :--Jaciones colindantes y para las al.iadas, corno para las contrapuestas. AJ fi nal, s i no hay más la posibilidad de aislarse en unas «Fortalezas Bastiani", no hay tampoco la posibiliclacl de evitar compromisos ele segurida d mil ita r siempre más importantes, tamb ién si, o pera tivamente, parezcan menos asociados a la guerra tradicional.
Las fronteras geográfica.s se revelan, hoy especialmente, como v erdaderas puer tas entre mundos d~ferentes, sociedades, necesidades que no podrán ser consideradas antagónica s - si no propiamente en contra s te - aún por mucho tiempo.
C{lde1e de la Academia de Móde11a.
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Paracaidistas al final
de un e¡ercicio. ·
Si los idea.les pueden quedar en el cajón, no se pueden por contra descuidar los recursos humanos, el Persona~ los Hombres en el sentido más amplio de la palabra.
Además, las fronteras geográficas se re velan, hoy especialme nt.e, como verdaderas pu e rtas entre mundos diferentes, culturas, sociedades, necesidades que no podrán ser consideradas amagónigas - si no propia me nte en contraste - aún por mucho tiempo. En Italia , estas pue rtas van a ser desguarnecidas. Bajo el lema de un modelo de defensa que aún no ha superado la fase de su concepción, ya son en ejecución medidas que reducen de una cuarta parte el Ejército actual y está n en marcha otras que, si a probadas, lo transformarían en una presencia simbólica. El mundo político y pa rlamentar, y parte del técnico-militar, está propugnando y apoyando varias soluciones defensivas. En cualquier caso, todos hacen muestra de gran dolor para las contracciones y las sup res iones ele prestigiosas unidades. Todos demuestran una sensibilidad aún mayor hacia los traslados de e nte ras un idades, p ero, cas i p aradójicamente, continuan en p lan tear soluciones orde nativas no adecuadas
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a las necesidades operativas, además ele otros cortes de recursos financieros y humanos. De tal comprensible actividad sale con evidencia un echo que aume nta las perplejidades ele quien ya asistió a varias reestruccuraciones, hasta la última - fundamenta l - de 1975: se habla siempre de unidades, de nú1neros, de dinero. ¡Nunca se habla de hombres! En los supuestos estratég icos y operativos de quienes p ropone n un modelo mejor que o tro p re valecen los conceptos el.e eficiencia y sofisticación de los ma teriales, del número de las Brigadas y ele los carros ele combate . En las intenciones ele los que q uie re n reducir los gastos, se juzgan d e masiados los batallones, de masiadas las Brigadas, demas iados los Districtos militares. En los la me ntos de la pob lación, ele los comerc iantes y el e los admin is tradores locales frente a la supresión de unos c u antos el e esos .. d emasiados" , se hab la el.e ing resos no logra dos, de«incluctos» fa llados, de bie nesta r
amenazado. Así, el Ejército queda casi completamente deshumanizado y e n las re un iones en las que se d iscute ele su futuro los mismos..e ncargados de los traba jos» se acostumbran en abarcar el problema en té rminos ele medios, ele q u inta les métricos, de litros. En lo q ue se refiere a los hombres, se trata ele números constantemen te manipu lados y unas veces artefactos. La herencia de valores y tradiciones queda totalmente ausente ele la cliscusiém . Quizás sea justo así, porqué ningun militar está dispuesto en cuestionar la sobrevivencia de una cualq uiera ele nuestras Uni dades si solo piensa en s u h istoria, en s u herencia ele s ignificaciones é ticas y morales, bien antes que militares. En un mundo de ,,o peracio nes quir(Jrgicas» queda poco espacio para los ideales. Lo importante es que sean ga1a11Li1.auu:; el pragrrnnisrno e.le las e le cciones, la «profesiona lidad » y la,,precisión» de las intervenciones. Lo importante es que la o pe ración, sea cual sea, desde el transpJante cardíaco hasta la Gue rra e n e l Golfo, quede como »un éxito técnico... Pero si los ideales pueden quedar en e l caj(m, no se pueden por contra descu idar los recursos humanos, e l Personal, Jos Hombres e n e l sentido más amplio de la palabra. Todas la s s o luci on es q u e por muchas parces se han llevado pueden también sal ir ele buenos pro pósitos, pero no s iernpre tie nen en cuenta las modificacion es profund as q ue e l ma rco no rmativo de referencia ha sufrido F.I Ejército, que muchas hip()tesis visan a reformar fre me a un cambio de las necesidades ope rativas y a nuevos empujes sociales, no puede ni ram poco ser conside rado como un «viejo modelo•. A lo largo de años de sucesivos condicionamientos ha progresivamente cambiado, d e forma que ahora está al límite ele su credibiliclacl funcional. En esa situación cualquier cambio no puede quedar sin relieve.
Artilleros si11,ie11do un
obúsFJJ- 70.
Por ejcrnplo, pensar que reducciones d e dos meses de l servic io en fi las , d e ve inte mil hom bres del reemplazo de mozos y de doscientos mil millones del presupuesto puedan quedar a bsorbidas por la organización militar sin dolor no parece correcto . La misma inserción ele veinte o treinta mil voluntarios lleva consigo no una adecuació n formal s ino una revisión fun clarnemal y suhst.ancial ele la estructura. También si las medidas parecen de escaso efecto global, hay que te ner en cuenta que todo e l ámbito institucional y las mismas costumbres de la sociedad quedan implicados. Si solo el treinta o el cuarenta por ciento ele los jovenes fu esen llamados en filas, no se podría más ha blar ele un deber constitucional, s ino ele la •rnala s uene de unos pocos•. Solo si vemos en esa óptica el problema del nuevo modelo defensivo e ste pu ed e se r resue lto d e forma convincente y duradera. Po r eso, este estudio apunta en proporcionar una contribución construct.iva para el debate sobre los problemas de defe nsa, por medio ele una análisis ele tocio:; los aspectos que :;e refieren al personal y intentando reconstruit-, desde la nada, un modelo de referencia teórico, habida cue n ta de las nuevas necesidades funcionales y - sobre todo - de las necesidades de los que serán encargados de gestionar las estructuras. Se trata ele un modelo q ue parece casi utópico porqué q ueda rnuchís imo alejado de.la realidad a la que los n ume rosos con d icio na ntes d e los Ciltimos cuarenta arios nos han acostumbra do . Pero es ta mbié n u n modelo que puede encauza r en su justo marco todos los supuestos fundamentales que a lo largo del tiempo se han perdido en la routina o en la búsqueda ele so lucio nes parcia les . Me refiero a la equ idad wcial, a la operatividad ele las lJ nicl acles, a l papel ele las f uerzas ,\ rrnadas, a su funció n socia l, a la formac ión de l
No se puede decir que u n ejército grande sea necesariamente ineficaz, así como no es axiomático que uno pequeño, bien que eficiente, sea luego eficaz.
personal y al justo reconocimiento del servicio en filas. Por lo tanto, no ha y veleiclacle:; ele inte rferir en compete ncias aje nas, s ino solo la intención de proporcionar unos «crit.erios guía" sacados de la expe riencia y re lacionados sobre todo con la componente terrestre. El Ejército d e Tie rra es basado peculiarmenre sobre h ombres. Un ejército democrático es funcl acl o, además, sobre unos hombres que se llaman ciudadanos. Cada ciuclaclano, en una democracia, es .. hombre del Ejército,,, sea porqué queda integrado en é l sea porqué a é l confiere la integrida d del Estado y su propia individual.. Sea cua l sea la organizac ión a cons-truir y sea cual sea el "conce pto guía» dominante - lo ele la eficacia en el desenvolvimiento ele los cometidos o lo ele los recursos cli:;ponibles - habrá que alistar hombre:;, forrnar hornbres, entrenar hombres. I Iornbres a gestionar, administrar, gobernar. F.I modelo de l persona l, entonces,
queda incluido en el rnoclclo general ele defensa, sufre sus condicionantes en lo que se refiere a las líneas conceptuales para las elecciones fu ndamentales, pe ro en su organización queda en gran medida independiente. Es más, propiamente en ese sector el modelo del personal vuelve a condicionar lo de defensa. En la actual situación, por lo tanto, además que un deber y una necesidad es tamb ién correcto bajo un perfil metodológico examinar e l s istema . Hombres", o los varios sistemas posibles, para averiguar la practicabi lidad de las soluciones globales que e n varios conjuntos sociales se están planteando .
CillDADANOS Y MERCENARIOS . La componente básica del Ejé rcito es la Tropa. Su cantidad determina las dimensiones del Ejército, mientras su cal idad, moral y profesional, condiciona
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Sub<>Jkía! de !et Fuerza de fnlemención Rápi du ( F.f.N.) con un a.nna comracanns.
La frase mágica «mayor calidad y menor cantidad», si no l/.eva consigo los corolarios «recursos adecuados» y «cometidos dimensionados», quizás sea la trampa más sutil y peligrosa.
la eficiencia del mismo. No se puede decir que un e jé rc ito gra nde .sea necesariamente ineficaz, así como no es axiomútico que uno pequeño , bien que eficiente, sea luego eficaz. En efecto, la eficiencia queda en correlacción con u n parámetro típ ica mente estrucrural, mientras la eficacia .se enlaza a los cometidos asignados. Entonces, no e.s verdad decir que un gran ejé rcito , «e lefa ntíaco .. , es como tal in eficaz . Nada es más potente y eficaz que un elefante: e.s suficiente proporcionale comida. Tgualmente, decir que u n ejército pequeíio, en cuanto tal, es eficaz, no es verdad. Un ratón sin q ueso es quizás más ineficaz, y por cieno más ineficai: ele un elefante hambriemo. La frase mágica «mayor calidad y n1enor cantidad», si no lleva consigo los corolarios «recursos adecuados» y «con1etidos din1en sionados», quizás sea la tratnpa 111ás sutil y peligrosa para quienes piensan en esa como en la fórmula ganadora para alcamar la eficacia deseada. Menor cantidad y mismos
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cometidos, o bien menor cantidad y 1neno1·es recursos, nunca llevarán a una mayor calidad. Ahora podernos plantea r una ele las preguntas fundamenta les:¿que nivel de cantidad debe alcan7.ar un ejército? La respuesta puede quizás parecer obvia, pero no tocios la entienden o la aceptan: el nivel suficiente para cump lir con los comer.idos asignados y ga rantiza r la credibilidad del papel político que la nación quiere ostentar e n el ma rco imernacional. Hay aquí unos lazos que es preciso soltar antes de llevar a cabo un estudio cualquiera sobre el modelo defensivo: cometidos y papel Sin estos parámetros queda solo la posibilidad ele formula r hipótesis. Sin embargo , sa liendo ele la aproximación del personal, el factor ca ntidad no es determi nante para p lantear e l proble ma y por lo ta nto no voy a tratarlo. Ya he expresado mi convicción sobre ese asunto y, además, las indicaciones de cantidad que creo acce pt.ables han s ido ampliamente motivadas y ex presa-
das en sitios técnicos de l más a lto n ivel, como la Escuela d e Estado .tvlayor y la Conferenc ia Operativa del Mando ele las Fuer7as Terrestres Ali adas del Su r Europa . Por eso, abarcaré solo las impli caciones de calidad relacionadas con el personal. Por lo que se refiere a la Tropa, l1ay tres hipótesis. O se saca del personal de reemplazo , o es integralmente profesional sobre base voluntaria, o se acepta un s istema mixto . Construir un ejército ele voluntarios es la cosa más facil del mundo. ¡Solo es preciso te ne r voluntarios 1 Y ta mbién t:e nerlos no resulta d ificil, c uando se crean las p re m isas de motivación y unos justos alicientes. Sobre las motivaciones podemos quedarnos bastante tranquilos. Si un País está decidido en constru ir u n e jército p rofesional lo es porqué piensa acometerle unas tareas profesionales. A menos que sea planteado un vistoso «bluff... Da ndo por clesccmtacla la bue na fé, hay entonces un primer problema: ¿los profesionales son ciudadanos que abarcan la profesión ele las armas o bien son mercenarios' En el primer caso la o bligación de nacionalidad conlleva la posibilidad de alistar solamente los ciudadanos; en el segundo caso, s in vínculo ele ciudadanía , la profes ión p uede ser abarcad.a por tocios los que la piden, comprencliclos los inmigrados más o menos clandestinos, los prófugos, los apólides y así dicie ndo. Queda claro que en el primer caso la motivación es expresión de una específica educación cívica, con el militar especializado en la defensa armada de la Patria, una defensa que - en cualquier caso pertenece a todos si habrá emergencia. En el segundo caso la motivación cívica queda totalmente ausente y van a substituida sucedáneos motivaciona les menos nobles, pero no necesariamente menos eficaces. Por ejemplo, los mismos poderes delegados para cumplir con una tarea fundamenta l pu eden resultar un ideal suficiente para motivar unos
Soldado italiano de la Allied Mobile Force (AMF) cmtrencíndose.
me rcenarios. Además, hay el espíritu de Cuerpo y la profcsionaliCÍacl. Son propiamcnle esto::; los elen1enlos que hacen de los legionarios franceses y de los Gurkas hritánicos unos magníficos soldados d ispuestos a morir, no por una Patria que n o representan sino por el honor de su Cuerpo , para cumplir con una jura o un compromiso, para el gusto de demonstrar a ::; í mismos y a l mundo de cua l desprecio de l periglo es capaz u n profesional ele las armas. Y no se p uede co ncl uir, como decía, que estos emp uj es ideales sean más d ebi les de los cív icos o p atrióti cos. Al co ntrario, habida cuenta de la gene ral atenuaci(m ele los últimos, se demuestran qu izás más fuertes. Para un ejército de mercenari os los alicientes económicos son importames, pero no es p reciso que alcancen niveles ele vértigo. Para unos voluntarios «no ciuclaclanos,, el problc rna, ta mb ién en ese se ntid o, es más senc ill o. Si Italia decidiese encaminarse en esa dirección, podría alistar facilmente desheredados, ciudadanos y no ciudadanos, a los que bastaría poco para alistarse como soldados. Un s ueldo modesto , la pers pectiva de un trabajo o ele una honesta reinserci(rn d e spués d e l se rvicio, y quizás el tene r en su alcance la ciudadanía corn o premio de re tiro , serían motivos su fi c ie n tes para garantizar la alimentación en cantidad ele las unidad es. Se p ued en int u ir y qu e d an ju s tificados los aspectos nega tivos que un sistema pa reci do p resenta en una nación etn icamen te y cultu ra lmente muy o mogénea como Italia. En cualqu ie r caso , no hab ría ningún ahorro g lobal, porqué los al icientes más modestos se rían compensad os p o r mayores gastos de educación y de entrenamiento. En el caso de voluntarios «ciudadanos», el problema de los alicientes va a ser fundamental. Y tanto mayor ::;en1 su peso cuanto
Si un País está decidido en construir un ejército profesional lo es porqué piensa acotneter/,e unas tareas profesionaks. A menos que sea planteado un vistoso «bluf/».
menores serán por un lacio el sentido cívico y por el otro el p restigio/ ima gen clcl Ejército. Además, habrá que prever alicientes tanto más elevados cuanto mayores serán la oferta y las oportunidades para una e lecciém alternativa.
f n un régimen ele libre competencia , el voluntario del Ejército - por posee r ca li dades y moti vaciones adecuadas - debería tener unas ventajas en su retribución y e n las norma s qu e rigen s u activid ad , mu y s uperiores a las que el «mercado,, ele 7
Su bojkia! cerca de un fcmzmnisi/es «Lc1nce".
LA COMPONENTE «GASTABLE» DE LAS FUERZAS ARMADAS
La proliferación de propuestas para potenciar fuerzas de intervención inmediata, fuerzas rnóviles, disponibles, f acilmente «gastables» sale de la necesida<l de enfrentarse con algo que se piensa pueda pasar solo en casa de los demás.
las instituciones o ele las administraciones ofrece. Un volu ntario del Ejé rcito - al que se presenta la perspectiva que unos derechos constitucionales suyos sean li mitados, que será sometido a un entrenamiento continuo, a d iscipli na, a o peraciones en tocios los s itios y en situaciones de alto riesgo - de be estar segu ro que va a recibir un trato preferencial con respecto a las cond iciones ofrecidas por la socieclacl a correspondientes fa jas de ecl acl . título d e estudio o ha bilidad prof~sional · En efecto, para un voluntario, el e mpe110, sea adies trativo se a d e destinaci(m , queda cons tantemente elevado. Además, hay p icos elevados ele riesgo durante los en trenamientos más intensos y aún más en los destinos operativos. Si el Ejército no ofrece una serie de alicientes que - en su conjunto - sobrepasen la oferta real o imaginaria de los demás, esos potenciales voluntarios ni 8
tampoco se acercarán al puesto de informaciones. En cua lqui e r caso, el «depósito» al que el voluntario podrá acceder quedará limitado . Ciudadanos o no ciuclaclanos, s iempre serán los me nos ricos los más disponibles para la vicia militar. Entonces , con el voluntariado puro, una vez asegurados adecuados recursos financieros, los problemas globales del modelo del personal se reducen a uno solo: buscar voluntarios. Quizás por motivo ele u na vida transcurrida entre mandos y gestión d e hombres, este mode lo me deja casi ind ife re nte. No estimula n i la fantasía n i la p ro fe sio nalidad. Es como una máquina a construir. Es suficiente tener sus partes, sus pedazos a juntar. Cwrndo la nación decid irá, si lo d ecidirá, cener un ejército integra lmente profesional habrá so lo que buscar los recursos. Lo clernás vienclrá casi por s u cuenta.
Qu izás, pro pia men te po rqué resu lta así facil desde un punto e.le vista conce prnal, y porqué a l fin a l queda sólo como problema financiero, el mode lo integ ra lme nte p rofesional es lo q ue cobra los mayores consentimientos por parte de los "no encarga el os de trabajos" . Sin eluda, es un modelo a pto para realizar intervenciones sobre el plan internaciona l, emp leand o fue rzas fac ilmente ..gastables». Todavía, queda claro que un ejército parecido, especialmente si su plantilla es reducida, no parece idóneo para la gnena y la defensa del territorio nacional. Su tarea, cotno máxin10, sería la de desarrollar operaciones de «policía internacional», hoy tan al día. Un examen ''a postcriori" del con-
llicto en el Golfo Pérsico, por parte ele quienes lo han vivido '·in loco" con intens idad, IJeva inevirablemerne hacia dos consideraciones "never more": - never more, nunca más no preparados; - never more, nunca más solos. Di cha s ex ige n c ias se tra d u cen también en Italia en la búsqueda de una mayor profesionalización ele las Fuerzas Armadas y de su 1m1ror integración multinacional. Y parece justo que así sea, pero siempre se trata de un marco de referencia exterior. Se trata de algo q ue pensarnos pueda ocurrir solo en casa aje na. De eso sale una proliferación e.le propuestas para potenciar fu erzas de intervención in rn e d iata , fuer zas móviles, el is po n ib les, fo cilrnente«gasrn bles», sobre la base de modelos ingleses y arnericanos;rnodelos sin el uda válidos que todavía , en conrext.os cl ife re nres de los origina les , pueden resultar enga11osos. En esos Países el profe.sionismo es un est.ilo ele vicia. La integridad de los territorios nacionales nunca ha sido amenazada.
,/Jerscil-:liere• co;1 su c;arc1c/eristíca ¡;orra de
plumus.
Los últimos verdaderos invasores ele Inglaterra fu eron los Rümanos . Nadie invadió o intemó invad ir los Estados Cnicl os . Las fronteras
defensivas de esas naciones no son geográficas, sino de interés y de afirmación de potencia. No nobstante, en esas la cu lt ura d efensiva es muy alta. El profesio nis1110 no es delega, s in o especia li zación. Los alicientes de los p rofesionales ingleses no son solo motivaciones "subsidiarias•. El puesto de trabajo, la e levación socia l , e l mismo d inero son empujes que actúan sobre una base firme y arraigada ele nacionalismo. Queda un hecho consoliclaclo, cuando la implicació n vuelve a ser rnás cerrada, la participac ión del p ueblo a través del alis Larn iento yío la mov ilizac ión. En los Estados C nidos los Guardias Nacionales de cada Estado son inmensos depósitos de hombres, medios o materiales. Listos para irse a cualquier sitio : a Europa como al Golfo, para alimentar o sustituir los profesionales que -por cuanto en gran número - no tienen carnbio . Los Guardias Nacionales quedan aún hoy gcnerosarne me a limentados po r los,,restos,, del persona l de reemplazo, a partado e n 1972 y siempre echado d e menos. Hoy mismo no hay los supuestos para prever riesgos e levados en los territorios nacionales ingleses y estadounidenses. Pero, s i eso ele pronto ocurriera, sin eluda tocios los ciudadanos aptos y necesarios serían listos para inte rveni r en armas co n las ruerzas Armadas de los Países inte resados. En pa1ticular, en los Estados Unidos habria sin duda un üunediato restablecimiento del servicio obligatorio cuya base organizativa - la "inscripción» está constantemente en marcha. El Kuwait liberado nos ha proporcionado una gran smisfacción. Pero es cie rto q ue los ku waitianos habrían quedado mús comentos si la invasió n - causada por su propia c.lebilic.lad e n cuanto a posición mil itar y posibilidad en defende rse - n u nca
hubiera pasado, evitando así el total derrum bam iento de una ciudad y el destrozo de u na economfa que todavía guarda inalteradas sus potencialidades. Reconstruir esa magnífica y moderna ciudad solo será un problema tempora l, porq ué allí e l d inero puede facilmente enconLrarse. Si e n lugar ele Ku\.vait C:ity se hubie ra tratado d e Venezia, nad ie habría ten id o d ud as sob re la necesidad absoluta no tanto de liberarla cuanto de evitar a toda costa su invasión. Si, en cambio ele un Estado flotante en u na mar ele pe tróleo, hubiera s icl o derruida la llanura padana y d estrozada la economía del triángulo indu strial iral iano, no habría sido posible encomrar recursos nac ionales para la reconstrucció n. En e ste caso tambié n, la d efensa p reve ntiva, la creación de u n sistema de d isuas ión a evitar las destrucciones que cad a conflicto conlleva, hubiera s ido p referib le a la "liberación" , a la "reconstrucción». En Italia, a lo largo ele s iglos, nos han invadido y hace pocos a11.os hemos vivido una liberación con la consiguiente reconstrucción ele lo q ue fu é posible; tenemos e ntonces q ue darnos cuenta que hay "lujos " nunca mús sostenibles . Por
eso, hay que resistir a la te ntació n d e considerar una impo 1.t ante pero mínima parce ele las necesidades políticomilitares (la ele las intervenciones internacionales) como la mayor o la única necesidad defens iva . Y, sobre tocio, hay que evitar que con esa óptica parcia l se construya algo ele indefinido, clestruyenclo lo q ue ya existe.
Esa postura es particularmente peligrosa. Puede llevar hacia la superficialidad en a mbie n tes técnicos y políticos. De esa y ele los ü1tereses que represe r1ta resulta todavía evidente un
hecho mortificante pero real: hablar de ejército de pueblo, de defensa como derecho/ deber de los ciudadanos, de responsabilidad colectiva - _porqué la guerra, en cualquier lugar se desarrolle, implica todos los ciudadanos elircctameme y personalrnerne y no corno espectadores distraídos y ni tampoco como aficionad os e.le un equipo de fútbol - hablar d e preparació n de u n pueblo para su defensa a través de la conscripción obligatoria ya significa
integrarse en un partido perdedor. Los inte reses próximos (más facilrneme asociables a la bLJsqueda del consenso) son conside-
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•Alptní, entrenándose en allu.ra.
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=..-·-
----~De Ta proporci6n entre Ta componente de /,eva (quinta) y /(J, profesional podremos averiguar el nivel del real interés para Ta defensa.
r::idos m.ás importantes de los intereses futuros (enlazados con la estabilidad de las instituciones y de los instrumentos operativos empleados). Además, hay que admitir objetivamente que Italia, por su tradición,
no tiene una específica vocación, y ni tampoco una tendencia!
madurez, en considerar su propia defensa desarrollada por ciudadanos en armas fuera de sus limites geográficos.
nente quinta y la profesional, podremos entonces averiguar el nivel del real interés para la defensa. Muchos de quienes, también militares, plantean un ejército integralmente profesional no averiguan el periglo que en un País como Italia un País en el que nunca ha habido ni nunca habrá un consentimiento unánime hacia las Fuerzas Armadas - la abolición de la leva no solo significa pasar ele un sistema a otro, sino
una perdida de valor para toda la defensa. En Italia ésto significa un
LA «MIX» (MIXTURA) LEVA-VOLUNTARIOS RESPECTUOSA DE LA EQUIDAD SOCIAL La única posibilidad de encau7.ar esos problemas en un marco racional, respectando los valores éticos de una nación, es la de no pensar en un •s istema de defensa• planteado exclusivamente sobre la leva obligatoria o el voluntariado, sino sobre un sistema mixto que permita satisfacer todas las exigencias, calibrando adecuadamente sus componentes. De la proporción entre la compo10
primer paso hacia la anulación ele la defensa armada nacional:sin leva,
sin una constante implicación de los ciudadanos será facil cortar los recursos, sindicalizar los profesionales, anemizarlos y luego enviarlos a retiro, quizá-. mediante un éxodo facilidado. Cuando el serv icio Defensa está percibido como asunto de gente «expresamente pagada• , no hay limite para el escepticismo. Entonces, un sixtema mixto, en el que la compo-
nente leva quede seriamente valorada desde el punto de vista de la cantidad y de la calidad.
También como eje rcicio d e análisis, un ejército mixLo es sin duda más estimulante ele los sistemas de pe rsonal. La base de tropa queda dividida en dos componentes (voluntarios y quinLa) diferentes solo en cuanto adquisición de tareas:intervención inmediata , rápida y en cualquier sitio la primera;inte1vención sucesiva, potente y duradera, preponderacamente en el territorio nacional, la segunda. Todavía, lo que hay que eviLar con todos los recursos técnicos y rnotivacionales posibles es que la diferencia ele careas pueda volcarse hacia una diferencia ele calidad, e n separación entre•primera• y ..segunda división•. Para alcanzar ese objetivo es preciso primeramente realizar un siste-
ma de alistamiento de voluntarios que saque el personal de una base de reclutamiento la más amplia posible y uniformemente repartida en todo el territorio nacional. Por eso, es indispensable que
el servicio obligatorio quede verdaderamente tal para todos los ciudadanos. Concibie ndo un •modelo de personal• para el ejército de mañana hay que estar dispuestos a revisar todo u n conjunto de antiguos conceptos, de prejuicios, de intereses específicos, de reglamentos, ele leyes y normas consolidadas. En cualquier caso, s i acce ptamos el sistema mixLo y queremos salir <le un punto firme - del artículo 52 de la Constitución ( la defensa queda un debe r ele todos los ciudadanos y el servicio militar es obligatorio) - la igualdad de todos los ciudadanos (varones y mujeres) frente a sus deberes de defensa tiene que expresarse en equidad social. Solo si todos contribuyen verdaderamente, tal deber vuelve a representar un derecho. De la necesidad da justicia social en e l servicio militar obligatorio sale la primera gran reforma necesaria para el-sistema hombre•: no todos los ciudadanos serán física y psíquicamente idóneos para soportar las incomoclida-
So/dudo de transmisiones con. su aparato de radio .
des del servicio militar. Para los no aptos, para los que realmente sobran y para los objetores ele conciencia habrá que prever un servicio sustitutivo nacional civil. Y para los aptos habrá q ue p rever un con junto ele compensaciones para el servicio más pesado que ellos llevan. Un verdadero «cesto» nonnativo y retribu tivo. Equ idad s ign ifi ca también que hay que abolir los servicios obligatorios que envolven un t1·ato preferente, como los de los auxiliaríos de varios Cuerpos del. Estado, y también h abrá que limitar a lo esencial las causas de exclusión y de derogación -incluso temporánea - a la obligación del servicio. Así, el servicio militar y él sustitutivo forman un Servicio Nacional que va a representar la alineaci(m de todo el sistema social juvenil. Los ricos como los deshereclaclos, los afortunados corn.o los desgraciados tienen que esrnr alineados sobre
posiciones equiparadas. Aquí no se trata ele números s ino de jóvenes, para q uienes las evenrua les minusvalías y las ventajas adq uiridas en su adolescencia son involuntarias. Nluy a menudo, fruto de la sue1te. Perpetuar unas diferencias sociales y culLurales, unas d iferencias de posibilidades ele desarrollo a través de un sistema que - de hecho - sustenta unos desequilibrios y privilegios, queda una macroscópica carencia social.
EL SERVICIO NACIONAL: MILITAR Y CIVIL El servicio militar obligatorio es de hecho, hoy en día, un servicio «involuntario•. Las muje res no están obligadas a ningún servicio. Ellas han alcanzado la igualdad e n todo, especialmente en el mundo del trabajo, y esa igualdad se ha vue lto en una pe naliclacl para los varones . Las mujeres estudian más rápida mente e ingre san antes que sus coetáneos varones en la actividad productiva.
Equidad significa también que hay que abolir los servicios obligatorios que envolven un trato pr~ferente, como los de los auxiliarios de varios Cuerpos del Estado, .J' también habrá que limitar a lo esencial las causas de exclusión y de derogación - incluso temporánea - a. la. obligación del servicio.
Solo la mitad de los ciudadanos varones sometidos a la quinta entra en filas o cumple un servicio sustituLivo. De esa mitad, hay quienes son objetores, otros cobran 1. 500. 000
liras mensua les (unas ciento cincuenta mil peseLas) llevando un servicio aux ili ari o, o tros acompañan minusválidos y - por fi n - otros quedan en la niebla arrastrúnclosc en el 11
Ojkia/ médico y Hnfennera whmttiria de ta Cruz Roja T1a/iana ( C.!U.J actuando en un bospílaf de campa11a en Zak/.u; (Iraq).
barro du rante 12 meses y con un sueldo de 140. 000 liras (unas catorce mil pesetas). Tal sistema, por cierto, no es justo y podemos modificarlo. Lo ideal es crear una ,,reja social» a la que se presenten tocios los jóvenes a sus 18-19 años. Con s u futuro abie rto, y no ya en un callejón sin salida. Un po sible modelo de «alineación» puede prever, alcanzada por los jóvenes la mayor etad, la selección por parte de los órganos sanitarios nacio nales, civiles y militares, de tocios los jóvenes, varones y mu jeres. Las mujeres que hayan siclo declaradas aptas por las Unidades Sa ni tarias Loca les (U . S. L. ) podrán ingresar en los se rv ic ios sustitutivos socia les en el marco de las instituciones públicas de asistenc ia, o de público interés e n adm inistraciones loca les , o b ien - sobre base voluntaria y prévia comprobación ele s u aptitud psicofísica por parte ele ó rganos sanitarios militares - en e l servicio militar. Para los varones puede adoptarse el mismo procedimiento, con prio ridad inversa : la selecció n la hacen los ó rganos militares y los aptos e ntra n e n filas . Los que sobra n, los que no son idóneos y los objetores entran en el servicio civil sustitutivo. A primera vista, tal modelo podría parecer como una pesada imposición e implicar gastos financieros elevados. No es así, y también si lo fuera en térm inos de agravio personal, hay que 12
considerar q ue, además que alcanzar la equidad social (y este ya sería un resultado suficiente), tocios los jóvenes se acercarían al Estado y para ellos se abriría - en términos ele conocimiento, ele compromisos y de perspectivas un mundo dominado por el..terciario adelantado» que abarca, sobre todo, servicios sociales. Esa abe1tura a los jóvenes de un se1vicio para las instituciones puede también contribuir en reducir unos aspectos deletéreos del fenómeno "voluntariado social•. Miles de jóvenes hoy en día son empleados como voluntarios verdaderos o ficticios en servicios socia les que - de hecho - alimentan trabajos precarios sea profcsionalrnente, porqué a menudo son fruto de im provisación, sea desde el punto de vista retributivo porqué basados sobre retribuciones sucedáneas. El Se1vicio Sustitutivo aseguraría una prestación institucio na l con garantías institucionales. En lo q ue se refiere a los gastos financ ie ros, 700 . 000 homb res y mujer es empleados cada año coscarían (al precio de la quinta)unos 1. 200 m il millo nes. No es mucho si tene mos en cuenta los resultados. ..como• organizar e l Se1vicio Sustitutivo Civil no sería un cometido de las Fuerzas Armadas. Pero eso, en cualquier caso, las interesa directamente. La ley n. 772 ele 1972, q ue preve la objeción de conciencia establ.ece la competencia del Ministerio de Defesa en la gestión transitoria de los
objetores, a la espera de la institución del Servicio Civil. Desde veinte afios la ley queda no aplicada en su conjunto, y los objetores son administrados por Defensa y empicados por unos organismos convencionac.los que no siempre garantizan una correcta aplicación del espíritu y de la le tra de los reglamentos. De una interpretación a otra, de una concesiún a otra, a pesar de la fi rme defensa de la Dirección General para la Quinta (Leva), también el Servicio Sustitutivo ha ido t.ransformandose en un instrumento inicuo, especialmente hacia el Servicio J\ililitar. F.t sistema "reja social• pasa necesariamente a través ele la institución de un serio Servicio Sustitutivo que se haga cargo ele la administración y de los comprornisos ele los jóvenes alistados. Me doy cuenta que en términos burocráticos esta podr'ia resultar la ocasió n para crear otra "gran carroza,,, pero es posible evitarla descentra lizando e l empleo a nivel aclministra ti vo local. Propiamente pa ra demonstrar el interés del Ejército e n no olvidar cada cara del p roblema, un grupo ele trabajo d el Estado Nlayor ha analizado varias hipótesis para la rea li zac ión del Servicio Nacional Civi l(1 ). T.a descentralización ha resultado no solo posible, si no necesaria sea para el empleo sea para el entrenamiento y la eventual movilización también clel Servic io Civil en caso de eme rgencia natural o ambiental.
CAPITALIZAR EL SERVICIO MILITAR ENTRE OBLIGACIONES Y ELECCIONES Por Jo que se refiere a l personal juzgado apto para e l servic io rniliLar, ( 1) «P.I Servicio Civil Nacional - Estudio de un posible modelo", EME, 1991. Queda disponible, a petición, en la Oficina Documentación y Activid,1des Promocionalcs (DAP) del EMP..
Servicio Nacional
MILITAR
(ยบ) Si el Servicio Civil Nacional estรก previsto para las mujeres.
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Patrulla de reconocimielllo en u/1 ri'o.
la especifidad del servicio militar queda en su desarrollo
continuado, en sus riesgos y, sobre todo, en su «reglas» más duras que imponen varias limit'aciones.
ha que definir claramente la posibilidad ele su«alineación» social y ele sus perspectivas. En cuanto se trata de un servic io obligatorio a l Estado, más pt:sacl o del Civil , el Se rvicio Militar tiene q ue gozar de alicie ntes o compensaciones . El adje tivo «pesado», en efecto, no se refiere solo a las actividades y condiciones ele servicio : los jóvenes destinados al Servic io Civil podría n encontrarse unas veces en condiciones ele inco rnoclidacl y ele empe11.o a (1n mayores. La especificidad del servicio militar queda e n su desarrollo contin uado, e n sus riesgos y, sobre todo, e n sus «reg las» más dura s q u e .i m pon e n varias limitaciones. C nas reglas que son vinculantes también una vez acabado e l período en activo, y q ue condic iona n u na gran parte ele las libertades del individuo. Por eso, es necesaria una específica compensación que luego se convierte en una serie de vínculos normativos que la sociedad 14
debería acceptar. Entonces, e l Servicio Mi li tar es e l Cinico punto de re fe re nc ia pa ra la ob ligación gen era l. Los jóvenos idóneos tie nen q ue alistarse basicarnente para 12 m eses, p la zo que consideram os como límite incomprim iblc ele un serio entrena mie nto y ele una base operacional suficiente. Es e l límite mínimo para construir un Soldado, y no solo un ope rado r ele armas o un «portador de fus il". Y es So lda do só lo qu ien sabe cumplir con sus cometidos con unaresponsa bilidad y una dis posición aclecuacla, hombre plena y libremente consciente ele la legítima autoridad jerá rq uica, q uien sabe actuar en s intonía co n los demás en e l ámbito d e una uniclacl ( peloró n , secc ión, compañía, e tc ). Si pe nsamos e n construir y educar tal Solda do en un tie m po me nor de 1 2 m eses d e vida en común, d e entrenamiento, de e mpleo, de to ma ele responsabilidades y de consciente obed ie nc ia , quedaríamos fuera
ele la rea lidad. En ese «depósito» a nual ele a listados no se pu e d e n hacer d re na jes previos, si que re mos que mante nga su omoge ne idad . La escue la no habría q ue hace r dre n ajes y los retrasos para motivaciones estudia ntiles deberían ad m itirse solo hasta e l examen de bacillerato. La elección universitaria puede hacerse tranquila m en te tamb ién con antelación respecto a l servicio militar o c ivil, pero no es preciso q ue ele ella salgan de rechos en c uanto a re trasos o ap lazamie ntos. Es e vidente q ue e l soldado«universitario» no puede fre cuentar c lases, pero e n las un idades es posible otorgar a estos estudiantes - como ya pasa e n las unidades facilitaciones para los estudios, permisos para exámenes y destino idóneos . En fu t uro podríamos hasta alcanzar la validez como exámenes universitarios ele los c ursos ele idiomas extranjeros o ele las especia lizaciones consegu idas du rante el servic io nacional. lJna tal ornogene iclad perm it iría regu la r más ord e na tam e nte e l se rvi c io , un ifo rm a r los estanda rds didác ti cos mil ita res y facilitar el acercamiento de jóvenes procedentes de realicla des sociales diferentes, pero sie mpre coetáneos. Muy a menudo se habla ele capitalizar la cultura académica para levanta r e l nivel cu llural ele la socie clacl y para a lca nzar una mayor p rofesionali dad en e l marco c ivi l y m ilitar. Especia lm e nte para los Ma n dos mili tares, alguien advierte la necesid ad d e prever plazos de ausencia del servicio institucional en los que los Oficiales deberían cursar estud ios universitarios. Ahora bien, un concepto parecido p uede ser apl ica do p a ra el Se r vicio :--Jac iona l. El periodo de servicio puede transformarse en un año sabático global. Una capitalización de cultura no académica s ino cívica, a través de una experiencia práctica unificadora. Solo cuando he cha tal experiencia y llegada una verdadera «madurez,. ele carácter, la
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Pamcaidistu del .'J' bC1talló:11 de asalto •Col Moscbin• en Lakho .
sociedad ofrecerá melas las oportunidades, ele forma justa y no d iscriminante (directa o indirecta, exp lícita o implícita, clara o engañosa) . Por cierto, no habrá más ingen ieros e lectrónicos poniendo en marcha un radar o médicos actuando como auxiliares de sanidad. El Ejército, en cambio, puede ofrecer a un joven capaz - a qu ien su familia no puede garantizar estudios universitarios y del que una situación contingente mortifica y reduce aspiraciones- la posibilidad e.le hacerse ingeniero o médico. Y no poniendo en marcha radares o actua ndo come auxiliar de sanidad, sino e ncue ntrando un adecuado y real empleo como profesional de las Fuerzas Armadas. En ese d epósito omogé n eo y potencialmente inmerlso ni tarnpoco de berían bacer drenajes las J\clrninistraciones del Estado que, al contrario, tendrian que ser conscie ntes de las ind iscutibles ventajas de acoger entre sus d irigentes unos jóvenes qu e, una vez acabado el Servicio .\Jacional, tendrán una base de experiencia más amplia. También habría q ue evitar al actual drenaje hecho por unos servicios alternativos privilegiados, para acabar con una situación de disparidad social. l(Í
EL EJERCITO COMO SALIDA HACIA 1A VIDA EN 1A EQUIDAD En la hipótesis a la que hemos alucliclo , he aq uí e ntonces los jóvenes prese ntá ndose a la qu inta como a una «reja de salida-hacia la vicia : en igualdad , con iguales posibiliclaclcs y perspectivas adecuadas a los perfiles individuales. Esta situacío n p ue de asumi rse come p rimera vertiente entre obligacio nes y oportunidades. Sea cual se,1 la elección ele los jóvenes, hay que garantizar su fo rmación corno Soldados. Será posi bl e p rever un alistamiento anticipado de los candidatos juzgados aptos con la selección psicofísica en: - oposiciones en todas las Acade1nias ele las Fuerzas Armadas, de la Guardia ele Hacienda y ele la Policía el e Escaclo, previs tas para jóvenes con elevado perfil psico-aptitudinal y con d iplo ma superio r; - cursos para Oficiales de Co1nplemento de las Fuerzas Armadas y de b Guardia de Hacienda . Dichos cursos, reservados a cl ip lomaclos s uperio res, podrían d esa rrolla rse como los actuales; - oposiciones en las Academias Suboficiales ele las Fuerzas Arma-
das, e.le la Guardia ele Hacienda y ele la Po licía de .Estado, previs tas para jóve nes con elevad o pe rl'il p s icoa pt.itudinal y con diploma infedor al antecedentemente citado; - voluntariado de Tropa, con alistamiento trienal, para los que poseen u n título minirno e.le estudios inferiores. Los candidatos para las Academias Oficiales y Suboficiales, a la espera ele sus oposiciones, podrfan quedar en las un idades, quizás con la calificación de «Aspirantes» q ue los haga distinguidos entre los compañeros. Los candiclaclos para el voluntariado podrían a s u vez ir a los Centros de .Entrenamien to e.le Uni dad es Voh.1 ntarias inrnediatamente después ele acabado e l período de entrenamienco básico. I le ya expresado - en otro estudio - las caracter"ísticas del perfil de un voluntario profesional, pero rnereC<: la pe na recordar su caractc r"íst ica fundamental: la polifuncionalielac.l . F.I voluntario, q ue ya es soldado y posee el entrenamiento búsico milita r, tiene que alcanzar dos importantes objetivos: un aumento de su nivel de prepara-eión mili tar gen eral y u na polifuncionalidad dentro de su Especializaciún . Para la primera fase tiene que entrenar intensamente sus capac idad es fís icas, cursar clases ele •osadía», de natación y ele paracaidismo. En una segunda fase tie ne que cursar especia lidades e n Escue las Centrales. La polifuncionalidad lleva también a la unificación de varias y pequeñas especializaciones. Por ejemplo, el sector..combate• podría abarcar muchas de las actuales especializaciones del empleo táctico. Así, e n e l sector a poyos tácticos podríamos tener ,,Especia listas ele amplio espectro• como los adictos a la artillería terrestre, en ella incluyendo todas las anuas de apoyo e interdicción terrestres, remolcadas o autopropulsadas, lanzacohetes o proyectiles, de carga convencio nal o especial. De fo rma p a recida, lnge nie ros podrí a n in c luir pontoneros, lo s
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Oficial alumno de la Escuela de Aplicación entrenandose en semicio de artillería.
encargados ele la ampliación de pasillos en los obsraculos minados o ele la limpieza el.e los mismos y, en general, tocias las actividades ele «trabajos en zona el.e combare ... Como Especia liclacles separadas de los apoyos tácticos podrían quedar las Fuerzas Aeromóviles, los Ingenieros ele Ferrocarriles, la Defensa NBQ y las Transmisiones que gestionarían las redes integradas de mando y control y la guerra electrónica . En los apoyos tácticos habría que incluir también el servicio de Policía Militar (Arma ele los Carabineros), sea como tutor ele la orden ele las infraestructu ras, sea como apoyo a los Organos ele la J urisdicción Militar, sea como Servicio de Informaciones Operativas. Más articulada podría resultar la actividad de los apoyos logísticos. En este sector puede todavía preverse la integración entre v oluntarios,
El voluntario Uene que alcanzar dos importantes ob.fetivos: un aumento de su nivel de preparación militar general y una polifuncionalidad dentro de su Especialización.
El hecho de haber cumplido con
sus eswclios, el se rvicio m ilitar
vok~idos hacia unas especializacio-
el servicio militar y de quedarse suje-
podría cornporLar la exención de la
nes más sofisticadas, especialmente en mantenimiento, soldados de la quinta para dest inos en los que ellos p uedan disfrutar antecedentes de trabajo o calificaciones profesionales ele su ofi cio civil, y mujeres , con especial referencia a los destinos administrativos y sanitarios. Como se puede imaginar, la estructura escolástico-formativa es funda mental. En e l primer año (aparte unos cursos ele especialización) un voluntario tiene que estar listo para actuar tecnicame nte en su propio sector con autonomía absoluta. Los demás dos años del alistamiento deberán pennitir mantener la eficiencia operativa ele las unidades de intervención inmedia ta a las que el voluntario será cl.estinaclo. Para quedarnos e n la quinta, la fin del servicio tiene que ser considerada co mo etapa fund a m e ntal después de la p rimera «reja». En este momento pertenece al Estado la respo nsabilidad ele demonstrar su d ispon ibilidad a los jóvenes a los que más ha peclicl o, y a los que pedirá más aún en el futuro.
tos a vínculos ele llamadas para entrenamiento o movilización cienen que constituir referencias y requisitos fundamenta les para cualq uier puesto de trabajo a asumir e n las adm inistraciones públicas. Para quienes hayan cumplido con su servicio militar habría que reservar unas plazas en las oposiciones públicas y reconocer un específico tanteo para la valoración ele los tín.dos. A los jóvenes que antes su entrada en filas ya Le nían un ernp leo fijo habrá que garantizar la conservación del puesto de trabajo y una colocación en p lantilla más favorable, con referencia a la calificación militar adquirida . En cualquier caso, para los destinos p ublicos y privados relacionados con el sector ele la seguriclacl (gua rclias juradas, guardianes ele museos, vigilantes y guardias urbanas, etc. ) habrá que prever el vínculo de haber cumpl ido con el servicio militar en armas sin demérito. El empleo jerárquico alcanzado en servicio t.iene que transformarse en un tanteo ele mérito. Para quienes quieren seguir
rasa ele inscripción. So lo de esa forma se p lantean unos serios alicientes y se emplean adecuadamente en el contexto social unos recursos humanos ele particular calificación. En sus dos etapas ele inicio y fin, el servicio militar constitu ye e ntonces un momento de justa oportunidad y garamía para todos los jóvenes. Acabada la quinta, hay entonces las siguientes situaciones: - las Fuerzas Armadas y los demás Cuerpos Armados del Estados han sacado los efectivos a ingresar en las carreras de O ficiales y Suboficia les (en activo o en reserva); - las Fuerzas Annaclas han enrolado sus propios voluntarios de tropa para alimentar las unidades profesionales; - las Fuerzas Armadas han conven ienternente alimentado sus unidades operativas ele quinta; - los jóvenes que no han querido empezar una carrera militar están listos para seguir sus estudios o para ingresar en el mundo del trabajo con una experiencia más, concretamente valorad.a y considerada;
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Guardias Urbanas Guardiane s Museos Guardianes Portavalores Guardias Juradas
etc.
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Especialistas de 'frcmsmisiones cictucmdo con apamtos de gue/7'a electrónica.
- las fuerzas Annadas, por fin, pueden contar con una rese1va instruida de Oficiales y Suboficiales (complemento), cahos y tropa, para cualquiera necesidad de movilización. Tal sistema de gestionar hombres sujetos a la obligación m il itar, y mujeres que voluntariamente q u ieren suje tarse a ella , man ifesta con claridad q ue la aproximación más oponuna al sistema «hombres» es la que procede desde ahajo.
VOLUNTARIOS Y PROFESIONALES: PUNTA DE DIAMANTE DELA QUINTA La componente más delicada son, como siempre, los Mandos profesionales. En un sistema mixto también la tropa voluntaria es permanente y, para examinar integralmente los problemas de los Mandos, parece oportuno partir ele ella. El vo lt,nta ri o (varón o mu je r) después del primer año ele entrenamiento queda individualmente idóneo para unos destinos en su sector de empleo. Luego, a lo largo de dos años, se califica operativa y profesionalmente. Acabado ese primer períod o de tres afios, el voluntario puede alistarse para otros dos hasta llegar, por ejemplo, a un p lazo máximo total de siete años. O bien, empezando del p rimer término, puede pedir acceso como categoría reservataria - al personal perm.anente do los Carabineros, de la Guardia ele Hacienda, de la Policía de Estado, de los Guardias Forestales, de los l3omberos y d el Cuerpo Militar ele la Cruz Roja. Dichos Cuerpos - en cuanto militares, militarizados o militarizables en caso ele emerge n cia - deberían encuentrar su propio personal sólo en un conjunto q ue, en términos de discipli na y de p reparación, asegure madurez y profesionalidad . Por cierto, la perspectiva ele acce-
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der con título preferente a esos Cuerpos constituiría un aliciente suficiente para motivar voluntarios para las Fuerzas Armadas. En té rmi nos de cantidad, un voluntariado que marche a pleno régimen sería capaz ele abastecer todos los Cuerpos citados con personal de elevados niveles de especialización y calificación . Bajo esos aspectos , las ventajas que p uede n sacarse de las calificaciones proporcionadas por el Ejército podemos encontrarlas en muchos otros sectores de utilidad social. Un e jemplo emblemático es lo de la sanidad. La formación y la experiencia que el Ejército puede garantizar a los volunrarios(hornhres y mujeres) del propio Cuerpo de Sa ni dad podrían ser utilizadas por el Servicio Sanitario Nacional, que con «coste nulo» se aseguraría una alimenLación constante de personal especializado. Una salida anual ele 10. 000 volun-
tarios que hayan vivido en filas tres años de intensa actividad adiestrativa y o pera tiva hay que consid erarla como una posibilidad de alimentación más que suficiente e idónea, útil para cada necesidad. La del voluntariado debería resultar la única vía posible para acceder a los Cuerpos Armados. Con su componente profesional p re parada y rnadu ra, el Ejército podría tambié n q uedar disponible para cooperar con las Fuerzas d e Policía en las operaciones siempre más frecue ntes de control del territorio , con rasgos m il itares más que policia les . De ta l manera , dichas fue rzas podrían ejercer exclusivamente sus tareas ele pol icía judicial, hoy en día a menudo descuidadas en beneficio ele otras tareas «de masa... Los voluntarios, saliendo de la organización militar sin demérito, podrían además gozar de asunciones reservadas en las Administraciones del Esta-
Carabineros
PolicĂa
Guardia de Hacienda
Agentes de Cus !odia
Guardias Forestales
Cuerpo Militar C.R.I.
Personal Civil de Defensa
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Especialistas del Cuerpo de Sanidad e,i opera.ciones de suru::tnniento .
do, y específicamente en las plantillas del personal civil de Defensa y en los Cuerpos de los Guardias Urbanas. Pero no hay que considerar el servicio voluntario en las fuerzas Arrnad:1·· s implemente como fa se p ro pedéutica para destinos externos . .El mismo Ejército tie ne que reservar a s u voluntario la pos ibilidad de quedarse en fi las como un verdadero profesional hasta su retiro, mediante a lis ta mi e ntos b ien a les durante los que tenga la oportunidad ele acceder a los Cuerpos Armados con un tanteo preferente, incrementado por efecto de la anrigueclad de servicio y de los evencuales ascensos/ calificaciones adquiridos. En ese caso el profesional, después de haber transcurrido unos 5-7 años en las u nidades operativas , podrá quedarse en la tropa o bie n accede r a una categoría suboficiales muy prestigiosa : una escala de "Instructores y Especialistas,, e n la que podrán ingresar los mejo res «operadores tácticos», come ense11a ntes en las unidades de quinta o - previa calificación o recalificación -los mejores "técnicos", a utilizar con1.o Especialistas en los soportes rácticos y logísticos. A sa biendas, como decía, no abarcaremos el problema ele la canticlacl de volumarios. Pero ele la análisis ele los problemas relacionados con e l personal ele tropa sale con evidencia u n concepto fundamental: la componente p rofesional de las Fuerzas Armadas, y especialmente el.el Ejército de Tie rra, hay q ue pensarla co mo una creatura directa del sistema de quinta ('de leva). De esa manera el p rofe.sion ismo quedaría necesa riame nte minoritario, en té rminos de cantidad, con respecto al s iste ma obligatorio básico. Así, quedaría activado un mecanismo capaz de garantizar que la compone nte profesional, con sus rasgos ele alícuota minoritaria y como expresión de un sistema global, no vuelva a «masificarse .. , c reando un s istema a dos velociclacles. Hasta cuando la componente 22
No hay que considerar el servicio voluntario en las Fuerzas Armadas simplemente como fase propedéutica para destinos externos. El mismo Ejército tiene que reservar a su voluntario la posibilidad de quedarse en filas como un verdadero profesional hasta su retiro.
voluntaria profesional será la derivación de un sistema obligatorio con varios filtl·os, la oúsma podrá también mante n er su papel de punta ele diamante. El s iste ma básico esta rá s iem pre e n cond iciones de alimentarla y de proporcion arle la necesaria p re m isa conceptual y organizativa . Las unidades profesionales podrá n estar más o menos relacionadas con el módu lo ele alimentación establecido por el reclutamiento o por la disponihiliclacl ele recursos financieros . En c ualqu ie r caso, su níunero será siempre comprendido entre un nivel mínimo fijado sobre la base de exigencias políticas y un nivel máximo cuya entidad no será procedente de necesidades o de veleidades, sino de su «compatibilidad fisiológica» en el ámbito del sistema global fundado sobre la quinta. En efecto, e l mecanismo garantizaría un verdadero sistema de
autoregulación. Dicho en otras palabras, hay un factor «D » («clige ribilidad,,) que permite absorber sin dificu lclacl. la componente voluntaria en el s istema fundado sobre la quinta, si tal cornponente queda minoritaria. Cuanto más la proporción entre solda dos d e quinta y voluntarios se acercará a 1, tanto más habrá riesgo de tener un Ejército - no acceptable a «dos velocidades». En una situación parecid a habría que exa min ar la oportuniclacl de pasar a un sistema integralmente profes ional. Y si los vínc ulos y los beneficios ele carácte r social previstos para los vo lun tarios no fueran aclopra clos, todo el s istema no quedaría más fundad o so bre alic ie ntes soc ia les y de bería b asa rse excl us iva me nte sobre los económicos. Es fac il intuir q ue el hecho de substituir cada aliciente normativo y social con una cómpensación económica induce, además
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Suhoj1ciales alumnos de la Escuela de Viterbo.
de una profesión banalizada y reducida a prestación mercenaria, unos enormes costes. En efecto: ¿cuanto dinero puede costar la disponibilidad en alistarse si e, '>ervicio no es obligatorio? ¿Cuarno dinero hace falta para pagar un servicio que imp lica limitaciones inclivid1.1ales, d isciplina, riesgos, actuación diurna y nocturna, operatividad y continua disponibilidad? ¿Cual compensación es necesaria para el hecho de no reservar pla zas e n las oposiciones públicas, de no agevolar el ingreso en los Cuerpos de Policía, de no poseer una calificación reaprovechable? ¿Cual es el precio -al final - de estar listos y preparados a morir para los demás? Sin u n sistema basado sobre una obligación general ele servic io a l Estado y s in alicientes norrnativos, tocio debería convertirse e n dine ro . Un hecho que, además ele su coste intrínseco, implica dos riesgos fundamentales, opuestos pero igualmente perjudiciales: 1 º Que los vínculos presupuestarios recaigan directamente sobre la estrucwra , y por lo tanto provoquen s u reducción por debajo de límites razonables. 2° Que p rocedendo de exigencias diversas augmenren los recu rsos financieros y por eso la estructura pueda dilatarse ele manera enorme y apresurad.a, fomentando o alimentando iniciativas aventureras. Hoy en día estamos drámaticamente viviendo la primera situación, y la segunda puede parecernos alejada, irrealizable, utópica. Pero la historia demuestra que las dos son posibles y que la segunda , en general, es una reacción violenta hacia la primera y trae consigo conflictos. Cuando un sistema depende exclusivamente del dinero no hay limites de racionalidad o de valores que puedan impedir su inflación o su deflación según el agrado de quienes controlan los recursos. Queda l1.1ego, constantemente, e l problema ele la confianza en los que se manifestan disponibles 24
¿Cual es el precio, al final, de estar listos y preparados a morir para los demás?
unicarnente por un sueldo o un sistema en artificiosa expansión.
OFICIALES Y SUBOFICIALES: RECLUTAMIENTO, FORMACION Y ESTATUS La interdependencia e ntre sisee-
m as quinta/vo lunt.ariaclo y sus sustanciales aut.oreajustes resu ltan aún más evidentes cuando examinamos otras dos componentes fundame nta les del modelo ele persona l: los Oficiales y los Suboficiales. En un modelo mixto los Mandos constituyen el empe110 más importante en términos ele reclutamiento,
NOMBRAMIENTO OFICIALES ESCALA ESPECIAL
CURSOS
CURSOS
CURSOS PREPARACION TESIS
DESTINOS EN UNIDADES OPERATIVAS
~: :: ::::::::::;- - -- -- --'·
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LICENCIADOS
NO LICENCIADOS
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11 ESCALA NORMAL
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ESCALA ESPECIAL 1
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Suhojkia/ de las Fuerzas Aeromóui/es del Ejército actuando en henejkio de los Curdos en Dijarhakir ( Turqufa).
de formación y destinación. Para los Mandos hay que p reve r un reclutamiento que rcalizc la más amplia represe ntativid ad. social, una formación de ellos que califique y diferencie , y un «estatus arrastrante» en los papeles y en los destinos. Si hacernos re ferencia al modelo ele alineación al que hemos anteriormente aludido, podemos averiguar como esos objetivos p ueden se r alcanzados. a) El reclutamiento: sea para los O fi ciales sea para los Suboficiales, su procedencia del servicio militar obliga torio - con la req u erida mayor uniformidad ele los títulos ele estudio- garantiza una base de alimentación bastante amplia y omogénea. Además de permitir e l e ntrenamiento y la formación militar, el servicio mi li tar obligatorio constiLuye para los jóvenes un verdade ro escrutinio de posibilidades. Las Unidades, especialmente las ele entre na miento, son también una especie de centros de orientación profesional, agencias para los que buscan trabajo. Por cierto son centros de reclutamiento . Durante el servicio militar hay q ue presentar a los jóvenes to das las posibilidades existentes en la o rga nizació n militar, y en las Administraciones públicas y civiles. En efecto, para facil itar las elecciones individuales es preciso presentar un cuadro global ele las ofertas de trabajo, ele la s ituación ocupacional, ele los requisitos pedidos en los varios sectores y ta mbién de ·]as capaciclaeles. Es un aspecto determina me. I lasta los 18-19 afi os ni el 10 por ciento de los jóvenes ha pasado un completo control médico. Y son muy pocos los que han pasado un Lest psicológico y casi nad ie un test psico-aptitudinal. Con el Servicio Nacional obligatorio será posible encontrar la ocasión ele generalizar y profundizar los controles sanitarios, y finalizar los tests psicológicos no solo al destino militar, sino a la inse1·ción en la
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Hay que prever un reclutamiento que realize la más amplia representatividad sociat una formación que califique y dtferencie, y un «estatus arrastrante» en los papeles y en los destinos.
actividad productiva nacional. Los resulrnclos ele d ic hos controles habría que sorneterlos a los jóvenes inte resad os, con la explicación ele los límites que eventuales características psicológicas comprobadas van a defin ir y con la indicación ele posibles alterna tivas. Sobre la base d e unos datos de ese ti po podemos injertar, para los jóvenes candidatos o aspirantes a la carre ra en las Fuerzas Armadas o e n los Cuerpos Armados del Estado, la valoración/asesoramiento de la cadena de mando y d e los Oficiales Asesores (Conse jeros) de las llniclades. b) La formación: es el verdadero período discriminante inicial. La carrera del Suboficial hay que veda en términos de calificación, especialización, mando de pequeñas unidades (pelotón - sección) en las que prevalece l a relación directa con hombres y mate riales. La ca rrera del Oficial hay que entenderla en términos de gestión de recursos humanos y mate-
riales, de super-especialización, de mando de unidades en las que resulta prepo nderante la coordenación e ntre varios y dife re ntes conjuntos autónomos. Para formar un Suboficial es suficiente corno base escolar la escuela supe rio r. Un ciclo sucesivo de dos años de estudios específicos puede proporcionar la especialización, también la más sofisticada. Para los Oficiales dicha base escolar no parece suficiente, sea por causa ele la sofisticación ele los medios y s istemas en dotación p idie ndo una mayor calificación, sea por el crecimiento d e los con1promisos profesionales y soc ia les, también en e l ámbito multinacional. Para efrentarse con los retos tecnológicos y cu lturales pa rece ya necesa rio un ciclo unive rs itario completo, jun to con unos cursos específicos ele instrucc i(m técnico-militar. La Acade mia es entonces un curso bienal propedéutico de formación unive rsitaria y de selección. La Escuela de Aplicación, dividida en sus sectores técnico-pro-
FORMACION SUBOFICIALES
Jefes Jefes
Jefes
menores
menores
menores unidades
unidades Técnicos de laboratorio Especialistas Jefes Oficina
unidades
Especialistas
Servicios de investigación
Jefes Contables Admin. Taquimecanógrafos
Jefes
menores
Pilotos
menores
unidades Especialistas Jefes de Taller
Especialistas
unidades Especialistas
Servicio bomberos
DIRECCIONES
ALISTAMIENTO
CURSOS BASICOS
siones de invierno
CURSOS ESPECIALIZACION
COMPETICIONES DEPORTES
"""" 1 " " """ 1
OTRAS ESPECIAL!· ZACIONES
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Alumnos de la facue/a Mili/ar «N111-iz-i(,1tellc1, en Nápoles.
fes ionales, garantiza po r completo los estudios universitarios, el logro de la lic e nciaLura e n la facultad académica e legida y la formación profesional básica. Un caso especial hay con los jóvenes procedentes ele las Escuelas Mi litares o, mejor dicho, ele la única Escuela .Milirar del Ejé rcito que aún queda: la «Nunziatella». Esms jóvenes podrían acceder a las Academias con oposiciones apa rte, en las que habrá que tener e n cuenta el tanteo alcanzando e n bacillerato y él de aptitu d militar librado por la Escuela. La procedencia de la «Nunziatella•, todavía, no daría lugar a la dispensa del período ele servicio de quinta. Entonces, el iter ele la Academia Militar queda ú nico y unificante p ara todos los Oficiales ele carre ra: para los ele las Armas como para los ele los Cuerpos Técnicos y Logísticos. Por motivo ele e nlace con las Univers idades y para uti lizar los laboratorios exis tentes habrá· unas sedes diferentes, p e ro no fr accionadas en e xceso. La subdivisión actual, basada sobre estandards tradicionales, eficientes y comprobados, puede ser revisada. Ahora mismo hay: Carabineros y Cuerpo Automovilístico entre Modena y Roma, las Armas entre Modena y Turín, Subsistencia (víveres, e tc. ) emre Modena, Turín y Madclalo n i, Médicos e n Florencia, Veterina rios en Tu rí n, Cuerpo ele Comisaría( vestuario y otros abastecí-
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mi e ntas) disfru tando licenciad os civiles y acabando en Maclda loni , Cuerpo Técnico q ue co mp leta s u formación en Turín. En un esfuerzo ele racionalización, sea ele las estrucru ra s aca d é mi cas sea d e las de encuaclra n1iento, pod ríamos va lorar la o r,o rt.unic.lacl e.le concentrar todo e n Turín, dejando e n Florencia los ?v!éclicos. Un aspecto particular del escalafón de la Oficialidad es su divis ió n en categorías y escalas. También en ese sector parece necesaria una racionalización e n términos de simplificación y ele equidad. Un criterio posible sería lo ele pre ver unicamente dos categoi-ías intercoinunicantes: personal en activo y personal en reserva. Ambas pueden trae r vida de una única base, la quinta, pero el personal e n activo (del «Servicio Permane nte») no tendría un contacto directo con ella. La quinta (le va) a li me n ta ría s o lo la Reserva , a través ele las Academias, ele unas oposiciones pa rticulares y media nte los cursos de Complemento . Corno h ipótesis «de trabajo», la Res erva puede qued ar dividida e n F.scalas par una mejor identificación de la procedencia y delos deberes y obligaciones ele movilizaci(m. Así, la «Escala ele Comple me nto» encua draría el pe rsona l designado para completa r las unidades operativas en caso ele e me rgencia, la «Escala Auxiliar» quedaría reservada para el per-
sonal reLirado que todavía mantiene unas obl igaciones de movilización o de destinos provisionales, y la «Escala Especial Unica,, de las Armas y ele los Cue rpos Logís ticos constitu ye ndo Escala «en contacto» con la base de reclutamiento. Esta última Escala va a transforma rse verd a d era mente en«especia l• porq ué, además d e acueillir en una posición transitoria el personal en for mació n, es también Esca la ele e ncuadram iento a «plazo indeterminado .. para los Mandos que no ha n querido o podido acabar con el ciclo de estudios previsto para su catego1ia. Para dichos Manci.os, bie n s i no consiguen la licenciatura, no habrá una bruta expulsión. La formación por ellos adquirida va a ser utilizada por la Institución militar, según la valoración de los respectivos Jefes y pe rmitiendo a ellos ele quedarse a «plazo indeterminado» e n la misma Escala Especial. Parece obvio que los Oficiales ele esa Escala no tendrán obligaciones ele mando de tropa o de servicio ele Estado Mayor, sino solo cometidos ele a poyo técnico-operativo y ele "stafl", con la pe rspect iva el e un emp le o máximo limitado pero importante, como por eje mplo lo de Coronel. De la categoría «contacto .. sale la alimentación clcl Servicio Pennanence dividido e n Escala Normal de las Annas y Cuerpos Logísticos y Escala del Generalato. Co ncretamen te , e l mecanisrno d e introducción en las escalas ele los Oficiales debería p rever: - Reserva/ Escala ele Complemento para el servicio ele , primer nombramiento» ele los Oficiales de Complemento (Alfére ces provisionales) y para su disponibilidad una vez acabado el servicio activo; - Reserva/Escala Especial pa ra los O fi ciales que cursan las Escuelas de Aplicación, el.e formación básica, etc; - Servicio Permaneme/Escala Norm al pa ra los qu e p ertenecen a la Escala Especial y q ue han aca bado co n é xito los cu rsos regulares o s u pera el o específicas o p osiciones reservadas a los Oficiales del Servicio Permanente.
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Tropas a n(íb·ic1s en un ejercicio de desembarque.
Un p rincipio básico a establecer es lo de la «intercomunicación de las ca tegorías». Tener estatus de Oficia~ d e Suboficial o de Tropa no es cuestion de clase social s ino de requisitos.
Queda evidente que a cada escala corresponden unas funciones dete rminadas y diferentes . Por e je mplo, e n lo que se refiere a los Oficiales, la Escala Norma l preve la a trib uc.i ó n del ma ndo de tropa. No de manera obli gatoria y casual, sino - como mínimo - del nivel de batallón y arriba, bajo juicio de aptitud erniticlo por una Comisión (o Junta) Central (que podría identificarse con la de ascensos) . Los Oficiales designados para c ursar la Escue la ele Estado l'vlayor tie nen q ue p roced er ele la Escala Normal, una Escala practicamente «comp leta», con la posib il idad de alcan za r el em pl eo máx imo ele Ge neral de Cu erp o de Ejé rcito o equivalente. Habría que pla ntea r un a p arecida hipótesis para los Suboficia les, cuyas dos categorias Servicio Permanente y Reserva - son d ivididas e n escalas específicas. La Escala Normal implica el mando ele unidades hasta el nivel de secció n, la dirección de órganos técnicos y logísticos, los destinos ele carácter admini strativo y con ta b le de mayo r
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responsabilidad en unidades y mandos. Tal Escala puede p rever como e mpleo máximo lo de «Ayuda nte ele Batalla,,, un empleo de notable prestigio histórico, a restablecer para el tiempo ele paz. Para los Suboficiales tambié n, la Reserva abarca la Escala Especial , Instructores y Especialistas» en se rvicio sin límites temporales y procedentes d e l vo lun ta r iad o d e tropa, además de e nc uadrar en una específica Escala los comple me ntos y los e mpleados como Sargentos en «t rans ic ió n» . Esto s Su b ofi cales podría n alcanzar el e mpleo máximo de ..Mariscal Mayor-. . Otro principio básico a establecer es lo ele la «interconnuúcación de las categorías». Tener esta tus de O ficial, ele Suboficial o ele tro pa no es c uestió n ele clase social sino de requisitos. Cada ca tegoría comunica con las demás y por lo tanto es suficiente poseer o adquirir e n los términos establecidos los requ.is itos p revis tos para cad a una d e esas . Es ta no es sólo una forma de alicie nte o ele clcmocraticicl.acl , s ino un mecanis mo funcio nal
q ue permite a la estructura de llamar los mejores - cualquiera sea su categoría o escala - para m ayore s responsabilidades . Por eje mp lo , para los licenciados ele las categorías volunta rias, Suboficiales y O ficiales d e la Res erva, podría a brirse una oposición para el ingreso como Oficiales en la Escala Normal. Así corno ya se hace para los licem.iados civiles que qu ieren ingresar en los Cuerpos Técnicos y Logísticos (Servicio Perma nente). Para estos, el año de servicio milita r ya hecho y el período universita rio será n tomados en cons.i deració n para determinar s u antiguedad e n el e mpleo. La característica de formación univers ita ria del Oficial profesional puede ser a ún rnás evidenciada tomando otra med ida: la adquisició n de una segund a licenciatura, integrahnen te militar y en Ciencias Militares, cuan do acabado el ciclo de estudio s superiores de Estado Mayor. Esto es, en efecto, otro pelclat'io - qu izás el más calificante - ele la fo rmación profesional y dirigencial del O ficial. La licenciatura en Ciencias Militares, además que un aprecio por los sacrificios y las motivaciones de quienes afro nta n y superan el curso superior de Estado Mayor, constitu ye un aliciente para mejorarse y confrontarse con los compañe ros e n vis ta el.e responsabilidades y objetivos mayores. Esa licenciatura , título de mérito adjunto, no atest.iguaría solo el cump limie nto ele los estudios de Estado Mayor, sino tocio el iter profesional desarrollado por los Oficiales en los va rios institutos ele fo rmación: Academia Militar, Escuelas ele Aplicación, Escuela de Guerra con el curso obligatorio de Estado Mayor y el sucesivo superior ele Est.a d o Mayor, al qu e ellos son admitidos por oposición. e) El estatus : sin ser un «misterio de la fe,., es «uno y trino,, . "Uno• porqué la condición militar que junta las com p o ne ntes d el pe rsona l es una condición unifica nte; •trino•porq ué a cada uno de los tres niveles (Tropa, Suboficiales y Oficia les) correspon-
CATEGORIAS Y ESCALAS SUBOFICIALES
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Jefe de carro de wmbate M-60.
· El empko de las armas, el entrenamiento para utilizar las armas y la educación para utilizarlas, la aceptación de riesgos en la utilizaci6n de las armas, todo eso crea un «corpus» de normas por medio de las que el militar se presenta a la socie-
T\ingún otro cometido, ninguna otra característica puede avocarse come reconocimiento del estarus militar. La utilización de las armas y ele la fu erza como último recurso clemocráLicamente escableciclo; el entrenamiento para utilizar las armas y la educación para emplearlas; la aceptaci(m de riesgos y sacrificios físicos y psíquicos implicados en la utilización de las armas. Todo eso crea un«corpus» de nonnas por medio de las que el militar se presenta a la sociedad y esta, a su vez, reconoce la condición militar como íntima y consciente expresión de sí misma y de su globalidad. Las diferentes condiciones correspondientes a los tres niveles de personal (factor «trino,,) en esa óptica no pueden ser condicleradas solo funcionales. En nuestra actual sociedad la dive1-gencia entre cultura generalizada y cualidades militares es demasiado elevada para permitir una completa osmosis. El fraccionamiento ele la cultura en sus componentes calitativas ya es una característica persiste me ele nuestro mundo intelecLUal. Entonces, la fonnación de las componentes militares no puede ser otra cosa que una específica educación social Ya no se trata de formar un profesional con funciones y tareas técnicas, sino ele formar un Hombre-Solclaclo, un Hombre-Suboficial, un I lombre-Oficial.
dad y esta, a su vez, reconoce la condición militar como íntima
y consciente expresión de sí misma y de su gwbalidad
LAS NORMAS DE IDENTIFICACION DEL ESTAIDS MILITAR
cien limitaciones, p rerrogaLivas, responsa biliclacles y autoridad diferentes. El estatus se man ifi esta en normas de identíficación , establecidas o implícitas, originales o derivadas, aceptadas o contestadas, pero en cualquier caso universalmente conocidas. La condición militar (factor «uno,,) tiene que regirse sobre normas ele idenLificación muy claras , para d istinguirla sin ambigüedades de
la dimensión cultural y educativa se pone así como valencia fundamental de las tres componentes. Más intensa y concentrada en el tiempo para la Tropa, que a través del voluntariado podrá integrar su formación con la experiencia directa y con la guía de la Superioridad; más sectorial y «dedicada» para los Suboficiales; más amplia y profunda para
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otras condiciones. En un Sistema de Servicio Nac ional ívliliLar y Civil, el estatus militar se distingue sola y exclusivamente por el empleo de las amias en un marco deinocrático, que rechaza la guerra cotno medio para la solución de conflictos internacionales pero que está. dispuesto en aceptarla, quedando todo el pueblo implicado en defender sus intereses vitales .
«Bei~,agliere, con mnetmlladom MCi 42/59.
los Oficiales, a quienes compete garantizar el amalgama y la continuidad de tocla la estn1ctura. Entre las «normas de identificación» de las tres co1nponen tes hallamos así como fundamental la «cultura militar,,, q ue no reside solo ¡cuidado ' en el título de estudios o académico. El soldado, de quinta o voluntario, disfruta de esa cultura pero, habida cue nta ele la condición milita r e n s u conj unto , é l es también el elemento que garantiza un intercambio c o n las va r ia s cu lt uras naciona les. Un inte rcambio continuo, que es compa1'ació n y q ue asegura la viralida cl y la puesta al día ele ta c ultura m ilitar. El.recluta de quinta, en particular, vuelve a ser el regulador de la cultura 1nilitar porqué lleva consigo Lo d o s los indi ca d o re s de un a dcLe rminada compo ne nte socia l que, b ien q ue m ino ritaria, tie ne s u peso e n e l co njunto general. El Suboficial representa la componente pragmática y técnica de la cultura militar. Pragmática po rqué e l marco ele refe rencia en et que él o pera es bien ctcfiniclo . Técnica porq ué s us e lecciones son limitadas y e n cua lquie r caso vinculadas a específicas compe tencias técnicas. El Oficial es el depositario de la cul tura militar en sus aspectos filosóficos además que tecnológicos. Sin ser sacerclorc ele una secta o el valie nte defens or ele una cas ta , porqué q ueda p e rfectame nte integrado e n ta sociedad . Un conocim iento fil osóficq de la cu ltu ra m ilita r im plica discus ió n , confrontacíón, estímulos a cambiar, co ntribu ción d e id eas, rela c iones jerárquicas respectuosas pero abie rras, lealdad, sostén ele ideas y acciones individuales. Sobre tocio , significa asum ir p lename nte unas responsabilidades y ejerce r la a utoridad ele forma legítima y d iscreta. Tal cultura no se aprende en
En nuestra actual sociedad . la divergencia entre cultura generalizada y cualidades militares es demasiado elevada para permitir una completa osmosis. Ya no se trata deformar un profesional conjunciones y tareas técnicas, sino deformar un Hombre -Soldado, un Hombre-Suboficia~ un Hombre-QficiaL
los banquillos escolares ni en las aulas universitarias. Ilay que as imila rla día a día d urante un la rguís imo pe ríodo, y luego hay que compro barla con d rástica periodicidad. Pero, hay que ejercer efectivamente dicha cultura, con sus tareas y come tidos, afin de que sea reconocida. .\.J o son expresió n etc cu ltu ra e l barullo ele pa peles, unas funciones grises, ta nivelación de responsabilidades. Et Lé'.c nico Lie ne que llevar papeles y reconocimie ntos como técnico, el jete corno jefe. Po r ejemplo, un Oficia l pi loto de las f uerzas Aero móviles de l Ejército se ca lifica como jefe ele otros m ilitares no solameme po rqué es pilo to. Lin Co rone l es ca l s olo s i manda unidades o desarrolla func iones adecuadas a s u empico. Con estos pa rámetros e l HombreMilirar se presenta a la Sociedad y la reconoce . Pe ro , de c u a l forma la Soc iedad tiene a su vez que recono-
cer el «esta tus» militar~ Las «normas de identificación» de la Sociedad, adem ás que claras, tienen que ser justas. Tienen que fundarse sobre p rincipios y mecanismos q u e prop o rc ionen a cada u no y a todos un justo reconocimie nto . Y, como el estatus q ueda divicliclo e n una parte ge neral común y e n tres partes disti ntas y se pa radas, del principio de justicia se autoex cluye el ib'ltalitarismo. Un reconocimie nto justo no puede ser igual para todos. O , me jo r dicho, a l reconocimiento co m ún hay que s uma r los reco n oc imientos claramente establecidos para cada caso. Una sociedad reconoce un específico «estatus» - como el militar - con tos s is temas valoriales, co n las no rmas y tos me dios con los que cue nta. De todos modos, e l reconocí~ miento es estructural y particular. Es decir, demuestra como la sociedad conside ra la obra, e l trabajo, los con33
Entrenamiento perra atravesar u¡¡ puenle hí1n.ataía-1w.
Reconocer
ª. la «estructura Ejército» su papel en la socie-
dad significa asignar a esa unas misiones que la sociedad valora como fundamentales. Y los recursos asignados para cumplir con las misiones dan la medida del reconocimiento.
dicionamientos y resultaclos alcanzados por los individuos y la estructura en su conjunto. El reconocimiento directo e individua l a tribuye a cad a persona una gratificación de orden moral o social
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e n cambio ele una prestación social e individual. /\ veces, la g1·atificación moral puede resultar tan elevada que llega a reemplaza r también la social Eso pasava cuando lo en que
se creía valía mucho más de lo que se veía; era suficiente un,¡bravol,, de los pad res o del je fe para ll ena r a l individuo de satisfacción. Otras veces el aspecto moral arrastra la valoración social y las dos grat.ificaciónes marchan juntas. Muy a menudo, todavía, las gratificaciones son compensativas: si carecen las morales aumentan las sociales, y al revés. También el reconocimiento estructural, debido a toda la organización o institución, tiene una doble naturaleza, moral o social, y se manifiesta esencialme nte e n las núsiones confi adas y en los recursos asignados. El reconocimiento estructural, d istintamen te del individu al, no p uede d isfrutar compensac iones : aumentar las misiones no p uede compensar una disminución ele recursos. Asignar mis io nes menos cali ficanres no cla necesariarn e nte luga r a ahorros y, sin duda, gratifica menos. Entonces, el reconocimiento estructural es la suma de gratificaciones de principio y/o morales y de asignaciones de recursos. Reconocer a la «estructura Ejército» su papel en la sociedad significa asignar a esa unas misiones que la sociedad valora como funclarnemales. Y los recursos asignados para cumplir con las misiones dan la medida del reconocimiento. No se trata de recursos ilimitados o e n exceso, sino de los que son exactamente necesarios. De l reco nocimiento hacia la estructura deriva para el personal otra gratificación de orden moral: la satisfacción en pertenecer a una estructura reconocida como fundamental. El prestigio ele tal pertenencia es la llave ele la implicación de cada componente en su papel y en las relaciones con los demás. Entonces, la gratificación social para los individuos deriva del mismo prestigio de la estructura y del nivel asignado por la socieclacl a cada su componente en la escala ele los valores socia-
.Pontoneros de lnf!,e n íeros sobre un puente Kruppmun .
les. EnLre esos valores resaltan el bienestai·, el tono y el estilo de :vida. CuanLO mayor es el reconocimiento , tanLo rnayores serán - o de berían de ser - los indicios externos ele una ral gratificaciém. Pero han que salir indicios congruos con los valores co1nunes. No se puede compensar con va lo res no reconocidos, ni se puede reconocer un estatus con gratificaciones típicas de otro. En resumen, la pert.enencia a las Fuerzas Armadas ele hombres a los que se reconoce un «estatus,, específico precisa los s iguientes niveles ele gratificación pe rsonal: - moral: a través del prestigio ele la pertenencia; - func io nal: a través de la a uLo ridad y de la responsabilidad; - material: a través de la garan tía de un tono ele vida congruo al pa pel lleva do en la ins tituc ión y en la sociedad .
La retribución para el estatus militar, como ta4 tiene que abarcar el reconocimiento de tres «servicios» esenciales: la disponibilidad individual hasta el sacrificio de su propria vida, la «atemporalidad» del compromiso, no vinculado a horarios de trabajo o a «extraortlinarios», y la movilidad en el territorio nacional y en el extrar~jero.
LA GRATIFICACION MATERIAL DEL PERSONAL Conc retame nte, el sueldo se refiere solo al aspecto material y de riva de una base común de "supe rvivencia". Para los militares tal base d e salida tiene que ser armonizada en e l marco ele la Administración Pública , e inc rerncmacla por: - un sobresue ldo mil itar correspondiente a la comlición gene ral , igual para todos; - unos nive les de "p lus'' para la antiguedad y un sob res uel e.lo e.l e empleo, en porcenta jes igualme nte medidos para todos; - un "plus" funcional, referente a las ta reas el e mando o ele Estado 1\.fayor rcalmcmc desarrolladas; - un sobrcsuclclo operativo (o ele riesgo) para unas específicas carcas, /\o podemos indicar aquf el valo r ele dicbos sobresue ldos, pero es evide nte que e n un sistema mixto de personal habrá que abandonar esa filosofía de las retribuciones que considera just.os los sueldos del personal de
carrera solo porqué confrontados con e l «mísero» s ue ldo del soldado d e quinta, La retribución para el estatus miliLar, como [al, tiene que abacar el reconoc irn ic nLo ele d os «servicios" esenciales: fa disponibilidad individual, hasta el sacrificio de su propria vicia., y la «atempor<tlidad» del compromiso, no vinculado a horarios e.le trabajo o a«extrnordinarios". A esos «servicios" individuales de los militares profesionales pode mos aüaclir cxplicitarnenre un tercer servicio: fa«aespacialidad», en el sentido que la disponibilidad individual queda ofrecida, además que fue1·a de limites temporales, también fuera de llinites espaciales, con un elevado índice de movilidad en el territorio nacional y en el extranjero. Como ejemplo, indicamos e n e l anexo unos parámetros básicos para aclarar una eventual es[ructurn retributiva que elimine p lataformas grises y, rneclianLe un rnecanis mo automático, evite recu rrir con frec ue ncia a
leyes y «ley(1colas" para arrancar pequefios beneficios en favor de una categoría u m ra.
LOS COSTES DE LA INIQUIDAD Fn esLc esw clio hemos hablado varias veces ele equidad . Y como se trata de personas, de hombres y no de números, eso me parece más que pertinente . !Iabla r el e cquiclacl , todavía, no s ignifica estar seguros e n garantizarla. Por eso, e n régirnen de inseguridad, es preciso - con toda la Lristeza y la amargura impuestas por la constatación - pre ver que el sistema del personal, el sistema Homb res, pueda funcionar también en la iniquidad. Por o tra parte, si una socicclacl se conforma con sistemas in icuos , s ignifica que es L{L dispuesta en correr los riesgos implícitos o a enfrentarse a sus costes. No hablamos de los riesgos que
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Subcl/T.Cia/ d e las ri1erzm: Aerom.ó1tiles
del Ejéiüto con un m ili/ar británico.
derivan de la imposición de un sistema militar in icuo o de su inserción en un contexto inicuo. El riesgo es él de la supervivencia del sistema o del contexto: eso depende de cual ele los dos alcanza primero e l punto d~ rot11r;1 dP.I <-'.q1 1ilibrio entre tensiones inte rnas, tensio nes superficiales y las interacciones con e l exterior. Esa es una eventualidad talmente g rave que ni ta m poco hay que tomarla en consid eración, ni para conjurar mala suene. Podemos s in embargo habla r ele costes porqué, incluso sin la volu ntad ele p la ntear un s istema inicuo, es te podría salir de u na situació n general y la compensación volve ría a ser necesaria no para tran sformar el sistema según justicia, sino para aplazar sus consecuencias negativas. Pbmearnos, como· e jé rn plificacloras, unas hipótesis: 1. El servicio militar no es obligatorio: hace fa lta ele voluntarios y para tenerlos hay q ue pagarlos. ¿Cuanto' Cuanto es preciso para alistarlos. Si e l voluntariado se presenta a los ciudadanos, además del sueldo su é xito depende evidentemente ele las pe rspectivas ofrecidas p ara e l futuro. Para los mercenarios solo es cuestión e.le dinero. Queda el problen1a de la guerra. La g ue rra ve r-
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cla clera en la q ue toda la Nación eswría implicada cuando agotados los vo lun tarios o cuand o estos se de muestren insuficientes o desconfiados. Con vista a esa eventualidad, o se costituyen reservas seriamente Pntren:icias o ..quedamos a la esper~.1» que en emergencia haya tie mpo para entrenar los hombres necesarios. En un caso u otro no podemos confiar mucho en la movilizació n que, por sí m isma, es ins tru mento de guerra o ele arne naza. Hasta aun querienclola, podría resul.tar imposible ejecutarla . El coste real de un ejército de voluntarios está p ropiamente aquí: en la indeterminación de la defensa, del único factor que la carácteriza, la confianza en ella. Para tener confianza e n un siste ma ele voluntarios hay solo que disponer de muchas y e fici e ntes unidades: dos parametros muy costosos. 2. El servicio militar es obligatorio, pero no para todos. Hay más exentos, dispensados y e xonerados que llamados. En este caso o bien se pagan los que hacen e l servic io mil itar o se penalizan los que no lo hacen. Compensación y penal ización son equivalcmes. Hay que establecer lo que vale e l se rvicio m ilitar en términos ele estudios, de tra bajo, ele opon.unidades no logradas, y lu ego ele riesgos, de cansancios, ele discipli na, de
clisponibilic.lad - pasada , presente y fu tura - en morir para los clernás. La compensación tiene que e ncontrar un rnultiplicador en la rclac i(m e ntre qu ie nes hacen y q uienes no hacen el soldado . Cuanto más grande es e l po rcenta je el e los exentos, tant o mayor debería resulta r la compensa. dón para q uienes lo hacen. 3. Las fuer.tas de Policía continuan su drenaje de auxiliados, superpagándolos. Entonces, hay qt1e pagar e n igual medida también los q ue hacen el servicio militar. 4. Hay un servicio sustitutivo civil sólo para hombres. Obviame nte, no se puede pensar en pena lizar las mujeres, y emonces habría que compensar adecuada mente los varones. 5 No se consigue instituir un Servicio Nacional Civil sustitutivo. En este caso, a la espera de ese Servicio, habría que prever una situació n de retiro para quienes serían destinados ,1 <~so. F.n c~I período d e ,,vacatio legis", y que dando los víncu los para las ofertas prioritarias ele trabajo y las fa cilitaciones esrucliamiles a los militares despedidos, habría q ue pagar a los rec lutas en servic io una específica prima de despedida . Como se puede in tuir, hay unas situaciones lírnite que no vislumbran estabiliclacl y armonía social. Las soluciones, es decir la posihiliclacl y la d isponibiliclacl en s uste ntar los costes, son transitorias. Si a medio plazo e l problema no estará resuelto a su raíz, las situacio nes degenerarían hasta las últimas consecuencias. Ha quedado claro que el remedio tie n e que ser global y puede e ncauzarse solo en un proyecto de reestructuración amplio y orgánico. Pero ha también quedado claro que el modelo de l perso nal, e n sus lí neas de princ ipio, no puede depender de las estructuras organizativas . El «sistema hombres» riene qu e p ermanecer idón eo en to d a situación estructural , con tal que la justicia y e l reconocimiento del servic io cumplielo queden salvos. En ese sentido, la aproximación a l
Artilleros actuando con un sistema a 11tiaéreo ligero de 40/70 Breda Bo_/in:~.
m o de lo el e d efen sa aband ona s u dim e ns ió n técnico-militar y to rna, como debería, una d imensión social.
UNAS CONSID ERACIONES CONCLUSIVAS Abacac.lo esLe carnino idea l a través de los problemas de l hombre e n la perspectiva de un n uevo mode lo ele defensa, me doy cue nta que e l asunlo no ha q uedado agotado. Ni tampoco he afrontado los aspectos pe1tinenr.es en todos s us detalles, aspectos de escaso relieve en un m arco general pero q uizás funda me ntales para las categorías interesadas . El problema es propiamente este : cuando ha b la rno s el e ho m bres no hay asp e c to s in re lieve . En cada providencia que inte1·ese al personaJ es imposible encontrar ven- , tajas para todos, siempre habrá algulen que pierde, que queda dasatendido, cuyos intereses no son protegidos. No tengo la ilusió n ele anular e sa teoría e mpírica, ni de e liminar las injusticias y las iniq uidades del s iste ma ele gestión de l persona l. Todavía, hay q ue vigilar afin ele q ue el Ejé rcito no quede re legado e n posición ma rg ina l con respecto a las demás instituciones públicas. Por eso creo im po nante llamar la atención de q uienes o peran para dar a Ita lia una nueva estructura de su instrume nto milita r solucio nando los problemas de quienes sustentan las estn1cturas: los hombres. P ue do res u rn ir e n lo s p untos s ig uien tes los conceptos fundame ntales de m i o pinió n. Son conceptos clave y llamo tocios a debatirlos, propiamente pa ra impulsar la análisis de todas sus implicaciones y para buscar eventualmente correctivos q ue estoy listo en acoger si mo tivados ele fo rma adecuada. 1 º Un modelo de defensa sale del examen de las necesidades de carácter político y estratégico. Si las ne ces idades so n reales y cla rame nte e x.puestas, ha y que e nontrar
El modelo del personal, en sus líneas de principio, no puede depender de las estructuras organizativas. El «sistema hombres» tiene que permanecer idóneo e n toda situación estructural, con tal que la justicia y el reconocimiento del ser vicio cumplido queden salvos.
los recursos para satisfacerlas . Si no hay recursos, habrá que aceptar arreglos s ucesivos, única y e xclusiva rncmc de carácter estratégico, hasta cu a ndo no se lle gará a ba la ncear necesidades y re cursos. Hay mclavía lími tes por d e hajo el e los q ue los arreglos se transforman e n ve rdaderos riesgos para la segurida d. 2° El primer sector en el que es posible un arreglo es la renuncia al aislamiento en el conte xto internacio na l, a una aurosuficiencia absoluta ele] instrume nto milita r. Pero no hay que op ina r qu e ta l re nun c ia pue da consliluir una coa rtada pa ra d isfra7.ar una c.lesrnovilizaci(m gene ral o pueda significar un dese rnpE.'1"10. Al co n tra r io , a las ob li g a c io nes nacionales de l interior se afiade n las internacionales q ue - como estamos comprobando en estos días - puede n estar fuera por comple to de la de fe nsa armada y, a pesar ele eso, q ueda r s ustencl adas por Fue rza s Arma da s mu ltinacio nale s.
3º Las nuevas necesidades de la seguridad italiana aún no han sido suficiente mente definidas o explicadas. Clara queda solarne m e la voluntad de prese nciar conc retamente en eventuales accio nes e.le «policía internacional". Una nece s idad q ue de be ría resulta r acce soria pa rece a ho ra la ú nica, y sobrepasa a hundantemente en atención y conside rac iém las ele defensa del t.erritorio, las de integración con la defensa d e Países c uya segu r idad es e n com ún co n la nu estra y, en fin, las necesidades e.le pre pa rac ión ele los ciudada nos y ele mante nim ie nto ele la o peratividad e.le n uestras unidades . 4° En ese conte xto, es necesario discutir de un modelo de defensa global, integrado e n el ámbito inte rnacional, d uradero, calibrado sobre las caracte rísticas geo-estratégicas y socia le s nacionales, y no llinitarse en estudiar medidas reducidas e n sus fi nalidades y e n s us pe rspectivas . Si tomarnos «como m o de lo,, los
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Especia lisias del batallón NBQ ,Etruric1delfrni1a11do una zona contaminada .
Un ejército de profes ionales podría representar la. solución técnica más .favorable. Quiz ás, en perspectiva, quedará la única p o sible.
siste mas e.le o tras naciones hay q ue conside rar las caracte rísticas sociales , económicas e históricas de los pue blos respectivos. Cuando ha blamos ele es tructu ras h ay q ue valo rar las re percusio nes de los cambios sobre los hombres. Y, en fin, c ua ndo cle batimos e.le vo lun tariado , ele le va, ele mil.i d a, d e «amplio ma rco .. , hab ría 38
q ue e vitar oportuna mente la [encle ncia e n e nfre ntarse a estos temas con la sola ó ptica d e un fác il co nsenso alcanzable med ia nte co rtes numéricos ele pe rsonal y co n la d isminución de la duración del servicio m ilitar de q uinta; tocio eso e n cambio de dudosos ahorros ele recursos, de moviliza cio nes pro blemáticas o de c¡uimé ri-
cas modernizacio nes. 5º Aunque en u n marco de incertidumbre de objetivos, hoy va a ser decidido el fu turo ele las Fuerzas Armadas. Lo que va a ser clecic.lido hoy va lc.lrú a lo la rgo e.le los próxim os 20 at'ios . El Ejé rc ito hoy dibujado no esta rá pre pa rado a ntes d e 10 años y tendremos p ru e ba s m a teriales sobre la validez de las a ctua les decisiones en e l su cesivo decenio . En un mundo en ebullición es ind ispensable que el ,,factor seguridad» sea aclecuaclamence perseguido p o r la Na ción, como e le m e nto fun clamemal para sustentar un papel a as umir e n e l ma rco ele las a ntiguas alianzas, y eventua lme nte a pro pone r co rno mode lo origina l a nuevos a migos y a liados. 6º Las decisiones de hoy no son unicainente estructurales, son institucionales. Modifica r u n sis te m a ele alista m iento, pasar ele la leva a l voluntariado, ele un ejé rc ito ele p ueblo a un ejé rc ito p rofesiona l comporta, cuestión nu mérica aparte, la adopc ión e.le n uevos criterio s instituc iona les que no pueden q ueda r en la esfera emo tiva. Son criterios qu e , sobre todo si inspirados po r siste mas alejados de nuestras costumbres sociales y ele nu estra rea lidad, habrá n q ue contar con el más amplio consenso político y popular. A ve r: - un ejé rcito ele p i-ofesio nales. Podría re presenta r la solución técnica más favorable. Q uizás , e n pe rspectiva, quedará l.a única posible. Por cierto, es la q ue Jos militares profesionales prefieren bajo e l aspecto té cnico opera tivo . To davía , esta so lució n lleva a la abolició n de l servicio militar o bligatorio. Lleva a l a listamicmo ele val ie n tes vo lumarios, a su efica z en[re na rn ie nto, a su fuLUra co locac i(m e n la sociedad. Lleva a la adquisición de med ios mode rnos y sofisticados, a la seguridad de su más acusad a movilidad . Lleva a un a poyo logístico flexible y po te nte . Lleva a 1\fandos motivados y preparados. En cambio, si hay escasos recursos
Cadete de la Awdemia de Modena estudicmdo en el laboratorio de idiomas.
hay un instrumemo peque ño;qu izás eficiente, e n e l sentido que ·pued e sacar lo rná xi mo de los med ios disponibles, pero no efi caz e n relación a las mis iones e ncomendadas. Es un instrumento ,gastable" aunque no,,a mpliable". Con una formación por largo tiemp o y un coste de gestión elevado. Con un tal ejército habrá que revisar muchas misiones que hoy la ley encomenda a las Fuerzas Armadas; - un ejército de milicia. Es decir, formado e n paz por unidades ele entrenamienw y en e me rgencia por unidades operativas a constituir. Lleva a una especie de revolució n social. Es basado sobre la voluntad de los voluntarios de someterse, para toda su vida activa, a un sistema de prestación personal continua. Intentar presentar tal modelo halagando con una duración del servicio obligatorio ele 3 meses y con 15 días anuaief. p ara la llarnad a d e lof; ref;cr
viseas, pa rece el clásico "sei"tue b,. El s iste ma es fun dado sobre una capacidad constante y continua de movili;;:ación. En 1talia, de 1818 hasta nuestros días, las movilizaciones - como ha demostrado un apreciable estudio de Ferruccio Botti - técn ica mente han todas fracasado . Esperar que ele pronto la sociedad italiana cambie es cuanto menos un pecado ele presunción. Antes que marcha r hacia u n sistema de milicia, antes que dirigirse hacia pesadísi mas (en términos de recursos y estructuras) medidas de carácter técnico-militar, habrá que cambiar toda la sociedad italiana. Todavía, hay que esta r seguros sobre los objetivos del sistema. De la muy mencionada Suiza, que posee un sistema ele milicia Lomado como modelo por tocios los que lo propugnan, pued e res ultar interesante recordar lo que dijo sobre ese sistema un gran escrito r suizo recién desaparecido , Max Frish. En una entrevista televisada, bien rechazando la abolición del Ejército, Frish declaró textualmente: «Suiza no tiene un ejé rcito de pueblo, sino el Ejé rcito
Un ejército de milicia es basado sobre la voluntad popular de someterse, para toda la vida, a un sistema de prestación personal continua.
de quienes rnandan, de quie nes controla n tarnhién la economía. El Coron e l es director de u n banco , e l Coma ndante es subdirector, etcétera. Ahí dentro, el empleado, el obrero, tambien el jefe obrero, aprenden a obedecer y los mandos medianos aprenden a dirigir, a mandar. Todo eso contribuye a la milita rizació n. De pronto te clas c uenta que el ejército es una lobby, no la única, pues hay varias. Pero s i yo soy arquitecto, y quiero hace r el arquitecto, no puedo quedar come un sencillo caüonero como en efecto he quedado: como arquitecto he recibido unos encargos solo de personas muy modestas, o bien a través de oposiciones públicas que por suerte había . Pero si, al contra r io, soy Comandante y me
e ncuentro semado a una mesa con otros Oficiales, pasa que e l Coronel es un industrial y va a enterarse que además de Comandante soy cambien arqui tect.o;entonces estoy bastante cerca a un verdadero encargo. Se conocen y se ayudan entre ellos, disfrutando del acusado compa11.erismo de la vida militar». Si u n Ejército profesio nal es el «st, eño en e l ca jón» ele todos los «operativos", lo que Frish descrihió es sin duela el sueño ele quien lo valora como ins trume nto del poder. ~o estoy seguro qu e los dos sueüos sean totalmente compartidos por el pueblo italiano; - el Ejército de quinta (de leva). En teoría no hay modificaciones que hacer: queda lo que te ne mos. IV!ejor
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Soldatc, de 'f'ran:;mi:;ione:; cmlrencíndose.
El sistema mixto profesionales más reclutas no es por cierto la panacea para todos los males. Todavía, es sistema «sabio» que sienta bien para la incertidumbre, la indeterminación, la falta de directivas, la necesidad de re.fl.exionar, la búsqueda de una clara fisonomía nacional
dicho: Jo que deberíamos tener. Ese ejército se basa sobre el principio de la obligatoriedad del servicio militar pa ra tocios los ciudadanos . Es un sistema justo porqué legítimo y porqué implica tocios los ciudadanos en la defensa, pero no lo es in tegra lmente: las muje res no hacen ningún tipo ele servicio y el sostitutivo civil nunca se ha transformado en servicio nacional, limitándose en administrar prestaciones gratuitas no en favo r del Est ado s ino ele varios •Ürganísmos convencionaclos». Entre exemptos, exo nerados, dispensados, declarados inútiles para el servicio militar, a plazados y »retardados», hay una amplia «cuenca» de iniquidad cuyo factor dominante es la hostilidad hacia lo militar. Hay también que añadir los escasos recursos que - frente a innumerables compromisos ele e ntrenamiento, de concursos, ele apoyo y de sustitución ele otros servicios de l Estado -
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no garantizan un sistema adiestrativo y operativo coherente y coordenado. Queda entonces claro que también el mantenimiento del sistema de leva actual no resultaría ele coste nulo, ni en recursos ni en compromisos político-sociales. Es un sistema que tiene que fu nc ionar como las leyes preven y que, antes todo, tie ne que ser o e l justo reparto de la carga de comprom isos o la compensación de los que la llevan más pesada; - el sistema mixto: profesionales más reclutas. Por cie1to, no es la panacea para tocios los males. Al contrario, es qu izás el más complejo a realizar porqué, además ele juntar las ventajas y las clesvemajas ele los dos sistemas, plantea otros prohlernas cle«convivencia" y de integración. Todavía, es el único modo para garantizar una evolución gradual, sin saltos a obscuras o veleitarismos. Es sistema «sabio», que sienta bien para la incertidumbre, la necesidad
de re fl e xionar, la búsqueda de una clara fisonomía nacional. Con eso se garantizan las «nuevas» exigencias ele policía internacional, pero siempre con vista a su imerclepenclencia con la seguridad naciona l. Además, garantiza la posibilidad de una intervención al interior, en colaboración y/o sustitución de las fuerzas del orden. 7° La e lecci(>n de un e jército mixto, analizada con la óptica de lpersona l, pone de man ifiesto los siguie ntes criterios esenciales: - obligatoriedad general del servicio militar, realizada con a bsoluta equidad; - componente profesional (Oficiales, Suboficiales , tropas voluntarias y profesiona les) sacada ele tal base ele obligatoriedad. Esta componente queda integrada y no c rea un sistema ele doble velociclacl sólo si es expresión de la leva, pero d e todos modos m .inoritaria con
respecto a e lla. Podrá tener cometidos d iferentes, pero no estad integrada por hombres diferentes: - recursos iniciales (jóvenes , hombres y mujeres) no depauperados por otros alistamientos alternativos o por derogaciones aunque provisionales, cornpre ndidas e n ellas las por motivaciones de estudios superiores al baci lle rato. Los jóvenes destinados a los servicios más pesados habrán alicientes y compensaciones adecuadas; - servicio militar flanqueado por un idóneo servicio sustitutivo civil. La prestación personal solicitada a todos los ciu claclanos tie ne que desarrollarse efectivamente e n favor del Estado. Solo una vez acabada la obligación militar o la sustitmiva, el jóven quedará listo para ingresar en la vida social y productiva de la nación. Pero el Servicio f\aciona l es para todos un •nivelador" ele oportuniclacles, el primer compromiso guiado y apoyado en la activiclacl social en beneficio ele la colectiviclacl. 8° Sobre la base ele dichos criterios, los jóvenes elegidos para el servi-
Pi loto de 11n wbículo acorazado.
cio núlitar constituyen la I?ase de alimentación pa.-a tocfas las necesidades de Mandos directivos y ejecutivos de las Fuerzas Armadas y de los Cuerpos Armados . En detalle, las Fuerzas de Policia y los demás organismos asimilados en cuanto a compromisos de movilización sacarán su persona l en activo sólo de los voluntarios que han cumplido con su servicio s in d emérito . Con u na na tu ra l y má s acusa d a «maclurez,,ele los integrantes ele las Fuerzas de l Orden, corno consecuencia ele s u mayor edad , y con un prornedio de calific.ición mucho más elevado del actua l. Con ]a creación ele un sistema de filtros sucesivos, el servicio 1nilitar se transforma en un momento de equilibrio que presenta varias oportunidades a una cantidad esencialmente omogénea de jóvenes . Para las necesiclaeles ele las Fuerzas Arrnaclas la búsqueda de voluntarios es la hase para constituir la alicuota profesiona l de interve nc ión in me d iata. Todavía, n o menos importante es la atención a dedicar a los Mandos, a su elección, a su formación y a su utilización. En este caso también el camino es d ife renc iad o segC111 las ca lida d es individ uales objetivas, las aspiraciones personales y las necesidades. Una ve7. declarados idóneos para el alistamiento y luego durante su se1vicio militar, los jóvenes que poseen el títu lo de bacillera to p ueden elegir cuatro caminos fu ndamentales: - ingresar en las Academias Oficiales o Suboficiales ele las Fuerzas Armadas o ele los Cuerpos Armados, según s us aspiraciones personales y su d isponibil idad en enfrentarse con un cido de estudios quinquenal, que ll egará a la licencia tura, o biena l (para los Suboficiales); - presentar una oposición p ara ingresar en el cuerpo ele los O ficiales de la Reserva , garantizando un servicio corno Alférez ele primer nombramiento tres meses rnás la rgo ele la duración del se,vicio de los reclutas,
Cn la creación de un sistema de filtros sucesivos, el servicio militar se transforma en un momento de equilíbrio que presenta varias oportunidades a una cantidad esencialmente omogénea de jóvenes.
y con perspectivas sucesivas de una mejor calificación y de ta nteos preferentes en las oposiciones públicas; - alistarse voluntariamente por un mínimo de tres aüos con la certidumbre d e pasa r sucesiva mente en el Cuerpo ele las Fuerzas ele Policía , en lo ele los Bomberos, en lo ele la Cruz Roja o en las escalas en activo ele las Fuerzas Armadas;
- continuar el normal servicio de quinta, con la garantía que el riernpo gastado en él mma valor sea corno tanteo preferente en las oposiciones sea co rnó atestado ele ca lificac ión conve rtible e n título profesional. Para los jóvenes que poseen un títu lo inferior quedan abie rtas solo las dos últimas oportun idades inmediatas, con la posibilidad sucesiva de
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Ofir;ícil del 8° ¡i,rupo escuadrones "Lancieri d i kl<mlehello•.
Para un Oficial la «Regla» non es limitación o deresponsabilización, sino el mejor instrumento para alcanzar un objetivo. Si la «Regla» '!On lo permite, es el Oficial que propone cambiarla hasta cuan,lo otra llegará, la mejor posible para alcanzar el o bjetivo asignado.
presentar oposición para ingresar en las categorías Oficiales o Suboficiales, cuando alcanzado el dip loma ele estudio correspondie nte. La importa ncia d e los Mandos queda reconocida e n la formación y en las funciones asignadas. Estas tiene n que ser claras, bie n delimitadas
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pero no e xclusivas. Con un siste1na «de vasos coinunicantes», las escalas de las diferentes categodas pueden da1· paso al tránsito de una a otra por parte de quienes adquie ren progresivamente los requisitos necesarios. 9º Ese sistema, fundado sobre el
común manantial del servicio d e quinta, no impide que fonnación y funciones de las distintas componentes sean claramente diferenciadas . Se trata de una necesidad estructural, pero también moral. A cada uno su tarea y sus responsabilidades, segC111 los títulos y las calidades de monstraclas. Además, es una realidad cultural: - el soldado de quinta o voluntario es el principal destinatario de la cultura militar, pero es también el elemento que garantiza su intercambio con las demás culruras nacionales. Cuando un voluntario se transforma en profesional, a la gradual adecuación realizada tiene que corresponder la oportunidad de as umir papeles y fu nciones que son propios del estatus de nivel inmediatamente supe rior, del Suboficial. No por casualidad está previsto que los mejores de esos soldado~, profesionales suban a una fa;cala «Instructores y Técnicos•, como reconocimiento de su específica profesionalidad y experiencia ; - los Suboficiales expresan el alma pragmática y técnica ele la cultura mi litar. Es tán clesti naclos a l mando d e las peq ueñas un idad es operati vas, a la d irecció n d e los ó rganos logísticos y administrativos. Su responsabilidad se desarrolla en un amplísimo sector aplicativo que encomendado a personas que tienen una educación escolar ele nivel superior y una formación militar trienal deja espacio para la imelige nte ejecución de sus come tidos y pa ra el espíritu de iniciativa, sin que ellos se queden a tados al cumplimiento literal de normas y reglamentos; - los Oficiales encarnan la cultura militar en el sentido más amplio de ese concepto. Con vista a sus funciones clirigenciales, e llos se califi can académicamente con una licenciatura en una facultad libre mente elegida durante la formació n quinqu e na l básica, y una en Ciencias Mili tares cuando aca bado e l curso supe rior de Estado Mayor. Desde el punto d e
A11i/lems cic/Uando am un ohús ci1,11opropulsado M -1 10 A2.
vista profesional, ejercen actividades directivas y, sobre todo, e l servicio de Estado Mayor. Para un Oficial la "Regla»no es limitación o deresponsab ilización, sino el mejor instrumento para alcanzar un objetivo. Si la Regla no lo perrnite, es el Oficial que propone cambiarla hasrn cuando o tra llegará, la mejor p osible para alcanzar el objetivo asignado. 10° y ú ltimo cri terio . La pertenencia a las Fuerzas Armadas ele hombres qu e poseen unos esta tus específicos, condicionamientos personales y reglas más du ras a respetar, tiene que ser adecuadatnente reconocida. Prime ro , a nive l individual y material, garantizando un trato norm ativo y económico para un cono de vida congruo con el papel de cada uno en la Institució n y en la Sociedad . Segundo, a nivel funcional, con la cori-espondencia en tre responsabilidades realmente asignadas y legítima autoridad. Tercero, pero el más impo1tante a nivel mora l, restab lecie ndo en los J\llandos la conciencia ele la pertenencia a una Institución que la Sociedad e n su conjunto valora importante y C1Lil, porqué a ella indica misiones fu ndamentales y proporciona los recursos necesarios para cumplirlas. La concre ta actuación de todos esos conceptos, en mi parecer, no es alcanzable con estudios sencillos o, si se quiere, con pro nu nciamientos oficiales. Son temas difíciles a agotar tamb ién en un «Libro blanco .. y los p roble mas correlativos n o p ued en encontrar una solución ni e n la defin ició n el e un modelo, por cuan to articulado y completo resulte. Pasar ele un sistema a mro en esta materia p recisa u na se rie ele instrumentos legislativos para cada secmr, y estrictamente interdependiemes. Antes todo es necesaria una Ley de Ordenació n que traduzca en cantidad, calidad, tipo de unidades, misiones, plantillas básicas de las fuerzas, mandos, dependencias yerárqu icas,
La concreta actuación de t odos esos conceptos no es akanzable con estudios se nc illos o, si se quiere, con p r onunciamentos oficiales. Son temas difíciles a agotar también en un «Libro blanco» y es propiamente para evita r este riesgo que la Defensa italiana más que d e un «mod elo» necesita u rgentemente de una ley «marco».
res po nsahil iclades, atribuciones y jurisdiccio nes territoriales las líneas esenciales del modelo ele defensa. De la Ley de Ordenación han de salir pronto las leyes de Person al, referentes al reclutamie nto, al esta-
tus, a los ascensos, a la retribu ción econ óm ica, a la fo rma ción ele los Mand os, a las relac io nes con la s demás Instituciones del Estado y con e l mu ndo del trabajo, a la osmósis e n tre pe rso na l civil y mil ita r d e 43
Escuadra de ,he,:~aglieri" en una hatida.
Defensa y a la inserción el.e los militares despedidos en el marco social. Necesita una nueva ley que regule la 111ovilización e n sus aspectos militares y civiles, sea de defensa sea técnicos-industriales.· Luego , hace falta de leyes de materiales y recursos. Leyes para potencia r y modernizar al instrumento y leyes de presupt1esto. Leyes de infraestructuras y sobre las servidumbres mil itares. Leyes, todas, que respeta rán la referencia del «modelo,,elegido, pero que necesaria mente hahrá que adaptar a la realidad político-social que se p resentará a lo largo ele su formación._ Esas adaptaciones podrán quizás transformarse en desvíos,
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en arreglos que pueden modificar sustancialmente la idea originaria. Pues, p ropiamente para evitar ese ri esgo, la defensa italiana necesita urgentemente más una .. ley marco» que un «modelo», necesita de un conjunto legislativo que establezca los límites in fra nqueables entre los que las leyes sucesivas te ndrán que actuar. Ln marco ele conjunto con vista a la eficacia g loba l ele la estructura militar, en una armónica integración fu nciona l d e sus componentes, respectuosa de las pecu liaridades de cada una, protegendo la profesionalidad, la atipicidad y los intereses del personal. Todo eso representa un importante compromiso y la realización de tal proyecto solicita una fue rte volundad política y el más abierto, franco y objetivo apoyo el.e las Fuer-
zas Armadas. No es un proyecto para sofí.adores ni para los que re presentan inte reses diferentes de la realización ele una Defensa seria y eficaz. Por eso c reo fund amental que a este nuestro . m acro problema»pueclan dedicarse los má ximos exponentes del mundo político, social y cu ltu ral. Los que, por eje rcicio ele pode res de legados por el pueblo o po r su valor intelectual y profesional , estén en cond iciones ele coger todos los aspectos del problema, de valorarlos correctame n te e n el marco más amplio ele la rea li dad nacional e internacional , y asegurar soluciones s ufic ientemente estables.
El Jefe de .Estado Mayor del Ejército General Goffredo Canino
ANEXO
\
HIPOTESIS DE RETRIBUCION
i
"'••
-
.u•.
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I'
Anexo El sueldo del cabo voluntario es del 60% y él del cabo primero voluntario del 80%. El sueldo básico de .los Oficiales hasta Teniente Coronel corresponde al inicial del 7° nivel. El sueldo de Coroneles y Generales queda basado sobre lo ele los dirigentes. A todos los m ilitares en activo compete un sobresueldo militar correspondiente al 50% del sueldo básico. Para cada empleo hay un aumento del 20% sobre el total antecedente .
HIPOTESIS DE RETRIBUCION
La base a asumir para calcular la retribución del personal Suboficiales y Tropa es el sueldo inicial de un voluntario ingresado en cu alquiera A<lminisrración del Estado con tareas de 5º nivel. Entonces, el sueldo ele un Sarge nto ele co mp lemento no puede sobrepasar tal límite. El sueldo del soldado es del 15% de dicha base. El sueldo del cabo alcanza el 17% y él del cabo primero el 20%.
Para cada año más de aotigue<lacl hay llll aumento del 5% sobre e l sueldo básico. El sobresueldo ele función corresponde al 30% del sueldo básico para el Mando ele unidades del nivel de compañía en arriba o para el servicio ele Estado Mayor. El sobresueldo opermivo queda en el 30% del sueldo total más el sobresueldo militar neto de un Coronel. Se proporciona, e n igual medida , a tocios los que están efectivarne nre actuando en operaciones, y solo en los períodos de actuación.
HIPOTESIS DE RETRIBUCION ECONOMICA (en miles de liras brntas mensuales) ANTIG.
EMPLEO
DE SEUV.
A
SUH.00 BASICO
SOBRES. MIIJTAR
B
C = 50%B
TOTAL. SOBRES. FIJOS
TOTAL. PRE"lSTO
TOTAL. ACfliAI.
F=5% BxA
G= D+E+F
H
240 303 376 421
75 150 451 601 750
460
940
1203 1518 1882 2105 2299 2528
1163 1331 1676 1766 2107 2302
-
111 222
1766 2242 2557 3119 3454
1506 1725 1921 2275 3121
7365 8536 9111 9568
3827
SOBRES. EMPLEO
E=20%G
D = B+C del antcccdente
.
SOBRESUELDO PARTICUIAR
AUMENTO l'OR ANTIG.
OPERA-
nvo I
FUNCJON MANOOO SERVICIO E.M.
L = 30% B
en1pleo
2
Sargento Sarg. May. Mar. Ord. Mar. Cabo Mar. May. Ayudante
1128
16 20 25 2 4
Teniente
Ten. Cor.
8 17 21
Coronel
28
Gen.B.
}2
Gen.O.
35 38
Comandante
376
4 12
Alfére'Z Capitán
752
1110
555
1665
-
355 448 511 624
444 943 1165
F
I
J A
30%
s
u E
L
333
D
o
Gen. C.E.
2279
1139
3418
757 1473 1707 1822
3190 3645 3986 4328
4773 5685 6785
c o R
o Soldado
-
cabo
-
cabo 1° cabo Vol. cabo 1° Vol.
1
1
112 127 150 451 602
56 63 75 225 301
NOTA: Una lím vale unas once pesetas (1_99 7).
168 190 225 676 903
33 45
7
135
30
168 223 277 676 1068
140 154 168 1139 1316
N E
L
683
ülll7RIVlnA ffllLITARE Quaderno 1991 Fotolito Studio Lodoli - Roma
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© 1
Vía di S. Marco 8 00186 Roma
1991
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1
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